Dragonlance

 

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"Apasionante", 8/10

Margaret Weis es una de las principales creadoras de Dragonlance y ha trabajado frecuentemente en colaboración con otros autores, como Tracy Hickman o Don Perrin. En esta ocasión se adentra en el mundo en solitario ofreciéndonos la segunda parte de una apasionante trilogía donde demuestra su maestría como narradora.

Como la primera parte, Ámbar y Cenizas, este libro está ambientado tras La Guerra de los Espíritus y es conveniente haberse leído esa trilogía para conocer los antecedentes de muchos de los sucesos que se desarrollan en la trilogía de la Discípula Oscura.

La segunda parte de la trilogía nos muestra a los personajes sumergidos en dilemas morales y confusión sobre su identidad, caminan sobre Ansalon a la deriva, intentando averiguar quiénes son mientras los dioses, absortos en sus propios intereses, descubren antiguos secretos que les fueron ocultados por los miembros que ya no están en el panteón. Los protagonistas vuelven a ser Mina, Rhys y Beleño; pero la presencia de los dioses y sus problemas adquiere gran protagonismo en este libro, no sólo ya como desencadenantes de la acción sino como personajes con entidad propia, participando en la trama y haciéndonos ver sus propios conflictos interiores como no se han visto antes.

La narración es intensa, de ritmo rápido que no deja descanso al lector. Los momentos de tensión se suceden y están tocados con un romanticismo lúgubre en muchas escenas. Los sentimientos de los personajes están a flor de piel y se pueden tocar, los conflictos interiores tienen sentido. Las incógnitas que se habían presentado en el primer libro se van despejando y la trama es mucho más compacta y más cohesionada que en el libro anterior. El tratamiento de los personajes también va ganando mucho en este segundo libro, tal vez porque ya los conocemos mejor y vamos adentrándonos más en su personalidad. Rhys sobre todo gana mucho en este segundo libro, a Mina la vemos más cercana pero todavía es un personaje por explorar, que posiblemente se desarrollará más ampliamente en el tercer libro. Otro punto destacable del libro es el sentido del humor que está presente en muchas de las escenas.

Lo mejor: La explicación coherente que le dan al personaje de Mina, que consigue hacernos entender las contradicciones de ese personaje. Lo peor: El tratamiento demasiado humano de los dioses, a los que no se consigue ver cómo seres realmente poderosos sino que, igual que se les trata en el Ocaso, se ven como niños mimados y caprichosos.

Valoración: Aunque no pertenece a la trama principal, este es un libro imprescindible para conocer el papel que van a tener los dioses en el mundo tras La Guerra de los Espíritus. Como siempre, Margaret es capaz de introducirnos en Krynn y hacernos partícipes del mundo como si estuviéramos en él. Un libro para disfrutarlo y vivirlo.

Por Raelana

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