[Charla]1º dia, 2ª decana, 7º mes (1372), Nueva Esperanza

El pueblo enano ha decidido reclamar su legado, Shanatar, el mayor de sus imperios, compuesto de ocho reinos cayo hace 3000 años, y sus secretos y riquezas aun aguardan en sus salones. Esta es una historia de conquista, una epopeya de gloria y tragedia que culminara con un renacimiento o con la caída de la oscuridad perpetua sobre este antaño resplandeciente imperio.

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artemis2
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[Charla]1º dia, 2ª decana, 7º mes (1372), Nueva Esperanza

Mensaje por artemis2 » Mar Mar 06, 2007 3:26 pm

Usad este tema para la charla indicada y acordada, cuando lo deis por terminado avisadme y lo cerrare.
Las opiniones de este usuario, por increible que parezca, son opiniones, y como tales deben ser consideradas.

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Mensaje por Iridal » Dom Mar 11, 2007 5:27 pm

VOLHM

La noche anterior se había acostado tarde, como era costumbre en Halruaa; era una lástima desperdiciar el frescor de la noche. Al final ni siquiera habían cenado en la torre de Kadisha; Efteran había insistido en hacerlo en la suya propia, situada muy cerca de la de Kadisha, pues pertenecía a las propiedades Venless. Éstas constituían un pequeño hito en Halarahh aunque no fueran tan impresionantes como las de los Noor ni de tan delicada arquitectura como las de los Belajoon, pero reunían un número considerable de torres y mansiones y albergaban a cinco generaciones de magos Venless, además de a varias ramas familiares.

Habían sido seis en la cena: Efteran y su esposo Zolstar, hermano menor de Kadisha, la propia Kadisha y su cónyuge, Adael Malson, Volhm, y su sobrino mayor, un niño de casi cinco años. Tras la cena habían enviado al niño a la cama y dejado a Kadisha discutiendo de política con Zolstar, mientras ellos se dirigían a disfrutar de los festivales celebrados en la Plaza del Árbol. Volhm lo había pasado más que bien. Como la propia Efteran, Adael Malson era un hombre jovial con un fino sentido del humor, en cierta manera muy diferente de Kadisha, siempre tan grave y formal; pero los matrimonios de los magos no se concertaban precisamente teniendo en cuenta sus paridades de carácter y temperamento, claro está.

A pesar de ello, se había levantado pronto aquella mañana, para despedirse de Kadisha y Adael antes de que la primera partiese hacia el Ilysium, y el segundo se encerrase en su laboratorio. Era temprano aún cuando llegó al campamento halruano asentado en Tethyr. Fiel a sus intenciones de hacer algunas amistades, o al menos cultivar alguna relación, había entablado conversación con unos cuantos de los magos y clérigos del campamento, y después había dedicado el resto del tiempo a estudiar, hasta la pausa de la siesta del mediodía. Terminada ésta, sin embargo, había sentido el impulso de curiosear por el resto del campamento.

Aunque, desde luego, lo que no esperaba era encontrarse con ninguno de sus compañeros, y mucho menos hallar a dos de ellos en actitud tan… acaramelada. No sabía si acercarse a saludar, pues quizá no quisieran interrupciones, pero ellos la vieron y la saludaron con la mano. Así pues, Volhm se acercó con una leve sonrisa en los labios, y les dedicó una formal inclinación de cabeza a modo de saludo.

-Un grato encuentro, por la gracia de Mystra –dijo a Arshin y a Hardash-. ¿Así que os alojáis por aquí? –Hizo un gesto a sus espaldas, hacia el lejano campamento halruano-. Hice un alto en mis estudios y salí a dar un paseo... quería ver qué gentes ha atraído la Cruzada. ¿Qué tal habéis pasado estos días? ¿Sabéis algo de los otros?
Última edición por Iridal el Lun Mar 12, 2007 4:33 pm, editado 1 vez en total.
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Mensaje por Raelana » Dom Mar 11, 2007 11:22 pm

HARDASH


Arshin le había señales con la mano y la maga halruana se acercaba a ellos, sonriendo además. No la había visto en todos aquellos días, aunque habían sido muchas las vueltas que había dado por Nueva Esperanza. Quizás no se movían en los mismos círculos, desde luego Volhm no tenía mucho aspecto de que le gustaran las partidas de dados.

Se sintió algo incómodo, pues no había olvidado el interés que la joven maga había demostrado por él y se pasó la mano por la frente, apartando el negro mechón de cabello ondulado que le caía sobre el rostro. Había dejado el turbante en casa del sastre enano que le habían recomendado, el hombrecillo lo había mirado alzando los ojos al escuchar el encargo y había murmurado despectivamente algo así como "humanos", aunque había aceptado el trabajo.

La llegada de la maga lo sacó de sus pensamientos, la mujer había desplegado una locuacidad impresionante al saludar, seguro que se había pasado todos aquellos días con la nariz metida dentro del libro, o tal vez era una de esas extrañas costumbres halruanas. Hardash intentó detener el torrente de preguntas saludándola cortésmente.

-Buenos días, Milady Volhm. Hemos tenido días tranquilos y agradables. Espero que vos también lo hayáis pasado bien.
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Mensaje por Iridal » Mar Mar 13, 2007 6:46 pm

VOLHM

Una respuesta escueta, aquélla. Pero Volhm se encogió mentalmente de hombros. Hardash nunca había hecho gala de mucha labia delante de ella, salvo cuando se trataba de insinuar que cocinase.

-Tranquilos también. He estado en Halruaa estos días, regresé esta misma mañana. Aunque no descarto volver otro par de días más adelante –contestó Volhm, distraídamente-. Veo que no os habéis encontrado con los otros. Me pregunto por dónde andarán… sobre todo los enanos. Dueris parecía muy entusiasmado con el templo que encontramos durante nuestra incursión. ¿No os quedasteis con las ganas de saber más sobre la historia de aquellos singulares guardianes? Yo sí. Seguro que algo podrá contarnos sobre ellos Dueris cuando volvamos a encontrarnos.

Sacudió la cabeza.

-¿Buscamos un sitio donde hablar más tranquilamente? A poder ser delante de una copa. Si no tenéis nada mejor que hacer, claro está. –Volhm sonrió, pícara-. Hablando de eso, os he traído un regalito de Halruaa…. Pero tendrá que esperar a que todos nos reunamos. –Inclinó la cabeza ante Arshin, reconociendo sin embargo su generosidad al entregar, sin esperar nada a cambio, aquello que ella no podía usar. ¿Cuántos en su situación no habrían intentando traficar con aquellos conjuros? Arshin quizá no lo entendiera, pero aquello le había concedido, a sus ojos, un nuevo respeto.

-¿Hay muchos calishitas por aquí? –preguntó con curiosidad-. ¿Os alojáis con vuestros compatriotas?
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Mensaje por Raelana » Mié Mar 21, 2007 12:15 am

HARDASH


-Sí, hemos visto compatriotas nuestros por el campamento, los que parece que se han quedado bajo tierra son nuestros compañeros, no sabemos dónde se alojan -contestó Hardash a las preguntas de la maga.

Asintió a su propuesta de ir a una taberna, aunque dudó un momento. ¿Dónde las llevaba? El tugurio donde solía jugar a los dados no parecía el lugar más apropiado para las mujeres. Decidió no pensarlo mucho, echarían a andar y ya encontrarían algun lugar que pareciera decente.

-Desde luego, Dueris siempre está dispuesto a dar charlas, aunque yo no sentí curiosidad por esos guardianes. A decir verdad, resultaban algo... inquietantes -Hardash recordó nervioso la sensación que tuvo cuando pasó ante ellos y le pareció que se movían-. En realidad, todo resultaba inquietante allí abajo. ¿Qué tal por Halruaa? -preguntó de pronto, cambiando de tema-. ¿Averiguastéis algo sobre el extraño que había capturado a los enanos?

Hardash no conseguía recordar el nombre de aquel hombre, pero vio una taberna al final de la calle y se la indicó a las mujeres.

-¿Entramos alli?
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Mensaje por Iridal » Jue Mar 29, 2007 1:12 am

VOLHM

-Con tanta gente, es difícil saberlo. Aunque si queréis visitarlos, puedo intentar buscarlos con mi magia –ofreció Volhm, cuando Hardash comentó que no tenía ni idea de dónde se alojaba el resto de sus compañeros. Y a su comentario sobre Dueris y lo acaecido en la Infraoscuridad-: Oh, la Suboscuridad nunca es agradable. Pero ha habido muchas cosas de nuestra incursión que me han intrigado sobremanera. No lamentaré tener volver allí, no me gustan los interrogantes sin resolver.

Cuando él le preguntó por Halruaa, el rostro de Volhm resplandeció brevemente con una sonrisa.

-Como siempre. Calurosa, hermosa, y siempre, siempre, bullendo de actividad. Fue agradable. Visité a mi hermana y sus sobrinos, y aproveché que ahora están comenzando los festivales estivales para disfrutar un poco de las noches de Halarahh. Y sí, averigüé bastante sobre Verdron. Más o menos lo que nos dijo es cierto. Es hijo de uno de los nigromantes más infames y poderosos que mi país ha producido, y parece que ha tenido que sufrir el estigma social de ser el hijo de quien fue. Pero aun así consiguió progresar y hacerse un nombre en el Arte, y un hogar en una pequeña aldea fronteriza. El interior de Halruaa es muy seguro, pero las fronteras siempre son algo inseguras; son muchos los que se ven atraídos por las riquezas o la magia de mi país, e intentan invadir sus exteriores. Por desgracia, eso es lo que pasó con la aldea de Verdron; su familia murió durante una invasión bárbara, y Verdron, que al parecer fue incapaz de evitarlo, desapareció bruscamente sin dejar rastro… hasta que unos años más tarde el pueblo invasor fue arrasado completamente, y de tal forma que hasta el último de sus habitantes murió con gran agonía.

Volhm suspiró.

-Podéis imaginar que Verdron estaba detrás de eso, y que Halruaa no aprueba un uso indiscriminado del Arte… si fuera así, no tardaríamos ni dos días en reducir el país a cenizas. Cuando tantos magos viven juntos se necesita un estricto control, mucha disciplina. Así que la inquisición de Azuth… los inquisidores se ocupan en mi país de juzgar y castigar los malos usos del Arte… capturó a Verdron y le pidió que entregase sus peligrosas investigaciones mágicas. Verdron se negó. Lo siguiente que pasó ya se lo escuchamos a él mismo… en castigo por su desobediencia, se le convirtió en muerto viviente y se le confinó, imagino que con la intención de que el tiempo lograra doblegar su voluntad. Pero por lo visto consiguió escapar, a saber cómo…

Se encogió de hombros ante la propuesta de Hardash.

-Como deseéis. No conozco esta parte del campamento, así que confío en vuestro criterio respecto a la elección de taberna, a no ser que queráis acompañarme al campamento de mi gente. Allí conozco un buen local, o si lo preferís, os invito a ambos a mi propia tienda.
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Mensaje por Shisei » Dom Abr 15, 2007 3:43 pm

En todo momento Arshin estuvo escuchando la conversación atentamente sin decir palabra alguna lo cual no sorprendió a ninguno de los dos integrantes del grupo pues si algo había normal en su persona desde que la conocían era de sus silencios, sobre todo cuando varios de ellos coincidían en un mismo punto, tal vez fuera una mujer silenciosa o tal vez era la falta de confianza al ser un grupo tan joven. Sin embargo en un momento en el que nadie se lo esperaba rompió el silencio con palabras extrañamente tímidas siendo ella.

- Espero no molestarle ni faltarle al respeto con mis dudas- empezó Arshin a decir para no molestar a Volhm con sus dudas- Sin embargo explíqueme, ¿Verdron fue transformado en un muerto viviente por no querer obedecer ordenes ajenas? Entiendo que los magos teneis un gran poder y por ello teneis que controlaros para no hacer un daño indevido. También entiendo el deseo de venganza de Verdron ante la muerte de su familia, sin embargo ¿el castigo que le dió vuestro pueblo no fue un poco excesivo?

Las palabras surgían de los labios de Arshin con una sinceridad que demostraba que no había intención alguna de molestar, sin embargo también su fluidez mostraba una curiosidad que nunca antes habían visto en la joven, tal vez fuera porque almenos con ellos se empezaba a sentir más comoda, tal vez fuera porque el tema realmente le interesaba, pero si había algo que demostraba es que en tema de magos y de diplomacia era verdaderamente una desconocida.

- Entiendame yo no se nada de magia y no es mi intención aprender, sin embargo si Mystra es la que os da los hechizos, es a ella con la que Verdron esta en deuda, si él no quiere seguir sus estudios lo normal sería vigilarlo para ver si piensa hacer más daño, pero si no quiere seguir trabajando para vuestra nación ¿no sería sufienciente el exilio y negarle vuestros conocimientos?

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Mensaje por Iridal » Dom Abr 15, 2007 7:37 pm

VOLHM

Aunque ella misma había pensado que el castigo había sido excesivo a la falta cometida, le molestó un poco que una extranjera juzgara algo que no entendía.

-No. Mystra no nos da los hechizos. Ninguna deidad da los conjuros a un mago –repuso ella-. Simplemente, en Halruaa veneramos a Mystra porque ella es la Urdimbre, y la mejor representación de nuestra forma de ser.

Se encogió de hombros.

-La ley de Halruaa es severa, ¿pero acaso lo es menos la justicia calishita? –inquirió Volhm. Y más fácilmente corrompible… ¡pero que mucho más! Volhm no guardaba una gran concepción del país, al menos por lo que había visto en sus viajes por él, que reconocía que no habían sido muy extensos... aunque sí lo suficiente-. Halruaa no destruye el conocimiento mágico. Nunca. Pero tampoco permite que se use a la ligera. –Iba a recordarle el ejemplo de la Caída, pero se dio cuenta de que aquello le diría poco a la calishita, probablemente.

Suavizó su voz.

-Tienes que entenderlo, si los inquisidores juzgaron que debían conocer los límites de aquellas peligrosas investigaciones, por el bien del país, y Verdron se negó a suministrarlas… él mismo se lo buscó.

Aunque, a pesar de todo, el renegado le inspiraba cierta comprensión. Debía de haber tenido una vida dura. ¡El hijo de Akhlaur! Suficiente para que recibiese no sólo la desconfianza habitual hacia aquellos que portaban una herencia indeseable, sino también todo el odio que se había granjeado su padre…

-Tal vez la ley Halruaa sea excesivamente dura, pero procura buscar lo mejor para el país. Y no, con ciertos renegados el exilio no es suficiente. Si nosotros no podemos contenerlos, ¿creéis que vosotros seríais más hábiles haciéndolo? ¿Qué daño podrían hacer entre vuestra gente?

¿Y cuantos secretos halruanos podrían portar aquellos renegados?, añadió en silencio Volhm.

-En mi tierra hay un dicho que dice que la gente de Halruaa y la ley de Halruaa son inseparables –dijo Volhm-. Los halruanos somos lo que han hecho de nosotros nuestras costumbres y salvaguardias. Tal vez eso te ayude a entender mejor cómo pensamos…
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Mensaje por Shisei » Dom Abr 15, 2007 11:00 pm

No sabía Arshin si antes habían escuchado una carcajada de sus labios, sin embargo en el momento en el que Volhm le preguntó por la justicia Calishita no pudo evitar una carcajada tan amplia, sincera y extraña en una mujer tan silenciosa como ella.

- Veo que hoy es el día que me tocará disculparme más, primero porque como ya os he dicho no se nada de magia y el castigo me pareció muy severo pese a desconer tanto a vuestra cultura, sin embargo sólo lo he visto como una persona más y sólo me he puesto en su sitio, aunque estoy segura que el no entender la magia me quita el derecho de opinar, sin embargo no he podido evitar la carcajada- tras lo cual mió tímidamente a Hardash- Perdoname tu también Hardash, sin embargo justicia y calishita son dos palabras que nunca había unido en una misma frase.

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Mensaje por Raelana » Dom Abr 15, 2007 11:33 pm

HARDASH

Hardash buscó una mesa agradable y pidió las bebidas a la camarera mientras ellas debatían sobre la justicia y las costumbres de sus respectivas tierras. Las costumbres de Halruaa le resultaban a Hardash muy extrañas, poco civilizadas. Eso de convertir a la gente en muerto viviente era un castigo realmente extraño, y visto lo visto, poco práctico.

-¿Y no hubiera sido mejor matarlo completamente en vez de convertirlo en muerto viviente? -preguntó mientras se atusaba el bigote. Tampoco pudo evitar una ligera sonrisa cuando Volhm mencionó la justicia calisihita.

-Nosotros somos severos, desde luego, y también queremos lo mejor para nuestro país -contestó evasivamente, sonriendo a Arshin para darle a entender que había comprendido su reacción.
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Mensaje por Iridal » Dom Abr 22, 2007 3:06 pm

VOLHM

Los labios de la mujer se distendieron ante las palabras de Arshin, y la mirada compartida entre ella y su compañero. Bien, por lo menos ellos no se engañaban con falso orgullo patriótico. Eso hacía las cosas más fáciles. De todas formas debía de admitir que no esperaba que lo reconocieran en voz alta, no ante ella, una extranjera a su gente. Ah, los calishitas eran impredecibles…

-No tienes que disculparte, Arshin. El que no tengas magia no te quita tu buen juicio. Naturalmente que tienes derecho a hacer juicios de valor. Pero es que no lo entiendes. –Se volvió hacia Hardash-. Si le hubieran matado, sin más, hubieran perdido la oportunidad de conocer sus investigaciones… y dónde escondía los registros de éstas. Pensad un momento, mi buen compañero. Si alguien los descubriera, bien por azar, bien advertido, ¿qué uso podría darles? ¿Querríais que un conocimiento prohibido, un conocimiento que podría destruir a mucha gente, no fuera debidamente aislado, sino que se dejase en paz hasta que alguien sin escrúpulos lo obtuviera? No, Hardash, ése es un riesgo demasiado grande. La Inquisición hizo bien, actuando con los medios que tenía a su alcance.

Volhm se sentó enfrente de los calishitas, y alzó una moneda entre sus dedos de la mano derecha. Un skie acuñado en plateado oro blanco. Mostró la cara que tenía grabada la estrella de la antigua Mystra, rodeada de los tres círculos concéntricos que conformaban el emblema de Halruaa.

-Por un lado, la necesidad de preservación, de mantener y expandir el conocimiento mágico. Eso somos nosotros, servidores de la Única Divina y del Arte del que ella es su máximo representante. –Giró la moneda y mostró su reverso, con la efigie del Netyarch-. Por otro lado, la necesidad de control, de estabilidad. De no repetir los errores del pasado. De mantener lejos de manos indebidas aquel conocimiento y poder que sólo trae ruina y muerte.

Volhm depositó la moneda de canto sobre la mesa, procurando que mantuviera en pie.

-Así somos nosotros, como esta moneda. Un pueblo que se mantiene en un equilibro sostenido. Y éste es más fuerte y más seguro de lo que pueda pensarse. Pero a veces los vientos del destino soplan sobre nosotros, y lo desestabilizan. –Hizo girar la moneda, que tras un par de vueltas perdió el equilibrio, y cayó sobre la mesa. Volhm puso encima su mano morena para ocultar la cara sobre la que había caído-. Y nunca se sabe hacia qué lado se inclinará el destino, ¿verdad?

Suspiró.

-No juzguéis a la ligera a la Inquisición. Mi madre pertenece a ella, y conozco bien tanto su luz como su oscuridad. Es una organización dirigida por hombres, falibles, a veces corruptibles. Pero, en general, bien intencionados. Y no es fácil juzgar en ciertas ocasiones. ¿Quién merece más compasión humana, el acusado que ha recaído en una grave falta, o los inocentes que caerían si no se le pone freno a tiempo? ¿Si no se detienen estos desmanes, quién es el verdadero culpable de las muertes y demás hechos atroces que sucederán después?

Volhm recogió la moneda, sin mostrar qué cara había quedado hacia arriba. Aquello no era importante.

-No, no es fácil juzgar… por eso, tampoco se debe juzgar a la ligera los veredictos de aquellos que aplican la ley. Tienen sobre sí una pesada carga de responsabilidad…
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Shisei
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Mensaje por Shisei » Lun Abr 23, 2007 1:03 pm

- Si que teneis que disculparme Lady Volhm, vuestras palabras son sabias y mis labios pueden hablar libremente pues soy una persona que no tiene que ganar, ni que perder nada. La libertad tal y como la práctico es la de quienes no temen a nada ya, todo lo que tengo, salvo pocas personas que ya me han dado la libertad de ser como soy, lo podeis ver hoy y aquí, la gente de mi pueblo son orgullosos de sus tradiciones y de su govierno, sin embargo cuando has crecido en lo más bajo de la sociedad ¿qué has de temer?

Un suspiró salió de sus labios en el mismo instante en el que terminó la última frase, tristeza, añoranza y pesar parecían ser lo que motivaban en ella una reacción como la que estaba teniendo en ese mismo instante.

- Perdonad si os puede llegar a molestar una sinceridad tan extrema, no es algo que suela hacer con frecuencia, ya que hacía tiempo que no entregaba mi confianza a nadie, desde que les perdí exactamente- tras lo cual hizo un breve silencio para desviarse un poco del tema- Sin embargo creo que ya es hora de que vuelva a confiar en alguien y vosotros dos sois los que me habeis parecidos más aducados para ello, podríais pensar que soy una exploradora y no estaríais equibocada, aunque no estariais del todo acertada, sin embargo esto mismo hace que nunca esté de acuerdo con los goviernos aunque teneis razón, sin no impidierais que ese conocimiento llegara a manos que pudieran hacer mal uso del mismo, seríais tan culpable por no evitarlo como el que lo hizo, pues teniais conocimiento del poder que conllevaba, ciertamente no envidio a nadie que tenga el peso de una responsabilidad tan sebera en sus hombros.

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