Reinos Olvidados

 

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.: Blackstaff :.

“Excelente” 8'5/10

Steven E. Schend es un autor que la mayor parte de los aficionados a los Reinos Olvidados deberían de conocer. Ha sido durante mucho tiempo uno de los autores que más información han aportado al mundo por medio de manuales de rol tan destacados como Lands of Intrigues , Cormanthyr: Empire of Elves o Skullport . En el ámbito de las novelas su aparición no se ha dado hasta la novela que nos ocupa.

Blackstaff, como su propio nombre ya indica, se centra en la figura de uno de los magos más importantes y con más peso dentro de Faerun: Khelben Arunsun. La figura de Khelben siempre ha sido utilizada como complemento o figura de fondo en diversas novelas. La mayor parte de las veces de la mano de Elaine Cunningham en la serie de los Arpistas .

Sin embargo, en las novelas de Elaine la figura de Khelben adoptaba un papel secundario, muchas veces como “voz de la experiencia” o contraposición con Danilo. En esta novela, el peso de la acción recae por completo sobre Khelben y es su propia historia la que ayuda a mover la trama.

Elaine en sus obras retrataba un Khelben más humano, cercano, dejando de lado toda la faceta más maquiavélica del mago a un lado o simplemente intuyéndola. En esta novela Schend aborda esta doble faceta, reflejando el contraste y la carga que tiene que soportar Vara Negra.

Ed Greenwood en numerosas ocasiones ha comentado los problemas y la carga que supone ser un Elegido de Mystra, en esta novela uno se hace una idea por completo. No solo eso, si no lo que significa servir a los dioses. Pero no solo a través de los ojos de Khelben, si no de numeroso personajes más que aparecen en la novela.

Si retratar una figura como la de Khelben es una tarea considerable, recrear todo el mundo de contactos, relaciones, enemigos, aliados y secretos que lo envuelve aún lo es más. Schend hace una tarea descomunal en este sentido retratando numerosos personajes vinculados a Khelben o a la ciudad de Aguas Profundas. Las apariciones son continuadas y `posiblemente a aquellos que no conozcan en profundidad los Reinos se perderán numerosas citas o menciones rápidas a personajes aparecidos en gran variedad de sitios.

No es el único sitio donde se nota la mano de Schend diseñando manuales, el trasfondo de la novela abruma. Las referencias a trabajos del autor, con gran énfasis a Cormanthtyr: Empire of Elves , adquiere proporciones considerables. Las referencias a antiguos Coronals o sucesos durante la época de Cormanthyr son nutridas, al igual que miles de referencias más, incluso a teorías no oficiales lanzadas por los propios diseñadores del mundo.

Mención aparte merece el esfuerzo de Schend por refleja los contrastes y las diferencias entre las diferentes tradiciones mágicas de los Reinos. El retrato de los objetos mágicos de época Shoon que aparecen en la novela es otra muestra del gran trabajo realizado por el autor en cuestiones de detalles.

Este minucioso trabajo por otro lado tiene sus contrapartidas. Solo los que conozcan con gran profundidad los Reinos lo podrán apreciar pues la mayor parte de las citas son breves y algunas son simplemente mencionadas de pasada y de forma rápida. Esta profusión de nombres y de sucesos hace que mucha gente se pueda perder, a pesar de que el autor es consciente de esto y expone y detalla en la misma narración una buena cantidad de estas referencias.

Ahora bien, eso no quiere decir que la novela sea ininteligible, simplemente, como con cualquier cosa, el que conoce bien Faerun se moverá mejor y verá muchísimos más detalles que los que están dando sus primeros pasos por él.

Pero una novela no solo necesita trasfondo, otro elemento importante son los personajes. La narración gira alrededor de 4 personajes, que son los principales protagonistas, pero son dos los que más destacan: Khelben y Priamon.

Khelben es el personaje principal y eso se nota. La historia avanza a través del propio pasado del mago y hay numerosos flashbacks de la vida de Khelben, algo que ayuda a ir enseñando poco a poco la complejidad del personaje, no solo en su carácter si no en su papel dentro del mundo.

Uno de los elementos que más complejidad puede suponer de retratar en una novela es representar el papel que alguien como Khelben desempeña en Faerun. La multitud de tramas y contactos y la sensación de que el mago vive continuamente enfrascado en una partida muy larga de ajedrez contra aquellos que amenazan Aguas Profundas no son fáciles de reflejar pero en esta novela se consigue con gran acierto, mostrando pactos presentes y pasados de Khelben.

Priamon “Frostrune”es el antagonista de la novela y un personaje al cual Schend consigue retratar con gran acierto. Priamon es el malvado típico, amoral, ansioso por conseguir más magia y poder y totalmente obsesionado por la magia de los Shoon pero tiene fuerza y resulta carismático porqué es reflejado como alguien competente y hábil. Como el mismo Khelben reconoce, el plan de Priamon es muy bueno al igual que el dominio de la magia que hace gala. Como contraposición de lo que es Khelben, Priamon cumple a la perfección su papel y las partes en las que interviene son de gran interés.

La teórica protagonista del libro junto a Khelben, Tsarra, no cuaja. Es quizá el gran fallo de Schend al emparejarla con Khelben. El hecho de apenas salga sola hace que sea muy difícil que no quede eclipsada por el retrato que hace Schend de Vara Negra. Lo mejor del personaje de Tsarra es su familiar, Nameless (uno de los múltiples guiños al trasfondo de Khelben que aparece en Cormanthyr: Empire of Elves )

Además de ellos, las apariciones de personajes conocidos por todo el mundo, Elminster o Alustriel, es continuada y apenas hay página en que no aparezca un personaje de cierto renombre en los Reinos. Sus retratos suelen ser concisos, centrándose muchas veces en aspectos más emblemáticos de ellos.

En resumen una novela muy interesante y que gustará a todos aquellos que se sientan atraídos por la figura de Khelben. El único pero que tiene la novela es la gran cantidad de referencias cruzadas, cosa que puede hacer la lectura algo extraña en ciertas ocasiones. Pero con un poco de paciencia se puede ir viendo el fabuloso retrato que ha hecho Schend de Khelben.

 

 

Por Larloch

 

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