Perfil de Kerrick Fallabrine
Kerrick Fallabrine: El Mensajero Elfo
Un marinero de Silvanesti
Siete siglos antes del Cataclismo (el primer Cataclismo) el reino de Istar escalaba hacia lo más alto de su esplendor. Muy pocas naciones de Krynn podían oponerse al poder militar y económico que representaba. Aquellos que se resistían eran a menudo atacados y obligados a la sumisión, o directamente borrados del mapa. Por turnos, enanos, ogros y kenders fueron sometidos al ataque del imperio. A pesar de su valiente resistencia, las razas no humanas fueron expulsadas hacia los bordes del reino por las legiones del rey (Todo esto sucedía varios siglos antes del primer Príncipe de los Sacerdotes).
Alrededor del año 675 AC, esta fijación agresiva se centró en Silvanesti, el ancestral hogar de la orgullosa raza elfa. El conflicto se centró en el control de los mares. Los elfos contaban con una larga tradición mercantil de comercio marítimo, y los Istarianos (a tenor de su habitual postura agresiva) estaban determinados a demostrar su supremacía eliminando su principal competidor por el dominio del mar.
La guerra empezó con una enorme flota de galeras de guerra zarpando hacia el sur desde Istar, que barrió la costa sur de Ansalon, capturando o hundiendo barcos mercantes elfos allá donde los encontraran. Aunque los elfos poseían una gran flota mercante, largas centurias de comercio pacífico habían reducido virtualmente a cero el número de embarcaciones equipadas como barcos de guerra.
El rey elfo, Nethas (nieto de Sithel) parecía paralizado ante esta repentina arremetida, el primer ataque serio contra Silvanesti en más de mil años. Llamó a sus consejeros, pero vaciló y se demoró durante meses, retrasando qualquier decisión sobre reunir los ejércitos elfos o armar una flota de guerra. De esta manera, la resistencia inicial a los "piratas" (así era como los veían los elfos) Istarianos vino de capitanes de barco anónimos - elfos que equiparon sus galeras mercantes para la batalla por pura autodefensa.
Uno de esos capitanes era un veterano mercader llamado Dimorian Fallabrine. Había sido un relativamente próspero mercader durante varios siglos, y poseía una flota compuesta por tres galeras y media docena de barcos más pequeños. Su orgullo y deleite era el lustroso barco de vela que había construido con sus propias manos, llamado Cutter. Sus barcos recorrían las aguas entre Silvanost, Tarsis, e Istar, obteniendo para su propietario una modesta fortuna (aunque para los estándares de los elfos, Dimorian no era particularmente rico. Para la aristocracia elfa, no era más que un vulgar hombre de negocios, el típico miembro de la Marina Mercante). Se casó con una doncella elfa de similar clase social, y tuvieron un único hijo, Kerrick, que era poco más que un crío al estallar la guerra.
Dimorian y sus tripulaciones, que incluían humanos y kenders así como numerosos elfos, respondieron valerosamente a los ataques Istariano. En una batalla, tres galeras de Dimorian combatieron a cinco barcos Istarianos, destruyendo todas las embarcaciones enemigas por la pérdida de sólo un barco elfo. La liza sucedió en el Océano Courrain, cerca del delta del río Thon-Thalas, y su efecto immediato fue el de auyentar una flotilla enemiga que tenía intención de remontar el río hacia el corazón de la nación elfa.
Esta victoria, viniendo como lo hizo tras un período de incesantes malas noticias, confirió una considerable posición al valeroso marino. A su regreso a la capital, el rey Nethas nombró a Dimorian como su Primer Almirante. Su primer cometido fue la creación de una flota. A pesar de las burlas de los altivos nobles de la ciudad hacia este insolente nombramiento plebeyo, Dimorian era respetado por sus iguales, y los capitanes elfos se unieron bajo su organización y liderazgo.
En los años siguientes, Dimorian condujo rápidamente a la renacida flota elfa a una serie de victorias sobre los Istarianos. El elfo comandaba una poderosa nave nodriza, una galera llamada El Roble de Silvanos, que se hizo legendaria en la historia de la guerra. A pesar de superar con creces en número a los elfos, los Istarianos fueron obligados a poner fin a sus ataques, y el rey humano estampó su firma al Tratado de la Vaina de la Espada.
Dimorian Fallabrine terminó la guerra como un héroe de Silvanesti. El rey le confirió el rango de noble menor, y Dimorian volvió al comercio que lo había llevado a su, mucho más limitada, anterior prosperidad. A estas alturas, Kerrick era un adolescente feliz, y atractivo.
El joven elfo había crecido en el mar, aprendió a navegar a una temprana edad y a menudo acompañaba a sus padres en visitas a exóticos puertos de escala. En Silvanost, se educó en las mejores escuelas alcanzando buenos resultados, quizás en detrimento de sus compañeros de clase, que a menudo pertenecían a la clase noble. Cuando llegó a la mayoría de edad, su padre le otorgó pleno uso del precioso Cutter. Fue con esta embarcación con la que Kerrick se convirtió en el primer marino, elfo, humano o de qualquier otra raza, en realizar el viaje en solitario desde Silvanost hasta Tarsis. Habiendo ganado cierto reconocimiento por sí mismo, Kerrick se conviertió en el personaje de moda en la corte del rey, y se hizo famoso por alternar con no pocas amantes.
Poco después del épico viaje de su hijo, Dimorian anunció su intención de acometer una audaz aventura. Se embarcaría en El Roble de Silvanos, viajando hacia el sur en búsqueda del continente que supuestamente existía más allá del horizonte conocido del Océano Courrain. Dimorian suponía que el viaje hacia esta legendaria "Tierra de Oro" duraría varios años. Kerrick se quedaría en la ciudad, mezclándose con los jóvenes de clase alta de la sociedad elfa. Se despidió de sus padres, viéndoles zarpar con sus emociones ocultas tras el típico comedimiento elfo.
Dimorian Fallabrine y su esposa nunca regresaron.
Puedes leer más acerca de Kerrick en la trilogía de Douglas Niles "El Muro de Hielo".
Por Douglas Niles.
Traducido por Hest