Ed Greenwood es muy conocido por el escenario de Reinos Olvidados. Descubre más sobre este autor y diseñador, y averigua qué piensa sobre mundos compartidos y otros divertidos temas.
Wizards of the Coast: ¿Cómo empezaste como autor?
Ed Greenwood: Siempre he escrito, aportaba articulos a los diarios del colegio, boletines de noticias y boletines de la iglesia desde que tengo memoria (reescribiendo divertidas letras de canciones, del estilo Gilbert & Sullivan, para interpretar con los amigos en preescolar); mi primera obra remunerada fue a los 7 o los 8 años. Mi primer trabajo para Dungeons & Dragons fue "The Curst," el número 30 de la revista The Dragon (como se la llamaba entonces), aunque de hecho escribí un artículo sobre el juego Divine Right con anterioridad (aunque fue publicado en el número 34). Una avalancha de artículos en Dragon centrados en los Reinos llevó a TSR a adquirir Reinos Olvidados en 1986; mi primer juego D&D fue un módulo llamado The Endless Stair , en el que aprendí que no puedes meterlo todo en un espacio demasiado pequeño- ¡y que los editores no iban simplemente a “añadir otra docena de páginas” para darles más alas a tus sueños!-.
Wizards: ¿Cuáles son tus principales influencias como escritor?
Ed: La más trillada pero sincera respuesta es que es la “Vida”. Durante años he seguido una deliberada filosofía basada en “probarlo todo una vez” (y he probado algunas de las cosas más atléticas cuando todavía era delgado, ágil e incluso más irresistiblemente apuesto de lo que soy ahora). No hay nada como bajar unos rápidos en canoa o explorar cuevas o participar en justas con una armadura puesta para darle un aire de autenticidad a lo que uno escribe. Es de ahí de donde viene mi verosimilitud, de cualquier forma. Voy a intentar experimentar casi todo, desde bajar a cuevas hasta vender fruta en un mercado durante un día , sólo para ver como son las cosas y como se siente uno, de manera que mis historias tengan una mejor oportunidad de parecer auténticas.
Por supuesto tengo mis propios escritores favoritos- gente que admiro, aquellos con los que disfruto simplemente por diversión sin ni siquiera querer hacer lo que ellos han hecho o expresar las cosas del mismo modo que ellos, y aquellos que han producido una escena ocasional ante la cual me pararé y la estudiaré (“¿Qué hace ella aquí? ¿Por qué? ¿Y por qué funciona tan bien? Hmmm...”).
Mi enseñanza en la universidad como periodista, algo que hice no porque quisiera presentar las noticias en televisión (aunque lo he hecho) o ser una especie de reportero que despierta a la gene a las dos de la mañana con palabras como “¿Señora Ferdle? Su hijo Tom murió en un horrible accidente en las vías del tren- soy del Daily Blurp, ¿tiene alguna foto de él que podamos usar en nuestra portada? ¿Y era un buen chico? ¿Cúales eran sus aficiones?” (gracias a dios que nunca he hecho eso).
La parte útil de aquellos años de machacar máquinas de escribir fueron las clases de “sala de noticias explota-trabajadores” que hicimos, donde un instructor bramaba: “¡Aquí está el teletipo! “¡Desbastarlo con todos esos peces gordos a bordo! ¡Quiero una columna de 50 cm de largo en 5 minutos!” Unos tres minutos más tarde, gritaba: “¡Quiero los tres siguientes párrafos como Hemingway!” Esperaba 5 minutos y luego gritaba: “¡Dos príncipes europeos iban en ese avión! ¡Aquí está el teletipo! Alguien dice que osos han sido vistos en el area con brazos y piernas de gente en sus bocas! ¡Rescribidlo!” Inevitablemente, la siguiente media hora daba órdenes para escribir secciones como Dickens, Clark Ashton Smith (y como fan de la fantasía, ¡era el único tío en la habitación que sabía quien era Smith!). Toda esa escritura creativa tenía que tener “hechos” constrastados (con algunos instructores sufriendo largamente mientras actuaban al otro lado de nuestros teléfonos de la sala de noticias) y hacerse en una habitación llena de gente gritando, teléfonos sonando, máquinas de escribir tronando y todo eso. Muy divertido. (De hecho, uno de estos días, tengo que encontrar una manera de conseguir que mis editores de Wizards of the COSAT me dejen hacer algunos párrafos como Tolkien, luego otros como Lovecraft, luego otros como Lord Dunsany, unos pocos como Roger Zelazny y más...).
Todavía leo y adoro la fantasía, pero me aseguro de que mi vida está llena de experiencias, así que otros escritores no son mi mayor influencia. Algunos escritores lo consiguen no leyendo a otros escritores que trabajan en el mismo género, pero para mí, ¡ese sería un precio demasiado alto!
Wizards: ¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído cuando eras pequeño?
Ed: Me leían- y me dejaban pasar las páginas- libros antes de que pudiera dar mis primeros pasos así que es una pregunta difícil de contestar. El primer libro que recuerdo haber leído por mí mismo fue The Midnight Folk por John Masefield; el primer libro que recuerdo vagamente que me leyeron fue Moonfleet por J. Meade Faulkner. En mi memoria, puedo ver imágenes muy anteriores de libros de dibujos que me enseñaba mi querida Tía Clara (quien me crió después de que mi madre muriera), y más tarde mirarlos yo mismo, pero no te puedo decir qué título fue el primero. El primer libro de dibujos que puedo recordar coger de una estantería yo mismo y leerlo de principio a fin fue Five O'Clock Charlie por Marguerite Henry (1962) o The River's Journey por Anne Marie James (1957).
Muy poco después, elegí Elmer and the Dragon por Ruth Stiles Gannett (y luego sus secuelas) y Paddle-to-the-Sea por Holling Clancy Holling. Eran historias más largas y significaron mucho para mí- y me arrastraron a mis siguientes tres libros, que acabaron siendo Kirie, Pirie, and Kalikoolan's Pipe de Edward Maze , The Sword In The Tree de Clyde Robert Bulla y The Fellowship of the Ring, por J. R. R. Tolkien (descubrí The Hobbit más tarde).
Recuerdo saltar de alegría con Dr. Seuss (¡los cachorros de Bartholomew!) y luego con los libros de Freddy el Cerdo por Walter Brooks ( y Jimmy Takes Vanishing Lessons. también), The Phantom Tollbooth por Norton Juster, los libros del Mad Scientists' Club por Brinley, y el delicioso bromista llamado Way Down Cellar por Phil Strong. Recuerdo intentar siempre leer libros para adultos al mismo tiempo que me adentraba entre los títulos para niños.... y ahora tengo copias de la mayoría de los libros que me encantaban entonces. Todavía hojeo libros de dibujos como The Outing por Dylan Thomas u otros libros para niños como la serie Ransome's Swallows & Amazons, cuando tengo un momento libre- y todavía los adoro. También recuerdo muy bien disfrutar con Cue for Treason por Geoffrey Trease antes de empezar la guardería, y lamentar el hecho de que The Hobbit no estuviera escrito con tanto detalle y de una manera más “adulta” como en The Lord of the Rings, así que puedes ver que zambullí en la lectura de joven. De historias “americanas”, los libros de Freddy el Cerdo, Brinley's Mad Scientists Club y Way Down Cellar de Stong eran mis favoritos; de cuentos ambientados en mi Canadá natal, leía y releía Scrubs On Skates por Scott Young. Mis libros británicos favoritos eran Stalky & Co de Kipling y la serie Swallows & Amazons de Ransome. Los únicos libros que me mandaron en la escuela y me gustaron fueron los anteriormente mencionados Cue For Treason, The Gauntlet por Roland Welch y Otto of the Silver Hand de Howard Pyle.
Wizards: ¿Cuáles son tus autores favoritos ahora?
Ed: De los que aún viven (espero no dejarme a nadie y decirlos simplemente en el orden en que me vienen a la mente): Guy Gavriel Kay, Terry Pratchett, Spider Robinson, Patricia McKillip, Robin McKinley, Julian May, Dana Stabenow, Catherine Aird, Jack Vance, Katherine Kurtz, Ursula K. LeGuin, Caroline Stevermer, Steven Brust (los romances Khaavren), Alexei Panshin (the Anthony Villiers books), Julian May, Peter S. Beagle ( The Folk of the Air ), George R.R. Martin, Lynn Abbey, Elaine Cunningham – y sí, ¡podría continuar!
Y grandes clásicos: Roger Zelazny, Lord Dunsany, P. G. Wodehouse, J.R.R. Tolkien, Fritz Leiber, Leslie Charteris, Clark Ashton Smith, Randall Garrett (las historias de Lord Darcy), Colin Watson (las novelas Flaxborough), Edith Pargeter ("Ellis Peters"), John Bellairs ( The Face In The Frost ), Avram Davidson, Lin Carter (sus fragmentos inconclusos de Khymyrium), James H. Schmitz, Kyril Bonfiglioli (las novelas de misterio de Charlie Mortdecai) – y obviamente, ¡podría continuar esta lista con docenas de nombres, también!
Wizards: ¿Qué haces para hacer fluir tu proceso creativo?
Ed: Bueno, la respuesta menos seria es esta: ¡Sentar mi trasero en una silla y poner mis dedos en el teclado! No tengo tiempo para sentarme a divagar o darles vueltas a las cosas (por eso cuando me quedo dormido y los dragones de mi subconsciente me hacen despertarme para tomar nota de todo lo que ha sido meditado, tras mi trabajo consciente!). Siempre tengo de tres a seis proyectos asignados y contratados apilados frente a mí.
Los personajes tienden a cobrar vida cuando estoy escribiendo y quiero contar otras historias además de en la que trabajo, así que ellos me dan listas de “qué hacer en el futuro”.
Otra cosa que me espolea es hablar de mis escenarios, personajes y libros ya publicados con los fans que verdaderamente conocen los detalles (algunos de esos fans son también editores). No es tanto que reciba sugerencias para historias como que los lectores incidan en lo que no he explicado adecuadamente o extractos que sienten que he pasado por alto. Después de tales conversaciones, generalmente murmuro: “Vale, y si...” y mi subconsciente empieza a parlotear: “¡Silencio! ¡Estoy trabajando en ello!” porque, tras las escenas, las ideas han empezado a zumbar...
Si tengo una tarde libre para contemplar algo que no ha sido contemplado aún, bien me siento y hablo con editores o coautores y hablo de personajes y situaciones deseadas, bien voy a algún lugar tranquilo y solitario (mi estudio, mi casa de campo o a caminar por el bosque) y dibujo los personajes en mi mente en, por lo menos, una escena que encaje en la historia o el juego que tengo entre manos. Una vez que capturo una sensación, modo o momento que quiero incluir, vuelvo al teclado y... ¡adelante!
Wizards: ¿Qué te gusta más sobre escribir en un mundo de ficción compartido?
Ed: La mayoría de mi mundo de ficción compartido ha sido establecida en los Reinos Olvidados y por ello responderé a esta pregunta refiriéndome a los Reinos: Me encantaba su naturaleza de mundo compartido porque eso da a los Reinos la posibilidad de sorprenderme: algo que nunca pudo hacer mientras yo era su único Dungeon Master, ocupado en proseguir su creación en respuesta a las acciones de un solo grupo de jugadores (ellos podían sorprenderme aún, por supuesto).
Wizards: ¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
Ed: La trilogía de los Caballeros de Myth Drannor, más de una docena de nuevas columnas de los Reinos para el sitio web de Wizards of the Coast, dos nuevos proyectos de alto secreto para otros editores, el doble de proyectos aún secretos para Wizards y las selecciones de historias cortas de costumbre para una docena de antologías de fantasía, terror, ciencia ficción y misterio. (Como podéis ver, me lo estoy tomando con calma por el momento.)
Wizards: ¿Qué personaje de toda tu obra te gusta más y por qué?
Ed: Esa es difícil: diría que Mirt el Prestamista(un gordo pícaro de buen corazóna similar al Sir John Falstaff de Shakespeare), Tormenta Manargenta (una alegre mujer, desinhibida y amante de la diversión que se atreve con todo), y por supuesto Elminster (el viejo mago de lengua afilada pero amable que dice todas las cosas que mi educación no me permite).
Wizards: ¿Qué te gusta más del género en el que escribes?
Ed: La habilidad de (con aparatosos hechizos) aplicar un castigo instantáneo, el brutal uso de poder, el heroísmo, la venganza y la amenaza. Esto me permite crear rápidamente escenas que capturan el humor, la naturaleza humana, la villanía, la amabilidad y todos los defectos y virtudes más poderosos de los personajes, más claramente que en la vida real o la ficción que la representa. También me permite zambullirme en los sueños de castillos, caballeros y dragones de mi juventud...
La buena fantasía me hace llorar, sentirme noble, me eleva y me llena de buenos propósitos, heróicos, valientes y decididos. Me otorga nuevos sueños y me permite regresar a mis favoritos. De todos esos esplendores, me niego a elegir sólo una cosa “que me guste más”.
Para mí, escribir fantasía es una manera de llegar al corazón de la gente, elevarlos, colmarlos de brillantes sensaciones y ofrecerles un breve respiro de la mundana “vida real” para sumergirse en la gloria. Jugar es una manera de contar historias y vivir aventuras con los amigos- y a través de ambos (escribir fantasía y jugar), valoro más los amigos que hago.
La vida es una colección de recuerdos, y jugar permite a la gente tener recuerdos juntos de momentos de diversión; escribir fantasía invita al lector solitario a imaginarse junto al escritor.
Tengo un buen caballo y conozco algunos caminos muy interesantes a través de estos oscuros bosques, ruinas del pasado y castillos a los que nadie ha llegado jamás, donde habitan calaveras flotantes y fantasmas acechantes. ¡Cabalga conmigo e imaginaremos juntos!
Un pensamiento adicional…
Los Reinos ya no son únicamente mi mundo; es nuestro mundo, un patio de recreo para todos aquellos que aman AD&D, D&D, y Faerûn en sí mismo. Las contribuciones hechas por legiones literales de escritores con talento me han deleitado (y ocasionalmente pasmado) y quiero que continúe sucediendo. Los Reinos deben sobrevivir y para conseguirlo tienen que profundizar en lo que ya ha pasado en su historia inventada y crecer al mismo tiempo que seguir siendo el lugar que los fans de Reinos quieren visitar una y otra vez. Nosotros, los cuentacuentos, necesitamos las opiniones y los desesos de los fans: necesitamos saber de vosotros. ¿Qué queréis que ocurra con algún personaje concreto? ¿Qué reinos, ciudades, familias o individuos hemos desatendido? ¿Dónde hemos estado desacertados?¿Sobre qué quieres saber más?
Este es tu mundo ahora. Por favor, ayúdanos a guiarlo.
¡Lee más sobre Ed en su biografía online!
Traducido por iyuke
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