Dhamon Fierolobo
Por Jean Rabe
Según se redactó por Maldred de Blöten.
Así que me preguntáis por Dhamon Fierolobo, ¿no? Lo conozco tanto como cualquier otro lo pueda conocer. Lo conocí hace algunos años cuando la suerte no lo acompañaba y era un poco solitario. No siempre eran las dos cosas. El caso es que solía ser un Caballero Oscuro, un jinete de dragones y un experto en el campo de batalla, que dirigía a la gente y lo colmaban de honores y exaltaciones. Yo, en aquel entonces no había recorrido ningún sendero con él. Por suerte.
Desde su adolescencia servía a la Orden, creía en todo aquello que los Comandantes de los Caballeros predicaban y seguía sus instrucciones sin reparo. Seguramente todo seguiría así de no haberse topado con un Viejo Caballero de Solamnia con el que decidió entablar una lucha. Dhamon pensó que la pelea sería rápida… y lo fue, pero no obtuvo el resultado que esperaba. Fue Dhamon, y no el Caballero, el derrotado. El Caballero pudo haberlo matado, pero en su lugar lo llevó a casa y lo curó hasta que hubo sanado, utilizando todas las virtudes de la Orden Solámnica. Consiguió recuperarse y después, cuando Dhamon sanó por completo, abandonó a los Caballeros Oscuros.
Después de algunos meses, se detuvo delante de una tumba en memoria de los héroes que habían caído en la Guerra de Caos. Goldmoon se le apareció, miró dentro de su corazón y solicitó nombrarlo su paladín.
Supongo que Dhamon no tenía nada mejor que hacer por aquel entonces, porque acudió a ella en la Isla de Shallsea y prometió hacer todo aquello que estuviera en su mano contra los Señores Supremos.
Por aquel tiempo él no sabía que nada podía hacerse –que los dragones eran demasiado poderosos y demasiado perversos como para ser derrotados por una banda de “empuña-espadas” y brujos.
Pero finalmente lo comprendió.
Y poco después se separó de la citada banda de “empuña-espadas”.
Durante un tiempo recorrió las Montañas de los Enanos y las tierras elfas, tentando a la suerte… o quizás simplemente descubriendo cuán ineficaces son los humanos dentro del conjunto de Krynn.
En aquel momento empezó a vivir para él, llevándose aquello que quería sin mirar atrás y guardándose cada momento glorioso que conquistaba antes de que los dragones o cualquier otra fuerza del mal lo cazase.
Por aquel entonces me conoció… y a Rikali y a Fetch. Pero esa es otra historia para otra ocasión. Esta historia es sobre mi amigo Dhamon. Él me salvo la vida una vez. Más de una vez, diría yo. Le devolví el favor. Solíamos estar muy unidos, tan unidos como hermanos –incluso siendo él humano y yo sólo pareciéndolo. Es el corazón de un hombre lo que cuenta después de todo, no el caparazón que lo cubre.
Robábamos y trazábamos planes. Obteníamos riquezas fácilmente y de la misma manera las perdíamos. Bebíamos y apostábamos, encontrábamos mujeres a las que amar y corríamos una aventura tras otra. La vida era dulce y embriagadora, y sólo nos servíamos a nosotros mismos.
Pero después la tragedia vino a llamar a nuestra puerta.
De vuelta a la vida honorable de Dhamon, cuando era la mano derecha de Goldmoon, había sido marcado con una escama de dragón de los Señores de los Dragones Malys. Lo convirtió en su marioneta durante unos meses, hasta que un dragón plateado, junto con un dragón de las tinieblas rompieron el hechizo. La escama se volvió negra durante el proceso, al igual que el pelo y los ojos de Dhamon, y probablemente también una parte de su alma.
Dhamon no descubriría hasta dos años más tarde… cuando él y yo, y Rikali y Fetch, estábamos en medio de algún plan… que la escama lo estaba matando. Sufría ataques de dolor peores que los que cualquier otra persona podría sufrir, y más de una vez, cuando la agonía se reflejaba profundamente en su cara, pensé en acabar con su vida por compasión. Pero los ataques solían pasar y nosotros solíamos salir en busca de tesoros y barriles de cerveza negra, y la idea de conseguir riquezas mantenía sus demonios a un lado.
Me gustaba ayudarlo a encontrar una cura. Y nuestros planes giraban en esa dirección. Él no sabía que yo, al mismo tiempo, estaba colaborando con su enemigo, el dragón de las tinieblas que he mencionado anteriormente.
Ese detestable dragón afirmaba buscar un paladín para retar al Señor Oscuro que gobernaba el pantano.
Yo llegué a un acuerdo con él, acepté poner a Dhamon a prueba a cambio de mantener las tierras de los ogros a salvo. Yo sólo tenía la apariencia de un humano. Y yo no sabía que no era sólo un paladín lo que el dragón de las tinieblas quería.
No sabía lo mucho que estaba traicionando a mi amigo a sus espaldas.
El dragón de las tinieblas odiaba al Señor Oscuro, sí. Pero lo que la criatura verdaderamente quería era a Dhamon.
La bestia esperaba el momento oportuno para que la magia de la escama consumiera a Dhamon y poder convertirlo en un dragón. El dragón de las tinieblas se estaba muriendo y necesitaba introducir su espíritu en el cuerpo de dragón de Dhamon y vivir en él durante cientos de años.
Y yo contribuí a ello.
Atónito, observé como mi amigo Dhamon se transformaba dolorosamente en un dragón, fuí testigo de como el dragón de las tinieblas intentaba tomar el control de la nueva forma de Dhamon.
Cuando me dí cuenta lo maldije, yo… y Ragh y Fiona… dos personas más para otra historia, luchamos contra el dragón de las tinieblas y finalmente salvamos a Dhamon. Pero ¿lo salvamos para qué?
Él se ha convertido en un dragón, uno diferente, poderoso y terrible… y no quiere tener nada que ver conmigo, un traidor. Me podría haber matado. No lo habría culpado por ello, y dudo haber ni siquiera intentado defenderme. Me llevó de regreso a las tierras de los ogros, mi hogar. Recordad, yo sólo tenía la apariencia de humano.
No lo he vuelto a ver desde ese día.
La última visión que tengo de Dhamon Fierolobo es la de ese hermoso, horrendo y misterioso dragón fundiéndose con el cielo nocturno.
El caso es que él está en el corazón del Pantano Oscuro devastando sus tierras, matando a sus secuaces y con la única compañía de un draconiano sin alas.
Me gustaría visitarlo –escabullirme de Blöten y deslizarme en el pantano. Podríamos hablar de las aventuras, mujeres y cervezas que compartimos, y sobre aquellos planes que nunca llevamos a cabo. Quizás me haya perdonado. Si no… bueno, de todas formas nadie se va vivo de este mundo. Echo de menos a mi amigo lo suficiente como para arriesgarme.
Traducido por Kit Uth Matar