...me llevó a un templo escondido en medio del bosque. Era un espacio circular, limitado por piedras desiguales más o menos de un metro de alto. No había nada más, un círculo de tierra que se había quemado alguna vez. Ella me dijo que era el templo del dios del fuego.
-¿Quién hizo esto? –le pregunté, pero ella se encogió de hombros sin poder contestarme. Su abuelo y el abuelo de su abuelo ya conocían ese lugar.
Entonces, sin ningún miedo, me adentré en el interior del círculo. Un templo sin paredes ni techo. Un templo para el fuego. Inspeccioné las piedras mientras mi sirviente me tendía la yesca y el pedernal y se alejaba como si supiera lo que iba a hace incluso antes que yo mismo. Sobre las piedras crecía un musgo verdeazulado, reseco, y sin pensarlo dos veces prendí una chispa sobre la piedra.
Aquello empezó a arder inmediatamente, propagándose por todas las piedras hasta formar un círculo de fuego. Las llamas se elevaron hasta el cielo formando las paredes y el techo del templo. Un mar ondulante de color naranja que me envolvía como si estuviera en una cámara mística. Me arrodillé y recé al dios con humildad.
Ritual de Sanacion y aceptación
En eras pretéritas los sacerdotes del Señor del Fuego y las emociones abundaban por Ansalon y se dedicaban a difundir su fé y compartir sus poderes con la gente. Durante mucho tiempo estos sacerdotes estudiaron métodos diferentes de sanacion y su relación con las emociones. Descubrieron que muchas veces la sanacion no era completa si el individuo no se hallaba espiritual y emocionalmente equilibrados. Así que muchos sacerdotes de Sirrion crearon el siguiente rito.
El individuo con problemas físicos y mentales, era puesto en un circulo de trípodes con fuegos, incienso, mirras y plantas que al ser inhaladas exaltaban las mente y dormían el cuerpo.
El paciente expuesto a estos olores caía en un trance. Durante este evento era llevado a la presencia del señor del fuego. Mientras tanto en el mundo material un sacerdote oraba por que el camino espiritual no fuese tan riesgoso. También servia como guía y valedor y si las cosas se ponían feas tenia que poner final al rito.
Durante aquel viaje el individuo viajaba por el mundo de los espíritus, enfrentando un sin fin de males. Al final después de una serie de prueba, después de ver su pasado, sus presente y su futuro, después de haber vistos las causas de sus males. Sirrion le daba una profecía y le enseñaba que era lo que le sanaría. Amén de quemar las malas emociones.
Una vez despierto el individuo, este era llevado a un baño que con agua tibia y sales minerales imitaba las aguas termales. Allí era purificado y luego era interrogado para conocer los designios del dios. Los sacerdotes interpretaban todo y ponían manos en la obra para salvar la salud física y mental del individuo.
Este rito solía aplicarse tanto a los seguidores del dios, como a los enfermos y convalecientes.
Por William Darkgates