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La Legión de Acero

Durante el terror conocido como la Purga de los Dragones, hubieron más implicados a parte de las escamadas bestias como Beryl, Malys, Skie y Sable tratando de asegurar el control del poder de Ansalon. Un número de humanos también participó, mostrando poco respeto por anteriores propietarios de tierras o por la vida de otros. Capaces de acumular fuerzas de armas o influenciar a regiones mediante métodos turbios y clandestinos, estos nuevos líderes se alzaron en el poder, algunos con asombrosa rapidez. La vida era incierta y todas las razas vivían atemorizadas.

Los caballeros de Solamnia, una de las pocas fuerzas dedicadas a luchar contra el mal y a defender los derechos de los oprimidos, fue diezmada durante la Purga. Los Solámnicos estaban siempre muy solicitados puesto que las razas de Ansalon sabían que podían depender de estos poderosos guerreros para llevar a cabo acciones sin ser defraudados. Pero los Solámnicos tenían grandes enemigos que les dificultaban su existencia. Los Caballeros de Takhisis, una orden iniciada por Su Oscura Majestad con el único propósito de conquistar Ansalon y prepararle el terreno hacia dominio de Ansalon en solitario, han jurado matar a los Solámnicos. Los poderes que defienden el Bien se tensaron prácticamente hasta su ruptura. Debido a esto, algunos imaginaron que un nuevo grupo combatiente con diferentes métodos operativos podría enfrentarse a algunos enemigos que amenazaban al Bien.

Sara Dunstan, un antiguo Caballero de Takhisis, fundó una orden durante la Purga de los Dragones llamada la Legión de Acero. Le dio este nombre en honor a su hijo adoptivo, Steel Brightblade, y la organización respetó la mayoría de sus principios. A pesar de que Steel fue un Caballero Oscuro, sostuvo un código muy similar al de su legendario padre, Sturm Brightblade. Este extraordinario guerrero fue Caballero Solámnico de la Orden de la Rosa y Señor Guerrero en el momento de su muerte en la Torre del Sumo Sacerdote, durante la Guerra de la Lanza. Steel Brightblade pereció de la mano de Caos durante la Batalla de la Grieta; años después Sara concibió su Legión en un principio como una orden secreta. A medida que su existencia continuó, la organización se dividió en dos: una parte clandestina y otra abiertamente operativa. De este modo, la Legión tiene dos fuerzas apoyándose mutuamente, y ambas intentando alcanzar las mismas metas mediante diferentes métodos.

Credo

Cada Legionario acepta una posición en la Legión de Acero de por vida y sigue un código de conducta denominado el Legado. Está menos estructurando que otros como los Solámnicos ( el Código y la Medida) o el de los Caballeros Oscuros (la Visión, el Voto de Sangre y el Código). Las instrucciones de Sara Dunstan a los miembros más recientes de la Legión nunca fueron escritas, así que varían de interpretación de un individuo a otro. De cualquier modo, cada Legionario cumple los siguientes seis puntos por encima de cualquier otro:

Tener el Coraje de Hacer lo Correcto: Decidir qué es lo correcto y luchar por ello es siempre difícil. Esta decisión provoca a menudo sufrimiento de un modo u otro. Los Legionarios deben estar preparados para renunciar a la seguridad personal, el orgullo y la riqueza para alcanzar sus misiones. Sara abogó por diferentes puntos para ayudar a sus seguidores a tomar decisiones. El primero es desterrar cualquier preferencia personal, sin hacer caso de personalidades o compromisos. El segundo el elegir el plan más apropiado para triunfar al enfrentarse a dos o más alternativas. El tercero es ser suficientemente fuerte para entender que herir a otro ser es a veces necesario para alcanzar la meta final del Bien.

Justicia para Todos: Enseñar que cada ser tiene derecho a la justicia fue uno de los principales objetivos de Sara. El Legado dice que la justicia castiga a aquellos que lo merece e impone la compasión para aquellos privados de salud, la verdad o la propiedad legítima. Todos los Legionarios deberían recordar, de cualquier modo, que la justicia es en ocasiones benévola así como poco compasiva en otras. Los Legionarios deben esforzarse por conseguir el equilibrio.

Conócete a ti mismo: El conocimiento de los vicios, atributos y singularidades de uno mismo deben evitar que un Legionario acepte un cometido para el que no está preparado. Sara enseñó que el desinterés por reconocer estos rasgos podría causar sufrimiento mediante el fracaso, y ese fracaso debe evitarse siempre que sea posible. Los Legionarios no deben elegir nunca una meta motivados por el miedo, la envidia, la ignorancia o la pereza: un fuerte egoísmo conduce a invertir los esfuerzos individuales hacia el heroísmo o a un estrecho abismo hacia la villanía. Engañarse a uno mismo se debe evitar. Al unirse a la eliminación de las preferencias personales, se convierte en un rasgo personal excelente.

Vigilancia: Es una tragedia cuando la adversidad hace fracasar una buena causa, declamó Sara, pero el fracaso debido a la distracción es deshonroso. Aconsejó pensar escépticamente en todas las situaciones, pero animó a sus seguidores al mismo tiempo a buscar granos de verdad entre cubos de falsedad. Sara también aconsejó a los Legionarios que viviesen el momento como si fuese el ultimo.

La Virtud es Digna de Respeto: El poder y los altos rangos no deberían conllevar respeto por ellos mismos, afirmó Sara. En vez de eso, los Legionarios deberían descubrir y venerar la sabiduría y el buen carácter. Advirtió de que la admiración por rasgos virtuosos puede ser manipulada. Sus seguidores deberían admirar la lealtad, el coraje, la determinación, el buen sentido y la astucia en un enemigo, pero guardándose de subestimarlo. Ese camino conduce a una muerte segura.

No Rendirse Nunca: Los Legionarios pueden encontrar en todo momento batallas donde la justicia necesite un campeón. Aunque una misión puede posponerse hasta un momento más adecuado para completarla, el Legionario que la asumió no debe olvidar nunca que es su responsabilidad y necesita completarla. Aunque Sara abogó por usar la pasión y la creatividad siempre que fuera posible, también aconsejó equilibrarla con sabiduría y paciencia.

Organización

El cuartel general de la Legión de Acero en Solace (acabado el 11 SC) ha permitido a la orden alinearse en gran parte con el mismo temple conferido a los Caballeros de Solamnia. Los legionarios operan abiertamente entre los círculos dirigidos por líderes locales. Individuos que requieren anonimato (por ejemplo, antiguos Caballeros de Takhisis) o aquellos a los que se les ha asignado misiones encubiertas, pertenecen a células. Algunas células pueden tener solo dos miembros, mientras otras requieren varias docenas. Se extienden a lo largo de los Dominios de los Dragones, en territorio dominado por los Caballeros de Takhisis, y otras áreas enemigas. Aunque las células no están supeditadas a la jurisdicción del líder del círculo local, a menudo están bajo su protección.

El Jefe Supremo dirige a la Legión desde el cuartel general de Solace y tres Guardas lo asisten. Estos cuatro son cargos elegidos que se presuponen cargos de por vida, aunque a menudo los oficiales renuncian a favor de los líderes más jóvenes y dinámicos. Así mismo, a veces un Legionario de alto rango se siente tentado por el servicio regular por el disfrute que le aporta el trabajo de campo. En tiempos de guerra, el Jefe Supremo y los Guardas nombran a Centuriones para vigilar las zonas de crisis, similares a los Lord Guerreros Solámnicos.

No existen rangos en la Legión. Todos los miembros valoran los logros personales por encima de cualquier cosa. La persona que ostenta mejor reputación recibe el más alto honor. La Legión también opera como una gran familia de individuos que enseñan, observan, animan y se apoyan unos a otros. Su determinación es la de continuar con sus deberes incluso si el mundo entero decide negar su apoyo. Aquellos que desean unirse a la Legión lo hacen abiertamente presentándose en el cuartel general de Solace. Aquellos que lo solicitan en secreto pasan una noche en la posada de El Último Hogar y sueltan indirectas al personal del lugar. Las entrevistas se llevan a cabo en dos días. Cuando las solicitudes son aprobadas después de una entrevista con un miembro del personal del Jefe Supremo, los principiantes son asignados a mentores de gran reputación en la Legión. Los mentores los entrenan, aconsejan y les exponen el Legado, y también les ofrecen la mayor experiencia teórica y real que pueden para mantenerlos a salvo, alertas y en completa dedicación. La ceremonia de iniciación formal es similar a la de los Solámnicos.

La Legión trabaja de dos en dos o en grupos reducidos dispersos en un área mayor que la que cubren los Caballeros Oscuros o los Solámnicos. Los Legionarios se encuentran en todas las grandes ciudades de Ansalon. Sus áreas de mayor actividad son Ansalon Oriental, incluyendo Sancrist, Ergoth, Solamnia y Abanasinia, Qualinesti, Silvanesti, Neraka y Thoradin. Los dos últimos solo están cubiertos por células.

Mensajes y Asociación

Los Legionarios en células emplean varios signos cambiantes para enviar mensajes a otros y a los aliados, tales como cintas de colores atadas a la jamba de una puerta o un objeto determinado en un alféizar. Los miembros encubiertos solo conocen a otros dos o tres de su área; si uno es capturado e interrogado, su conocimiento de sus asociados es limitado. La red continua funcionando, supliendo las vacantes tan pronto como sea posible.

Enemigos y Confederados

Los Caballeros de Takhisis son enemigos declarados de la Legión, y hacen lo máximo posible por encontrarlos y destruirlos. La organización de los Legionarios hace de ésta una difícil tarea: Los Caballeros Oscuros normalmente encuentran sólo a tres o cuatro individuos que poder torturar y matar. No consiguen nunca sacarles mucha información ya que la mayor parte de los Legionarios prefieren morir a delatar a sus compañeros. Los Caballeros Oscuros también odian el hecho de que la Legión fue fundada por uno de los suyos y que le puso el nombre de otro de sus miembros. También los Señores Supremos son enemigos de la Legión: los Legionarios creen que derrotar a Malystryx beneficiaría a Ansalon disminuyendo el poder de todos los grandes dragones.

Los Caballeros de Solamnia parecen aliados incondicionales; algunos Solámnicos son también Legionarios. Ambas órdenes respetan y ayudan a los guerreros de la otra. Empero existen desavenencias fundamentales. Los Solámnicos están resentidos con la Legión por haber tomado prestados su organización y sus mejores tradiciones, mientras los Legionarios creen que los Solámnicos están inhibidos por sus anticuados dogmas. También consideran erróneo el haber cedido tierras a los Caballeros Oscuros. Por añadidura, ambas órdenes procuran superar las hazañas caballerosas de la otra. A veces su rivalidad origina peleas a puñetazos, y en una ocasión causó las trágicas muertes de un grupo de guerreros que juraron romper el asedio de los Caballeros Oscuros a Sanction.

Fuentes: Aquellos que quieran saber más sobre la Legión de Acero pueden encontrar información en el Escenario de Campaña Dragonlance y en el manual de Dragonlance Age of Mortals, por Sovereign Press.

Sobre la Autora: Janet Deaver-Pack (también Janet Pack) ha escrito relatos cortos, material de rol y música para Dragonlance, así como dos docenas de historias de ciencia-ficción, fantasía, misterio y terror. Ha co-moderado muchos seminarios de escritores en Gen Con's en cooperación con Jean Rabe para el foro de Louis Zocchi. Janet también es editora de tres antologías fantásticas y co-autora de dos manuales de rol d20 y trabaja en varios relatos cortos más así como en dos novelas. Vive en Williams Bay, Wisconsin, con tres gatos peculiares.

Por Janet Pack.

Traducido por iyuke