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.: El Mazo de Kharas :.

“Digno sucesor”, 8.5/10

Margaret Weis y Tracy Hickman forman, sin duda alguna, el dúo de autores más conocido de la saga y, probablemente, de toda la literatura fantástica. En conjunto han escrito más de treinta novelas y varios cuentos, todos ellos de gran éxito internacional y muchos de los cuales han llegado a convertirse en verdaderos best-sellers. Su aportación a Dragonlance es indiscutible, no sólo como escritores de su trama troncal, sino también como creadores del mundo. El motivo de esta increíble popularidad radica principalmente en el carisma de sus personajes y en sus tramas, apasionantes como pocas. Como todas, esta fulgurante carrera tuvo un punto de partida, un primer éxito al que siguieron todos los demás: Las Crónicas de la Dragonlance. La trilogía, ahora consagrada como un clásico de la fantasía épica, ha vendido más de doce millones de ejemplares y ha sido traducida a un total de 16 idiomas.

Han transcurrido veinte años desde entonces y los autores han madurado artística y personalmente, pero han decidido retroceder en el tiempo, desandar el camino recorrido, para celebrar estas dos décadas y reunirse de nuevo con esos personajes tan entrañables. El resultado es una nueva (y, a la vez, vieja) trilogía que rellena los huecos entre los libros originales y cuenta hechos hasta ahora desconocidos: Las Crónicas Perdidas . La primera parte, El Mazo de Kharas , llega ahora a España precedido de una gran expectación y después de haber arrasado en los Estados Unidos. ¿Habrá valido la pena la larga espera?

La respuesta es un sí rotundo. Esta primera novela conserva el espíritu de las originales, ese tono épico que las caracteriza, pero con una madurez narrativa fruto de la experiencia. Como se puede inferir por el título, cubre un episodio conocido parcialmente por los lectores, pero que aún guardaba muchas incógnitas: la búsqueda del Mazo de Kharas. Siguiendo con los acontecimientos de Retorno de los Dragones , los Héroes de la Lanza, tras vencer al Señor del Dragón Verminaard, guían a los refugiados hacia un valle que parece seguro. Pronto descubren que un peligro con el que ya no contaban los acecha desde los aires y buscan un modo de ponerse todos a salvo. Así empieza un largo y accidentado trayecto hacia Thorbardin, el reino enano bajo la montaña. Una vez allí, el enano Flint Fireforge deberá superar sus recelos y emprender una misión para granjearse el respeto y la hospitalidad de los hylar. Mientras, sus compañeros harán lo posible para evitar que los hambrientos “refugiados” caigan en manos de sus enemigos.

Las Crónicas Perdidas relatan sucesos independientes entre sí cuyo nexo de unión son los libros originales. Una lectura por orden cronológico, por tanto, implica alternar estos últimos y las primeras. Sin embargo, es preferible leer antes las Crónicas de la Dragonlance , ya que –como es el caso de esta primera parte– Las Crónicas Perdidas pueden revelar detalles que estropean la trama. Es, además, una serie para los que quieren indagar más sobre los Héroes de la Lanza, no un complemento imprescindible.

Cualquiera que enlace ambas trilogías notará, evidentemente, varios cambios. Como ellos mismos han admitido, los autores han sido tan fieles como han podido al estilo del original, pero es comprensible que existan diferencias. Son diferencias, en general, positivas: la narración, bastante burda unos años atrás, está mucho más pulida y el grupo está mejor llevado, sin ese desequilibrio que dejaba algunos personajes en la sombra. Hay, lógicamente, variaciones que han levantado varias quejas, pero serán tratadas más adelante. Basta con reiterar lo que ya se ha dicho: la esencia es la misma, con todos los elementos que caracterizan al dúo de autores. Es decir, una narración rápida y emocionante que incita a seguir leyendo, una variedad de situaciones que van desde lo cómico hasta lo trágico y unas descripciones concisas pero bien claras que facilitan la inmersión en el mundo. No falta, por descontado, un tratamiento excelente de los sentimientos de los personajes, con un especial énfasis en el honor y la amistad, que ayudan a meterse en su piel.

La trama es en, términos generales, ya conocida, aunque hay unas pocas sorpresas en momentos clave. Es más, el mismo devenir de los hechos resulta bastante sorprendente, pues el inicio de La Tumba de Huma no sugería una empresa tan difícil y extensa. En ocasiones da la sensación de que se ha alargado en demasía, que en realidad la aventura no daba para tanto. Lo cierto es que ciertos diálogos y reflexiones son prescindibles y poco aportan a la historia. Quizás con 50 páginas menos, sin algunas partes que ralentizan el ritmo de la acción, habría quedado más redonda la novela, que por lo demás resulta fácil de leer. En el terreno de la ambientación, a pesar de ser un libro basado casi exclusivamente en personajes, no faltan datos de gran interés, principalmente sobre Thorbardin y la Tumba de Derkin, mapa incluido. Se echa en falta, en cambio, un desarrollo más profundo del Monte de la Calavera, ya que sólo se dibuja por encima su estructura interna.

Uno de los alicientes del libro, tal vez el principal, sus carismáticos personajes. Los villanos, el theiwar Realgar y el aurak Dray-yan, son bastante creíbles, no malvados sin cerebro. En cuanto a los protagonistas, aparte de Arman Kharas –un príncipe hylar que también busca el Mazo– los demás son Héroes de la Lanza. Vuelven todos, tan profundos y complejos interiormente como siempre. No obstante, aunque se mantienen prácticamente idénticos a los originales, se puede percibir algún cambio ligerísimo de personalidad en algunos, como Sturm o Raistlin. Flint, inmutable como la roca, sigue siendo un viejo enano gruñón, pero ahora pasa a un primer plano y deja de ser poco más que un recurso cómico. Y se nota por su compañero, que durante parte de la novela es Tanis en lugar de Tas. Si bien luego el kender se une a él y surgen varias escenas humorísticas, sigue llevando un peso muy importante de la acción. Por otro lado, Riverwind y Goldmoon empiezan a decaer, su papel reducido a ser meros pastores de un rebaño de antiguos esclavos. Se profundiza en la relación entre los gemelos y en cómo influye este vínculo en las amistades (y más que eso) de Caramon: Tika y Sturm. Curiosamente, esta vez el caballero se lleva algo mejor con el mago, algo que puede resultar insólito pero que tiene su explicación.

No la tienen las contradicciones con libros anteriores, como los errores sobre el pasado de Sturm o en el número de hijos de Duncan, pero son simples detalles que en la edición española han sido subsanados por la traductora, Mila López. Puede extrañar también que no concuerde esta versión de la historia con la que se da en Las Puertas de Thorbardin o en Espada de Reyes , pero está basada en módulos de rol anteriores a estas dos novelas. Así que, por este lado, ningún problema. Antes al contrario, intenta arreglar algunos fallos de continuidad de estas dos obras y conciliar los diversos relatos que corren sobre las actividades de Flint antes de volver a Solace. Es remarcable el énfasis que han puesto los autores en la cohesión con El Retorno de los Dragones , como se puede ver por las constantes alusiones a sucesos allí acaecidos. Y, al mismo tiempo, un lector nuevo en la saga puede entender gracias a ellas la situación de los Héroes, si elige la desafortunada opción de empezar con el libro aquí comentado.

Lo mejor: Reencontrarse con unos Héroes de la Lanza tan carismáticos como siempre. Es también muy positiva la narración que, sin ser muy compleja, ayuda mucho a sumergirse en la historia.

Lo peor: Algunos fragmentos son innecesarios y el combate final, pese a que no ha sido comentado, no deja muy buen sabor de boca. Lo cierto es que los dos principales antagonistas tienen un desenlace bastante pobre.

En realidad, pocos fallos de peso se le pueden encontrar a este libro; va especialmente dedicado a los fans de los Héroes de la Lanza, pero por sí mismo es suficientemente recomendable. Desde luego, con sus más y sus menos, es un digno sucesor de las Crónicas originales.

Por Palin el Mago

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