Nibulah el Rojo: Humano místico 14; VD 15; humanoide pequeño; DG 14d8 + 14; pg 126; Inic +5; Vel 20'; CA 15 (Toque 11, Desprevenido 15); Atq base +9/+4; Pres +4; Atq +11/+6 c/c (1d4 + 1 + 2d6 caótico + 1 daño a Con, 19-20/x2, daga); CE: Posesión caótica, rasgos de humano, reprender no muertos (5/día), dominio (nigromancia), conjurar espontáneamente, conjuros; AL CM; TS Fort +10, Ref +5, Vol +13; Fue 9, Des 13, Con 13, Int 14, Sab 18, Car 14.
Habilidades y dotes: Concentración +17,
Diplomacia +9, Sanar +11, Conocimiento de conjuros +12, Saber (religión) +6,
Saber (local: Nostar) +4,
Saber (local: Kharolis) +4,
Saber (naturaleza) +7,
Intimidar +4,
Saber (los planos) +5,
Saber (arcano) +15,
Buscar +2, Escuchar +4 (+8 frente a fantasmas y no muertos),
Avistar +4 (+8 frente a fantasmas y no muertos),
Superviviencia +10,
Engañar +6.
Conjurador prodigioso*, Sentir Espíritus** (4 minutos por dia), Encantador*,
Soltura con habilidad (concentración), Autosuficiente, Prolongar conjuro, Iniciativa mejorada.
*Dote de Era de los Mortales o La Guerra de la Lanza.
** Dote de Heroes of Horror.
Idiomas: Común, Ergot, Kharoliano, Enano y Abisal.
Rasgos de humano: Velocidad 20' incluso con carga o armadura pesada;
1 dote extra a primer nivel;
4 puntos de habilidad extra y 1 adicional cada nivel .
Dominio: Nigromancia.
Reprender a los muertos o comandarlos una cantidad de veces al día igual a 3 + tu modificador de carisma.
Posesión caótica: Cada vez que sus puntos de golpe se vean reducidos a 10 o menos se transforma en un ser de sombra (40 pg). Ver página 128 del Bestiario de Krynn.
Conjuros de místico diarios: 6/7/7/7/6/6/5/3; Salvación 16 + nivel del conjuro.
0: Detectar magia, leer magia, luz, purificar comida y bebida, remendar, crear agua, detectar veneno, virtud, resistencia;
1º: Escudo de la entropía, causar miedo, soportar los elementos, maldición, convocar no muertos I, curar heridas leves, detectar no muertos*;
2º: Alineamiento indetectable, cautivar, resistir energía, convocar no muertos II, silencio, curar heridas moderadas, campanas fúnebres*;
3º: Disipar magia, lanzar maldición, convocar no muertos III, reanimar a los no muertos, barrera de desvío, detener no muertos*;
4º: Curar heridas criticas, convocar no muertos IV, custodia contra la muerte, inmunidad a conjuro, animar no muertos*;
5º: Orden imperiosa mayor, revivir a los muertos, descarga flamígera, matar a los vivos*;
6º: Disipar magia mayor, custodia contra espíritus, crear no muertos*;
7º: Convocar no muertos VII, Destrucción*.
* Conjuros de dominio.
Pertenencias: Daga +2 hiriente anárquica, brazales de armadura +5, amuleto de segunda vida (su efecto es como un “segunda vida” a NL 6 de forma permanente), anillo de invisibilidad, anillo de ariete.
Trasfondo: Nibulah se crió durante su primera década de vida con sus padres, en una pequeña aldea del norte de Nostar. De carácter juguetón, trabajador y abierto, el niño se adaptó fácilmente a la vida de granjero que llevaba su familia. Muy apegado a su madre, no se separaba de su lado nunca, ni siquiera para dormir. Era el atardecer el momento más ansiado por el crío, cuando su madre, antes de acostarlo, le contaba la historia de su nacimiento. Como había coincidido su parto con la aparición de un fulgor rojizo en el norte y cómo, él, un bebé recién nacido, también había brillado con un fulgor rojizo durante varios días.
Era una vida sencilla, pero Nibulah era feliz. Sin embargo, llegó el día en que lo que había conocido hasta entonces se desvaneció abruptamente. Ese día una gran cantidad de seres-sombra provenientes de la isla maldita de Enstar invadió la aldea. Los seres-sombra masacraron a los aldeanos, borrándolos de la memoria de los vivos. Pero algo inusual ocurrió en la casa de Nibulah. El crío y su madre, Yisal, se habían refugiado en una habitación huyendo de los atacantes. Una sombra intentó atacar al niño, Yisal se interpuso protegiéndolo y… un intenso fulgor rojo lo cegó todo. Eso es todo lo que recuerda Nibulah de aquella fatídica noche. Un evento que lo obsesiona.
Tras esa noche sin luna, el niño se despertó sólo en la habitación. Poco tardó en averiguar que era el único superviviente de la aldea. Obsesionado por las lagunas en su memoria y muy apenado por la desaparición de Yisal y todos sus conocidos, el chico se armó de voluntad y se decidió a vivir recluido en su antigua casa, no siendo capaz de despegarse de los recuerdos de su madre. La única persona de la aldea de la que tenía recuerdo.
Poco antes de que se cumpliera un año del ataque a la aldea, un extraño picor se adueñó de su espalda, un malestar que se hizo dolor el aniversario de la desaparición de Yisal. Unas extrañas cicatrices le aparecieron en la espalda. Algo que se repite cada año por las mismas fechas con mayor intensidad. Pero fue a partir de ese primer aniversario cuando comenzó a oír las voces. Una voz oscura y tenebrosa, y otra dulce y armoniosa. Nunca se oían juntas, y siempre hablaban cuando dormía.
Al principio fue un infierno, el chico no podía dormir bien y empezó a tenerle miedo a la oscuridad. Pero con el tiempo aprendió a convivir con ambas conciencias en su cabeza. Los primeros meses solía mandar a callar a la voz que le daba miedo, susurrante y seductora, lo incitaba a realizar actos atroces, viles asesinatos se proyectaban en su mente y lo que más le aterraba era que disfrutaba viéndolos. Los cantos y arrullos de la segunda voz, tan familiar y cercana, era lo único que lo salvó de la locura.
Tres años más tarde otro acontecimiento marcaría su vida para siempre un intruso invadió la intimidad de la aldea. A diferencia de otros visitantes que habían pasado en otras ocasiones rápidamente por el lugar y de los cuales se había escondido, éste decidió quedarse. Al descubrir al chico intentó matarlo. Nibulah asustado huyó de su casa, pero el rufián le dio alcance. Para su asombro, en aquel momento, escuchó la voz tenebrosa a pesar de ser de día, en su mente le susurraba mil formas de acabar con el peligro, mil formas de salvarse. La voz le rogaba que le dejara ayudarle, que lo liberara, que podría protegerlo… Nibulah buscó en su interior a pesar de la desesperación que le acuciaba y un picor se extendió por su espalda. Un fulgor rojizo nubló su visión y se desmayó. Al despertar el asesino yacía a sus pies, en un charco de sangre y barro, irreconocible. De nuevo, algo le impedía acceder a las regiones de su memoria que contenían los recuerdos de lo sucedido.
Las voces empezaron a oírse también en la vigilia a partir de entonces. Pero ya no mandaba callar la voz oscura, la escuchaba y poco a poco fue perdiéndole miedo, y aprendiendo de sus enseñanzas, unas enseñanzas de perfidia y maldad, de caos y destrucción. Y en contraposición, la voz dulce y melodiosa paso a escucharse menos, llegando a ser una molestia incluso cuando la escuchaba a ella en lugar de la de su nuevo “maestro”. Pasaron varios años y el chico se dio cuenta que su imagen no cambiaba, siempre aparentaba un chico de 10 años, aunque su mente fuera ya la de un adulto.
Siguiendo las enseñanzas de la voz oscura aprendió a manejar el poder que yacía en su interior. Aprendió a hablar con los muertos y a comulgar con los espíritus. Y llegó el día en que dejó de oír la voz suave y tranquila. Fue el día que se decidió a abandonar su cabaña y poner rumbo a zonas pobladas.
En las aldeas de Nostar aprendió a usar su apariencia infantil para manipular a las personas y conseguir lo que se propusiera, volviéndose despiadado y orgulloso. No fueron pocos los que murieron a sus manos. Al poco tiempo, haciendo caso a su ahora única voz interior decidió ir a la vecina Enstar, algo lo llamaba hasta allí. Valiéndose de sus poderes obligó a un capitán a dejarlo en la costa de la isla. Durante el trayecto por mar, la voz tenebrosa desapareció, y un extraño miedo se apoderó de él al encontrarse sólo en el mundo. Este hecho le hizo adquirir un miedo atroz al agua marina, algo que no lo abandonará desde entonces. Su llegada a Enstar fue extraña y embriagadora, volvió a oír a su “mentor” a la vez que una nube negra envolvía el barco al encallar en la costa y con la que desaparecieron todos sus tripulantes. Y aunque físicamente se encontraba sólo, se encontraba reconfortado porque gozaba de nuevo de la compañía de la voz.
En Enstar pasó varios años, perfeccionando sus habilidades, obsesionándose cada vez más con las lagunas en su memoria y en comunión con los seres-sombra que poblaban la isla, hasta que una extraña tormenta hizo que desaparecieran misteriosamente, una tormenta que luego sabría que se había desplazado por todo Ansalon. Su poder se resintió tras la tormenta y la molestia de la espalda se hizo más intensa y persistente. Ya no sólo circunscrita al aniversario del asalto de su aldea. La voz, debilitada, le instó a poner rumbo al continente, acuciándolo para hacerse más fuerte, más poderoso. Pero tenía miedo al viaje por mar y se resistió. Aunque finalmente su voluntad se doblegó a los deseos de su “mentor”. Vagó durante varios meses por las Kharolis. En su búsqueda particular por poder sus pasos lo llevaron por lugares tan extraños como las ruinas de Xak-Tsaroth o el Monte de la Calavera.
Durante sus viajes se dio cuenta que los picores de su espalda se debían a un tatuaje, una extraña y caótica amalgama roja de formas y líneas sin sentido. Habiendo recuperado después de varios meses el poder perdido tras la tormenta y ganado una fama vil y ruin (surgiendo rumores que hablan de un Niño Maldito y de un Portador del Furgor Rojo) sus objetivos prioritarios cambian. El contacto con personas vivas le ha hecho revivir la noche del asalto a la aldea más intensamente, despertando de nuevo esa obsesión por saber qué pasó aquella primera y fatídica noche. Esperando encontrar alguna ayuda se encamina a Palanthas para buscar en las estanterías de su biblioteca una posible respuesta.
Apariencia y personalidad: Aunque tiene ya cerca de 40 años, tiene la apariencia de un niño de 10. De pelo y ojos oscuros su faz infantil transmite ternura y confianza.
Relación con otros personajes: Es un humano ambicioso y de trato difícil si se descubre su verdadera naturaleza. No tiene escrúpulos y no dudará en usar a los que le rodéan para conseguir sus propios objetivos.
Donde encontrarlo: Es posible encontrarlo a lo largo de la zona occidental de Ansalon, preferentemente en los alrededores del Estrecho de Algoni o la zona rural de Solamnia.
Por Klangor y William Darkgates