Dragonlance

 

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.: Ithax:.

Descripción e historia

Esta ciudad se encuentra en el interior del Bosque Oscuro, el lugar en el que los centauros decidieron asentarse después de muchos años vagando por Krynn. Está rodeada por campos de olivos y sus colinas están cubiertas de viñas que los centauros cosechan para hacer vino.

La ciudad está atravesada por el río Agua Oscura, que atraviesa todo el Bosque Oscuro.

Después de haber sido transformados por la Gema Gris, los centauros se agruparon en siete clanes y se convirtieron en nómadas que viajaban de un lugar a otro, siempre rechazados por los que no habían sufrido los efectos de la Gema Gris. Sus intentos para establecerse no dieron resultado hasta que encontraron el Bosque Oscuro. En aquella época, eran pocos los humanos que vivían en Abanasinia y Lord Hyrtamos, el jefe supremo en aquella época, selló la amistad de los centauros con los sátiros y otras criaturas fantásticas que habitaban en el bosque y juró fidelidad al Señor del Bosque y a Chislev. Al fin, después de tantos años de vida errante, los centauros tenían un hogar. Y la mayor de las ciudades en las que se asentaron es Ithax.

Se han mantenido neutrales en la mayoría de los conflictos de Kyrnn, en los que la ciudad no ha llegado a participar abiertamente. Durante la Guerra de Caos, padeció el ataque de sus propios compatriotas afectados por la corrupción de caos en una batalla que destruyó la ciudad y obligó a los centauros a trasladarse a Lysandon, situada en las montañas.

 

Cómo llegar

La ciudad se encuentra al sur del Bosque Oscuro, sobre una colina en el centro de un valle entre dos estribaciones montañosas, y no muy lejos de Haven, pero no hay caminos para llegar hasta ella y es imposible entrar en la ciudad sin invitación expresa de los centauros, que guardan celosamente la localización de su ciudad.

 

Lugares de interés

Ithax es sorprendentemente grande, de lejos se puede ver una masa de árboles y techos de paja o de corteza de árbol. La ciudad está cercada por una empalizada de troncos acabados en punta y sobre la pared de madera refulgen las antorchas de los guaridas.

Las puertas de la ciudad son de roble reforzado con herrajes negros, parecen tan pesadas que se diría que incluso un gigante habría tenido problemas para abrirlas, las empalizadas son robustas, casi como un muro de piedra y los vigías vigilan continuamente con las flechas preparadas.

Ithax es una mezcolanza de edificios construidos sin ningún orden. No hay verdaderas calles, sino senderos tortuosos que pasan por aquí o por allá. Entre las cabañas crecen altos robles y hay postes con antorchas encendidas que crepitan al viento.

Existen dos tipos de edificaciones en la ciudad.

Las tiendas de cuero , que están pintadas con espirales y cenefas.

Cabañas : eran muy simples, estaban hechas de zarzas y barro, ninguna tenía más de un piso de alto, ya que los centauros no son muy amigos de las escaleras y muy pocas se asentaban sobre cimientos. Son construcciones sencillas, con el techo alto, las paredes de ramas atadas y el techo cubierto de trozos de corteza viejos cubiertos de musgo o de paja, con ramas atadas con mimbres. La entrada es un vano sin puerta. El suelo suele ser de tierra batida, con lechos de esteras de paja tejida. Dada su constitución, los centauros no necesitan taburetes ni sillas, tampoco suelen usar armarios o baúles, aunque sí suele haber dos grandes cántaros de barro (uno lleno de agua y el otro de vino) y una palangana de bronce para lavarse.

Muchas edificaciones son simples estructuras abiertas que sostenían techumbres de paja o corteza.

Más sencillas en las afueras, las cabañas se van haciendo más grandes y suntuosas a medida que se avanza hacia el centro de la ciudad. Algunas tienen los muros adornados con cuernos y cráneos de animales, otras, con móviles de hueso y madera que tintinean al viento o alegres tapices de lana tejida. Si veis alguna oscura y vacía, sin fuegos que ardan dentro ni fuera y en los dinteles han clavado un manojo de hojas es señal de que el propietario ha muerto recientemente. En estos casos los despojos se guardan en el interior y el ramillete de laurel los protege del mal. Al día siguiente será arrancado y quemado por los caídos.

El ágora es la parte más importante de la ciudad. En la cima de la colina sobre la que está levantada la ciudad hay un amplio prado. En todo el perímetro hay antorchas encendidas que iluminan la fragante hierba verde. El ágora es lo suficientemente espaciosa para albergar a cientos de centauros.

En el centro del ágora hay un círculo de megalitos , gastados por el tiempo. Dentro, un brasero de bronce que proyecta una débil luz rojiza. Allí se realizan sacrificios de grasa de venado, alimento de dioses, no de mortales.

En el ágora también se celebran las audiencias del Círculo, los convocados toman hierba del prado antes de presentarse ante ellos.

 

Dónde alojarse

No hay posadas en Ithax, los centauros acogen con gran hospitalidad a sus pocos invitados y les obsequian con alojamiento y bebida durante el tiempo que permanezcan en sus tierras.

 

Leyendas, tradiciones y curiosidades

Los centauros tienen muchas tradiciones para cada ocasión, aquí detallamos unas cuantas.

Celebración de Bienvenida . Es tradición hacer una fiesta cuando los guerreros regresan a la ciudad. El jefe sale a recibirlos y les ofrece el vino de bienvenida. Les tiende un ánfora decorada con intrincados dibujos en los que se entrelazan viñas negras y juguetones centauros rojos, el recién llegado acepta la copa y deja caer un chorro carmesí al suelo como libación, luego alza el ánfora y bebe un largo sorbo. Por último bebe el anfitrión. Entran en la ciudad acompañados por vitores, bailes y potros y potrancas echando flores silvestres a su paso. Cantan la canción de regreso al hogar.

Elessan ho palethai nisi,

Hé temon adrabai leomon

Pithander, gonaios, salisi

Hé oidrén lelémoras tomon.

El entierro Los centauros empiezan a llegar al ágora poco después de la puesta de sol. No se oyen en esta ocasión ni gritos, ni risa, ni música. Los cadáveres yacen sobre las piras, con las armas a un lado, si han sufrido heridas espantosas se cubren con mantas de lana. Las manos del difunto se cruzan sobre el pecho.

Los allegados de los guerreros muertos se reúnen junto a las piras. Muchos lloran abiertamente mientras queman grasa de ciervo, derraman vino en el suelo y dejan presentes (joyas de bronce y plata, coronas de laurel y hojas de roble) junto a los cuerpos. Si el difunto es alguien importa su cuerpo se coloca dentro del círculo de megalitos.

Cuando el sol desaparece tras las montañas, empiezan los lamentos de los centauros. Al principio apenas son perceptibles, pero enseguida van creciendo en toda el ágora. Los sementales plañen con voz grave y las yeguas gimen en respuesta. Lentamente, aumenta el tono y el fervor, hasta convertirse en un rechinante y desapacible clamor. Los centauros se mesan las barbas y las crines, se golpean el pecho y patean el suelo con lo cascos. Algunos estrellan jarras de vino y pulverizan luego los pedazos. Muchos caen de hinojos, gritando al tiempo que amenazan al cielo con los puños.

Después, tan bruscamente como había empezado, se acallan los lamentos y se oye una lenta trápala de cascos. Llega el Círculo, precedido por los portaestandartes de cada tribu. Sobre la cabeza llevan la máscara de plata grabadas con imágenes de animales que les identifica. Las máscaras representaban animales destrozados por el infortunio, con lágrimas corriéndoles por las mejillas.

Al llegar al círculo de piedras, los líderes centauros miran los cadáveres e indican a los familiares que se adelanten.

-Familiares de X, adelantaos .

(se adelantan)

-Venimos a lamentar la muerte de tu hermano.

-¿Qué tributo le traéis?

-Nada traemos ,excepto nuestras lágrimas y la sangre de nuestras venas.

-Con eso basta, sed bienvenidos.

Lentamente, los jefes se acercan a la pira, Se arañan la palma de la mano con la daga hasta que mana sangre, se la aprietan, hasta que se acumula y la dejan caer sobre el cuerpo.

- Damos nuestra sangre a los muertos y rogamos que mantengan nuestros recuerdos cuando galopen más allá de las estrellas. En nombre de Chislev.

Tras los jefes, los familiares repiten el ritual.

Después se quitan las máscaras para dar por finalizado el duelo y prenden las antorchas, besan la frente de sus parientes muertos y prenden la hoguera, mientras los cuerpos arden, algun bardo centauro canta:

Del cielo, la lluvia

la lluvia besa la tierra

De la tierra, el árbol

el árbol da su fruto.


El fruto alimenta al hombre,

el hombre vive y muere,

yace entre las llamas,

que se elevan al cielo.


Del cielo, la lluvia...


Fiesta tras la batalla. La fiesta comienza cuando el sol se pone. Los centauros se reúnen en el ágora llevando cestas de comida y grandes barriles de vino. Sacan las flautas y tambores para cantar alegres tonadas.

El vino es fuerte, aromatizado con resina de pino. Los centauros dejan caer libaciones por Chislev, por el Señor del Bosque y por los caídos en combate y luego beben y lanzan las ánforas contra el suelo cuando se quedan vacías. Cuando la celebración está en su punto álgido, los centauros empiezan a pasarse cestas de comida: Pan ácimo con hierbas y queso tierno, carnosas olivas verdes y negras, empanadas de espinacas y eneldo y asado de cordero y venado. También guisos de hierbas, brotes e hojas. De postre comen manzanas, pequeñas ciruelas de piel oscura y pastas empanadas con miel. Y acompañándolo todo vino, vino y más vino.

Por último, cuando acaban de comer, aunque no de beber, los centauros se apartan para dejar un vacío en el centro del ágora. Sosteniendo las antorchas en alto, empiezan a golpear el suelo con los cascos, primero despacio y luego cada vez más y más deprisa, hasta que resuena como una estampida. Mientras los centauros parecen enloquecer de esta manera, el Círculo entra en el espacio interior.

Los jefes van enmascarados, pero estas máscaras no son las mismas que las que llevan en los entierros, en lugar de sufrimiento, estas expresan alegría, con las bocas abiertas, riendo en silencio. La multitud mira con respeto al círculo, que avanza hasta ocupar el centro del ágora. Cuando llegan, anuncian la victoria y se quitan las máscaras y da señal de inicio de la fiesta.

Los centauros entonces ocupan el claro que habían reservado para el Círculo. Los músicos empiezan a tocar con liras, flautas, tambores y panderetas. Las danzas son tumultuosas y alborotadas, alegremente anárquicas. Los centauros giran solos o en pareja, en filas y corros, cantando con los cascos sobre la hierba. El vino corre, fuerte y abundante, y por todas partes resuenan gritos y risas.

 

Bibliografía

La misión de Dezra

 

 

Por Raelana

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