Los gnomos de los bosques son los más pequeños de todos los gnomos. Llevan el pelo y la barba tan larga que puede llegarles hasta los pies si no se la recogen. Los varones suelen recortarla o colocarla de forma que parezca dos cuernos en su cabeza.
El color de su piel suele ser al de la corteza de un árbol y sus ojos suelen ser pardos o azules. Su pelo es castaño o negro y conforme envejecen se vuelve canoso o gris.
Los gnomos de las profundidades destacan por su aspecto musculoso y encallecido, sin apenas grasa en sus cuerpos enjutos y fuertes. Su piel tiene la tonalidad de las rocas en las que habitan. Sus ojos son de color gris oscuro. Los hombres suelen carecer de vello facial y son calvos, mientras que las mujeres suelen tener el pelo de color gris.
La piel de los gnomos de las rocas suele ser marrón, pero no se ve afectada ni cambia por la exposición al sol. El color del pelo varia según cada gnomo, pero en todos conforme envejecen empieza a adoptar un color blanco o gris.
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