Valaran es la quinta y más joven de los hijos de Lord Valdid (chambelán del Príncipe Amaltar) y Lady Amala. La nobleza de Ergoth practica la poligamia. Se espera que cada noble mantenga al menos a dos esposas, tres es considerado generalmente aceptable entre los altos cargos. Sólo el emperador puede tener más de cuatro; por supuesto, es uno de los pocos hombres con los recursos monetarios para mantener a tantas esposas e hijos. Más de una familia noble ha subsistido secretamente a base de sopa para mantener la apariencia pública de su extensa familia.
Illenor, una de las dos esposas de Valdid, murió dando a luz al cuarto hijo (y segundo varón). Después de un conveniente tiempo de luto, se casó con Lady Amala, quien era veinte años más joven. Valaran era la primera hija de Amala y la única en sobrevivir al parto. Amala murió, como su predecesora Illenor, dando a luz; su hijo nació muerto.
Valdid había adorado a la pequeña Amala. Sin embargo, no le encontraba mucha utilidad a su hija. Aunque Valdid no se da cuenta, Valaran se parece mucho a él tanto en apariencia como en personalidad. Ambos tienen una estatura por encima de la media, una nariz alargada y delgada, cabello de color castaño y pómulos altos. Valaran también ha heredado el amor a los libros y a la erudición que su padre poseía antes que el estrés y las demandas de la vida de la corte no le dejaran tiempo para ese tipo de cosas. Esa pasión por los libros, que podría haber sido (de mala gana) aceptada en un hijo menor, era absolutamente desaprobada para una hija. La educación era considerada innecesaria para las mujeres de alta cuna. La mayoría ni siquiera sabían leer. Consecuentemente, todo lo que veía Valdid cuando observaba a su hija más joven era a una niña demasiado delgada y desgarbada. A diferencia de sus hermanas, ella no disfrutaba con los chismorreos, los flirteos y las intrigas consideradas propósitos adecuados para las damas nobles, y a su padre le trae loco la idea de casarla y desentenderse de ella. Valaran también tiende a desaparecer durante gran parte del día, escabulléndose por diversos lugares del vasto palacio imperial para leer. Casi nunca está sin uno o dos pergaminos en sus manos.
Cuando Valaran y Tol se conocieron por primera vez- accidentalmente en uno de sus lugares secretos del palacio- ella pensó de él que era un patán grosero, pero estaba sola y empezaba a sentir las primeras agitaciones de la feminidad. Tol es diferente de los cortesanos y nobles con los que ella había crecido, y ¡había viajado!. Sus historias sobre el vasto bosque llamado Great Green y la vida fuera de la capital la dejaron embelesada. Ella sólo había estado fuera del centro de la ciudad una vez en toda su vida. Igualmente lisonjera era la atención que Tol le prestaba, ya que nunca había conocido una palabra amable o una manifestación de cariño. Finalmente ella también empezó a sentir cariño hacia él, aunque quizás nunca tan profundamente como él la amaba.
Valaran se ha impregnado de las intrigas, escándalos y tramas laberínticas que caracterizaban cada día de la vida en palacio. Sucesos que turban al campesino Tol eran normales para ella. A pesar de todo se encontró hechizado por su rápida mente, sus maneras directas y el hoyuelo que aparecía bajo su boca cuando sonreía. Cuando fue escogida para casarse con el Príncipe Amaltar, Tol estaba horrorizado. ¿Cómo podía casarse con otro hombre- ¡y uno con cuatro esposas ya!- cuando lo amaba a él? Siempre pragmática, Val le explicó que no podía rechazar a Amaltar. Hacerlo comportaría la vergüenza y la completa ruina de toda su familia. A decir verdad, estaba de alguna manera complacida por haber atraído al ojo imperial. ¡Las imbéciles de cabezas emplumadas del Círculo de Consortes se escandalizarían cuando el príncipe anunciara su elección! Siempre habían despreciado a la “pobre” y escuálida Valaran. Ahora, ella sería una princesa consorte.
Valaran asegura a Tol que su matrimonio será algo bueno para ambos. Todavía podrán disfrutar de la compañía del otro y ella tendrá la posición garantizada a una consorte imperial. Ella no ama a Amaltar, ni él a ella; solo es un matrimonio de estado. Todo lo que se esperará de ella será soportar la compañía de Amaltar un puñado de noches al mes- y parir a sus hijos, por supuesto. Esto último está a punto de desgarrarle el corazón a Tol, pero está tan completamente enamorado que domina su turbación e ignora todos los recelos. Puede soportar cualquier cosa si él y su amada Val están juntos.
Durante los siguientes años, Valaran madura físicamente para convertirse en una hermosa joven y la posición de la que disfruta como esposa de Amaltar le ofrece algo de lo que nunca había advertido que carecía, confianza. Amaltar es un esposo poco exigente y desarrolla un gran respeto por la inteligencia de la más joven de sus esposas. Floreciendo a la luz de la aprobación de Amaltar y el respeto (al menos públicamente) de las mujeres de palacio, Valaran es libre de dar rienda suelta a su inclinación por los estudios. Escribe varios libros, principalmente cuentos. También empieza a aprender las complejidades de gobernar un imperio- ya que las dolencias de Amaltar incluyen una vista bastante débil, hace que ella le lea todos los despachos imperiales y registros en la privacidad de sus habitaciones. Cuando ella le ofrece su opinión, él la escucha.
Val también aconseja a su amante. Cuando Tol (Ahora Lord Tolandruth) sufre varios desprecios de Nazramin, el menor y arrogante hermano de Amaltar, Valaran le recomienda encarecidamente paciencia, sabiendo que Nazramin es muy peligroso. Gracias a las maquinaciones del Príncipe Nazramin, Tol se ve forzado a marcharse de Daltigoth y es enviado a las fronteras imperiales para luchar contra diversos enemigos. Está fuera durante una década. Valaran, de nuevo debido a las malvadas intrigas de Nazramin, es inducida a creer que Tol ya no la ama y que, de hecho, ha traicionado su amor con otra mujer.
Angustiada- más de lo que nunca soñó que podría estar- recurre a su fuerza interior para superar la traición de Tol. Se dedica a su enfermizo marido, quien finalmente se convierte en emperador. La desgarbada y rechazada criatura se convierte en una fuerza que tener en cuenta. En una sociedad patriarcal como esta, Valaran no puede tener poder directamente, pero se forja un lugar para ella misma como el consejero (secreto) de más confianza de Amaltar.
Por Tonya C. Cook.
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