Introduccion: Las Hachas de Pueblo Recio

El pueblo enano ha decidido reclamar su legado, Shanatar, el mayor de sus imperios, compuesto de ocho reinos cayo hace 3000 años, y sus secretos y riquezas aun aguardan en sus salones. Esta es una historia de conquista, una epopeya de gloria y tragedia que culminara con un renacimiento o con la caída de la oscuridad perpetua sobre este antaño resplandeciente imperio.

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Kharma
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Mensaje por Kharma » Dom Nov 19, 2006 11:20 pm

PYRADAR

Pyradar pensó que Dueris era demasiado permisivo con los humanos pero seguía a su lado como una estatua de piedra. Por eso miro apesadumbrado como el clérigo de Vergadain cedía ante las palabras falsas de la maga. Primero pensó de algún tipo de hechizo pero era algo demasiado descarado frente a otros magos. Se dijo a si mismo que era la mente de Dueris la que se había dejado engañar, tanto relacionarse amigablemente con los humanos había afectado a su sentido común.

Pero no dijo nada, no era el mas adecuado para juzgarle. Ya hablaría con él cuando no estuvieran los humanos delante. Se obligo a salir de sus pensamientos ante la insistivas palabras de Adrian y a mirarlo de nuevo. Se apoyo tranquilo sobre su martillo mientras hablaba.

- Cada uno ha expuesto ya sus razones, seguir discutiendo es una perdida de tiempo – hizo un gesto que abarcaba a todos – cada uno es lo suficiente maduro para tomar una decisión. Decidamos el camino y partamos cuanto antes, no tengo miedo de ningún camino que tomemos.
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Iridal
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Mensaje por Iridal » Dom Nov 19, 2006 11:57 pm

VOLHM ILMARETH
8º día de la 3ª decana de Khytorn, Barrio Aduanero, Garndor, Sondarr, Imperio de Shanatar

La áurea moneda relució un momento en el aire antes de empezar a caer y desvanecerse en una lluvia de fino polvo. Volhm asintió gravemente ante las palabras del enano.

-Korvikoum –dijo ella-. Hemos elegido. No tentaremos a los dioses. Adrian, Xandros y nosotros dos votamos por investigar ese rastro de sangre, entonces. –De nuevo dedicó una sonrisa a Dueris-. No, amigo, nosotros nunca hemos sido un equipo unido. ¿Cómo podríamos, si somos unos desconocidos? ¿Cómo podríamos, si somos tan diferentes? –Aquí tuvo que hacer una esfuerzo para no desviar su mirada hacia Alanthir-. Pero el tiempo nos traerá la unión. Ya verás.

Algo difícil de creer cuando Pyradar hablaba en aquel tono, cuando sentía la mirada de Alanthir sobre ella...

Eso espero, pensó.

Y también ella volvió con el resto y les miró, deseando que también ellos expresaran su opinión para poder ponerse en camino cuanto antes, fuera cual fuese el camino escogido.
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Shisei
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Mensaje por Shisei » Lun Nov 20, 2006 12:37 am

ARSHIN
8º día de la 3ª decana de Khytorn, Barrio Aduanero, Garndor, Sondarr, Imperio de Shanatar

Discusiones, siempre discusiones, aunque Adrian intentaba explicar el punto de vista de los dos magos de Mystra, Arshin no podía evitar sentirse molesta y cansada a la vez. Las discusiones y un carácter demasiado fuerte habían conseguido que perdiera gran parte de su vida, si ella y Taxer no se hubieran pasado la mitad del tiempo que estuvieron juntos discutiendo, otro gallo les cantaría, tal vez habrían dicho cosas que nunca salieron de sus labios, tal vez se abrían confesado sentimientos nunca dichos, tal vez ahora serían felices, pero por las malditas discusiones y el maldito orgullo ahora se quedaban en posibilidades que podían haber sido.

-Quienes nos creemos que somos todos y cada uno de nosotros, por Tymora que nunca esperé volver a estar en una situación igual, si queréis desperdiciar vuestras vidas haya vosotros, pero no contéis conmigo. Unos y otros os juzgáis por vuestras creencias, razas o lugares de origen, maldita sea, sois individuos, aprended a conoceros como tales y valoraros por vuestros actos y no por vuestras palabras que se las lleva el aire.

Nunca antes en su vida se había sentido más ignorada, nunca antes en su vida se había mezclado con personas a las que su opinión les importara tan poco, pero era cierto que Tymora daba como condiciones aquellas cosas que necesitábamos aprender, el odio, su compatriota y ver como solucionarían las cosas al ponerlas aún más difíciles hizo que Arshin se decidiera.

- Espero que estas palabras almenos sean escuchadas, vamos a por el drow, ese es mi voto.

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artemis2
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Mensaje por artemis2 » Mar Nov 21, 2006 11:18 pm

La discusión se alargo, y en algunos momentos amenazó con estallar, pero finalmente llegasteis a una solución. De compromiso diríais algunos, por cansancio otros, pero lo cierto es que finalmente os pusisteis de camino de nuevo y eso era lo que contaba.

Arshin y Hardash se pusieron al frente, al parecer los dos calishitas formaban un buen equipo, además de ser los miembros más sigilosos y escurridizos de vuestra pequeña compañía. Aunque por esta vez las dotes de rastreo de Hardash no fueron necesarias, las marcas de sangre no solo eran claras, si no que se intensificaban a medida que avanzabais y revelaban su origen. Alguien había arrastrado aquellos cuerpos a donde los habíais encontrado desde donde fuese que muriesen, donde encontrarías lo que destrozó, y mató, a aquellos enanos. Pero claro, al final no fue necesario buscarlo.

Un estruendo de piedras rotas, y pequeños gemidos, ahogado por un imponente rugido que os sirvió de saludo al llegar al segundo semicírculo alrededor de la ciudad. Tras unos momentos de tensión, creyendo que habíais aterrizado en el Pandemonium, Hardash llego en silencio hasta vosotros, y, por señas, os indico que le siguieseis. Y lo hicisteis, hasta un antiguo y semiderruido almacén donde Arshin os esperaba, vigilando lo que acontecía en el iluminado paseo.

Unas casas más allá, un viejo edificio había sido derruido, no hacia mucho a juzgar por el polvo, y de sus ruinas surgían llamas y kobolds aterrados. El origen del miedo de las pequeñas criaturas, y a buen seguro de la destrucción, era una enorme figura humanoide, oscura y de grandes alas membranosas que volaba perversamente a poca altura del suelo. Aquello era una matanza, a medida que los kobolds conseguían salir de las ruinas de lo que, al parecer, fuese su refugio, aquel ser los cazaba y los destrozaba. Uno de los cadáveres, desechado y lanzado por la criatura entre horrorosos gritos, que debían ser carcajadas, llego hasta cerca de donde vosotros estabais. Desgarrado e informe, aun así aquellos arañazos eran claros y familiares. Estabais ante el ser que había masacrado a la compañía enana. Aquel monstruo, finalmente, pareció centrarse en su última presa viva. Lo que parecía un joven kobold que corría, o dicho con más propiedad, tropezaba, en vuestra dirección tratando de huir de una muerte que caía en picado sobre él.
Las opiniones de este usuario, por increible que parezca, son opiniones, y como tales deben ser consideradas.

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Zaitsev
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Mensaje por Zaitsev » Mié Nov 22, 2006 12:20 am

Xandros

Ante dos posibles pistas el grupo se fragmentó y se pudo ver claramente lo que en realidad eran: un cúmulo de despropósitos que había sido unido de manera antinatural y que a la mínima dificultad chirriaba. Ni si quiera el miedo a la muerte les unía. Todos ellos parecían sentirse por encima del bien y el mal, y ser ajenos al final ultimo de todo ser vivo.

Que se cruzasen miradas de odio entre compañeros que se estaban guardando las espaldas era la orden del día. En cambio, mientras frente a la hoguera, o en las conversaciones, todo eran dificultades; cuando el peligro acechaba, todos parecían actuar de manera más unida. Tal vez si existía ese miedo a morir, aunque no lo exteriorizasen si quiera sus miradas. O quizás simplemente les movía la costumbre de combatir junto a otros hombros en los que si habían confiado.

Realmente Xandros no estaba seguro de haber confiado completamente alguna vez en algún compañero de espada. Había compartido refriegas con muchas personas. Por alguna de ellas ni si quiera llegó a sentir simpatía, a otras directamente las odio, y a otras las tuvo que llorar en sus fueros internos mientras la guerra se desarrollaba, ora en Tezhyr, ora en su propia alma.

Había voces en el grupo que pedían unidad, una unidad ficticia y forzada, y que seguramente el único interés que buscaba era el propio, pero era evidente que tenían que estar unidos, como evidente era que ninguno iba a dar su brazo a torcer ante unas palabras. Tal vez lo que en realidad necesitasen fuese verse entre la espada y la pared. Entonces, inconscientemente, estaba seguro de que se ayudarían.

Tu supervivencia es la mía.

Siguieron el evidente reguero de sangre que les marcaba el camino hasta que el estruendo se hizo palpable. Los calishitas encabezaban la marcha, y el resto del grupo tuvo que esperar impaciente para saber que pasaba. Cuando por fin observó lo que estaba ocurriendo se le congeló la sangre.

Aquello estaba siendo una autentica masacre que el grupo simplemente parecía contemplar como si se tratase de un espectáculo de bardos. Xandros miraba la escena a través de los huecos que aquella destrozada pared les permitía. Oculto. Todos sus pensamientos convergían hacía el mismo punto: esa cosa había sido la que sesgo la vida a los enanos. Esperaba que alguno del grupo saltase imprudentemente a la vista de aquel bicho, y no hubiese sido en absoluto prudente. Pero no sabía que era lo que debían hacer, ¿eran ellos suficiente escollo para ese ser?. Los enanos habían muerto sin oposición. Podían intentar salvar la vida a aquel kobold, y pagarlo con la vida de todo el grupo. No, aquello no era un calculo posible. Pero, ¿qué diablos era ese humanoide con alas?. Miró interrogativo a los magos del grupo, tal vez ellos lo hubiesen visto en alguno de esos tomos de los que se rodeaban. Propiamente habían sido contratados para saber que fue lo que mató a los enanos. Y lo habían descubierto. Oh, no, los enanos y su venganza, seguramente quisieran vengar a sus camaradas caídos, pero tal vez no sean conscientes de que ellos también caerían.

Xandros se mantuvo expectante, esperando cualquier movimiento de sus compañeros, esperando y deseando que aquella cosa no les hubiese visto. No le apetecía morir en una ciudad destrozada, en medio de una matanza de kobold en la infraoscuridad, ni...¡que diablos!, simplemente no le apetecía morir, o al menos no ahora. Aunque si alguno de sus compañeros decidía hacer frente a ese ser, entonces no quedaría más remedio que hacerle frente al asesino de los enanos. Al fin y al cabo, “tu supervivencia es la mía”.

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blacksword
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Mensaje por blacksword » Sab Nov 25, 2006 2:43 pm

ADRIAN

Bien, finalmente se impuso el sentido comun. Menos mal. No era agradable la idea de meterse de cabeza en una trampa. Observo las reacciones del grupo tras tomar la decision. Este grupo era como un barril de aceite de alquimista, a la primera de cambio todo ardia en llamas.

Siguieron el rastro de sangre hasta un viejo edificio en llamas plagado de kobold. Alli encontraron un espectaculo dantesco. Un ser alado de aspecto demoniaco hacia una carniceria con un numeroso grupo de kobold. A juzgar por las heridas de los cadaveres era el mismo ser que habia destrozado a la patrulla enana. Rapidamente busco en su memoria algun indicio sobre que clase de ser era aquel. Mientras, el ultimo de los kobold vivos, seriamente herido, corrio hacia el grupo.

Adrian lanzo un rapido vistazo al resto de componentes del grupo y lo que leyo en los ojos de Dueris y Volhm no le hizo demasiada gracia. Compasion. Sin duda este par iban a tratar de salvar al kobold. En fin, tampoco es que supusiera una gran diferencia. Debian vengar a la patrulla enana. Rapidamente les lanzo un aviso en voz baja pero lo sufidiente mente alta para que le oyeran la mayoria:

"-Si sabeis de algun medio para que esa cosa se quede en tierra facilitaria la tarea."

Seguidamente aflojo su espada, procurando dejar claras sus intenciones de combatir al resto, y comenzo a conjurar lo mas rapidamente posible un hechizo de invisibilidad mejorada.

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Larloch
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Mensaje por Larloch » Mié Nov 29, 2006 11:35 pm

ALANTHIR

Los dioses parecían esquivos, no solo parecía que las respuestas que había dado el dios a Dueris parecían poco satisfactorias para el resto de sus compañeros sino que además, las dudas y las diferentes opiniones les inmovilizaban.

Miró hacía donde decían sus compañeros que había huido el drow. Parecía claro que el drow quería que lo siguieran. Una trampa es peligrosa cuando te coge desprevenido, cuando uno la espera, es otro obstáculo del camino pensó. Sin embargo, una parte importante del grupo parecía poco dispuesta a ir a por el drow.

Volvió hacía donde se había ido el drow, no le gustaba nada la idea de dejarse a alguien como el drow detrás suyo. Eran ganas de ganarse problemas. El drow podría perfectamente estorbarlos o simplemente atacarlos cuando más débiles estuvieran. Era un problema y había que eliminarlo de raíz.

Suspiró brevemente mientras el resto del grupo parecía tomar una decisión. Shar bendita estaban dispuestos a dejarse un enemigo detrás de ellos. Suspiró de forma sonora, mala decisión. Iba a traer consecuencias. El drow había mostrado ser cualquier cosa menos un ser estúpido. Si él fuera el drow, en estos momentos estaría buscando ya su rastro para espiarlos.

Se puso en marcha detrás del grupo. Conforme iba viendo el rastro de sangre, al igual que todo el grupo, pensó que era indudable que los cuerpos de los enanos había sido una trampa. Razón de más para no dejar nadie detrás de ellos. Desecho la idea, el paso había sido dado, que Shar les amparase en su senda, porque intuía que sería cualquier cosa menos fácil.

Los gritos que empezó a escuchar se lo confirmaron, allí pasaba algo. Rápidamente dejó de lado las reflexiones y se mantuvo atento a cualquier peligro que pudiera aparecer. Era indudable que si algo hacía tanto ruido era porque no le importaba atraer a posibles enemigos. Y eso, visto en la zona donde se encontraban, no era nada algo que le tranquilizará.

La escena confirmaba lo que su intuición le había dicho. Un ser alado parecía estar dándose un festín de sangre con los pobres kobolds. Casi como si les retará, un cuerpo, mutilado, de un kobold fue lanzado hacía donde estaban ellos. Las marcas parecían las mismas que habían destrozado a los enanos. Miró levemente la reacción de Pyradar. Dueris se imaginaba que sería mucho más comedido, pero del enano guerrero, no dudaba ni un momento de su reacción airada.

El resto del grupo parecía mantenerse a la espera de que el último kobold fuera muerto, sin embargo, tanto Dueris como Volhm parecían dispuestos a salvar al kobold. ¡Shar bendita los muy idiotas nos quitarán el facto de la ventaja! Se mantuvo quieto, si eran tan necios irían ellos solos a salvar al kobold. Él no malgastaría sus conjuros usándolos con ese kobold.

Escuchó la pregunta de Adrian. Le miró brevemente, sabía que no le tenía mucha estima, ¿alguien del grupo se la tenía? Se preguntó con una media sonrisa en los labios. Simplemente asintió mirándole y después volvió su atención al kobold y al ser que estaba a punto de matarlo, no para ver como el kobold era despezado, sino para observar la zona en donde iban luchar. El kobold les ganaría el tiempo suficiente para poder observar y ver cualquier riesgo que hubiese.

Repasó sus conjuros mentalmente, estaba preparado. Primero se lanzaría un conjuro de protección, viendo la zona donde se iban a mover, la protección le vendría bien ahora y para después del combate. Pero antes, que los que fueran a salvar el kobold, hicieran su movimiento, él después ya haría el suyo.

MJ: Lanzo Armadura de Mago en cuanto la cosa empiece a mover, vamos al primer gesto por salvar al kobold o cundo el monstruo venga hacía nosotros.
Si se mueven para salvar el kobold, bueno, Alanthir no se moverá mucho que digamos por salvar al Kobold, pero si que atacará al monstruo, más que nada porque esta distraido y les facilitará la tarea.
Recopilación en proceso: Mi versión de la ciudad drow de Eryndlyn.

Ultima recopilación de información: La ciudad calishita de Almraiven

"El poder tiene su propia belleza. Quizá la más bella combinación de potencia y gracia entre las criaturas mortales de Toril sea la de un dragon." Sammaster, Tomo del Dragón

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Raelana
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Mensaje por Raelana » Vie Dic 01, 2006 1:54 am

HARDASH


Ya estaban allí. Después de tantas peleas y discusiones, al final habían llegado a la meta que buscaban ¿o no? Aquella bestia parecía haber sido la causa de la masacre ¿era eso lo que estaban buscando? ¿qué relación tenía la bestia con el fantasma que los perseguía, quizás manipulando sus mentes? Posiblemente ninguna, y quizás tampoco tenía relación con el drow. Casualidades. Las casualidades suceden de vez en cuando en la vida. Aunque no era lo más común, a decir verdad, todas las casualidades eran sospechosas.

Arshin se había revelado como una compañera excelente y con ella podía volver a paladear su idioma natal, esa hermosa mezcla de sonidos que parecían mucho mas brillantes y llenos de vida que el común, era un idioma antiguo, muy antiguo, que en Calimsham habían conservado y mimado a lo largo de los siglos como una preciosa gema. En los labios de la joven sonaban recuerdos de su niñez en Calimport. Cuando tuviera tiempo tenía que preguntarle de dónde era. Quizás habían vivido puerta con puerta en otro tiempo y habían tenido que bajar a la suboscuridad para conocerse.

El resto de sus compañeros le era bastante ajeno. Seres extraños con los que no podía compartir nada. Las palabras que había dicho Arshin antes de decidir el rumbo a tomar habían sido muy ciertas. No eran un grupo. Eran uno y uno y uno y uno... Entidades individuales que no tenían nada en común. Ni siquiera los magos parecían hablarse entre ellos.

No debía preocuparse por eso. Ninguno quería que la misión fracasara. Al menos eso los unía. Aunque Hardash no sabía hasta qué punto sería un vínculo suficiente. Preocúpemonos de los problemas cuando lleguen. Ese era su lema. Ahora los problemas estaban delante de él. Y era muy grande y muy feo.

Iban a atacar. Desde luego salir por patas no era una opción. Los enanos estarían deseando vengar a la patrulla. Los demás... Imposible saber qué pensaban los demás. Desenvainó el alfanje.

Con un gesto, le indicó a Laab que se mantuviera en retaguardia, vigilando y esperó a que alguno de los magos respondiera a la pregunta de Alanthir. Hardash recordó el patinazo que habían dado los magos en el anterior combate. Esperaba que esta vez tuvieran más suerte y se pudiera contar más con ellos.

-Cuando esté sobre el kobold, será un buen momento para atacar -comentó en voz baja, aunque era la estrategia más lógica y posiblemente la que todos tenían en mente. Se preparó para atacar.


----------------------
De salvar al kobold, nada por parte de Hardash, esperará a ver si sus compañeros magos hacen algo y luego seguirá a los guerreros, a no ser que todos decidan salir por patas en bloque en cuyo caso no tendría inconveniente en ponerse el primero ;)
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Mensaje por Iridal » Sab Dic 02, 2006 10:34 pm

VOLHM ILMARETH

No se habían puesto de acuerdo, realmente. Había elegido aquel camino por hastío ante lo prolongado de la discusión, no por un verdadero entendimiento. Volhm se sentía cansada, cansada y hastiada. Era joven, incluso muy joven para la posición que había llegado a alcanzar entre los suyos, pero en aquel momento se sentía como si su edad duplicara la de Dueris. Somos demasiado dispares, ¿algún día lograremos ponernos de acuerdo en algo?

Pero cuando vio lo que les había deparado aquel camino, olvidó a sus exasperantes compañeros y todas sus dudas acerca de lo acertado de la elección que habían tomado.

La monstruosa criatura parecía disfrutar con aquella orgía de destrucción. Volhm miró el cadáver que acaba de aterrizar cerca de ellos, y apretó los labios, consternada y enfurecida. Sobre todo, enfurecida. Si aun no se hubiera sentido comprometida a detener al causante de la muerte de los enanos, aquella violencia sin sentido la hubiera convencido definitivamente.

-Detengámosle –dijo a los enanos, pues su mente no albergaba duda alguna de que éstos no sólo no huirían del engendro, sino que desearían con toda su determinación abatir al que había acabado con sus congéneres-. Estoy con vosotros.

Se sintió extraña al hacer aquella afirmación, aquel comentario de anexión, ante Pyradar. Hasta ahora –y aun entonces-, el enano había sido más que nada un compañero distante y protestón, con el que ella no se sentía especialmente identificada. No cuando menospreciaba el Arte al que ella había consagrado su vida.

-Pero esperad un momento –añadió, un comentario especialmente dedicado a Pyradar. El enano era muy impetuoso, y ella temía que se lanzase de cabeza a vengar a sus congéneres, antes de que el grupo pudiera actuar coordinadamente. ¿Coordinadamente? Si es que eran capaces de ello... Miró a Alanthir; el hereje permanecía quieto, como ajeno a todo aquello. Parecía decir con la mirada: no contéis conmigo. Y no era el único. También el calishita había tomado una postura pasiva.

La mirada de Volhm se ensombreció, pero no les recriminó nada. Así sólo perderían el tiempo. Si querían actuar, lo harían; si no, todas sus palabras no lograrían nada. Se volvió hacia el engendro, y el miserable kobold al que perseguía. No es que apreciase en modo alguno a los de su raza, ni le importasen en ningún sentido, pero desde luego tampoco presenciaría inmutable la muerte de aquel kobold indefenso a manos de un monstruo semejante.

-Si sabéis de algún medio para que esa cosa se quede en tierra facilitaría la tarea –anunció Adrian, decidido, antes de llevar la mano a su espada y empezar a conjurar con la otra.

-Haremos lo que podamos –dijo Volhm, dubitativa. Agradeció que al menos Adrian no adoptara una postura pasiva. Asintió para sí misma al reconocer el conjuro que el mago guerrero se estaba lanzando sobre sí mismo. Se le ocurrió una idea un tanto arriesgada. Es una locura, pensó-. Adrian, ese monstruo estará sobre el kobold en un abrir y cerrar de ojos... ¿Aceptas que intercambie tu posición con la de él?


MJ: Bueno, como esto se ha alargado mucho no quiero prolongar más el debate de qué haremos, comento esto precipitadamente en partida. Es un tanto arriesgado, blacksword, aunque estés invisible... por no decir MUY arriesgado, pero es la única manera que se me ocurre de sacar de en medio rápidamente al kobold. La verdad es que si eres sensato enontraré más que lógico que te niegues xD. Pero si accedes, Volhm lanza Balefur transposition para intercambiar la posición de tu pj con la de kobold. Si no accedes, Volhm echa al monstruo un Soundlance, tanto para hacerle daño como para desviar su atención del kobold. Artemis, cuando el monstruo se vuelva hacia el grupo, Volhm se lanzará una Imagen múltiple.
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Kharma
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Mensaje por Kharma » Lun Dic 04, 2006 9:40 pm

PYRADAR

Al final ignoraron las advertencias de Vergadain adecuando las palabras a su propósito, como bien saben hacer todo los humanos. La mayoría había decidido seguir el rastro y adentrarse en una ciudad desconocida, en vez de seguir a un solo drow por miedo.

Pyradar no malgasto saliva en responder. Como no tenían un líder era la única forma de decidirse, aunque fuera una mala opción. A pesar de sentirse dolido porque Dueris se dejo convencer por las palabras de la bruja se guardo sus opiniones para él. Pero la bruja no lo tendría tan fácil con el enano guerrero, al mínimo intento reventaría su cabeza antes de que terminara. Un certero golpe y sus sesos esparcidos por el sucio suelo.

Con un camino que seguir no quiso perder el tiempo y se preparo para partir. Dejo al resto que decidieran el orden y la forma de moverse. Al menos ese par sabia moverse bien entre las ruinas de la ciudad. Pyradar caminaba silencioso atento a todas partes, en tensión ante cualquier contratiempo.

Fue fácil seguir a la sangre. Cuanto mas avanzaban mas tenia la sensación de que seria muy peligroso. Su intuición no le falló, llegaron a una zona de muerte y destrucción. Y eso en la Infraoscuridad significaba problemas de los gordos.

Ante el espectáculo de aquel ser demoníaco arrasando y masacrando a los indefensos kobolds, los ojos de Pyradar se convirtieron en un par de rendijas. El final del camino estaba ante ellos, un ser que seguro sobrepasaba sus habilidades y que significaría el fin para muchos. Era la consecuencia de ignorar la sabiduría de los dioses.

Al ver el cadáver del kobold se dio cuenta enseguida que tenia delante suya al causante de la muerte de los enanos. Los destrozo con sus garras, seguramente entre risas, para después arrastrarlos para que sirvieran de ejemplo al resto. Notaba las miradas del algunos sobre su persona, no hacia falta leer sus mentes para saber que pensaban. Pero que poco sabían de él, se trataba de un guerrero disciplinado y no de un bárbaro cualquiera.

- Tenemos enfrente el resultado de nuestra elección – dijo con voz fría sin moverse ni un ápice – ya sea buena o mala pienso aceptarla y morir si hace falta.

- Sabe bien Clanggedin que ese engendro no se ira hoy sin probar el buen acero enano – se ajusto sus pertenencias y su cuerpo se preparo para la lucha – cuando digáis – dijo sin mirar atrás.

MJ: Pyradar cargara cuando le den una señal o cuando el bicho este cerca del kobold. Intentara centrar su atención en él con gritos e insultos esperando que olvide al kobold o no se fije en los magos. Si intenta huir volando o intenta esquivarme para ir tras los magos le enchufo con el escudo.
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Mensaje por Shisei » Mar Dic 05, 2006 10:36 pm

ARSHIN

La decisión había sido tomada, aunque no de la forma que había sido mejor, seguían sin verse como individuos, seguian viendo los prejuicios y no a las personas y sólo pasando por este paso, podrían llegar a ser un grupo si realmente lo deseaban, sin embargo no entendía porque se preocupaba, ella no tenía madera de lider, sin embargo no entendía como no hacían lo posible por acutar como un grupo.

En el momento en el que se encontraron ante la criatura que tenían delante, comprendió que algunos de sus compañeros intentarían lanzarse rápidamente, aunque para ella y Hardash eran los únicos que parecían ser un equipo, al ver como la maga iba a lanzarse al combate, en el momento en el que sus miradas coincidieron le indició que podía contar con ella, aunque seguramente no sería como ella esperaba.

Su cuerpo empezó a mezclarse en la oscuridad y alejándose del resto del grupo esperó a que la criatura atacara al grupo para así pode emboscarle con sus dos armas.

-----------------------------------------
Ocultarse, moverse en silencio e intentar emboscar

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Mensaje por roler » Dom Dic 10, 2006 5:10 pm

DUERIS

Desde el momento en el que su mirada se cruzó con la del ser volador de las profundidades, una sensación de agobio, de falta de aire se adueñó de Dueris.
No era hombre dado a la batalla fácil, pero había peleado más de una vez y había tenido que matar, muy a su pesar, bastantes bestias inmundas en sus viajes. El odio que brillaba en los ojos lechosos de aquel enemigo le hizo darse cuenta de que había sido el asesino de la patrulla enana que habían enterrado poco antes.
Su mano derecha se movió para convocar su espada para sentir su tacto y la movió lentamente mientras su izquierda se aferraba a su medallón de Vergadain. Vergadain... ¿acaso te he fallado? - pensó para sus adentros - Nos advertiste y no hice caso de tus palabras; ahora quizás todos mueran. Entiendo que esto es una prueba de fe, me castigas con el destino por no ser más recio en mis decisiones. Lo entiendo y así lo acataré. Salve Vergadain.
Sentía que aquel asunto era su responsabilidad. Los hechiceros debatían con gestos y asentimientos pero tardaban en decidir un curso de acción. Cuando vio al kobold tropezar hacia ellos, pensó que quizás pudiera ser útil. Debía distraer la atención del pequeño hombre perruno y de la Compañía.

Con gesto decidido dio un paso adelante, al lado de su hermano de sangre Pyradar y le dijo en el lenguaje de las piedras, en Dethek:

[Dethek]- Que Clanggedin lance la moneda de esta batalla, hermano Pyradar. ¡Venganza!

Y acto seguido lanzó al aire un puñado de monedas que por el poder de su divinidad forman un bloque a su alrededor, compacto, de bordes afilados, mientras corrió hacia el ser demoniaco para llamar su atención y desviarla de sus compañeros, esperando que Pyradar hiciese lo mismo. Sólo una maniobra así podría darles la sorpresa que necesitaban para capturar al kobold... y además sentía que tenía que hacer algo o su alma se sentiría abrumada durante un tiempo.
Korvikoum... la palabra aún resonaba en su cabeza.

MJ: Espada corta en mano invocada desde el guante, Anillo de Hojas como defensa, movimiento para interceptar a la bestia antes de que ataque al kobold y despistarla del grupo principal.[/i]

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artemis2
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Mensaje por artemis2 » Mar Dic 12, 2006 9:29 pm

Habíais tardado demasiado. Demasiados planes baldíos y argumentaciones en lo que debería haber sido una acción resuelta y rápida. Para cuando Volhm decidió iniciar las hostilidades por su cuenta la cabeza del pequeño saurio ya se había abierto como un melón maduro. Poco después el conjuró de la maga impactaba contra la criatura, que, a pesar de recibir el golpe de lleno, apenas pareció sentirlo. Algunos aprovecharon ese momento para iniciar una desmadejada carga mientras que otros aprovechaban para lanzarse algunos conjuros protectores.

Pyradar y Xandros consiguieron llegar hasta la criatura antes de que esta, sorprendida, aunque no asustada, consiguiese remontar el vuelo. Pyradar lanzo un potente golpe contra las costillas del monstruo, el cual apenas pareció notarlo. Sin embargo la hoja de Xandros pareció volar recta hasta el ala derecha del monstruo desgarrándosela de cuajo, y cubriendo a ambos, hombre y monstruo, de un fluido negruzco y pestilente. A partir de ahí la furia de la criatura pareció centrarse en un solo objetivo, y nadie consiguió disuadirla de ese empeño. Una lluvia de garrazos, mordiscos y punzadas del afilado aguijón del monstruo bombardearon a Xandros antes de que la bestia cayese finalmente frente a los ataques combinados de ambos guerreros, Dueris, Arshin, Adrian, Hardash y diversas descargas mágicas.

El combate había sido breve, aunque sangriento. La criatura había demostrado ser un desafío, que, aunque no estaba a vuestra altura, bien podía ser peligroso junto con vuestra descoordinación y la falta de trabajo en equipo.

- Mirad esto.- Indicó Alanthir alzando algo que acababa de extraer del cadáver. El objeto era un pequeño pivote de ballesta de color oscuro que os resultaba peligrosamente familiar, sobretodo al propio mago.

- Supongo que es hora de ir a buscar a ese drow y que nos de algunas respuestas.- Dijo Arshin con una enigmática, y poco agradable, sonrisa en el rostro.

Tras reponeros mínimamente de los golpes, y comprobar que ni la criatura ni el kobold ni los restos humeantes tenían nada más de interés, decidisteis volver, siguiendo vuestros pasos con cuidado, pues uno nunca sabe a que pueden alertar los sonidos en la suboscuridad. Al llegar a la trampa del drow Arshin la desarmo, para facilitaros la retirada en caso de ser necesario, con el apoyo de Dueris para evitar que la inestable estructura de la columna se derrumbase.

Con extremada precaución avanzasteis introduciéndoos en lo que era la ciudad propiamente dicha, dejando atrás la el tercer anillo. La zona parecía totalmente desierta y en gran parte cubierta de telarañas, como si ese sitio no fuese frecuentado, o no lo fuese por nada con menos de ocho patas murmuro alguno. Decidisteis que Arshin se adelantase un poco al grupo para aprovechar su sobrenatural sigilo, seguida a poca distancia por Hardash y Laab, y algo más atrás el resto. Algunas arañas, la mayoría más grandes que un puño aunque las había más grandes que una cabeza, muertas mostraban el sendero que fríamente iba abriendo la picara en la oscuridad.

- Un drider…- dijo Arshin apareciendo de repente seguida por Hardash.

- Habían rastros de al menos dos, y parece que estén haciendo algún tipo de guardia o ronda alrededor de algo.- Añadió el calishita completando la información que había dado su lacónica compañera.

- ¿Driders y drows?- Se preguntó Pyradar en voz alta con evidente escepticismo ante la extraña asociación.

- Gente.- Interrumpió Adrian en un tono serio que consiguió captar la atención de todos.- ¿Alguien ha visto a Ambert?


MJ: Xandros ha sufrido 32 puntos de daño. Adrian ha usado invisibilidad mejorada, Alanthir ha usado Armadura de Mago y Flecha Ácida de Melf, Dueris ha usado Anillo de Hojas y Volhm ha usado Lanza Sónica y una carga de la varita de Proyectiles Mágicos.
Las opiniones de este usuario, por increible que parezca, son opiniones, y como tales deben ser consideradas.

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roler
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Mensaje por roler » Mar Dic 12, 2006 11:00 pm

DUERIS

El clérigo tomó la iniciativa en el post-combate. No se le había dado mal el pelear con el ser volador, pero desde luego hacía mejor sus funciones de sanador. Era una cosa que aunque no estaba acostumbrado a solicitar como favor al Padre Corto, parece que en la Infraoscuridad que visitaba la Compañía era estrictamente necesario.
Por eso se mantuvo al tanto de las heridas de Xandros. Sus cortes eran severos, por eso enseguida sacó vendajes limpios y rezó sus oraciones para que las laceraciones se curasen sin infectarse. Cuando Adrian preguntó por el paradero del huryn, Dueris lo buscó con la mirada:

- Estaba ahí antes del combate.- al no encontrarlo, meneó la cabeza - No ha podido ir a ningún sitio. Yo mismo lo até y amordacé anteayer... a menos que alguien le haya ayudado...


MJ: Emplea su Estallido de Roca sustituyéndolo por Curar Heridas Críticas (nv 3) sobre Xandros. [/b]

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Zaitsev
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Mensaje por Zaitsev » Mar Dic 12, 2006 11:01 pm

Xandros

Era previsible que los hechos tenían que terciar así. Xandros esperaba en lo más hondo de su ser que el grupo no intentase un ataque frontal y suicida contra aquella bestia alada, y sin embargo, sabía que así tenía que suceder. Dejó escapar un leve suspiro, le tembló la mano, alzó su cabeza con los ojos cerrados, y desenfundó su espada. Cuando el grupo estuvo preparado y la maga comenzó la ofensiva, Xandros inició su carrera hacía aquella bestia que acababa de destrozar a todo un poblado de pequeños saurios.

La bestia intentó remontar el vuelo, pero el thezyriano no le dejó ni una sola oportunidad. Descargó su espada contra una de sus alas, acumulando en el golpe toda la rabia que tenía acumulada en el cuerpo, sintiendo como todo su cuerpo imprimía una mayor fuerza al movimiento y como la antes temblorosa mano destrozaba el miembro alado derecho de la criatura. De la herida manó un fluido negruzco que le salpicó por entero. Aquel golpe no estaba influenciado por la muerte de la partida enana, nada tenían que ver en realidad las muchas masacres que la bestia había causado. En todo caso se podría aducir que Xandros no hubiese atacado si estos hechos no hubiesen ocurrido. Pero lo que de verdad había guiado su brazo había sido un pequeño fulgor de rabia, de recuerdos mal curados. Después fueron el instinto y las muchas batallas vividas las que guiaron sus actos.

El golpe que le había infligido a la bestia la había enervado, haciendo que la totalidad de sus ataques estuviesen dirigidos contra el thezyriano, que aguantó estoico los golpes, pese a que poco a poco perdía la noción de la realidad que le imbuía. Sus golpes ya no eran un acto afilado buscando la vida de la criatura, sino burdos golpes que buscaban inflingir daño, confiando en que el resto del grupo fuese capaz de terminar con aquel engendro. Entre todos podían conseguirlo. La bestía estaba enteramente centrada en atacarle. Él tenía que aguantar, soportar todos los golpes que estaban fracturandole las entrañas. Eso proporcionaba a los demás tiempo para poder acabar con esa cosa que ya no podía huir, que ya solo sabía golpearle y golpearle, y él solo tenía que hacer una cosa: resistir. Y eso hizo. Ni si quiera fue consciente de quien infligió el golpe que sesgó la vida al martillo que le estaba destrozando el cuerpo. Él, resistió.


Acabada la breve batalla, con el aliento entrecortado y el cuerpo doloroso y doliente, se inclinó para intentar tomar resuello, y solo consiguió que le doliesen las costillas. Tosió un par de veces exhalando sangre, y se miró la armadura. Su preciosa armadura de mithril estaba ahora completamente manchada por ese repugnante fluido salido del bicho que acababa de morir bajo el puño del grupo de mercenarios. Intentó limpiarse un poco, mientras exclamaba:

-Perfecto, espero que a nadie le moleste este pestilente olor, porque no creo que por aqui haya nada que pueda ayudarme a quitarmelo de encima. -Tosio.- Y os lo aseguro, vivirlo en primera persona no es algo grato.

Suspiro ironicamente, y alentó al resto a seguir adelante. Intentó simular que estaba perfectamente.

-No es nada, apenas el golpe. - El golpe que casi le mata, pero esas cosas mejor no decirlas. Había resistido los embites freneticos, y el orgullo que eso le producía acallaba el dolor que se agrupaba en su costado.


El grupo se internó en la ciudad, expectante de nuevos peligros. Xandros, mientras, podía sentir como la sangre recorría los rincones de su cuerpo, y como su pecho sufría con cada inhalación. Por eso había vuelto a coger la espada, por el dolor. El miedo y el dolor daban sentido a su vida, y sobre todo, por ese temblor en su mano izquierda de antes de los combates, ese maravilloso hormigueo al ver como se resquebrajaba el ala de la criatura, esa persistencia terca aguantando embites y devolviendo golpes con mayor o menor fortuna, y sobre todo, ese dolor producto de la batalla.

Dolor que va desapareciendo, que se transforma en la calma que viene despues del huracan. Ese vacio que sobreviene tras climax. Esa desazon que aparece cuando los latidos vuelven a ser normales y la sangre vuelve a perder la inusitada fuerza que por unos momentos la movió. Ese sentimiento era en esos momentos el dueño de su cuerpo. Un doloroso vacio. Sí, eso era lo que sentía Xandros en aquellos momentos: vacio.

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Iridal
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Mensaje por Iridal » Dom Dic 17, 2006 12:04 am

VOLHM ILMARETH

La disensión en el grupo y el momento de indecisión surgido tras ver a la criatura habían sido demasiado largos. Volhm lo supo aun antes de empezar a trazar los primeros gestos del conjuro. Incluso antes de terminar de urdir el sortilegio, la criatura ya había dado buena cuenta del kobold. La mujer lamentó aquella muerte inútil, pero no se permitió perder la concentración. Ya no había nada que pudieran hacer. Si hubiéramos actuado unidos, probablemente esta muerte se hubiera podido evitar, pensó, con cierto resentimiento. Pero parecía imposible unir a aquel grupo.

El conjuro ya estaba listo; Volhm sentía su energía pugnando por surgir de ella. Elevó su voz en un grito, y éste tomó entidad: un leve zumbido que se precipitó como una lanza invisible hacia el ser alado. Al alcanzar su objetivo, estalló en una explosión de sonido controlada. No formó tanto estruendo como cabía imaginar; el sonido apenas fue un ruido sordo, pero ella sabía que las vibraciones asociadas a él reverberaban de tal forma que eran capaces de destrozar cualquier tipo de tejido. Sin embargo, ¿aquel ser había acusado el impacto? Volhm no fue capaz de decirlo, pues parecía indemne. La criatura se volvió para estudiar con interés casi clínico la aproximación de Pyradar y Xandros...

Enano y humano actuaron con toda la rapidez que había faltado en los momentos iniciales, y toda la contundencia que cabía esperar. Volhm vio cómo la negra sangre del monstruo caía sobre sus compañeros en un viscoso geiser. Pero Xandros apenas había tenido tiempo para retirar su acero del cuerpo del monstruo, cuando éste se abalanzó sobre él con furia vengativa. Volhm se llevó la mano a la cintura, y liberó una de las varitas de su sujeción con un experto movimiento. No pudo menos que echar una ojeada de reojo a Alanthir. Por amor a Mystra, ¡haz algo!

Como si hubiera oído su silencioso reproche, Volhm alcanzó a vislumbrar que el proyectil surgido de su varita iba acompañado por la húmeda estela de una flecha líquida. Parecía que el hereje había decidido al final implicarse en la lid. Volhm chascó la lengua, preocupada, pues tenía una buena idea de lo complicado que era dirigir con precisión aquel tipo de flechas mágicas, y el monstruo estaba totalmente rodeado por sus compañeros, decididos a no darle ni un segundo de cuartel. Espero que esa flecha no alcance a ninguno de los otros.

Pero muy pronto, todo acabó. Volhm se apartó la larga melena del cuello; estaba humedecida por el sudor. Su cuerpo estaba aun envarado por la tensión. Por Mystra, ¿tanto tiempo había pasado desde la última vez? Los labios de la mujer se curvaron tristemente. Hacía mucho, sí. Tal vez cerca de un año. En sus últimos trabajos, como enlace con la Inquisición de Azuth, el mayor peligro había provenido de palabras de las que dependían los intereses del Templo, más que de retos en los que era la propia vida la que estaba en peligro.

-Mirad esto. -Alanthir se había acercado a inspeccionar el cuerpo del monstruo. Volhm se acercó también y observó el virote que el hereje sostenía en su mano. Vaya, vaya.

-Supongo que es hora de ir a buscar a ese drow y que nos dé algunas respuestas -replicó Arshin, y a sus labios afloró una sonrisa depredadora.

Mientras Dueris atendía las heridas de Xandros, y otros registraban el cadáver, ella se mantuvo aparte, estudiando con ojos fríos el incendio que ardía ante ellos. ¿Qué había impulsado a aquella criatura a cometer aquello? ¿Era simple afán de destrucción... o algo más?

¿Qué era aquella criatura y de dónde provenía?

En silencio, con la varita todavía en la mano, se acercó al cuerpo maltratado del kobold. Debimos haber actuado más rápido. Y la siguiente vez quizá no sea un kobold indefenso, tal vez paguemos nosotros nuestra desunión. Pero apartó el ruedo de su túnica con una mano para impedir que se manchara con los despojos sanguinolentos del pequeño reptil. Al fin y al cabo, aunque lamentaba aquella matanza inútil, aquel ser no era sino un kobold. Escoria.

Con un encogimiento de hombros, guardó la varita con la mano libre, y se envolvió en la capa, ocultando el colorido de su túnica. Aunque en aquellos túneles que no sabían nada del calor del día ni del fresco de la noche parecía existir siempre una temperatura uniforme, de pronto tenía frío. Era la ausencia de sol, pensó. Entrecerró los ojos, apreciando la ironía. En su tierra, mientras el sol estaba en su cenit la temperatura era tan cruel que era imposible salir a la calle sin protecciones mágicas. Más de un día, Volhm había suspirado por la llegada de la noche y maldecido a aquel sol implacable.

Pero ahora hubiera dado cualquier cosa por sentirlo sobre su piel...

-¿Te encuentras mejor? –le preguntó al soldado thethyriano, al ver que Dueris ya estaba guardando sus vendajes y ungüentos-. Ese ser se ensañó de mala manera contigo.

Al fin se pusieron de nuevo en camino, prestos a seguir los pasos del drow. Al menos, esta vez lo hacían advertidos, y con cautela. Volhm estaba atenta, pero sólo apreció el estado de abandono de la ciudad. No se podía decir que estuviera muerta, sin embargo. El cínico pensamiento fue acompañado por una involuntaria sonrisa, no menos irónica. Las telarañas abundaban por doquier. Toda una ciudad para dominio y señorío de las arañas, qué bien.

Se caló la capucha sobre la cabeza para impedir que ningún pegajoso hilo se enredase en su oscura melena, pero alargó la mano, recobró uno de aquellos hilos colgantes, y empezó a retorcerlo mecánicamente con ayuda de un trozo de tela mientras caminaba. Por poco halagüeñas que resultaran, las telarañas tenían buen aspecto, y no tenía sentido desperdiciar un componente para futuros conjuros. Volhm ignoró el rastro de arácnidos cadáveres que Arshin iba dejando a su paso, y se guardó la pegajosa bolita en un diminuto bolsillo de su túnica.

-Un drider… -siseó la calishita, apareciendo de repente. Hardash continuó aquella escueta explicación, añadiendo una coletilla sobre las presuntas actividades de las driders, lo cual al parecer despertó el escepticismo de Pyradar, que no acababa de creerse una asociación entre las arácnidas criaturas y los drows. Volhm enarcó las cejas, invitando a que los expertos en la suboscuridad se extendieran en sus explicaciones.

-Gente -interrumpió Adrian con su seriedad habitual-, ¿alguien ha visto a Ambert?

¡Ambert! ¿Cómo podían haberlo olvidado, cuando se habían propuesto vigilarle continuamente tras haber demostrado su extrema vulnerabilidad al invisible controlador?

-¡Por el viento y la palabra, si es que no tenemos remedio! –exclamó en voz baja, frustrada-. No debimos habernos descuidado.

-Estaba ahí antes del combate –decía Dueris, meneando la cabeza-. No ha podido ir a ningún sitio.

-Tiene dos buenas piernas, y sin duda ha podido alejarse de nosotros en cualquier momento. Si es que es eso lo que ha pasado. –Volhm frunció levemente el entrecejo, intentando recordar cuándo había visto por última vez al enano. ¿Después del combate? ¿O acaso... antes? Torció el gesto, disgustada-. Odio la sensación de ser observados.

Se volvió hacia Hardash.

-¿Serías capaz de decir si Armbert se ha separado de nosotros hace poco? –pensando que si alguien era capaz de encontrar un rastro del enano, era el explorador calishita. Si encontramos al drow quizá encontremos al enano, no pudo menos que pensar otra parte de su mente. Y esas driders, ¿qué custodiarán?
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Larloch
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Mensaje por Larloch » Dom Dic 17, 2006 10:32 am

ALANTHIR

Miró con indiferencia como el ser mataba al kobold sin apenas problemas. Sin dejar de mirar la escena, dijo.

- Creo que el monstruo ha escogido por nosotros el plan de acción a llevar.- Su tono era neutro, sin mostrar emoción de ningún tipo, simplemente notificando la situación, la única nota discordante lo ponía su acento.

Apenas hubo acabado, el conjuro de la halrueiana impactó sobre el ser, dando la impresión que apenas le había herido. Miró con más curiosidad al ser, quizá él si que había acabado con la patrulla enana. Aunque la sospecha de que algo había estado detrás le seguía rondando en la cabeza.

Casi al mismo momento que el conjuro impactaba empezó a lanzar un conjuro para protegerse, visto lo visto con la trampa del drow, más valía cualquier protección que pudiera tener encima. No sabía que habilidades podía tener el ser.

No fue el único que reaccionó rápido, Xandros, Pryadar y Dueris se lanzaron sobre el monstruo. El que se llevó la peor parte era el mercenario, parecía que su ataque había enfurecido de verdad al ser y se cebaba sobre él. Necesitaba ayuda. Empezó a lanzar otro conjuro, con él, confiaba en causar suficiente daño a la bestia. Tenía otros conjuros, pero no quería arriesgarse a lanzarlo con parte del grupo en su radio de acción. Podía convertir el campo de batalla en una masacre.

La lucha, terminó rápido, a pesar de que la bestia había mostrado resistencia, sospechaba que más producto de la descoordinación del propio grupo que de su verdadera fuerza. Musitó una plegaria en voz baja en honor a Shar por la victoria que habían obtenido. Sin embargo, si quería tener éxito en la misión para la Ciudad debía de empezar a dejar de lado sus ideas o prejuicios.

El grupo necesitaba trabajar como uno solo, sin resquemores y sin objetivos personales. Miró levemente al grupo, si no lo hacía, posiblemente pondría en peligro toda la misión. La Ciudad le exigía una tarea y para lograr sus objetivos, haría lo que hiciera falta. Incluso humillarse pensó con amarga resignación. Y si para cumplir la voluntad del Alto Príncipe tengo que pagar ese precio…. Lo pagaré.

Pero antes, se acercó al cadáver del ser, tenía cierta curiosidad por saber más sobre él. Lp examinó levemente y entonces algo le llamó la atención. Con cuidado y con lentitud se acercó a lo que parecía… si un virote. Lo extrajo con cuidado y lo miro durante un momento. El conocía ese virote pensó con cierta amargura. Miró levemente a Dueris, no deberías de haber ignorado o cuestionado las palabras de tú dios tan a la ligera, los dioses no dan sus dones para ser malgastados pensó.

- Mirad esto.- Alzó el virote para que el resto del grupo pudiera verlo bien. Al final todo parecía encaminarlos hacia el drow pensó. Sería interesante ver que podían sacar de él.

Tras comprobar el terreno mientras acababan de reorganizarse se pusieron en camino. El camino se hizo lento, primero porque tuvieron que vigilar no fuera que los ruidos de la batalla hubiesen atraído a algún otro ser y después por la cautela, la ciudad parcía cualquier cosa menos deshabitada. Era mejor atraer cuanta menos atención mejor.

Conforme se internaban en la ciudad, las telarañas empezaron a proliferar. Al principio había empezado con unas pocas y conforme avanzaban, estas aumentaban en cantidad. No era una buena señal.

Arshin y Hardash se adelantaron del grupo para investigar. Miró a los dos exploradores, lo cierto es que hasta el momento ambos habían mostrado ser tremendamente útiles y hábiles en su trabajo.

Mientras caminaba observó el rastro de arañas que iba dejando Arshin, curioso pensó. Quizá le podría preguntar, no era un comportamiento normal, lo cual hacia que tuviera cierta curiosidad. Lo cierto es que todo el grupo era curioso en si mismo, una lastima que la mitad de él lo considerará un hereje, podría haber aprendido mucho más del mundo en el que tendría que vivir.

Escuchó las palabras del grupo, ¿driders? No había escuchado nunca hablar de ellas, de los drows en alguna de las tabernas en las que había parado si que había oído algo, cuentos para asustar a los niños como todo lo que se decía en una taberna, pero de driders no había escuchado nada.

Se acercó un momento a Dueris, lo cierto es que le molestaba mostrar ignorancia en ciertos asuntos, pero sabía que aún era peor callar y afrontar cualquier lucha que pudiera haber sin garantías. Le habló con voz bajo.

- Maese Dueris, me perdonaréis por mi ignorancia, pero ¿qué es una drider? Debo de reconocer que nunca antes las había oído nombrar… en mi ciudad se cree que el saber es poder, y por lo que llevó visto hasta ahora, en la Infraoscuridad el poder es supervivencia…

Escuchó con atención las palabras del enano, lo cierto es que podía ser más información para al Ciudad. Cuando pararán escribiría algunas de las cosas que había visto, algunas dudaba que fueran de utilidad, pero más valía ser precavido. Sabía por experiencia que las piezas más insignificantes a simple vista con el tiempo, y con las piezas adecuadas, cobraban significado.

Las palabras de Adrian lo apartaron de sus cálculos. ¿Ambert perdido? ¿O el ser lo había vuelto a controlar? Cualquiera que fuese la opción no le gustaba… Miró al resto del grupo...

- Lo debemos haber “perdido” cuando la lucha contra el ser alado… me imagino que el ser que lo controlaba ha vuelto a tomar control de él. Tenemos dos opciones, o vamos a buscarlo o seguimos adelante.

Hizo una pausa.

- Personalmente me parece muy sospechoso que simplemente desaparezca justo cuando nos encaminábamos hacia el drow. Me parece como si intentarán desviarnos del drow. Ambert será usado por el ser que lo control sin dudarlo, es una excelente baza contra el grupo, pues sabe que aquí será recibido siempre. Es el espía perfecto, uno conocido por todos, pero que los espiados consienten en llevar sin problemas.

Se pasó la mano levemente por la barba.

- Personalmente creo que lo mejor ahora sería simplemente ir a por el drow y una vez asentados, empezar a plantearnos buscar al enano, quizá mirar que guardan los drows y las driders o simplemente, si la información del drow es buena, quizá planear nuestro próximo destino.

- Por otro lado si la mayoría del grupo cree que lo mejor es ir tras él, lo aceptaré y colaboraré en todo lo que pueda.
Recopilación en proceso: Mi versión de la ciudad drow de Eryndlyn.

Ultima recopilación de información: La ciudad calishita de Almraiven

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Mensaje por Raelana » Lun Dic 18, 2006 4:45 pm

HARDASH


Sus compañeros se lanzaron hacia el combate sin dudarlo un momento. Hardash los siguió, intentando ayudarlos en todo lo posible aunque sin compartir su entusiasmo. La peor parte se la llevó Xandros, pero él era de Tethyr, allí estaban acostumbrados a recibir y el muchacho tenía madera de héroe impulsivo, no había más que verlo. Dueris se dispuso prontamente a curarle mientras Hardash comprobaba que Laab, que no había participado en el combate, se encontraba bien.

Decidieron ir a por el drow. Esta vez no hubo discusiones. Hardash volvió a adelantarse con Arshin. La joven iba delante y él la seguía a pocos metros, intentando no estropear el sigilo natural de la mujer. Hubiera estado incluso más segura estando sola, pero Hardash no se atrevía a alejarse demasiado, había demasiados peligros en aquella ciudad. Evitó pisar una araña muerta. Arshin tenía que tener cuidado, aquello era un rastro que cualquiera podría seguir. Claro que también con él se aseguraba de no perderla pero no estaría de más advertirla. ¿Qué le habrían hecho las pobres arañas? Su compatriota resultaba todo un misterio.

Ella se detuvo y lo esperó, y Hardash contempló lo que había descubierto, dryders. Como si no tuvieran ya bastante. Le indicó por señas que no debían continuar, sino volver a informar, aunque le parecía que ella debía estar pensando lo mismo. Era dificil saberlo. Retrocedieron y con sus compañeros le esperaba un nuevo problema. Ambert había desaparecido.

Si es que no los podía dejar solos. Allí, apartado del grupo, en el silencio, había llegado casi a sentirse a gusto. Laab, Arshin. Junto a ellos se sentía bien, eran un equipo. No necesitaban ni hablar para entenderse. Los demás... Los demás eran extraños, y encima le reprochaban algo de lo que él no tenia la culpa.

-Evidentemente, puesto que estaba delante abriendo camino, no sé cuando se ha separado Ambert del grupo -respondió a Volhm, ¡ni que él fuera la niñera del enano!-. Sois vosotros los que tendríais que haber estado pendiente de él. ¿Queréis que lo busque? ¿O buscamos al drow y dejamos que Ambert nos encuentre a nosotros?

Alanthir respondió y Hardash asintió. Personalmente, si Ambert estaba controlado por alguien, no creía que tuviera problemas hasta que dejara de resultar útil. Claro que él no era enano y en este asunto prefería que fueran Pyradar y Dueris los que decidieran por su compatriota. Así que se atusó el bigote mientras esperaba la decisión del grupo.

-Estoy de acuerdo con Alanthir, me parece lo más razonable, podemos retroceder hasta buscar el rastro de Ambert pero eso es lo que parece que nuestro perseguidor quiere que hagamos. Sea quien sea, alguien lo controla, y Ambert volverá a nosotros tarde o temprano.
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Deberíamos dar gracias por los pequeños favores de la vida, como dijo el gnomo cuando se voló una mano cuando podría haberse volado la cabeza.


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Shisei
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Mensaje por Shisei » Mié Dic 20, 2006 6:43 am

ARSHIN

El combate había sido rápido, bastante descoordinado pero rápido, habían habido heridos, pero eran más culpables ellos que la criatura que lo había logrado herir al muchacho. Miró a cada uno de sus “compañeros” y tan sólo cuando miró a Hardash pudo sentir que formaba parte de algo que podía ser un grupo. El resto sólo eran humanos y enanos con demasiados prejuicios como para darse cuenta que tantas peleas y tantos malos rollos sólo les podía conducir a una parte y esa era la muerte.

En el momento en el que mostró el virote oscuro Arshin sintió como la sangre hervía por sus venas, todo había empezado por fin, tal vez pronto empezara por fin la búsqueda, aunque sabía tener paciencia si podía encontrar alguna pista no iba a desaprovecharla.

- Supongo que es hora de ir a buscar a ese drow y que nos de algunas respuestas- dijo Arshin al tiempo que sonreía y casi podía sentir el sabor de la venganza.

El tiempo que estaban parados curándose las heridas o haciendo otras cosas, Arshin se mantuvo cerca de Hardash, expectante alerta por si algo pudiera aparecer de repente y atacarle mientras él se dedicaba a observar a su compañero, realmente se sentía a gusto con él y no iba a permitir que le ocurriera nada mientras estaba ocupado, para algo eran un equipo, ahora sólo faltaba que el resto se uniera a ellos.

Desde aquel día había tomado la decisión de no decir nada al menos que fuera importante, tal vez había perdido la confianza en el mundo como para tener otra actitud sin embargo esa era de las pocas que la tenían, aunque empezó a temer que ese día le iba a tocar hablar más de lo que últimamente le gustaría.

-Dueris, sino te molesta ayúdame con esta trampa, aunque tal vez pudiera hacerlo sola, tu sabrás mejor que yo el estado de esa columna- le dijo Arshin de improvisto cuando llegaron a la altua de la misma.

Por una vez no se discutió el curso de acción, el grupo se iba a adelantar para inspeccionar la zona, Arshin delante de sus dos compañeros, evitando hacer ruido en todo momento, sin embargo no podía dejar de encontrar arañas por su paso unas más grandes y otras más pequeñas iban teniendo el mismo final, el único destino deseable en las espadas de la picara. Arshin tenía bien claro el respeto que los drows tenían a aquellos insectos, a aquellos bichos lo que hacía que le divirtiera y se regodeara ante el hecho de exterminarlas a su paso. Realmente le hacía sentir bien saber el sentimiento que embargaría a los drows ver tantas arañas muertas.

En el momento en el que vió el rastro de dryders se detuvo en seco, aquello ya empezaban a ser palabras mayores, en el momento el que Hardash llegó a su lado aún no había limpiado la sangre de las espadas, mientras que otras veces había visto como las limpiaba de inmediato esta vez parecía no molestarle la presencia de la misma. Y volvieron junto con el resto de humanos y enanos, sabían que tenían que comentar lo visto y deliberar, lo cual la preocupó ya que hasta ese mismo instante esas deliberaciones no habían terminado bien. Su información fue la justa, sabía que Hardash le evitaría tener que explicarse, él también había visto los rastros así que seguro que lo terminaría de explicar.

Sin embargo los problemas parecían venir siempre juntos, el enano había desaparecido y nadie sabía como ni cuando se había separado del resto del grupo, sin embargo Volhm le hablo directamente a Hardash, las palabras eran confusas y parecía que este las había malinterpretado. Ante las palabras de este Arshin posó suavemente su mano en el hombro de este.

-Tranquilo amigo mío, todos saben que estabas conmigo investigando el rastro del drow. Pero tal vez Volhm al verte un explorador tan diestro piense que no será difícil por el estado de la misma podamos suponer más o menos cuanto tiempo tiene, si esta clara tal vez hasta yo pueda, sin embargo esa no es mi especialidad, aún con el poco tiempo que llevamos juntos puedo suponer que si que es la tuya- tanto en la elección de palabras como en la entonación de las mimas podían notar que Arshin había hecho una distinción entre Hardash y el resto de ellos, se notaba que con él formaba parte de un grupo, algo que ni ellos mismos parecían hacer entre ellos.

Ante las palabras Hardash, Arshin no pudo hacer otra cosa que asentir con la cabeza, aunque sabía que dejar cabos sin atar por detrás no era algo demasiado recomendable, también podía ser una perfecta trampa para alejarles del camino que habían tomado.

Mientras todos parecían discutir sus siguientes pasos, Arshin se acercó a Hardash y le susurró al oído de forma que sólo le escuchara este “voy a hablar con Volhm, las cosas no pueden seguir así, enseguida vuelvo, no te preocupes” tras lo cual se deslizo silenciosamente a la espalda de Volhm y con suavidad y sin apenas hacer ruido le tocó en la espalda a esta, al tiempo que le susurraba al oído, “disculpa, acompáñame, creo que es necesario que hablemos”.

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Mensaje por Kharma » Mié Dic 20, 2006 10:05 pm

PYRADAR

Pyradar se maldijo a si mismo por confiar en los magos. No se decidieron a actuar hasta que fue demasiado tarde, el kobold acabo muerto en un instante. Sin mas tiempo que perder se lanzo a la carrera contra a criatura, Xandros le seguía de cerca.

El conjuro y su carga dejaron a la criatura mas confusa que herida. Su martillo describió un arco en un intento de darle un motivo para no salir volando, pero apenas le afecto. Sin embargo Xandros fue mas certero y desgarro el ala con un buen golpe, la sangre negra de la criatura salpico por todos lados. Pareció que le había hecho mucho daño porque no cejo en su empeño de destrozar al mercenario sin responder al resto de ataques.

Si no acababan rápidamente con la criatura podrían tener en seguida a un miembro del grupo muerto. Como el ser había decidido ignorarle Pyradar agarro con fuerza su martillo y descargo los golpes mas brutales que podía. Ya no se reprimía ni intentaba defenderse, echaba todo su ímpetu en cada ataque. Al final consiguieron derribarla mientras Xandros seguía con vida.

Hubo un momento de calma, donde todos estaban cubiertos de asquerosa sangre negra, sobre todo Xandros.

- ¡Por la sagradas hachas de Clangeddin! Ha tenido el final que se merecía, por fin mis camaradas podrán descansar en paz – miro atentamente a Xandros – ¿te encuentras bien? No tienes buena cara.

- No es nada, apenas el golpe. - Fue lo único que dijo aunque no lo pareciera. Pyradar solo le dedico una franca sonrisa ante la muestra de aguante y control del guerrero.

Alanthir se acerco al cuerpo y descubrió un virote familiar. Pyradar no dijo nada pero no fueron buenos sus pensamientos, no todo fue una perdida de tiempo. Al menos había vengado a sus compañeros enanos. Antes de partir Pyradar se acerco a la criatura y le reventó la cabeza con su martillo.

- Por si piensas volver a levantarte... - después partieron tras el drow.


El resto del camino se dedico a limpiar y despegar restos de la criatura de su armadura y martillo. Tenían un buen par de exploradores para tener que preocuparse de momento. Aunque empezó a ponerse nervioso ante la visión de tanta telaraña. No le hacían mucha gracia las arañas, sobre todo después de ciertas torturas a los que eran aficionados los drow. Cuando Hardash y Arshin regresaron con noticias de driders en su camino se volvieron a parar.

- ¿Driders y drow?- Se preguntó Pyradar en voz alta con evidente escepticismo. Se quedo pensativo unos instantes.

- La única relación que puedo es que todos sean proscritos y hallan formado una banda de bandidos o algo peor – hizo una pausa – o que el drow ha dejado un rastro fácil de seguir para que nos deshagamos de los driders por él.

- La primera opción seria enfrentarnos a un grupo desconocido de gente y esos driders son los guardias de su refugio. La segunda seria que estamos bailando al son que marca el drow.

Ante la mención de la desaparición de Ambert puso en tensión al enano. Una retahíla de maldiciones enanas y palabras malsonantes fueron susurradas por Pyradar.

- No sabemos cuando a desaparecido, sera difícil encontrar su pista y tardaríamos demasiado – apretó los dientes – aunque me disgusta abandonar a un compañero seguimos ciegos en esta ciudad. No sabemos que ocurre pero parece que ese drow esta en todas partes y seguramente conocerá el lugar a fondo.

- Yo digo que averigüemos que guardan esos centinelas y ver si vamos por buen camino, sino mejor sera rodearlos e ignorarles.
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blacksword
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Mensaje por blacksword » Jue Dic 21, 2006 8:53 pm

ADRIAN

Apenas tuvo tiempo de terminar su conjuro e intercambiar un par de susurros con el grupo sobre la tactica a seguir cuando Pyradar y Xandros cargaron de cabeza contra el engendro. Lo alcanzaron justo despues de que este hubiera matado al ultimo kobold. Eso no importo demasiado a Adrian una sabandija menos, pero si la reaccion del grupo. Solo Vohlm, Dueris y él habian tratado de buscar una tactica, el resto se habian quedado mirando y luego habian hecho lo que mejor les habia parecido. Viajaban juntos, pero solo eso. No habia ningun tipo de coordinacion entre ellos.

Hecho a correr lo mas rapidamente posible detras de los dos guerreros, que ya habian empezado a intercambiar golpes con el ser. Xandros, con un impresionante tajo secciono parcialmente una de las alas del engendro, lo que le costo la aversion de la criatura, que se cebo sobre el. Procurando situarse a la espalda del monstruo, Adrian comenzo a lanzar tajos teniendo cuidado de que la negra sangre que salpicaba no le manchara, para evitar comprometer la invisibilidad.

Finalmente, acabaron con la demoniaca criatura. No resulto tan dura como aparentaba. Xandros estaba herido y cubierto de arriba a abajo de sangre negra. Mientras Dueris apelaba a Vergadain para sanar las heridas del estoico guerrero, Adrian se acerco a Volhm para intercambiar algunas palabras con ella:

"- No podemos seguir asi. El grupo esta totalmente desunido y eso puede costarnos la vida a todos. ¿Te has fijado como se ha quedado todo el mundo? Simplemente miraban mientras unos pocos decidiamos que hacer en lugar de aportar ideas. Se que tu y yo apenas nos conocemos, pero de momento hemos coincidido en algunas cosas, como en lo de no ir directamente a por el drow. Creo que podriamos hacer causa comun y trabajar juntos para conseguir reducir distancias entre los miembros del grupo ¿Que te parece?"

Volhm se quedo pensativa ante las palabras de Adrian. Al ver que tardaba en responder, le dijo:

"- Piensalo, yo ya tengo algunas ideas sobre el asunto. Voy a ver como esta Xandros"

Seguidamente rebusco en su mochila un frasco de licor y se acerco al guerrero, que examinaba su armadura con la nariz arrugada ante el hedor de la sangre negra. Tendiendole el frasco de licor le dijo:

"-Toma. tal vez te sea mas facil quitar esa porqueria con un poco de esto. Procura no derrocharlo, es un licor bastante bueno"

Adrian dudaba que el liquido sirviera de mucho, habia demasiada sangre, pero habia que empezar por algun lado a derribar los muros que separaban a los miembros de la expedicion, y un poco de brandy enano era un pequeño sacrificio por una buena causa.

Alanthir, que estaba examinando el cadaver volvio entonces con un virote drow en la mano. Era identico al que el drow le habia disparado a el en el lugar de la masacre. Tal vez el drow si que habia presenciado la muerte de la patrulla. Si lo conseguian encontrar a lo mejor obtenian nuevas pistas.

Se encaminaron siguiendo el rastro. A Adrian le llamo la atencion la abundancia de cadaveres de araña muertos, presumiblemente por Arshin o Hardash. Vio como Volhm recogia parte de las telaraña. "-Chica lista, tal vez este equivocado y si que haya salido de aventuras de vez en cuando..." penso para sus adentros mientras la imitaba, guardando la bolita de hebras en uno de los multiples bolsillos de su tahali.

Al cabo de un rato los exploradores volvieron. Driders. Hizo memoria de lo que sabia sobre esas extrañas criaturas. Segun decian eran fruto de una maldicion de la diosa Lloth. No sabia gran cosa mas, quiza Pyradar, que afirmaba conocer la infraoscuridad supiera algo mas. En ese momento Alanthir se adelanto, preguntando sobre esas criaturas en su habitual tono pomposo. Pyradar ignoro su pregunta y comenzo a conjeturar sobre la situacion. Adrian busco con la mirada a los otros enanos del grupo, para ver si alguno podia ampliar mejor la informacion y entonces cayo en la cuenta.

"-Gente ¿Alguien ha visto a Ambert?"

Las miradas de sorpresa del resto de le dieron la respuesta. Maldicion, habian olvidado al enano en algun momento antes del combate con el demonio. Escucho las respuestas de sus compañeros de viaje antes de responder:

"-Opino lo mismo que Pyradar. Me disgusta abandonar a Ambert y mas aun cuando era nuestra responsabilidad vigilarle y faltamos a ella por estar discutiendo entre nosotros. Sin embargo hemos dejado un rastro de telarañas rotas y arañas muertas demasiado claro, y si retrocecemos ahora posiblemente nos encontremos a esos drider o a compañeros suyos atacandonos por la espalda. Voto por seguir adelante."

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Iridal
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Mensaje por Iridal » Vie Dic 22, 2006 2:25 am

VOLHM ILMARETH

Frunció el ceño, impaciente, cuando el explorador malinterpretó sus palabras. Por suerte, Arshin rompió su silencio habitual para explicara su compatriota lo que verdaderamente había querido decir.

-Sí –contestó Volhm-, lo que te estoy pidiendo es que mires si el enano se ha separado de nosotros hace poco. Vayamos a buscarle o no, sería interesante saber eso. Aquí nadie ha hablado de culpas –dijo, con fastidio.

Entonces Pyradar objetó a su propuesta y les animó a seguir adelante, como ya había dicho el hereje. Volhm cerró los ojos, luchando con emociones encontradas. Si había de ser sincera consigo misma, no sabía decir si la reluctancia que sentía se debía mayoritariamente a que la propuesta había venido en un principio de la mano de Alanthir, o se debía íntegramente a razones más profundas. Era la primera en reconocer que era mala idea empezar a vagar por la ciudad y seguir el camino que, tal vez, habían dispuesto para ellos. Pero, por otro lado, abandonar a un compañero... ¡qué poco le gustaba eso!

Siempre había antepuesto la lealtad al sentido común...

Involuntariamente miró en dirección a Adrian. No había hecho oídos sordos a la petición que le había hecho antes, aunque no le hubiera contestado en su momento. Hacía tiempo que era consciente de que si había algo que aquel grupo necesitaba por encima de todo era cohesión. Involuntariamente, sus ojos se desviaron hacia Pyradar. Aunque el enano había dicho de seguir adelante abandonando a Ambert –al menos por ahora-, rezongaba y gruñía entre dientes. Presintió que el desagrado de Dueris por aquella situación, aunque más silencioso, no era menor que el de su congenere.

Suspiró, y renunció a discrepar.

-Sea. Por poco que me guste –aceptó a regañadientes. Pero miró a Adrian. Si lo que buscamos es unir al grupo, mal empezamos si lo hacemos abandonando a sus miembros a la primera de cambio, le dijo con la mirada. Pero dio un respingo al notar el roce de Arshin. Se volvió para mirar a la calishita de frente, y ésta le susurró su deseo de unos momentos de intimidad.

Volhm vaciló. ¿Intimidad? En aquellas circunstancias era un lujo del que no podían disponer. Alejarse de la vista de los otros sería más que imprudente; ponerse a susurrar en privado a la vista del resto del grupo, una descortesía.

-¿En qué puedo ayudarte? –murmuró ella, aunque ya sospechaba lo que le iba a pedir. Arshin se encontraba entre los que más disconformes se habían mostrado con el ambiente del grupo y las interminables discusiones que parecía provocar cualquier decisión. Posó la mano sobre el brazo de la calishita-. Tranquila. No podemos seguir discutiendo toda la eternidad. Aunque sólo sea porque no disponemos de toda la eternidad –añadió, medio en broma, medio en serio.

Se volvió hacia el grupo. Su grupo, por extraño que le resultara. Como muchos halruanos de su posición ella tenía poca paciencia para lo mundano y estaba acostumbrada a encontrarse rodeada de magos y clérigos antes que de personas sin magia. Ni sus viajes fuera de Halruaa habían cambiado eso, pues era la primera vez que participaba en una expedición compuesta enteramente por extranjeros. De hecho, el trato que les había dado a sus compañeros había estado acorde con aquella creencia suya. En todo momento les había dispensado una cortesía atenta y en cierta manera respetuosa, sí, pero sin apenas rastro del usual formalismo que su gente reservaba a sus relaciones con los que consideraban sus iguales. Ni siquiera había aplicado aquel protocolo a Dueris y a los dos magos, a quienes siempre se había referido con más respeto debido a lo que eran. Cierto era que la naturaleza de Alanthir había hecho imposible hacer otra cosa, pero...

Volhm se encogió mentalmente de hombros. No era cuestión de cambiar ahora su trato a los otros; no todavía, al menos. Dado el ambiente del grupo, dirigirse a sus compañeros con el protocolo halruano sería más una burla que una cortesía.

-No te preocupes –le dijo a Arshin-. Creo que todos somos conscientes de cuál es nuestro deber. –Como su requerimiento no se refiera a esto, ni va a entender de qué la estoy hablando, pensó.
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Shisei
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Mensaje por Shisei » Dom Dic 24, 2006 6:56 am

ARSHIN

Las palabras de Volhm molestaron en cierto grado a Arshin la cual sabía lo que tenía que hacer y las obligaciones que ella misma se había puesto, no podía negar que ya empezaba a cansarse de la falta de compenetración del grupo sin embargo era de las personas que no le gustaban sentirse en deuda con nadie.

- Las obligaciones son aquellas que uno mismo se pone, tengo una deuda que saldar contigo y se como, prefiero hacerlo en privado sino te importa, tu elige el momento- le susurro Arsin como respuesta.

A Volhm le pareció realmente extraña la mujer de blancos cabellos, acostumbrada a no mostrar sentimiento alguno en las pocas palabras que decía, esta vez durante un breve segundo pareció mostrar indignación, sin embargo la emoción fue rápidamente controlada hasta el punto de extingirse cualquier emoción posible.

No importaba demasiado la respuesta para Arshin, sólo era el momento de romper una deuda la cual terminaría de ser en un momento u otro, sabía tener paciencia para esas cosas, por lo que tras escuchar la respuesa marchó con el mismo silencio con el que había llegado de vuelta al lado de Hardash que era con el que mejor se sentía.

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artemis2
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Mensaje por artemis2 » Lun Ene 15, 2007 1:26 am

Los planes fueron hechos con mayor celeridad y menor discusión de la acostumbrada. La curiosidad, vuestra misión y, en ocasiones, la venganza, os movían tan directamente como el viento a una hoja errante. La elección de Arshin como exploradora avanzada había sido clara, la pequeña mujer era tan sigilosa como una sombra, y posiblemente hablase menos aun. Así que tras proveerla de magia que le haría superar incluso la guardia mas atenta marchó, o al menos eso es lo que os decía vuestro vinculo.

La exploradora iba relatando lo que veía a medida que iba internándose en el arrea custodiada. Arshin atravesó otra manzana semiderruida y cubierta de telarañas como las que habíais cruzado hasta llegar a lo que parecía una muralla construida con cascotes y restos de la antigua ciudad. Lo primero que le sorprendió es que no había ningún tipo de puerta, y que los punzones y la inestabilidad del montón de cascotes hacían imposible treparlo sin sufrir daños, pero entonces vio una especie de almenas y parapetos en el techo. Los driders pasarían por él, lo que le complicaría el ascender por el techo. Pero Arshin era una mujer de recursos y había entrado en lugares más fortificados e inexpugnables que aquel.

Con todo cuidado la exploradora ascendió por las paredes y el techo, y encontró un punto hueco en una grieta entre las almenas que aprovecho para entrar sin ser vista. El interior de la plaza fortificada por los driders no parecía mucho más civilizado que la tosca, aunque ingeniosa, muralla construida fuera, pero resultaba revelador. El interior parecía algún tipo de pequeña plaza de la antigüedad., en su centro se habían construido unas toscas cabañas de piedra formando un semicírculo alrededor de un pequeño atrio elevado. Lo que llamó la atención de Arshin era una jaula, construida con hierro oxidado trenzado, que se alzaba entre los restos de las columnas del atrio conteniendo a poco más de una docena de enanos. Soldados sin duda, los enanos parecían estar bien, aunque bastante vapuleados, como si acabaran de salir de una dura pelea.

El tamaño del poblado le parecía a Arshin increíble considerando lo que sabía de los driders. Si no habían más cabañas de las que necesitaban la comunidad comprendería al menos a dos docenas de esas destructivas criaturas que nunca antes había visto, pero si oído hablar, habitualmente con pavor, y siempre con desprecio.

La picara decidió no esperar más, puesto que Volhm le comunicó que apenas le quedaba tiempo de invisibilidad, y que sin ella estaría expuesta a las miradas de los driders en un lugar en que no podrían ayudarla. La picara intento apresurarse, aunque sabía que no debía arriesgarse a delatar su posición con algún sonido pues las criaturas de la suboscuridad solían regirse más por este que por la vista. Se acercó todo lo que pudo hasta la muralla, pero finalmente, en un montón de cascotes que las criaturas seguramente usarían como proyectiles, el conjuro acabó y Arshin volvió a verse obligada a esconderse por sus propios medios.

Una breve discusión se alzó en el grupo sobre el mejor proceder para sacar a Arshin de aquella encerrona en que se había metido tratando de obtener información. Finalmente dos planes parecieron copar al resto, uno era enviar a Hardash invisible para tratar de salvar el último escollo, y el otro enviar a Volhm para después teleportarse de vuelta. Ambos conjuros requerían el uso de un conjuro transportador que sustituiría a uno de ellos por Arshin.

- Voy yo, voy yo, no voy a dejar que vaya una mujer.- Dijo el calishita en un tono altivo que indicaba más naturalidad que animo de ofender. Y a pesar de la mirada asesina que le lanzo Volhm sentenció en plan con esa frase.

- Toma Adrian.- Dijo Volhm pasándole un pergamino a su compañero.- Échaselo al bocazas del explorador.

Volhm, tras permitir a Adrian y a Dueris lanzar sus conjuros sobre el explorador, transportó a Hardash, haciendo aparecer en su lugar a una apurada Arshin que suspiro con evidente alegría por haber salido de allí.

Tras unos momentos de inquietud Hardash volvió con el resto y llegó el momento de decidir el siguiente paso a seguir, y ninguno creía que fuese a ser una decisión fácil.

MJ: Volhm ha usado un Vinculo Telepático, un Don de Lenguas y un Transposición Benigna, Dueris ha usado un invisibilidad, y Alanthir ha usado un invisibilidad y un Trepar Cual Arácnido. Volhm pierde un pergamino de Trepar Cual Arácnido.
Las opiniones de este usuario, por increible que parezca, son opiniones, y como tales deben ser consideradas.

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Iridal
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Mensaje por Iridal » Lun Ene 15, 2007 10:09 pm

VOLHM ILMARETH

¿Una deuda que saldar con ella? Las palabras de Arshin la desconcertaron totalmente. Intentó recordar qué había hecho en aquellos últimos días para que la calishita considerara tal cosa, pero no se acordó de nada significativo. Ningún acto que pudiera haberle salvado la vida, nada que repercutiese en su reputación, ni –faltaría más- alguna enseñanza sobre magia. Nada, en definitiva, que Volhm asociase como digno de una deuda.

Después recordó el orbe luminoso que le había regalado. ¿Se referiría a eso? Tendría que ser eso, porque a Volhm no se le ocurría otra cosa que hubiera hecho por la calishita. Una vez más, se maravilló de la relativa ignorancia de los extranjeros en temas mágicos. Aquella esfera no era gran cosa, a su entender. Ciertamente, ni siquiera en Halruaa estaba al alcance de un campesino, cuando había métodos de iluminación mágica más baratos que aquél, pero era un conjuro lo suficientemente cotidiano en su ámbito para que lo considerase vulgar. La mayoría de los halruanos contaban con métodos de iluminación mágicos, y los había mucho más sofisticados que aquél.

Proveer al grupo de aquellas esferas, sin coste alguno, tampoco había sido exactamente un acto de generosidad. Más bien un antiguo hábito. En una expedición halruana, los magos siempre proveen de magia, y en abundancia, a todos aquellos que no son capaces de invocarla por sí mismos. También de ellos esperan un respeto incuestionable, y a menudo un acatamiento total, pero ésa ya era otra historia. Lo cierto era que en su país nadie habría encontrado raro aquel gesto; claro que en Halruaa nadie era ajeno a la magia; incluso aquellos que no habían recibido el don de Mystra se sentían cómodos con ella y sus efectos, y muchos hasta eran muy duchos manipulando objetos mágicos. Y, ¿cómo explicar a aquella extranjera la poca confianza que le daban los métodos convencionales de iluminación? Tendían a apagarse en el momento más inoportuno, a la menor ráfaga de aire, y a menudo no podían ser velados con la suficiente premura en momentos de necesidad. Mal recurso para aquellos en los que recaía las onerosas tareas de exploración y espionaje, tareas en las que a menudo residía la supervivencia de una expedición. Además, eran perecederos. No, no, nada que ver la bendita precisión y fiabilidad de un buen conjuro de evocación lumínica...

Inclinó la cabeza ante la calishita, indicando su acuerdo; hablarían más tarde, sí. Pero ahora había tareas más urgentes. Todos estaban de acuerdo en que había que echar un vistazo a lo que se traían entre manos aquellas driders, y en que Arshin sería la más adecuada para la misión. Inmediatamente, Alanthir ofreció la ayuda de su arte.

Dado que la petición de Adrian aun rondaba por su cabeza, Volhm consiguió incluso no torcer el gesto ante aquella proposición. Unir al grupo... se recordó. Alanthir formaba parte de él, le gustara o no. Y una magia relacionada con las sombras seguramente sería muy adecuada cuando lo que se buscaba era ocultación. De modo que se quedó observando, inexpresiva, al hereje invocando su magia. Y, pese a su aversión, lo hizo con interés. Todo tipo de magia era interesante para ella, aunque nunca se mancharía las manos con un arte ajeno a la Urdimbre. Y si algún día había de combatirla, le sería de utilidad conocer sus entresijos. Por el Templo circulaban rumores de que aquella herejía se estaba extendiendo por Halruaa.

Sí, tal vez hubiera sido buena cosa tropezarse con tal insospechado profesor.

Cuando el hereje terminó, fue ella quien procedió a hilar los más brillante hilos de la Urdimbre en las pautas de nuevos hechizos. Uno, dedicado exclusivamente a Arshin, un hechizo que le permitiría entender y hablar cualquier tipo de lenguas, por si pudiera escuchar alguna conversación durante su incursión. El otro sortilegio era considerablemente más complejo.

-Voy a enlazarte mentalmente conmigo misma, y con varios otros del grupo, de modo que puedas informarnos de tus descubrimientos, así como de obstáculos o fuentes de posibles problemas –le explicó Volhm-. De esta manera podremos aconsejarte, o, si ocurre lo peor, acudir en tu auxilio. Debes aceptar voluntariamente el conjuro, sin embargo, porque en caso contrario quedarás fuera del vínculo. –Advertencia necesaria entre tantos bárbaros medrosos del Arte. Y a los otros-: ¿Quién más se ofrece voluntario para aconsejar a Arshin? Puedo unir hasta dos más.

Hizo una pausa antes de mirar a los dos enanos. Descartó a Pyradar con un parpadeo desdeñoso, y se dirigió a Dueris.

-Sería deseable contar con un experto en la Infraoscuridad.

-No tengo problema en recibir una parte del Arte que manejas, de hecho tengo hasta cierta curiosidad –replicó Dueris-, aunque dudo que mis habilidades en cuanto al conocimiento real del entorno puedan ser de mucha ayuda.

Los labios de Volhm se distendieron en una pequeña sonrisa al constatar lo diferente que era aquel enano en comparación con el cabezota de su congenere.

-He estado varias veces en la Infraoscuridad, estimada Vohlm... pero no soy un combatiente de primera línea, como habéis podido constatar –continuó Dueris, pronunciando mal su nombre. Pero todos lo hacían, incluso Alanthir; Volhm ya estaba acostumbrada a ello. Algún día enseñaría a Dueris su correcta pronunciación; no creía que los otros estuviesen interesados-. El contacto que he tenido con los hombres araña ha sido de oído y no de vista.

-Suficiente –contestó ella con suavidad-, y más habida cuenta que los combatientes de primera línea versados en la Infraoscuridad no querrán colaborar. –Tras lanzar el dardo verbal, dirigió una mirada candorosa al otro enano-. La idea era tener comunicados con nuestra avanzadilla a alguien que conozca el terreno, a un experto en magia y a otro militar.

-Creo que ya sé cuál de los tres soy yo... acepto el papel que me ha tocado jugar, estimada Volhm –dijo Dueris, solemnemente. A Volhm le gustó aquella solemnidad. Era casi halruana. La maga inclinó ceremoniosamente la cabeza ante el clérigo, con respeto-. Haré lo que pueda. Intentaré recordar lo que he oído de estas oscuras criaturas. ¿Quién más nos acompañará en este viaje mental?

¿Había excitación en la voz del anciano clérigo? Volhm casi sonrió aquel entusiasmo, pero miró a los otros esperando voluntarios. Hardash declinó firmemente, Pyradar tenía la cara de quien se ha tragado un limón... o una docena de ellos... Adrian se ofreció, pero en segunda instancia, pues consideraba que otros podrían ser más útiles. Sólo Xandros y Alanthir mostraron verdaderas ganas de participar.

-Xandros –dijo rápidamente Volhm. ¿Y... Alanthir? ¿Enlazar sus pensamientos con el hereje? A través del vínculo sólo se transmitía aquello que se deseaba, pero, pese a todo, era un método de comunicación más íntima que el habla oral. Mystra, dame fuerzas...-. Alanthir –añadió, antes de que cambiase de opinión.

Y sin permitirse pensarlo dos veces, urdió el hechizo, uniéndolos a todos con los cálidos hilos de la Urdimbre.

Adelante, le dijo a la calishita, un pensamiento firme, rápido. Y a los otros: Con calma, no gritéis. Dentro del vinculo eso es muy desagradable. –Algo que probablemente Alanthir conociera, pero no los otros dos.

Arshin marchó. Ellos tres escuchaban sus descripciones y se las explicaban a los que estaban fuera del vínculo, turnándose en la tarea. Pero hubo un momento en que la calishita no habló para los tres. Dueris quedaba fuera de aquel pensamiento.

Tienen encerrados a los enanos. Y son muchos driders. No creo que podamos rescatarlos, no creo que podamos enfrentarnos a ellos y vencer, pensó Arshin, y Volhm entendió por qué había callado aquella información a Dueris. Los enanos eran intensamente leales a los suyos. Querrían intentar su rescate, aunque les costara la vida en el intento.

Volhm miró a Dueris... y decidió que no sería digno ocultarle información. El clérigo era más sabio de lo que Arshin sospechaba. Cuéntaselo, aconsejó a la calishita. Descríbenos el lugar donde les tienen encerrados. Y tanto a Xandros como a Alanthir: ¿qué piensas de esto?

En la mente de Volhm, entre tanto, se desganaba el tiempo en una silenciosa cuenta. Tenía una idea muy clara de cuánta era la probable duración de cada conjuro y, aunque se sentía insegura respecto al extraño arte del mago sombrío, le parecía que su conjuro de invisibilidad no podría durar mucho tiempo más. Interrogó a Alanthir, una pregunta silenciosa dirigida exclusivamente a él; no tenía sentido distraer a Arshin si aquello resultaba ser una falsa alarma.

Pero no lo fue. Arshin realmente corría peligro de quedar al descubierto antes de abandonar aquel reducto arácnido. Rápidamente, pusieron en antecedentes a sus otros compañeros. Urgía fraguar un plan, y se demostró que cuando era necesario, aquél grupo tan desunido podía actuar coordinadamente y bien. Unos cuantos planes vieron la luz en breves instantes, la mayoría viables. Pero finalmente destacaron dos opciones: intercambiar a Arshin por el calishita, pertrechado con los mismos conjuros con que habían enviado a su compatriota... o hacerlo por ella misma. Volhm no tenía dudas de su capacidad para salir de allí, pese al lamentable “olvido” de aquellos seres-arañas al cercar su asentamiento con una muralla sin puertas.

-Voy yo, voy yo, no voy a dejar que vaya una mujer –dijo Hardash, comentario que le valió una mirada asesina. Alguien debería explicarle a aquel calishita patán el respeto que una maga halruana esperaba, antes de que fuera demasiado tarde. Calishita tenías que ser, amigo, pensó, mientras extraía un pergamino marcado con un sello en forma de araña del organizador que llevaba en bandolera. Agradece a Mystra, a Tymora, y a todos los demás dioses, que ahora no podamos perder tiempo dejando claras unas cuentas cositas. Rompió el lacre simplemente rascando una vez sobre el sello.

-Trepar cual arácnido. Tómalo, Adrian. Échaselo al bocazas del explorador. Si lo hago yo, igual leo las runas de forma ligeramente diferente –dedicó una sonrisita mordaz a Hardash.

-¿Quién va a lanzarme el conjuro de invisibilidad? –preguntó éste. ¿Había una nota de inseguridad en su voz? Teme que sea yo, y me “olvide” de hacerlo bien, pensó ella, con cierto regocijo. Pero ya Adrian estaba leyendo el pergamino, de modo que ella se concentró en invocar el conjuro que intercambiaría a los dos calishitas. Era muy sencillo, magia de principiante. Podría hacerlo incluso dormida.

Todo salió como habían planeado, de modo que al fin llegó el momento de decidir qué hacer.

-La situación pinta mal. –Volhm inclinó la cabeza ante Dueris. Le correspondía a él informar a su compatriota. Y, por el amor de Mystra, ¡hazlo con tacto!, le dijo a través del vínculo.

Pyradar tenía un martillo muy grande, y demasiado temperamento.
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