Perfil de Nephera
Por Richard A. Knaak
Prima lejana y pareja de Hotak, Nephera cuenta con un pasado poco conocido. Fue la única hija de un distinguido oficial del imperio, y conoció por primera vez a Hotak cuando ambos eran todavía jóvenes. Ambiciosa de pleno derecho, ya determinó a una corta edad que casarse con Hotak la ayudaría a conseguir sus propias aspiraciones. Descubrió que aunque era una excelente guerrera, el combate físico no era uno de sus fuertes lo que respaldó su plan de conseguir sus metas a través de un marido fuerte. No es que estuviese prohibido para las mujeres convertirse en emperatrices, pero hacerlo significaba desafiar a Chot en el Circo- una perspectiva nada halagüeña.
En su lugar, Nephera estudió las maquinaciones políticas del pasado y estuvo presente donde quiera que los patriarcas celebrasen reuniones.
Como resultado, Nephera decidió que si no podía ser emperatriz, sería la consorte de un emperador. Su matrimonio con Hotak, fortalecido poco después con el nacimiento de su primer hijo, Ardnor, permitió a Nephera convertirse en la principal voz defensora de su marido, haciendo que su nombre y sus honores circularan entre los altos rangos de la capital. Oficiales influyentes y concejales fueron invitados a cenas y Nephera asistió prácticamente a todas las funciones imperiales.
Mientras la posición de Hotak aumentaba, también lo hizo la de Nephera. Como esposa del primer hekturiano, disfrutó de la influencia y el rango de alguien mucho más alto. Además de ayudar a Hotak, Nephera también preparó a Ardnor para el futuro. En todo, su primogénito- y obvio favorito- seguiría los pasos de su padre. Si no lo conseguía por sus propios méritos era algo que a ella no le importaba.
Pero cuando Hotak consiguió el mando de la Legión del Corcel de Guerra, Nephera consiguió un poder que cambiaría la dirección de su propia vida tanto como la de la carrera de su marido. Tocada por una visión, que ella reclamó como obra de un dios, Nephera creó la Fe Precursora. Predicando que los ancestros y seres queridos fallecidos de los minotauros guiaban silenciosamente sus vidas, creó de la nada dejada por los desaparecidos dioses un movimiento que se extendió rápidamente por todos los confines del imperio. Como suma sacerdotisa, desplegó ante sus seguidores habilidades casi mágicas que aumentaron con el tiempo y levantaron miradas de sospecha entre los leales al trono.
A pesar de su creciente importancia, Nephera no abandonó a Hotak. En su lugar, vio su nuevo rol como complementario al de su marido, y empezó a acompañarlo en sus campañas. Su presencia parecía ayudar a que las victorias de Hotak fueran más numerosas y audaces. Muchos reivindicaron que Hotak poseía un sexto sentido en lo concerniente a sus enemigos, pero otros apuntaron a las crecientes maneras espirituales de su pareja.
Ardiente partidaria de las ambiciones de su marido, Nephera utilizó el templo para influenciar a las masas sobre quién sería el mejor para gobernar el imperio. Ello la hizo ganarse la enemistad de Chot y el trono buscó en más de una ocasión socavar a los Precursores.
Con esto presente en su mente, Lady Nephera dobló sus esfuerzos para extender el nombre de su marido y de su secta entre el populacho. Cuando la Noche Sangrienta derrocó a Chot y a su régimen corrupto, los Precursores fueron los primeros en promover la legitimidad del reinado de Hotak. Durante un tiempo, el nuevo monarca y el templo mantuvieron unos lazos firmes, pero Hotak y Nephera pronto se dividieron en lo concerniente a la influencia que los Precursores ostentaban en palacio. Para empeorar la situación, la elección de Bastión como heredero, por encima de su hermano mayor, Ardnor, provocó una acalorada discusión entre la pareja que permanece sin resolver.
Hotak ha señalado que sólo puede tener un reinado firme si no parece que el templo puede manipular el trono. Nephera siente que se le debe una recompensa por su lealtad y su amor, y estas fricciones han abierto una cisma mayor entre ellos. Mientras su marido busca solucionar el problema, la suma sacerdotisa ha elegido ahondar en los poderes oscuros otorgados por su dios anónimo. Estos estudios han forjado cambios en Nephera, algunos de los cuales, a veces, la hacen irreconocible para su marido y sus hijos.
Mientras Hotak ansía que ella vuelva a ser la persona con la que se casó, sabe que tendrá que tomar algún tipo de decisión sobre el papel del templo en su imperio. Deberá ser acogido o, por el contrario, ser convencido para que nunca interfiera. Nephera espera que él tome la elección correcta... incluso si para ello debe influenciar en su decisión a su propia manera.