Introduccion: Las Hachas de Pueblo Recio

El pueblo enano ha decidido reclamar su legado, Shanatar, el mayor de sus imperios, compuesto de ocho reinos cayo hace 3000 años, y sus secretos y riquezas aun aguardan en sus salones. Esta es una historia de conquista, una epopeya de gloria y tragedia que culminara con un renacimiento o con la caída de la oscuridad perpetua sobre este antaño resplandeciente imperio.

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Kharma
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Mensaje por Kharma » Lun Oct 23, 2006 2:11 pm

PYRADAR

Poco ya le importaba la discusión entre los dos magos y se fue a dormir. Se acomodo contra la pared con su martillo en el regazo como estaba acostumbrado. Siempre en un estado de vigilia por si había problemas.

Pero todo intento de dormir fue vano ante los ruidos del quaggoth para liberarse. Empezó a irritar a Pyradar hasta que enfurecido se acerco y le dejo bien claro que debía callarse con un buen par de golpes. Asintió cuando fue amordazado por Hardash y se dispuso a volver a su posición cuando la voz de Volhm llego a sus oídos. La miro unos instantes aun con el rostro de pocos amigos con el que se había levantado.

- ¿Crees que me divierte levantarme para pegar a los prisioneros atados? - a veces le sorprendía la ignorancia de los humanos sobre el lugar donde se encontraban – Esto es la Suboscuridad, el sonido puede viajar muchos kilómetros, sus ruidos podrían atraer a mas de los suyos o quizás cosas peores.

- Este es un mundo muy duro, no hay sitios para los remilgos – no quería empezar otra discusión así que se fue a dormir en seguida, pronto seria su turno.


La verdad es que no tenia ganas de presenciar el interrogatorio mediante la magia. Era mas fácil pero recabar la voluntad de una criatura con magia no era de su agrado. Mientras estaba preparando su equipo para partir lo antes posible. También se acicalo para estar mas presentable en el momento del juicio, tomaba su papel muy en serio.

Escucho las conclusiones a las que habían llegado tras interrogar a la bestia. El relato aumentaba la furia interior de Pyradar que apenas podía creer lo sucedido.

- Que forma mas deshonrosa de morir, a manos de tus hermanos – dijo con voz queda ante el pensamiento – cuando cojamos al culpable lo pagara con creces.

Tenia poco tiempo para pensar en teorías, la psionica tampoco era de su agrado. El control mental era la peor forma de acabar con alguien, ya sea mediante magia o el arte invisible. También le preocupaba la mención de su nuevo líder, no se podía imaginar que criatura seria.

Ante la proximidad del juicio se obligo a despejar su mente y concentrarse en su tarea. Escucho con atención las palabras de Dueris y espero a que soltaran al prisionero para que se pudiera defender. Pyradar en aquellos momentos estaba falto de cualquier emoción, serio y muy regio. Durante el combate sentía la sangre fluir y el enfrentarse al enemigo no tenia igual.

Pero el juicio era distinto, debía respeto al culpable y alargarlo mas de lo necesario seria una afrenta. Así que termino rápido con el infeliz con un par de certeros golpes y no dijo nada. Ya se encargaría el sacerdote de lo demás. Hizo un gesto de respeto a Dueris y se fue a preparar la partida. No había que malgastar palabras en el suceso.


Seguir las pobres indicaciones del mapa no eran un problema para el enano, era el pan de cada día desde que llego. Al final encontraron su destino y llegaron a la ciudad de Garndor. Como Dueris contemplaba admirado la majestuosidad que fue en su día la ciudad. Aun pasando tanto tiempo se podía observar la maestría de los enanos. No llego a acercarse a tocar las piedras pero si se dejaba llevar por la sensación que recorría su cuerpo que trasmitía la roca.

Fue entonces cuando todo predio sus buenas vibraciones para encontrarse con una de las patrullas perdidas. Sus sospechas estaba confirmadas al encontrar los cuerpos en tan mal estado, no habían sobrevivido. No era buena señal y había que estar precabidos. Pero después del choque inicial se fijo en la figura que hurgaba entre los restos. Un figura siniestra que los miraba con penetrantes ojos rojos.

Algo comenzó a arder en su interior y fue andando con decisión hacia la figura. Tenia un extraño brillo en sus ojos, aun así no perdía de vista de los alrededores. Esperaba que tuviera un dios al que rezar porque muy pronto estaría con él.

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MJ: Me voy acercando con paso decidido pero sin precipitarme, examinado la zona por si es una emboscada o hay trampas. Si no huye, cuando este mas cerca hago una carga en toda regla. Si tiene mas compañeros y me emboscan uso el escudo contra los que pueda. Si huye le persigo pero no me meterme por sitios que me den mala espina.
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blacksword
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Mensaje por blacksword » Lun Oct 23, 2006 5:58 pm

ADRIAN

Victimismo, demagogia y desprecio. Eso es principalmente lo que podia traslucirse de las palabras de Alanthir.

Victimismo: Alanthir afirmaba haber perdido a un hermano cuando defendia a otros frente a los phaerimm, cosa que podia ser perfectamente cierta, pero sin duda su hermano tenia como objetivo el mismo de Alanthir: destruir a los phaerimm, no defender inocentes.

Demagogia: ¿La magia de Mystra corrupta solo porque la utilizaban seres tanto benignos como malignos? Para los desconocedores del origen del Tejido y de la neutralidad de Mystril, la antecesora de Mystra podria llegar a ser remotamente creible, pero lo que no había dicho era que la Urdidumbre Sombria era competencia exclusiva de una diosa maligna y solo servia a aquellos que dicha diosa quería.

Desprecio: desprecio por Halruaa, los unicos descendientes de Netheril que quedaban en Faerun hasta la aparicion de esa extraña ciudad flotante sobre Anauroch y tambien, a juzgar por las palabras de Alanthir y Vohlm, los unicos que habian visto la arrogancia de los antiguos netheritas que provocó la caida de su imperio. Al pensar en esto recordó la otra parte de los dominios de Shar: la añoranza y la perdida. Sin duda, la añoranza en el corazon de los habitantes de la ciudad flotante por Netheril había abierto sus mentes al oscuro influjo de Shar.

Oscuras palabras para un adorador de la diosa de la oscuridad, palabras que pretendian engañar a los necios que no eran capaces de comprender las verdades a medias en ellas contenidas. Sin duda no se habia equivocado al juzgar a Alanthir por ser adorador de una diosa maligna.

Sin embargo, había dejado claro por que estaba alli: para combatir a los phaerimm. Sus objetivos coincidian con los de Vohlm, al igual que con los del resto del grupo, sin embargo no dudaba que una vez eliminada la amenaza harian bastante poco por el resto del mundo. A juzgar por su arrogancia y la maldad de sus corazones, los antiguos netheritas seguramente intentaran conquistar otras tierras para restaurando el imperio de Netheril en cuanto tuvieran poder suficiente.

Adrian tomo nota mental sobre los verdaderos objetivos de Alanthir. Colaboraria con el, como un compañero mas, probablemente seria leal y colaborador con el grupo hasta que los phaerimm fueran destruidos, pero mas alla no se podria confiar en el. Habria que vigilarlo para poder ver cuando seria el cambio en su escala de prioridades. Mantuvo silencio tras la discusion, seguir hechando leña al fuego probablemente fuera inutil, pero decidió comentar sus pensamientos y conclusiones a Vohlm cuando encontrara un momento adecuado, ya que probablemente coincidiera con el. Quiza entre los dos pudieran evitar que el resto del grupo confiara demasiado en Alanthir, confianza que podia costarles la vida.


Tras la noche, Dueris interrogó al prisionero y después se celebró el combate ritual.

- Extrañas costumbres las de los enanos - penso Adrian - Hacer un combate para eliminar a una despreciable bestia. ¿Y si el quaggot por algun extraño azar hubiera vencido a Pyradar? ¿Lo habrian soltado sin mas?

Resultaba absurdo dar una muerte "civilizada" a una bestia incivilizada que apenas podia musitar un par de palabras y que devoraba a sus semejates. Sin embargo, por respeto a las creencias de Dueris se mantuvo educadamente en silencio, durante el ritual.

Las respuestas del prisionero confirmaron sus sospechas. Algo habia influido mentalmente a los enanos, y eso explicaba las deserciones.

Siguio el viaje con sus compañeros. Finalmente, al llegar a las ruinas de Garndor, encontraron los restos de otra de las patrullas enanas y una extraña figura de ojos rojos.

- ¿Que demonios...! - murmuró Adrian al ver los cadáveres y al individuo. Vio que otros miembros del grupo se preparaban para la lucha y que Hardash intentaba entablar conversación con el humanoide de los ojos rojos. Maldiciendo para sus adentros la excesiva imprudencia de calishita, (como Pyradar habia dicho estaban en territorio hostil) comenzó discretamente a lanzar un hechizo sobre la figura embozada


NT: Adrian aprovechará algun momento durante la marcha para hablar en privado con Vohlm y hablarle de sus conclusiones y sus sospechas sobre Alanthir.

Cuando encuentran al humanoide de los ojos rojos Adrian comienza a lanzar un conjuro de Ralentizar sobre la figura de la manera mas discreta que le sea posible, si es preciso ocultandose detras de otro de sus compañeros, preparado para finalizar el conjuro a la minima señal sospechosa por parte de la figura, bien sea atacar o intentar huir.

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Shisei
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Mensaje por Shisei » Mié Oct 25, 2006 4:59 am

ARSHIN

Finalmente había realizado la guardia con aquel mago que parecía despertar el odio de algunos de sus compañeros, sin embargo ella no podía tenerle ni aprecio ni desprecio, sin embargo el hecho de que una mujer tan amable pudiera sentir un odio tan profundo le hacia preguntarse los motivos del mismo a Arshin. Sin embargo hasta que alguno de los dos se decidiera a explicarselo ella no sería la que haría las preguntas inoportunas.

Las formas con las que habían decidido interrogar a aquella extraña criatura no le resultaba agradable a Arshin, por lo que en el momento en el que se pusieron a fondo con el mismo decidió apartarse levemente del resto y esconderse, ya que de esta forma le resultaría más fácil intentar cubrir las espaldas de aquellos a los que el tiempo tal vez podía hacer compañeros.

Hasta el mismo instante en el que sus ojos se posaron en el drow, no estaba segura del momento en el que lo había localizado, sin embargo no le importaba, en el mismo instante en el que su cerebro se percató de él, el resto del cuerpo parecía actuar por su propia cuenta, fruto de una rabia que parecía devorarle hasta las mismisimas entrañas.

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Arshin intentara mantenerse oculta, acercarse al drow sin hacer ruido y acercarse por la espalda. Si esto lo consige bueno pondra su espada corta en la garganta del drow.

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Raelana
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Mensaje por Raelana » Mié Oct 25, 2006 3:36 pm

HARDASH

Hay momentos en los que los músculos parecen pensar por si mismos, y envían órdenes al cerebro en vez de obedecer ciegamente lo que éste le dicta. Hardash sentía eso en aquel preciso momento, sus piernas le decían: "Echemos a correr" y le costó un gran esfuerzo resistirse a aquella voz y permanecer allí, quieto, delante de la extraña figura de ojos rojos que lo miraba.

Cambió el peso del cuerpo de una pierna sobre la otra, mientras saludaba al hombre gesticulando al modo de Calimsham y dejaba sus manos a la vista, para que el hombre no pensara que lo amenazaba y reprimió el impulso de tocar la empuñadura de su espada. Sus compañeros permanecían detrás de él, silenciosos. Extrañamente silenciosos. Ni siquiera el abierto Dueris había dado un paso al frente para unirse a él en aquel pequeño intento diplomático.

No los miró, mantuvo la mirada fija en el humanoide esperando que respondiera a su tímido saludo. ¿Estaría solo o habría otros como él escondidos en los alrededores? Hardash esbozó una sonrisa de circunstancias que posiblemente estuviera fuera de lugar teniendo en cuenta que estaban rodeados de los cadáveres de la patrulla enana.

-¿Has visto lo que ha pasado? ¿Qué bestia ha podido hacer algo así? -Hardash siguió hablando despreocupadamente, actuando como si el humanoide hubiera estado ayudando a los enanos y no rapiñeando en su cadáveres-. ¿Has comprobado si todos están muertos? Nosotros no nos hemos encontrado con ninguna bestia durante el camino...

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Hardash continúa hablando con intenciones de atraer la atención del tipo y disimular lo que están haciendo sus compañeros.
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Deberíamos dar gracias por los pequeños favores de la vida, como dijo el gnomo cuando se voló una mano cuando podría haberse volado la cabeza.


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Zaitsev
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Mensaje por Zaitsev » Mié Nov 01, 2006 6:22 pm

Xandros

No hubo ningún percance durante su turno, y tampoco durante el de los demás. El intentó de dialogo con el quaggoth resultó desesperante ciertamente, y aunque a Xandros le hubiese gustado tomar una parte activa del interrogatorio, sobre todo en determinados momentos, se mantuvo al margen observando el buen hacer de sus compañeros.

Desde luego no eran ningunos inútiles, aunque la maga empezase a refunfuñar constantemente ante todo lo que realizasen los otros miembros del grupo. Después del interrogatorio aprovechó el momento para pedirle que le proporcionase una de esas esferas mágicas que le permitiesen ver en la oscuridad. Estaba cansado de depender constantemente de una antorcha.

Al guerrero le resultó inquietante la noticia de que los enanos estaban matándose entre si. ¿Algún juego mágico tal vez?. Si había algo que podía erizar el bello de su cuerpo de puro respeto, desde luego, era que manipulasen su mente. Podía enfrentarse a fieros guerreros, a terribles evocaciones mágicas, pero no quería ni imaginarse que supondría que su mente no fuese suya. En ocasiones sus propios diablos internos le carcomían, pero...pensar en que un agente externo pudiese manipular hasta el punto de hacer que compañeros se matasen entre si. No. Aquello podría ser devastador.

No obstante, todas las palabras del quaggoth fueron demasiado confusas, aunque la aparición de ese nuevo líder podría ser el causante de alguna de las anomalías que se vivían en aquellas profundidades. Después del interrogatorio, la tortura duró poco para el ser. Apenas dos golpes del enano le cercenaron la escasa vida que le quedaba.

Emprendieron entonces el camino hacia el mar, o al menos según lo que se podía interpretar en los no demasiado claros designios del mapa que tenían. Cada uno centrado en sus propias meditaciones, o en sus propias desconfianzas hacia el resto. Xandros permaneció callado, expectante de un peligro que no tenía visos de que fuese a aparecer.

O no había señales de tal aparición hasta que entraron en Grandor. Allí apareció una nueva figura, algo para alegrarles el día, o aguarles la fiesta. Allí se les apareció una misteriosa figura junto a los restos de una patrulla enana. Permaneció impasible, esperando que los acontecimientos se desarrollasen. Era absurdo cargar sin motivo, y si el humanoide atacaba...sería porque no estaba sólo.

Miró instintivamente a ambos lados y después clavó su vista en el cuerpecillo que se ofrecía a sus ojos.

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Iridal
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Mensaje por Iridal » Mié Nov 01, 2006 6:45 pm

VOLHM ILMARETH

A Volhm le sorprendió que Dueris no se prestase a hablar, él, siempre tan diplomático, pero luego recordó que se encontraban en un entorno hostil donde las animadversiones raciales y culturales eran más que abundantes. Aunque para eso, se dijo ella, no se necesitaba recurrir a nativos de la Infraoscuridad. No tenía más que ver lo que había pasado con el hereje.

Inconscientemente, alargó su mano para dar un breve apretón en el brazo del enano. Un intento torpe de consuelo, pero a Volhm le caía bien Dueris. Apenas un rato antes habían pasado una hora entretenida hablando de arquitectura e historia enana. Volhm había escuchado con atención, interesada; siempre le había gustado informarse de los lugares a los que viajaba, y la historia no era sino el alma viva de un pueblo. De modo que habían hablado sobre ello, él explicando la tradición enana, y ella aportando algún detalle técnico y comparaciones con la arquitectura de otras culturas. Incluso, aprovechando que los otros estaban un poco alejados, condescendió a mencionar las edificaciones en coral vivo tan abundantes en Halruaa. Mientras Volhm tocaba el sólido, imponente, trabajo de los enanos en piedra, no podía menos que compararlo con la delicada gracia del coral mágicamente crecido y moldeado. Cuán diferente era su pueblo del de Dueris, se dijo. Las marcas de garras, sin embargo, les habían inquietado a ambos.

Y la inquietud que ahora compartían era muy parecida...

En cualquier caso, si el silencio de Dueris supuso una sorpresa, la reacción de Pyradar fue más que esperada. El enano avanzó con tal determinación que ésta casi se podía palpar. Volhm aprobó tácitamente su decisión de situarse en una posición conveniente, desde la que pudiera alcanzar al individuo de los ojos rojos en caso de ser necesario, aunque dudaba que Pyradar tuviera la misma concepción de “necesario” que ella. Pero más preocupante fue la reacción de otros de sus compañeros. Casi simultáneamente, Arshin se desligó del grupo y Adrian clavó sus ojos en el extraño de ojos carmesíes.

No era difícil deducir que Adrian se proponía lanzar un conjuro si el humanoide atacaba o intentaba huir. Volhm reprimió las ganas de suspirar. Por muy peligrosa que fuera la suboscuridad, se le antojaba que dedicarse a atacar a todo aquél con el que se encontrasen no era la mejor actitud que pudieran tener. Prevención, alerta... ella apoyaría eso, con toda su convicción. Pero no una acción tan... descarada. Cuando uno recurría al Arte fuera de un enfrentamiento directo, debía ser sutil.

Con todo, más le preocupaba lo que Arshin y Pyradar se proponían hacer. Sin embargo, no era cuestión de preguntar ahora, ni siquiera por medio de un conjuro. El terco enano, con su maravillosa receptividad al Arte, probablemente rechazaría sus intentos de comunicarse con él por esa vía. Los enanos siempre dan dolores de cabeza.

De modo que dejó aquello en manos del destino, y Volhm se dirigió exclusivamente a Adrian, en un susurro:

-Tranquilo –musitó al mago guerrero-. No lances todavía ese conjuro. En este tipo de situaciones conviene ser discretos en el uso del Arte. Pocos hombres se toman a bien que alguien empiece a lanzar un hechizo delante de sus personas, y ni siquiera sabemos si éste está solo. Contente, aunque estate preparado por si tu intervención fuera necesaria.

Volhm dijo esto mientras el calishita se presentaba e interrogaba al extraño, apresuradamente. Provenía de una sociedad que consideraba el uso de magia en un hogar ajeno sin el permiso del anfitrión una falta imperdonable a las reglas de la hospitalidad y, sin embargo, la tentación de lanzar algún conjurillo menor de adivinación para ganar terreno sobre el interlocutor solía ser superior a la voluntad de muchos magos halruanos. A lo largo de su vida, Volhm había observado –y en algunas ocasiones puesto en práctica-, muy diversas estrategias a la hora de romper aquella regla básica de hospitalidad. Uno podía retener un conjuro, y aprovechar una interacción aparentemente inocua para descargarlo sobre el interlocutor. Se podía aprovechar una distracción del anfitrión, un momento en que no percibiera la conjuración. Incluso se podía camuflar el lanzamiento del conjuro mediante la viva gesticulación a la que su gente era tan dada. Y mil formas más de ocultar una descortesía semejante, aunque todas tenían algo en común: si uno quería hechizar a alguien, debía ser discreto y rápido.

Pero lo que no se podía era ser descarado. Ni demorarse tanto en concluir un conjuro. La gente no solía tomarse a bien aquel acto... aunque, teniendo en cuenta que Pyradar y Arshin se habían adelantado con intenciones poco claras, igual aquello importaba bien poco.

La mujer dedicó una mirada de soslayo a Adrian, para ver cómo tomaba su sugerencia. Era curioso que le conociera tan poco; más de una semana juntos, y apenas habían hablado. Una lástima. Percibía al mago guerrero como un aliado en el problema que le representaba el corrupto. Era una pena, pensó ella, que no les hubiera dado tiempo a comentar detalladamente las impresiones que él se había forjado sobre Alanthir. Sin embargo, marchando todos tan juntos los momentos de intimidad que se tenían en el grupo eran, por lógica, escasos y cortos. Aquella noche, se prometió, encontraría tiempo para ello.

No obstante, ahora no era momento de pensar en esa cuestión. De modo que miró en derredor, buscando a posibles compañeros de aquel desconocido; dejando que la luz de Mystra iluminase su percepción y descubriera rastros de magia cercanos que delatasen a gente cercana. Así mismo, examinó al extraño, preguntándose qué magia habría en él, si es que tenía alguna. Pero para cuando se dirigió al desconocido en alta voz ya había velado su visión de mago, siguiendo sus propios consejos sobre discreción.

En un primer momento, lo que le vino a la cabeza fue la fórmula tradicional de saludo de su pueblo: Venimos en paz y amistad, y no obraremos magia entre estas paredes. Pero se tragó las palabras, tan falsas como poco adecuadas, y en su lugar pronunció una cortesía más apropiada:

-Bienhallado –dijo en tono neutro-. ¿Puedo preguntar qué buscas entre esos restos?

MJ: Examina al desconocido y los alrededores mediante Vista arcana. Cuando habla, lo hace en tono neutro; nada en ella indica una amenaza, pero tampoco es falsamente cordial.
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artemis2
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Mensaje por artemis2 » Sab Nov 04, 2006 8:23 pm

9º día de la 3ª decana de Khytorn, Barrio Aduanero, Grandnor, Sondarr, Imperio de Shanatar.

No hubo el más mínimo aviso antes de aquel globo de oscuridad cubriese la zona donde se encontraba aquel individuo, vuestro futuro blanco, o al menos eso habría creído cualquiera vistos vuestros movimientos, incluso algunos de vosotros parecían creerlo.

La confusión arraigó entre la mayoría, aunque Pyradar pareció actuar sin la menor duda, cargó de lleno hacia el globo, y, cuando creíais que el enano se había dejado dominar por su furia, salió ágilmente, al menos todo lo ágil que puede ser un enano cubierto de acero y mithril, por un lateral de la oscuridad cubriéndose. Adrian y Xandros pronto acudieron a cubrir el frente y el otro lateral de la esfera, dejando la parte posterior cubierta por la férrea pared de lo que debió ser un edificio administrativo enano.

La tensión pareció crecer durante unos instantes hasta que la firme voz de Alanthir hizo que, a un gesto del sombrío mago, desapareciese la oscuridad mostrando tan solo piedra, piedra desnuda sin el menor rastro de aquel sujeto. Al menos no hasta que un pequeño proyectil apareció silbando desde el pasadizo a la derecha del grupo y chocó contra el costado de Alanthir, poco antes de que este chocase con el suelo.

Los que teníais buenos reflejos llegasteis a ver la silueta de aquel individuo, que tan resueltamente había sabía vuelto las tornas, perdiéndose tras un esquina que llevaba al interior de la ciudad. Pyradar no pareció dudarlo un instante y se lanzó, seguido pocos instantes después por Xandros, Aadrian y Volhm, tras el escurridizo sujeto.

- Quietos ahí.- Dijo la silenciosa calishita que parecía haber surgido de la nada interponiéndose en el camino de los perseguidores.

La furiosa mirada de Pyradar solo fue respuesta con el baile de una daga sobre el aire que pareció tintinear. Un fino hilo, pero resistente como el acero, cruzaba el pasadizo a corta altura.

- Filo de araña.- Sentenció Pyradar mirando la conocida fibra, conocida para todos aquellos que hubiesen disfrutado del mayor de los placeres drows, la tortura.

- Alto hermano Pyradar.- Intercedió Dueris ante la alzada maza del guerrero.- Ese hilo seguramente es lo único que mantiene aquella roca de allí en su sitio, y esta a su vez es la única que impide que caiga esta porción del techo.

Una trampa, una trampa bien preparada y con tiempo. Y por la altura del hilo la trampa estaba pensada para humanoides de zancada larga y alta.

Decidisteis no perseguís a aquel sombrío individuo, a saber que otras trampas tenia preparadas esperando que le siguierais. Pero también decidisteis tener un ojo más abierto, algo estaba sucediendo en aquella región, demasiadas incógnitas, demasiados misterios. Os ocupasteis del sepelio de los enanos hundiendo un pequeño almacén cercano allí, cubriéndoles bajo roca como mandaba la tradición. Los enanos parecían haber sido llevados hacia allí y sin duda habían muerto enfrentándose a alguna criatura grande, poderosa y con enormes garras.

Poco tiempo disteis a los respetos funerarios, estabais en una zona peligrosa y lo sabíais. Por lo que Arshin y Hardash, que se habían aventurado un poco por la ciudad a explorar, habían averiguado, no habían más trampas tras la estela de aquel fugitivo que parecía dirigirse hacia la parte alta de la caverna en que se encontraba la parte principal de la ciudad de Grandnor, donde se encontraba un gran fuerte de austera y monolítica construcción, aunque resulto ser un palacio en palabras de Dueris. Los rastros de sangre venían sin embargo de una zona exterior, de almacenes y pequeños fortines suponíais. Una cosa más añadieron, al parecer había un fuerte ajetreo en la zona del puerto, pero más no podían precisar, no quisieron exponerse demasiado.

MJ: Alanthir despierta un minuto después de caer con 1 pg menos y un fuerte dolor de cabeza.
Última edición por artemis2 el Mar Nov 21, 2006 10:43 pm, editado 1 vez en total.
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Mensaje por roler » Dom Nov 05, 2006 5:11 pm

DUERIS

10º día de la 2ª decana de Khytorn, Barrio Aduanero, Grandnor, Sondarr, Imperio de Shanatar.

Tras ayudar a recuperarse a Alanthir ofreciéndole el inhalar una arcilla para evitar el dolor de cabeza y las nauseas, Dueris asiste al rápido sepelio consistente en el derrumbe del almacén y unas breves pero sentidas palabras.
Cuando Arshin y Hardash regresan, se aparta taciturno y concentrado. Cuando la sabiduría de un minero no sirve para elegir el camino hay que recurrir a los dioses. El suyo se escondía en las sombras.
Con parsimonia y musitando antiguas palabras en dethek, Dueris Gemacetro apela a su dios, Vergadain, el Padre de la Fortuna y el Comercio, pidiendo su ayuda. Un presentimiento le dice que quizás haya gente de su raza combatiendo en el lugar de donde proviene el ajetreo. La posibilidad de ayudarles le reconcome.
La moneda de adamantita cayó sobre el polvo con un golpe seco.
La recogió en la palma de su mano, abriendo de nuevo los ojos al mundo, como desconcertado. Toma aire y suspira.
Al cabo de un instante se acerca al grupo y poniendo una mano en el hombro de Pyradar comenta con voz grave:

- El Padre, Vergadain, contempla nuestros pasos. El camino hasta el puerto no está exento de peligros; la fortuna no nos sonreirá si seguimos por ahí. Propongo averiguar qué hace que un elfo oscuro perturbe el descanso de Garndorn; mejor seguir al topo hasta su guarida antes de que acabe con la cosecha.

- Debemos avanzar con precaución, pues las trampas no sólo las pone el destino - dice, señalando el filo casi invisible de tela de araña - y lo mas en silencio que podamos; aunque sospecho que nuestro "amigo" ya sabe que lo seguiremos. Después se agacha, y dibujando sobre la arena con su espada decorada con runas, continúa:
- La ciudad se compone de tres anillos concéntricos, la característica estructura defensiva de nuestra raza; si el elfo se ha ido por aquí - señalando una zona del mapa - y evitamos lo que sea que hay en el puerto, creo que podríamos atajarlo moviéndonos por esta zona - acotando una zona del rudimentario mapa. ¿Qué opinan, damas y caballeros?
Última edición por roler el Mié Nov 08, 2006 2:09 am, editado 1 vez en total.

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Mensaje por Raelana » Mié Nov 08, 2006 1:39 am

HARDASH


Sus intentos de diplomacía habían sido un auténtico fracaso. No era raro, después de todo, no habían sido comentarios muy ingeniosos los que había hecho y aunque el tipo de los ojos rojos no fuera muy amigable quizás habrían tenido más posibilidad de hablar con él si lo hubiera intentado otro. Tampoco importaba mucho, una vez que sus compañeros se habían lanzado en la persecución del extraño mientras él se quedaba allí, esperando junto al desmayado cuerpo de Alanthir. Desenvainó el alfanje por si venía alguien, aunque no tuvo problemas.

En realidad sus problemas eran sus compañeros. No habían conseguido atrapar al extraño y volvieron hablando de trampas y de sepelios. Hardash se entretuvo comprobando si Laab estaba bien y después miró a la callada Arshin y le pidió que lo acompañara a echar un vistazo por los alrededores. Era una medida de precaución, no una forma de escaquearse del entierro de los enanos. Realmente había sido mala suerte: patrulla que buscaban, patrulla que era masacrada. Hardash confiaba en que aquel no terminaría siendo su destino.

Se adentraron en la ciudad. Arshin se movía silenciosamente, como si sus pies no pisaran el suelo, Hardash había insistido en ir delante y de vez en cuando se volvía hacia dónde suponía que iba la mujer, aunque parecía fundirse en las sombras y le parecía que ella sonreía ante su desconcierto. La esperó detrás de un muro, habían seguido el rastro del extraño hasta una extraña construcción que ninguno de los dos supo identificar.

-Un extraño lugar, aunque posiblemente bueno para esconderse -comentó en calishita, renunciando a seguir sin avisar a sus amigos. Se acercaron después a lo que parecía el puerto. Al menos había mar, el olor a salitre era intenso y la humedad que desprendía volvía su piel pegajosa aunque no estaba sudando. A Hardash no le gustaba el agua. Las grandes extensiones de líquido le ponían nervioso, le parecían que era algo no natural. Había recorrido pantanos y sabía lo que era caminar por un suelo en el que no veía con el agua a la altura de las rodillas. Allí la visión no era muy buena, pero al menos no estaban dentro del agua y esperaba poder mantenerse alejado de ella, aunque no pudiera evitar la humedad.

Algo llamó su atención, entonces, ruido de pelea, aún lejos de donde se encontraban. Se acercaron un poco, pero acercarse más era correr riesgos innecesarios, a Hardash no le apetecía nada y se lo dijo a Arshin poniéndole una mano en el hombro.

-Será mejor que volvamos a informar, si tardamos más nuestros compañeros se pondrán nerviosos -comentó en voz muy baja. No añadió que acercarse más podría ser peligroso. Prefería no pensar en eso.

Cuando regresaron los muertos estaban ya enterrados y sus compañeros listos para partir, sus informes sobre el drow fueron bien recibidos y Dueris propuso marchar tras él y evitar el puerto. A Hardash le pareció muy sensata la idea, y la apoyó. Lo más importante ahora parecía ser encontrar al elfo oscuro.

-¿Quién sabe? -pensó-. Quizás mi próximo intento de diplomacia me salga mejor.

-Si queremos averiguar qué ha pasado, el drow parece ser la mejor fuente de información que tenemos a mano -comentó, mirando el improvisado mapa que había hecho Dueris y asintiendo a sus indicaciones.
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Deberíamos dar gracias por los pequeños favores de la vida, como dijo el gnomo cuando se voló una mano cuando podría haberse volado la cabeza.


Asociación de Defensores de la Discípula Oscura y de Weis en Encrucijada (ADDOWE) Miembro nº 002

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Iridal
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Mensaje por Iridal » Jue Nov 09, 2006 10:27 pm

VOLHM ILMARETH
8º día de la 3ª decana de Khytorn, Barrio Aduanero, Grandnor, Sondarr, Imperio de Shanatar.

De pronto, un tenue velo sombrío envolvió a aquel individuo. Volhm parpadeó, sorprendida ante la rapidez con que aquel sortilegio había sido llevado a cabo. Su visión realzada por la magia, empero, atravesaba con facilidad la mágica oscuridad; sospechó que ella era la única en todo el grupo que no había perdido de vista al desconocido tras aquel muro de tinieblas. De modo que posiblemente fue ella la única que vio cómo el individuo se llevaba la mano a un anillo que adornaba uno de sus largos dedos... y desaparecía.

-¡Nueve Infiernos! –renegó, y advirtió a los otros-: ¡Cuidado! ¡Se ha vuelto invisible!

Pyradar cargó contra el globo de oscuridad con tal determinación como sólo un enano puede mostrar... para atravesarlo inofensivamente, sin encontrar el anhelado blanco en su interior. Adrian y Xandros se movieron para rodear al globo. Las palabras de un conjuro que pondría al descubierto al invisible desconocido acudieron a los labios de Volhm, pero las silenció antes de que surgieran.

“Ha aprovechado nuestra confusión para marcharse”, comprendió. “Eres rápido y esquivo, amigo. No olvidaré eso”

La voz de Alanthir puso fin a la mágica oscuridad. A pesar de la situación, los labios de Volhm dibujaron una mueca de desagrado. “Sí, claro, el bastardo de mago se lleva bien con las sombras. ¿Por qué no? Es tan oscuro como ellas”

En todo caso, la acción de Alanthir mostró a los demás lo que ella ya había detectado antes: la ausencia del esquivo desconocido. Volhm giró sobre sus talones cuando un proyectil pasó silbando a su lado, para impactar contra Alanthir. El sombrío mago cayó al suelo, exánime. Alarmada, se volvió hacia la dirección de donde había provenido el proyectil. Apenas captó la huida de una silueta borrosa desapareciendo tras una esquina, pero sin dudarlo dos veces corrió en pos de varios de sus compañeros, que ya se habían lanzado en persecución del fugitivo. Por poco tiempo. La calishita se interpuso en su camino, interrumpiendo la carrera de todo el grupo.

-Quietos ahí –Arshin rompió su silencio habitual para mostrarles un fino hilo, casi invisible, tendido a través del pasadizo.

-Filo de araña -sentenció Pyradar, enarbolando su martillo. Y Volhm, sospechando que a aquellas alturas el individuo ya estaba fuera de su alcance, se permitió durantes unos instantes examinar aquella trampa con genuina curiosidad.

-Alto, hermano Pyradar -intercedió Dueris ante la alzada maza del guerrero-. Ese hilo seguramente es lo único que mantiene aquella roca de allí en su sitio, y ésta a su vez es la única que impide que caiga esta porción del techo.

Volhm se apresuró a alejarse del hilo... por si acaso. Y suspiró. Aquel individuo había jugado con ellos como había querido. Bonita trampa, y más bonita huida. Pero ahora que el momento de tensión parecía haber terminado explicó a sus compañeros cómo, apenas un minuto antes, el hombre se había llevado la mano al anillo, desapareciendo de su vista.

-Se le dan bien las sorpresas a nuestro simpático amigo –finalizó, encogiéndose de hombros-. Y ahora, ¿qué hacemos? A estas alturas nos debe sacar mucha ventaja.

Como sospechaba, se decidió no continuar la persecución. Volhm contempló en silencio el sepelio dirigido por Dueris, aunque sin intervenir de forma directa, pues tal cosa no hubiera sido apropiada, a su entender. La cercanía que sentía hacia la Señora de Toda la Magia, aderezada con cierta perspectiva mundana adquirida durante sus viajes fuera de Halruaa, le hacían mostrar una tolerancia hacia deidades ajenas al Señor y la Dama de la que carecía la inmensa mayoría de sus compatriotas. Pero aun así Volhm no tenía especial interés en cultos a deidades profanas; en aquel momento rendía sus respectos a los enanos caídos, no a sus dioses.

El funeral fue breve, pues todos sentían el peligro rondando en las cercanías. De hecho, Arshin y Hardash habían aprovechado para explorar en tanto el resto estaban ocupados con la ceremonia, y ahora regresaron con información sobre trampas tendidas tras los pasos del esquivo desconocido, rastros de sangre en otra dirección, y el estrépito de un altercado proveniente del puerto.

Se miraron unos a otros, indecisos de qué camino tomar. Aunque enseguida Dueris pareció optar por dejar aquella decisión en manos divinas, pues comenzó lo que parecía ser una plegaria en su ruda lengua. Al fin, el enano, explicó, solemne, aquello que su deidad le había anticipado. Volhm se encogió de hombros ante la proposición del enano de que reanudaran la persecución del fugitivo.

-¿Qué opinan, damas y caballeros? –inquirió Dueris.

-Si queremos averiguar qué ha pasado, el drow parece ser la mejor fuente de información que tenemos a mano –contestó Hardash.

-De acuerdo –concordó Volhm, con un leve deje halruano que dio una sonoridad a la “r” de la que carecía la lengua común-. Como dice el dicho jordain, es propio de necios desdeñar los consejos que dan los dioses. De modo que sigamos a nuestro amigo... seguro que es fácil. Por lo visto sólo tendremos que limitarnos a seguir trampas –bromeó-, en vez de pisadas, como ocurriría en la Superficie.

Por primera vez desde que había caído inconsciente –y en realidad por primera vez en aquel día-, Volhm dirigió la palabra al hereje:

-¿Te encuentras en condiciones de seguir?

Y tras esperar la respuesta añadió: -Ese rastro de sangre, en la zona de los almacenes, ¿a qué creéis que puede deberse?
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Larloch
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Mensaje por Larloch » Vie Nov 10, 2006 5:39 pm

Alanthir
8º día de la 3ª decana de Khytorn, Barrio Aduanero, Grandnor, Sondarr, Imperio de Shanatar

Fue rápido, muy rápido, el ser que estaba observando los cadáveres lo tenía todo preparado. Maldijo la situación, habían sido descuidados, muy lentos, muy estúpidos y muy confiados. Si querían sobrevivir tendrían que actuar de forma más fría… pero de momento debían de ser capaces de hacer frente a lo que quisiera ese ser.

Miró al resto del grupo, no podían cargar contra oscuridad mágica así como así, con rapidez conjuró un hechizo con el fin de disipar la oscuridad, podía causarles más problemas que beneficios dejarla ahí. Demasiado tarde se dio cuenta de la estratagema, el pequeño dolor en un costado. Se cogió el costad sorprendido y fue su última acción antes de caer mientras sus ojos se cerraban.

La siguiente imagen que vio era de una especie de arcilla cerca suyo, con un gesto cortés, pero firme, la rechazó. Los errores se pagaban y el dolor de cabeza que sentía sería un buen recordatorio de que tenía que extremar más sus acciones.

Se sentó y miró al calishita, que se había mantenido protegiéndole mientras esta inconsciente.

- Maese Hardash, de nuevo le tengo que agradecer su apoyo.-añadiendo una sonrisa triste dijo.- Empieza a ser una costumbre que venga en mi ayuda.

Se mantuvo sentado esperando a ver cuando volvían el resto, mientras observaba como Dueris preparaba el sepelio de los enanos. En su ciudad, todo esto estaba llevado a cabo siempre en la intimidad. La muerte, solo cuando había servido a la ciudad, era mostrada y se hacía un sepelio público pues esa muerte era un ejemplo a toda la población. Se mantuvo en un discreto segundo plano, posiblemente hubiese añadido unas palabras, pero sabía que a los enanos no les gustaría.

Poco después vinieron el resto a informar, parecía que el ser que los había emboscado se movía por la ciudad y que estaba ocupada. Podía ser un problema adentrarse en ella sin saber muy bien hacia donde encaminarse y sin conocer a que enemigo tenían delante.

Miró a Dueris mientras rezaba a su dios, quizá en estos momentos la guía de un dios era una buena cosa. Musitó una plegaria corta a Shar, prometiendo que el que le había ridiculizado le sería ofrecido. Era una leve plegaria que usaban muchos de los soldados de la ciudad antes de la batalla. Decían que la diosa los protegía para que llevarán a cabo la lucha por la ciudad. Él no dudaba que la diosa haría lo mismo por él.

Repasó lo que recordaba de la emboscada, conforme recordaba casi sintió como un dolor sordo en la cabeza que le recordaba su error. El elfo oscuro estaba muy bien preparado, quizá sabía que veníamos? Igual nos había detectado, pero y si había sido advertido? No se podía descartar ninguna vinculación, igual el elfo sería capaz de explicarles mejor las luchas que parecían haber dentro de la ciudad.

- Creo que la mejor opción es seguir al que nos atacó, sea quien sea, esta hábil y sabe moverse en estas zonas, con lo que me imagino que su guarida será segura.- Hizo una pausa.- Si tenemos que movernos por una ciudad, que por lo que parece nos puede ser hostil, contar con un refugio seguro es un añadido importante.

- Además, de que puede sernos una fuente de información sobre la zona, el conocimiento es poder en las guerras y cuando el enemigo parece que se nos anticipa siempre…

-¿Te encuentras en condiciones de seguir?

La pregunta de la maga le pilló por sorpresa, debía de reconocerlo, sin embargo, mantuvo una expresión indiferente. La miró un momento.

- ¡Vigilad! ¡la han hechizado! ¡esta no es milady Vohlm!.- Esbozo una sonrisa divertida.- Si, estoy en condiciones.- Miró de nuevo a la maga.- Perdonad por la pequeña broma, no me he podido resistir.- dicho esto, se puso en marcha con el resto del grupo.
Recopilación en proceso: Mi versión de la ciudad drow de Eryndlyn.

Ultima recopilación de información: La ciudad calishita de Almraiven

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Kharma
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Mensaje por Kharma » Sab Nov 11, 2006 1:39 pm

PYRADAR

Avanzo de forma poca amistosa hacia la figura. Poco a poco, observando a su alrededor por si había mas escondidos o si era una trampa. Pero parecía estar solo, lo cual lo hacia mas peligroso aun. Si fuera amistoso sin duda respondería a las palabras de Hardash pero si no...

Llego el momento que estaba esperando, el globo de oscuridad. Aunque fue centrado en su figura seguramente para escapar mientras reinaba la confusión. Pero no podía arriesgarse, así que cargo contra el globo intentando llamar su atención.

Cuando entro cambio de táctica, freno es seco y mientras se protegía con el escudo hizo un barrido con su martillo por si se encontraba dentro del globo. No noto nada, lo mas seguro que había aprovechado la confusión para escapar. Salio rápidamente por un lateral en busca de su presa rodeando el globo en busca de su pista. Pero no estaba por ninguna parte...

- ¡Se ha vuelto invisible! - el aviso de la maga hizo soltar un juramento a Pyradar, aquello si que no lo esperaba. Se cubrió lo mejor que pudo intentando no dar la espalda mucho tiempo a una sola dirección.

La desaparición del globo no mejoro la situación, ahora Alanthir se convirtió en su blanco y recibió el ataque del drow cayendo al suelo por el efecto del veneno. El enano vio fugazmente la figura del drow que desaparecía por un recodo. Sin dudarlo se lanzo tras el sin pensar lo que tenia preparado por el camino, no tenia miedo a nada.

Por suerte uno de sus compañeros se interpuso para que no cayera en la trampa. A regañadientes se paro y examino su alrededor. Ahí estaba bien camuflada una trampa mortal, hecha con su bien conocido hilo de araña. Pyradar escupió en la dirección de huida del drow jurando que ya se cobraría su deuda.

Ya habría tiempo después para coger su presa.

Ahora lo mas importante era dar una merecida sepultura a la patrulla enana. De nuevo la furia interior de Pyradar aumentaba mientras observaba a sus compañeros caídos. La lista del causante iba en aumento...

El informe de los exploradores no era muy alentador, la ciudad se había convertido en una zona peligrosa. Él preferiría ir tras el drow que tanto quebraderos de cabeza estaba causando, sin duda sabría algo. Por si acaso Dueris consulto a Vergadain, el consejo de los dioses siempre seria bien recibido.

Asintió ante las palabras del clérigo, era mejor ir a por el drow.

- Entonces a por ese escurridizo drow – los ojos del enano brillaban con sus ansias de matar – yo le enseñare a jugar con nosotros.
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Zaitsev
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Mensaje por Zaitsev » Mié Nov 15, 2006 2:16 am

Xandros

Sus compañeros estaban prácticamente cargando contra aquella silueta, cuando dicha figura desapareció dejando oscuridad tras de si. Magia nuevamente. El guerrero detestaba que el mundo estuviese tan plagado de una magia que se sentía incapaz de comprender, y que trascendía lo poco que contaban las novelas que le entretenían las horas previas al sueño. Trucos y argucias.

Xandros vio la maniobra del enano, y actuó cubriendo el frente, o al menos intentándolo, y entonces Alanthir habló y la oscuridad desapareció. Magia nuevamente, como magia sería la que creó el proyectil que impactó en el costado de Alanthir. Cobarde infame, su enemigo atacaba desde las sombras. Por un breve instante de tiempo apareció nuevamente aquella silueta. Xandros quiso correr tras ella y demostrarle que aunque no supiera nada de métodos arcanos, si que sabía blandir una espada. Se dejó llevar por sus sentimientos, y ciego como un lobo hambriento corrió tras su presa, hasta que, para su sorpresa, el calishita les detuvo. Confiaba en que tuviese una buena excusa, todos habían demostrado ser competentes, sin embargo una oleada sanguínea rugía en todo su cuerpo clamando un “¿Por qué?” que sus labios nunca llegarían a pronunciar.

Una trampa bien elaborada era lo que les había forzado a retener su paso. Suerte que el explorador había intercedido a tiempo, sino los resultados podrían haber sido catastróficos. Xandros se puso de cuclillas y observó la trampa y su mecanismo, y se imaginó lo que hubiese pasado si no hubiesen frenado en la carrera. Un nudo se adueño de su garganta y un feroz relámpago en forma de calambre se encargó de romperlo. No tenía ganas de morir. No tenía ganas de seguir a aquel tipo, esa no era su guerra. Ya volvería a aparecer en otra ocasión, y ya se encargarían entonces de él.


En aquel lugar, nuevamente, como tantas veces antes, Xandros se sintió fuera de lugar. Le resultó absurda su armadura, y las armas que llevaba enfundadas, su pelo le resultó absurdo, y su mirada aséptica. Por un momento cerró los parpados y se imagino en los parques de Espolón de Zares, y sintió el aire fresco rompiendo contra su cara, y entonces vio que aquel tampoco era su sitio, y una angustia enfermiza se apoderó de su alma. Permaneció callado y consternando. Intentando atar pensamientos que se negaban a colaborar y se perdían en absurdas fantasmagorías.

Ahora tocaba actuar, y el guerrero no era más que un tronco que se dejaba arrastrar por la corriente del río. Una corriente donde seres que se odian se dan tregua, donde nada es lo que parece y donde los troncos pueden quedar encallados o partirse contra una roca.

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blacksword
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Mensaje por blacksword » Sab Nov 18, 2006 2:57 pm

ADRIAN

Cuando el globo de oscuridad aparecio en el lugar ocupado por la figura enbozada las palabaras del cojuro de Ralentizar murieron en los labios de Adrian para ser sustituidas por una maldicion. Pyradar rapidamente cargo con su arma contra el globo. Justo antes de entrar en el el enano se freno bruscamente.

"Justo cuando crei que Pyradar era un bruto con el cerebro de granito demuestra astucia" Pensó Adrian con una leve sonrisa. Rapidamente se movio hacia el globo para cubrir uno de los flancos y evitar que el desconocido escapara.

-"¡Cuidado! ¡Se ha vuelto invisible!" - Exclamó Volhm.

Adrian comenzo a moverse rapidamente de un lado a otro intentando cubrir la mayor zona de terreno posible para intentar evitar que el desconocido escapara por el lado que estaba cubriendo, pero fue inutil. Al cabo de unos instantes Alanthir disipo el globo de oscuridad para revelar que efectivamente el desconocido habia desaparecido. Poco despues un tenue silbido anuncio el vuelo de un pequeño proyectil que golpeo al mago sombrio. Los ojos del guerrero mago se movieron buscando el origen del dardo y alcanzaron a ver una siluieta tras una esquina. Pyradar de nuevo se movio antes que el resto y hechó a correr en direccion a la figura, pero Arshin los detuvo.

- Quietos ahí.

Pyradar, extrañado miro con detenimiento el humbral que iba a cruzar y musito- Filo de araña.

"Por todos los dioses" penso Adrian mientras esbozaba una leve sonrisa "Duergar, illithid, phaerimm y ahora drows, ¿cuales van a ser los siguientes? ¿contempladores? ¿demonios? ¿algun dragon?. Solo falta añadir a los Zhentarim o al Culto del Dragon al caldo y ya tendriamos el guiso completo." La aventura se complicaba mas y mas con el paso de los dias. Sin duda planteaba un reto interesante.

Los dos calishitas investigaron los alrededores mientras Dueris apelaba a la sabiduria de Vergadain.

-"¿Te encuentras en condiciones de seguir?" - Pregunto Volhm a Alanthir

- "¡Vigilad! ¡la han hechizado! ¡esta no es milady Vohlm!. Si, estoy en condiciones. Perdonad por la pequeña broma, no me he podido resistir. - Respondio el mago sombrio."

Adrian contesto secamente: -" Me parece fantastico que tengais buen humor Alanthir, pero esa broma es de mal gusto. Ya habeis visto lo que le paso a la patrulla enana que encontramos hace unos dias y al enano de la sala de guardia, y ademas, el gesto cortes de Volhm preocupandose por vos tampoco se merece vuestras burlas."

Dicho esto, se alejo para examinar los cadaveres de los enanos antes de ayudar a Dueris a disponer los cuerpos para el rito funerario

Tras el regreso de los calishitas y la explicacion de Dueris de lo que le habia trasmitido Vergadain, el grupo comenzo a proponer ideas sobre que hacer a continuacion. Como era su costumbre, Adrian dejo que los demas se pronunciaran antes de hablar.

- "Es posible que el drow tenga informacion sobre la zona, sobre lo que pasa en el puerto y el rastro de sangre, pero sospecho que no ha sido el quien ha matado a la patrulla y por tanto no nos podra ser de mucha utilidad. Si quereis que lo sigamos de acuerdo, pero creo que no estaria de mas averiguar primero quien o que esta haciendo ruido por el puerto, tal vez sea el monstruo que ha acabado con la patrulla. El rastro del drow ya sabemos a donde conduce y ademas podria estar esperandonos y habernos preparado algun tipo de emboscada. No tenia ningun motivo para atacar a Alanthir, puesto que ya habia escapado. Apuesto a que pretendia que lo siguieramos"

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Shisei
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Mensaje por Shisei » Dom Nov 19, 2006 12:13 am

ARSHIN
10º día de la 2ª decana de Khytorn, Barrio Aduanero, Grandnor, Sondarr, Imperio de Shanatar.

La posibilidad de que se tratara de un drow hizo que Arshin se comportara de una forma atípica, no es que hubiera marcado una forma de comportamiento con aquel grupo tan atípico, sin embargo tenía bien claro que no era propio de ella. Algunos habían decidido enfrentarse de cara al susodicho, otros parecían intentar ser diplomáticos, sin embargo ella sólo podía buscar un punto en su espalda donde clavar su daga sin demasiado éxito ya que no le resulto difícil huir de ellos, al tiempo que ponía trampas en su camino.

En el momento en el que Hardash le pidió que le acompañara a mirar no pudo hacer otra cosa que asentir con la cabeza avergonzada de su anterior comportamiento, sin embargo esa era de las pocas cosas que conseguían que hirviera la sangre en sus venas y le costara controlarse.

En el momento en el que la oscuridad les rodeaba Arshin se sentía mucho más cómoda, silenciosa cual ave de presa, lejos de las miradas de sus compañeros se sentía menos culpable por su actos.

-Un extraño lugar, aunque posiblemente bueno para esconderse -comentó en alzhedo, renunciando a seguir sin avisar a sus amigos.

-Tienes razón, parece un buen lugar para esconderse, sin embargo sería buena idea averiguar que trampas podemos encontrar en nuestro camino, ya que también es un buen lugar para ellas-comento Arshin en alzhedo preocupada.

En ese momento Hardash asiente con la cabeza a su compatriota.

-Echemos un vistazo -contestó a las palabras de Arshin, aunque buscar trampas no era lo suyo, tenía la impresión de que la joven se las podía arreglar sola perfectamente-. Todo lo que podamos averiguar será de utilidad cuando volvamos con nuestros compañeros, pero tampoco tenemos que arriesgarnos inútilmente -añadió, guiñándole un ojo.

Las palabras de Hardash parecían sincera por lo que volvió con el resto de sus compañeros y les comentarían todo lo que habían visto u oído esperando que el resto de sus compañeros decidieran dejar sus diferencias por un momento a parte para poder lograr los objetivos que tenían en común.

La vuelta de los dos compatriotas fue tan silenciosa como había sido su partido, logrando que la compañía de este fuera de las que más apreciara Arshin, al llegar sus compañeros ya habían terminado de enterrar los cuerpos de los enanos, lo que en cierta forma agradeció Arshin ya que los entierros nunca habían sido de su agrado, ya que le recordaba la posibilidad de que él estuviera muerto y enterrado de malas maneras por los drow.

-¿Qué opinan, damas y caballeros? –inquirió Dueris.

-Si queremos averiguar qué ha pasado, el drow parece ser la mejor fuente de información que tenemos a mano –contestó Hardash.

-De acuerdo –concordó Volhm, con un leve deje halruano que dio una sonoridad a la “r” de la que carecía la lengua común-. Como dice el dicho jordain, es propio de necios desdeñar los consejos que dan los dioses. De modo que sigamos a nuestro amigo... seguro que es fácil. Por lo visto sólo tendremos que limitarnos a seguir trampas –bromeó-, en vez de pisadas, como ocurriría en la Superficie.

Por primera vez desde que había caído inconsciente –y en realidad por primera vez en aquel día-, Volhm dirigió la palabra al hereje:

-¿Te encuentras en condiciones de seguir?

-¡Vigilad! ¡la han hechizado! ¡esta no es milady Vohlm!.- Esbozo una sonrisa divertida.- Si, estoy en condiciones.- Miró de nuevo a la maga.- Perdonad por la pequeña broma, no me he podido resistir.- dicho esto, se puso en marcha con el resto del grupo

Y tras esperar la respuesta añadió: -Ese rastro de sangre, en la zona de los almacenes, ¿a qué creéis que puede deberse?

Adrian contesto secamente: -" Me parece fantastico que tengais buen humor Alanthir, pero esa broma es de mal gusto. Ya habeis visto lo que le paso a la patrulla enana que encontramos hace unos dias y al enano de la sala de guardia, y ademas, el gesto cortes de Volhm preocupandose por vos tampoco se merece vuestras burlas."

Cada vez que Arshin escuchaba las conversaciones de aquellos que tenía que considerar como su grupo, le daban más ganas de permanecer en silencio, sin embargo sabía que aunque así lo deseara no podía permanecer permanentemente en silencio.

- “Disculpad, estoy segura de que cada uno de nosotros ha sido seleccionado por unas cualidades únicas que nos diferencian a todos nosotros, sin embargo, si tenéis la intención de mezclar nuestras opiniones, la forma tan personal que tenemos de ver la vida y la religión con nuestras responsabilidades, estoy segura de que fracasaremos antes de empezar. Y a menos que cambies vuestra actitud”-empezó a decir con cierta dureza” “ cosa que en este mismo momento dudo mucho”-pensó Arshin- prefiero mantenerme en silencio.

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Iridal
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Mensaje por Iridal » Dom Nov 19, 2006 2:10 am

VOLHM ILMARETH

Volhm entrecerró los ojos ante la burla del hereje. Eso me pasa por interesarme por su salud, pensó ella, sarcásticamente. Pero inclinó con cortesía la cabeza ante Adrian, agradeciéndole que saltara en su defensa.

-Sí, en una cosa tenéis razón. No me han hechizado, pero ciertamente no soy “milady VoHLm”. Soy milady VoLHm –le corrigió, con una leve sonrisita burlona en los labios, enseñándole a pronunciar con corrección su nombre-. Veo que mi carácter no es tal como lo habíais imaginado, señor Alanthir. Se dice que el ladrón cree que todos son de su condición...

Y sin más ignoró al hereje y sus ironías. No obstante, se sintió aliviada cuando Adrian desvió el curso de la conversación, proponiendo una alternativa al curso de acción que todos habían decidido tomar. Escuchó sus palabras con atención, pues en aquellos días de convivencia había tenido la oportunidad de comprobar que el hombre tenía la cabeza en su sitio. Sus palabras solían ser sensatas.

Y su propuesta de ir a investigar lo que pasaba en el puerto tocaba una fibra sensible de su naturaleza curiosa, tenía que admitirlo. Como hubiera dicho Kadisha, el conocimiento era la fuente de todo poder. Dejar aquello sin investigar, su curiosidad sin satisfacer... iba en contra de su naturaleza.

Pero la plegaria de Dueris les había aconsejado en contra. Volhm pasó la yema de su dedo índice, distraídamente, por el contorno del símbolo de su deidad grabado en el brazalete de electrum. Ella se tomaba muy en serio las advertencias de los dioses. No en vano a veces podía paladear el toque sagrado de la mano de la Dama.

No obstante... ella sabía mejor que nadie cuán imprecisos podían ser los resultados de una adivinación. Qué fácil era malinterpretar un augurio. No en vano aquélla era su especialidad.

-Lo que dices tiene sentido –le comentó a Adrian, aprobadora-. Eres observador. Cierto, parece como si quisiera atraernos a una trampa. Y es curioso también que estuviera registrando, a solas, los cadáveres de los compatriotas de nuestros amigos –hizo un gesto con la cabeza en dirección a Dueris, Ambert y Pyradar-. ¿Buscaba algo interesante en ellos, o era una forma de provocarnos, también?

Reflexionó sobre ello.

-Mi primera tendencia fue escuchar lo que Vergadain tenía que decir a su servidor. Pero, con todos los respetos a maese Dueris –dedicó una respetuosa inclinación de cabeza al enano-, los conjuros de adivinación a veces son difíciles de interpretar, y las palabras de los dioses todavía lo son más. ¿Estáis seguro de que el dios os dijo que la fortuna no nos sonreirá por ese lado? Hay un gran trecho entre que el camino hacia el puerto no esté exento de peligros, y el que estemos tentando a Beshaba.

Se encogió de hombros.

-Admito que tengo curiosidad por saber qué pasa en el puerto, y como bien dice Adrian, si hay un rastro que seguir, estará ahí cuando volvamos. El drow puede esperar. Si planeaba tendernos una emboscada, tal vez se haya cansado para cuando vayamos tras él, y si no al menos avanzaremos con los ojos bien abiertos.

Se dirigió a los calishitas:

-Dijisteis que habéis hallado unas manchas de sangre en la zona de los almacenes. Puede ser interesante investigar eso también, tras echar un vistazo al puerto, y si tenemos la oportunidad.

Y a todos:

-Si queréis, puedo ligarnos mediante un vínculo telepático para que podemos conversar sin peligro a que nuestras palabras sean escuchadas. Tal vez eso nos convenga, tanto por razones de sigilo, como de intimidad si volvemos a cruzarnos con un desconocido.
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Mensaje por roler » Dom Nov 19, 2006 7:55 am

Las palabras de Volhm salieron con inocencia de la boca de la sureña, pero cuando llegaron a oídos de Dueris fueron como piedras arrastrándose por una ladera:

-Mi primera tendencia fue escuchar lo que Vergadain tenía que decir a su servidor. Pero, con todos los respetos a maese Dueris, los conjuros de adivinación a veces son difíciles de interpretar, y las palabras de los dioses todavía lo son más. ¿Estáis seguro de que el dios os dijo que la fortuna no nos sonreirá por ese lado? Hay un gran trecho entre que el camino hacia el puerto no esté exento de peligros, y el que estemos tentando a Beshaba.

Cualquier otro Alto Aurak enano escucharía las palabras de la de Halruua y seguramente la encerraría en prisión. La ofensa de poner en tela de juicio la opinión de un sumo sacerdote, mucho más por un no creyente, y además dudar de la vericidad de sus capacidades no era tolerado en la sociedad enana. Dueris miró a Pyradar preveyendo que pudiese reaccionar violentamente, por eso tomó la iniciativa.
Acercándose a la mujer con una sonrisa en los labios, aceptando la inclinación de su cabeza, la miró con serenidad y tomando con suavidad sus manos:

- Comprendo tus reticencias, pero Vergadain y yo hemos sido compañeros de viaje muchos más años que los que probablemente lleguen a contemplar tus bellos ojos. Su palabra es la mía, pues me ha demostrado su poder, igual que - deteniendo su mano sobre el brazalete de la halruaana - a ti ella te demuestra su valía cada día.

Con una mirada condescendiente, cargada de sabiduría, serena, añade:

- No sólo Vergadain me ha señalado el infortunio que acarrearía acercarnos al puerto ahora; es más, ha predicho que un enemigo muy superior a nuestras fuerzas haría de nosotros poco más que cenizas que se llevaría el viento.
Aún así, en este mundo loco que nos ha tocado vivir, siempre ha habido quienes desafían a los dioses y a veces incluso ganan... pero no esperéis que sea yo quien de ese paso.
Y aunque el razonamiento de Adrian es bueno, nuestra misión no es satisfacer nuestra curiosidad. Es averiguar quién acabó con nuestros hermanos...y tal vez esa criatura que vimos sobre sus cadáveres pueda contarnos más si es que vió la refriega.

Dicho eso, por cortesía, espera a la decisión del grupo, pero independientemente de ella y muy a su pesar, se irá incluso sólo hacia el "drow".

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blacksword
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Mensaje por blacksword » Dom Nov 19, 2006 12:49 pm

Justo cuando Adrian se volvia para ir en ayuda de Dueris a disponer de los cadaveres de la patrulla escuchó las palabras de Arshin:

" - Disculpad, estoy segura de que cada uno de nosotros ha sido seleccionado por unas cualidades únicas que nos diferencian a todos nosotros, sin embargo, si tenéis la intención de mezclar nuestras opiniones, la forma tan personal que tenemos de ver la vida y la religión con nuestras responsabilidades, estoy segura de que fracasaremos antes de empezar. Y a menos que cambies vuestra actitud prefiero mantenerme en silencio."

Claramente la calishita habia malinterpretado la situacion, por lo que se volvio a mirarla y la respondio procurando que su tono de voz sonara suave pese a la indignacion que aun sentia por la chanza del mago sombrio:

"- Aqui no se trata de formas de ver la vida ni de religiones. Tanto lady Volhm como yo hemos dejado de lado nuestras opiniones personales sobre Alanthir, su magia y su fe por el bien de la mision y de la supervivencia del grupo, como demuestra el interes por su salud que motivo la burla del mago. Aqui se trata de una broma de mal gusto que primero indica poco respeto por esos desdichados enanos, sus compañeros y los demas enanos del grupo," - dijo mientras señalaba los cadaveres de la patrulla - "segundo banaliza sobre algo que tal vez nos ocurra a alguno de nosotros mas adelante, puesto que tampoco somos inmunes al influjo mental de que han hecho gala nuestros enemigos, y tercero menosprecia el gesto de consideracion hacia su persona por parte de lady Volhm. Mi respuesta no buscaba el enfrentamiento, sino lo contrario. Si Pyradar hubiera estado aqui probablemente no le habria dedicado a maese Alanthir una respuesta como la mia, sino que seguramente hubiera tenido una reaccion mas violenta."

Dicho esto observo unos instantes a Arshin por si queria añadir algo mas y despues volvio con Dueris.


-------------------------------------------------------------------------------

"- No sólo Vergadain me ha señalado el infortunio que acarrearía acercarnos al puerto ahora; es más, ha predicho que un enemigo muy superior a nuestras fuerzas haría de nosotros poco más que cenizas que se llevaría el viento.
Aún así, en este mundo loco que nos ha tocado vivir, siempre ha habido quienes desafían a los dioses y a veces incluso ganan... pero no esperéis que sea yo quien de ese paso.
Y aunque el razonamiento de Adrian es bueno, nuestra misión no es satisfacer nuestra curiosidad. Es averiguar quién acabó con nuestros hermanos...y tal vez esa criatura que vimos sobre sus cadáveres pueda contarnos más si es que vió la refriega."

Adrian escucho las palabras de Dueris y tras un breve instante de reflexion respondio con la mayor diplomacia de la que fue capaz:

"- Eso de que Vergadain os habia hablado de que en el puerto hay algo mas alla de nuestras posibilidades no lo habiais dicho, maese Dueris, solo que la fortuna nos sonreiria siguiendo al drow. Seguro que todo el grupo agradeceria que a partir de ahora cuando Vergadain os advierta de algun peligro nos aviseis con mayor claridad que en esta ocasion, puesto que contando con esa advertencia las circunstancias cambian.
Sobre satisfacer nuestra curiosidad no se trata de eso. Las marcas en los cuerpos de esta patrulla de enanos muestran garras de un monstruo grande, no armas de filo, fuego o conjuros, por lo que creo que podemos suponer que no ha sido obra del drow. Ademas, los cuerpos llevaban varios dias muertos, por lo que es incierto que el drow haya presenciado la batalla. Creo que investigar el puerto podria darnos una idea de cuales son los peligros a los que nos enfrentamos por esta zona, lo que seria util, y quiza el rastro de sangre conduzca al ser que mato a los enanos. Eso y el hecho de que quiza el drow nos este esperando para emboscarnos es por lo que he sugerido antes investigar otras zonas. No he hablado en ningun momento de no seguir las indicaciones de Vergadain, como dije podemos seguir el rastro del drow despues. Espero que no considereis mi proposicion como una falta de respeto por las palabras de vuestro dios ni como una ofensa hacia vos puesto que no pretendian serlo. De hecho dada la advertencia sobre el peligro del puerto propongo descartar ese camino, al menos por ahora."

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Kharma
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Mensaje por Kharma » Dom Nov 19, 2006 2:39 pm

PYRADAR

Las palabras del humano llamado Adrian cambio la situación predispuesta de ir a por el drow. No comprendía muy bien la curiosidad humana pero si sabia que podría traer problemas, lo notaba en sus ojos no podían resistirse a la llamada aunque fuera peligrosa.

Entonces fue cuando la maga de Halruaa puso en tela de juicio la sabiduría de Dueris y de Vergadain con total descaro. La ira comenzaba a hervir su sangre pero se controlo, sabia que el clérigo no aprobaría la violencia. Si por el fuera ya le habría saltado todos los dientes de un puñetazo a la maga blasfema, así ya no saldría mas veneno.

Siguió escuchando pero cada vez se ponía peor. Echaba de menos la disciplina enana, donde no se discutían las ordenes y todos actuaban en conjunto sin cuestionar. Pero estaba en la naturaleza humana cuestionar la sabiduría. Al final no pudo aguantarse.

- Me parece que aun no sabéis donde estamos – dijo con tono duro pero sin levantar la voz – es territorio enemigo y no un paseo por el campo. No dudo de la habilidad de esos dos – señalo a los que fueron antes a explorar – pero el resto andar por una ciudad tomada por seres desconocidos y cuya situación actual también desconocemos yo lo veo poco mas que un suicidio.

- En vez de ir tras el drow al que superamos en numero y conocemos mejor su posición, preferís internaros en la ciudad a investigar. Todo ello desconociendo su numero, su situación, su predisposición, sin una estrategia mas que echar un vistazo, ir contra un enemigo que ha acabado con una patrulla enana.

- Seguro que todo lo queréis resolver con vuestra magia pero parece que olvidáis que tenemos un enemigo misterioso siguiéndonos y que parece muy capaz de arruinar nuestros movimientos. Yo no veo ninguna lógica en vuestras palabras sino una curiosidad que puede traernos muchos problemas.

Estaba junto a Dueris con la misma resolución.
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Mensaje por Iridal » Dom Nov 19, 2006 2:53 pm

VOLHM ILMARETH

Dueris se acercó a ella con una sonrisa en los labios, y posó una mano sobre el brazalete que contenía el símbolo sagrado de la Dama de los Misterios. A pesar de su actitud amable, a Volhm le pareció detectar cierto disgusto en sus palabras. Volhm parpadeó, insegura. Nunca se le había dado muy bien interpretar las reacciones de la gente a partir del sutil lenguaje gestual, pero... Reprimió un suspiro; esperaba no haber ofendido al enano, que hasta ahora era la única persona con la que había podido mantener conversaciones distendidas en aquel grupo. Incluso Adrian, que parecía haberse revelado como un aliado tras descubrirse la herejía de Alanthir, hasta ahora había permanecido silencioso, marcando cierta distancia con el resto de sus compañeros.

Estamos unidos por las cadenas del deber, pero aún somos todos unos desconocidos, pensó ella.

Esperó a que Dueris terminara de explicarse, escuchando atentamente sus palabras. Luego hizo un gesto de cabeza en dirección a Adrian, aprobando la réplica de éste. Pero cuando ella habló, lo hizo dirigiéndose a Dueris. Tenía que hacerle entender aquello primero. Dejando a un lado el orgullo de su raza, se acuclilló, hincando una rodilla en el suelo, para que sus ojos quedaran a la altura del enano. Le miró con seriedad, y dejó que las manos de él se demoraran sobre la muñeca de ella.

-Maese Dueris, no pretendía poner en duda la sabiduría de un hijo de Vergadain, ni su vínculo con su dios. Y ni mucho menos pretendo poner en duda las palabras de vuestra deidad. Pero creedme que cuando digo que un augurio puede ser malinterpretado sé de lo que hablo. Provengo de un largo, larguísimo linaje de adivinadores. Los vientos del destino corren por nuestra sangre, mantenidos y fortalecidos a través de cada generación. –Volhm pensó en los matrimonios concertados destinados a reforzar el don mágico de cada uno de los grandes linajes de magos halruanos, así como su vinculación con una escuela de magia determinada, pero no explicó aquello. Hubiera sido como abrir una ventana a la forma de pensar de su gente, y no deseaba hacer aquello en presencia de Alanthir.

Demasiado sabía ya el mago sombrío sobre las costumbres de su país. Se preguntó cómo alguien que parecía ser la primera vez que se aventuraba en tierras sureñas podía conocer el trato que se le daba a aquellos que intentaban extender la herejía en Halruaa. Cierto es que, a juzgar por sus palabras, su conocimiento estaba distorsionado, y no se ajustaba totalmente con la realidad, pero, aún así...

-Encontrar la verdad en una adivinación en cierta manera es como llegar al corazón de una cebolla. El núcleo es una perla de conocimiento verdadero, pero está velado por nuestra propia forma de percibir el mundo, que a menudo no es objetiva, nuestras creencias y nuestras limitaciones mortales –explicó ella a Dueris, y a quien quisiera escucharla-. En una adivinación, las palabras son el recubrimiento de un concepto ignoto, demasiado vasto para que nuestra limitada comprensión lo abarque por sí mismo. Por eso necesitamos el auxilio de las palabras, unas palabras que sin embargo velan la auténtica esencia de ese concepto y nos pueden conducir a malinterpretaciones. De modo que para llegar al concepto, para alcanzar ese núcleo de conocimiento verdadero, hay que pelar una a una las capas de la cebolla, sopesando cada palabra literalmente, y luego intentando ir más allá de su significado literal.

Suspiró.

-Cuando acepté vuestras primeras palabras, cometí un error digno de una aprendiz de nigromante al no pediros que nos revelarais las palabras exactas que os transmitió el dios. El error fue mío, y no tengo excusa. –Inclinó levemente la cabeza, aunque no malgastó tiempo recriminándose su error-. Creedme cuando digo que no estoy dudando de vuestra capacidad. Yo misma he cometido errores al interpretar una adivinación. Y si interpretar los designios del destino ya es complicado por sí mismo, cuando los dioses imprimen sus palabras en el limitado pergamino que supone toda mente mortal, el error puede ser mucho mayor. Nadie mejor que un clérigo para saber cuán grandes son nuestras limitaciones en este sentido –le recordó al enano, suavemente.

Y, explicado esto, se centró en el tema:

-Pero bien o mal interpretado el augurio, aún estamos a tiempo de tomar una decisión acertada. Como ha indicado Adrian, hay mucho trecho entre vuestra primera trascripción de la adivinación, y la que acabáis de decirnos. Convendría sopesar cada una de las palabras del dios. Porque, aunque os haya advertido contra seguir el camino del puerto –aquí, ella esperó a que él les transmitiese las palabras exactas, pues si en verdad éstas sólo contenían una advertencia de peligro, y no una admonición de muerte, su decisión sería muy diferente-, en cualquier caso nada de lo que habéis dicho ha indicado que el dios nos aconseje seguir al drow.

Liberándose de las manos del enano, volvió a levantarse. La larga túnica cayó formando pliegues hasta el suelo. Volhm se sacudió distraídamente el polvo que se había adherido a ella.

-Habéis escuchado el razonamiento de nuestro compañero –indicando ahora a Adrian-. Un razonamiento que alberga una considerable dosis de sentido común. El drow parece habernos querido provocar. Ataca a Alanthir cuando no tenía necesidad de ello, se ofrece como cebo vulnerable haciéndonos creer que está registrando en soledad los cadáveres, huye dejando un rastro evidente tras de sí... ¿Realmente estamos tan ansiosos de precipitarnos en una emboscada? ¡Nadie se aventura solo en la suboscuridad! Sólo tengo dos viajes en mi haber a este traicionero ambiente, pero esto me ha quedado muy claro de mis anteriores experiencias.

Miró uno a uno a sus compañeros.

-El drow ha dejado un rastro tras de sí. Ya lo seguiremos luego; si quieren tendernos una emboscada, que esperen. Con un poco de suerte, quizá desistan antes de que lleguemos a ellos. Ahora, tenemos dos opciones más jugosas: una, enterarnos de lo que pasa en el puerto. Voto por ella si las palabras del dios sólo encierran una advertencia de peligro; si no averiguamos qué pasa allí ahora, quizá nunca lo sepamos. Dos, seguir el rastro de sangre. Esa sangre proviene de la zona de los almacenes, y parece que es de vuestros congéneres, maese Dueris. Si queréis descubrir a su asesino, como dice maese Delanthul, probablemente deberíamos investigar eso antes de seguir los pasos del drow, que ha huido en dirección contraria, y que es dudoso que haya provocado unas heridas como las que mostraban vuestros compañeros...

Sonrió a Dueris.

-Korvikoum -le dijo mentando el concepto enano referente al destino. Pronunció con cuidado aquella palabra del lenguaje dethek, procurando hacerlo bien. Estaba familiarizada con las concepciones de un buen puñado de razas a este respecto; habían sido muchos los debates que había participado, durante su aprendizaje y aun después, acerca de la verdadera esencia del arte de la adivinación, y cómo ésta podía explicarse según la visión que tenía cada raza acerca de la naturaleza del destino-. Elecciones y consecuencias. El destino existe. Pero nosotros lo configuramos, mi buen Dueris, con nuestras acciones. Estoy de acuerdo con tu pueblo en este sentido. Elijamos con sabiduría... y con inteligencia.

Y a Pyradar: -Eres duro con tus palabras, Pyradar -dijo ella, con un leve rastro de cansancio en su voz-. No pongo en duda tus habilidades ni tu conocimiento del entorno, ¿por qué menosprecias nuestro arte arcano y mi experiencia con el complicado arte de la adivinación? Detente a reflexionar un momento sobre los puntos que hemos expuesto, sin dejar que tu criterio se nuble por el desagrado que sientes hacia los que practicamos el Arte. -Se volvió hacia el resto-. Y vosotros, ¿qué decís?
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Raelana
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Mensaje por Raelana » Dom Nov 19, 2006 3:36 pm

HARDASH


La pregunta de Volhm sorprendió a Hardash atusándose el bigote; todo aquello se le escapaba y se había perdido en medio de la larga disertación sobre la adivinación y los dioses. Respetaba a Dueris y no dudaba de que su interpretación de las palabras de su dios había sido la correcta, incluso si no fuera así, se lo pensaría dos veces antes de cometer la descortesía de decírselo. Fuera lo que fuera lo que el dios le dijera, Dueris no había demostrado ninguna falta de sentido común durante el viaje.

Esbozó una media sonrisa. Las mujeres eran curiosas ¿qué se le iba a hacer? Y siempre terminaban por meterlo a uno en líos.

-El puerto tampoco se irá de donde está -contestó-. Y llegar cuando se haya terminado la refriega me parece más saludable para nosotros que meternos en medio. Por otro lado, si ese drow se ha tomado tantas molestias para tendernos una trampa ¿no sentís curiosidad por saber por qué? ¿cómo sabían que veníamos? Quizás tenga relación con nuestro perseguidor, que siempre da la sensación de ir un paso delante nuestra.

O quizáz no, pensó, pero eso ella ya lo sabía.

-Si no nos ponemos de acuerdo -sugirió, intentando quitarle hierro al asunto-, podemos echarlo a suertes.

Se arrepintió al momento de haberlo dicho, los intentos de Alanthir de aligerar los momentos tensos habían sido siempre bruscamente rechazados. Pero si no empezaban a moverse el futuro llegaría, y los alcanzaría allí parados, discutiendo.
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Mensaje por roler » Dom Nov 19, 2006 5:38 pm

DUERIS

Todo vuelve a desmoronarse Ese pensamiento pasó fugaz por la mente de Dueris mientras escuchaba las réplicas de los demás y el apoyo de Pyradar. Sabía que su congénere no le fallaría. Echaba de menos la estricta jerarquía militar de su raza.

Dueris pensaba que habían conseguido unirse de nuevo tras los duros sucesos del ataque de los quaggoths, pero no había sido así. Siempre ocurría lo mismo. Su opinión era cuestionada, replanteada, omitida o derogada... estaba acostumbrado a pelear dialécticamente. En el Consejo de la Reina él era el más joven y tenía que aceptar esa actitud de sus mayores...pero aquí, en la Compañía...

Por eso cuando Volhm se arrodilló a su altura, como si él fuese un imberbe, una sensación extraña se apoderó de su estómago. Ira. Pero rápidamente se extinguió; no podía dejarse llevar por los instintos más bajos de su ser.

Mantuvo aparentemente la calma y escuchó asintiendo a las palabras de Adrian. Tenía sentido lo que decía. Era escoger la opción menos mala. Una tercera opción. Quizás fuese correcto... hizo un gesto de condescendencia ante las disculpas del guerrero arcano y entonces escuchó la palabra: Korvikoum.

Efectivamente el destino no existía como tal. Los dioses enanos ponían ambos caminos y el enano seleccionaba el que consideraba apropiado. Por eso uno podía ser mendigo o rey, blanco o negro.
Eso le recordó quien era y para que estaba allí. Había tomado una decisión y no podía cambiarla, pues no sería lo que Vergadain esperaba de él. El Príncipe Mercader no era una deidad bondadosa ni clara, pero como todo dios enano esperaba que se respetasen sus decisiones.

Su corazón le decía que ignorar las opiniones de los demás no sería bueno, a la larga, no era su costumbre... pero Dueris no podía dudar de su Fe. Su vida se había establecido en base a sus creencias. Creer en las personas, creer en un buen negocio, creer en su dios. Por eso, con cierto rictus de sorpresa al escuchar a la halruaana hablar en dethek de conceptos tan profundos dijo:

- Decís bien, amiga mía: korvikoum. He tomado mi decisión y aceptaré la de los demás. Cada uno es libre de su propio destino y ha de tomar sus elecciones. Al igual que el herrero aprende a hacer mejores filos rompiendo antes muchos, así debemos hacerlo nosotros. Verdad es que los dioses son ambiguos en su manera de hablarnos, pero no estoy acostumbrado a que nadie dude de la interpretación de sus portavoces terrenales. Ha sido mi error trataros a todos como si fueséis del Pueblo Recio. El Padre Corto ha respondido a mis plegarias ante tomar el destino del puerto con una visión. Una moneda, cláramente nosotros, se deshacía en cenizas llevadas por un fuerte viento si seguíamos hasta esa zona. Tomo mi decisión no por sabiduría ni inteligencia, sobre todo por fe. Por eso seguiré a la criatura que ni siquiera sabemos si es un drow. Puede que esté tan perdida como nosotros aquí y pueda ayudarnos.

Elecciones y consecuencias.

He revelado las palabras secretas de Vergadain y ya he hecho más de lo que podía. Ahora obrad como consideréis oportuno.

Korvikoum.

Y no os preocupéis Hardash, Vergadain es el dios de la fortuna, así que no es preciso echarlo a suerte. Siempre la tendremos de nuestro lado mientras siga considerándome uno de sus siervos. Lady Vohlm, vinculadme con vuestros poderes con el resto y así será más fácil que nos reencontremos.

Dicho esto, y aún dolíendose internamente porque sabe que sus palabras no hacían más que dividir al grupo, Dueris hace una inclinación de cabeza y se aleja en dirección contraria al puerto.

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Mensaje por Iridal » Dom Nov 19, 2006 6:05 pm

VOLHM ILMARETH

Cuando vio la reacción que sus palabras habían producido en el enano, ella meneó la cabeza, asombrada. ¡Definitivamente la mentalidad del Pueblo Recio estaba fuera de su alcance! Corrió tras el enano y le detuvo poniéndole una mano sobre su hombro.

-No, amigo Dueris, no te vayas solo. La decisión que tomemos, tomémosla en grupo. Si se decide marchar en pos del drow, así lo haremos todos, por más que Adrian y yo no estemos de acuerdo. Pero no separemos el grupo. No únicamente porque solos tenemos pocas posibilidades de supervivencia, sino porque somos un equipo. Cada cual es libre de tomar su propia decisión, sí, y también de someterla a los intereses del grupo, si así es necesario.

Extendió ante él las manos con las palmas hacia arriba.

-Pienso que las palabras de Adrian han sido sensatas. Pienso que tu dios nos ha prevenido contra el puerto, pero no nos ha animado a seguir al drow. Aún tenemos esos rastros de sangre de tus compatriotas para seguir, aún tenemos ese misterio que dilucidar. Y dado que vosotros estáis especialmente interesados en averiguar la causa de la muerte de vuestros congéneres, quizá éste debería ser el camino a tomar. Pero no dividiré al grupo, Dueris. Si decidís seguir al drow, iré con vosotros. Aunque en tal caso, deberíamos prepararnos para una posible emboscada –finalizó Volhm.
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Mensaje por roler » Dom Nov 19, 2006 7:08 pm

DUERIS

El clérigo suspiró, apesadumbrado, y agarró las manos de la humana con firmeza mientras meneaba la cabeza negativamente:

- Un equipo... sí... pero uno cuya unión se desmorona cada día un poco más - luego, mira al techo oscuro de la caverna, como observando los fantasmas que se pudiesen abatir sobre la Compañía.

Tras unos segundos con la mirada perdida Dueris se separó del apretón de manos de la maga y prosigue, con un tono sereno:

- Está bien. A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo. Sigamos ese rastro hasta donde quiera que nos lleve... pero no desafiemos a los dioses y evitemos el puerto.

Dicho esto, el enano saca una moneda dorada de su faltriquera y la lanza al aire, bien alto. Mientras la pieza gira, musita una plegaria breve a Vergadain y la moneda se deshace en polvo antes de tocar el suelo y averiguar el resultado.

- Ahí queda otro destino, Volhm Ilmareth. Korvikoum.

Y regresó al lado del resto, esperando la decisión.

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blacksword
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Mensaje por blacksword » Dom Nov 19, 2006 10:34 pm

Pyradar hablo en tono duro:


"- Me parece que aun no sabéis donde estamos es territorio enemigo y no un paseo por el campo. No dudo de la habilidad de esos dos pero el resto andar por una ciudad tomada por seres desconocidos y cuya situación actual también desconocemos yo lo veo poco mas que un suicidio.

- En vez de ir tras el drow al que superamos en numero y conocemos mejor su posición, preferís internaros en la ciudad a investigar. Todo ello desconociendo su numero, su situación, su predisposición, sin una estrategia mas que echar un vistazo, ir contra un enemigo que ha acabado con una patrulla enana.

- Seguro que todo lo queréis resolver con vuestra magia pero parece que olvidáis que tenemos un enemigo misterioso siguiéndonos y que parece muy capaz de arruinar nuestros movimientos. Yo no veo ninguna lógica en vuestras palabras sino una curiosidad que puede traernos muchos problemas."

A lo que Adrian respondio con calma:

"- Me parece mase Pyradar que estais viendo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, como suelen decir algunos Thetirianos. Hablais de que estamos en territorio hostil y con vuestras palabras y vuestro desprecio por las habilidades de parte del grupo, concretamente los usuarios del Arte, fomentais la disension entre nosotros cuando deberiamos permanecer unidos precisamente por lo peligroso del entorno. Del mismo modo, todas las pruebas indican que ese supuesto drow nos conduce a una emboscada y sin embargo apoyas la opcion de ir hacia ella, y a esto se añade el presuponer que esta solo y le superamos en numero, cosa harto improbable en este entorno, mas teniendo en cuenta que la trampa de filo de araña no es una trampa que se coloque en un momento y por una sola persona, ya que disponer un edificio para que se derrumbe tirando de un solo cable es algo realmente complicado. Hablas de prudencia y luego desmientes tus propias palabras con unos razonamientos bastante poco consistentes. Ademas, el rastro de sangre posiblemente lo dejo el ser que mato a la patrulla, por lo que aqui no estamos hablando de curiosidad, sino de tratar de seguir nuestra mision.
En cualquier caso como ya dije, si el resto del grupo decide seguir al drow yo tambien ire, porque creo que no debemos separarnos, sobre todo en terreno peligroso. Si Vergadain ha mostrado a Dueris que hay que seguir al supuesto drow y decide ir aunque sea en solitario ire con el, arriesgare mi vida y pondre mi espada y mi Arte en lo que necesite, precisamente por el bien del grupo y la mision. Sin embargo, como bien ha dicho lady Volhm segun parece Vergadain solo ha revelado que no deberiamos ir al puerto, por lo que mi voto sigue siendo investigar el rastro de sangre."

Al ver como Dueris se dirigia en la direccion tomada por el drow añadio:

"- Maese Dueris, antes de emprender el camino escuchadme, por favor. No se nada sobre destinos salvo que solo dos cosas pueden marcar el destino de un hombre, los dioses o sus propios pasos. Antes de ponernos en marcha consultad de nuevo a Vergadain sobre cual de los dos caminos tomar, o reflexionad con logica sobre cual es la mejor de las dos alternativas. Por favor, no os precipiteis al tomar una, especialmente cuando las pruebas apuntan a que una de ellas podria dirigirnos a una emboscada. Yo aceptare vuestra decision y os acompañare junto con el resto del grupo. He sido soldado desde que tuve edad para blandir una espada, y mi lealtad esta con el equipo y nuestra mision."

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