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Artículo de transfondo: Historia de las Crinti.

La historia de Halruei es una historia de frecuentes conflictos entre el reino insular y sus codiciosos, hostiles vecinos. Quizá en ninguna parte es más evidente que en la compleja relación entre Halruei y Dambrath, la tierra situada al este de Halruei.

Dambrath esta gobernada por su minoría de semielfos. Esta elite (menos del 30% de la población) esta dividida en dos grupos. Cerca del 15% remontan su sangre elfa a los drow de T'lindhet, una ciudad escondida bajo las montañas Gnollguarda. El restante 10% son la “nobleza”, los descendientes de la semielfa Cathyr, una poderosa clériga de Loviatar, y sus 112 seguidores. Estos dos grupos de descendientes elfos se han ido mezclando con el paso de los años, entre ellos o con los humanos bárbaros, creando una vigorosa, raza de piel negra conocida como las Crinti.

La población humana de Dambrath remonta su historia hasta el 211 CV. Cuatro tribus bárbaras huyeron hacía Dambrath, desplazadas por los antaño poderosos reinos de Unther y Mulhorand. Careciendo de poder mágico, se centraron en el entrenamiento de los caballos salvajes que corrían en las vastas llanuras interiores. Estos caballos [1] son inusitadamente fuertes y veloces gracias a las propiedades mágicas del pasto arkas[2] que es único en Dambrath. Con el paso del tiempo, los bárbaros fueron conocidos como los Arkaiun (“ pueblo del viento ”).

Gracias a los caballos de Dambrath, los bárbaros Arkaiun conquistaron las ciudades costeras y esclavizaron a los medianos de la vecina Luiren. Su militarismo les llevó al desastre cuando en el 545 CV el jefe Reinhard alcanzo el poder y encabezó un ataque a Halruei. El contraataque fue devastador para los Arkaiun y Reinhard fue muerto, su cuerpo abandonado en Halruei.

Su hijo Reinhard II fue declarado rey, el primero de Dambrath, básicamente debido a que pocos señores de la guerra sobrevivieron para disputárselo. El nuevo rey se centró en conseguir bienestar y desarrollar el comercio. Un periodo inusualmente estable le siguió, con cerca de tres siglos de sucesión inalterada. En el 802 CV, esta época acabó de forma abrupta con la coronación de Reinhard IX. Éste rey cansado de las “decadentes” costumbres de sus súbditos, se obsesionó con sobrepasar los éxitos militares del fundador de su dinastía. Pronto aprendió que la guerra era cara. Cuando la poderosa clase comercial protestó por unas tasas abusivas, Reinhar IX intentó conseguir poder y veneración a través de la expansión de su reino. Avaricioso con la plata y el electrum, insistió en el desarrollo de la minería en las Montañas Gnollguarda. Allí encontró a los drows de T'lindhet.

Los sueños de gloria militar se mostraron más fuertes que los urgentes avisos de sus consejeros o las lecciones de historia. Su ejército era el más fuerte que había conocido Dambrath en generaciones. Confiado en el éxito, atacó a los drows y los condujo hacía las colinas. Falló, por otro lado, en un detalle importante: su veloz caballería tendría poca utilidad en un campo de batalla subterráneo. A pesar de ello, la fortuna (por no mencionar la caótica naturaleza de los drows) favorece a los intrépidos. Una pequeña banda de los arkaiun de Reinhard consiguió abrirse camino hasta T'lindhet. Este hecho enfureció a los drows que se unieron en una devastadora contra-ofensiva. La partida fue velozmente empujada hasta la superficie, con los drows persiguiéndolos. En la batalla que siguió, los drows diezmaron el ejército de Reinhard. No contentos con una simple victoria, los drow presionaron en una guerra de venganza y aniquilación que duró cerca de tres décadas. Finalmente arrinconaron los restos de la resistencia humana en la ciudad amurallada de Malduir.

Los sitiados recibieron con alegría la llegada de una banda de peregrinos. Cathyr, una semielfa y clériga de gran poder de Loviatar lideraba el grupo. Cathyr y sus 112 clérigos poseían un impresionante surtido de magia divina, algo que escaseaba en la sociedad de Dambrath. Reinhard y Cathyr formaron una alianza, y los clérigos armados con sus poderosos conjuros ofensivos se encontraron situados en cada una de las restantes unidades militares.

Cuando los drows atacaron, los clérigos del Dolor traicionaron a los Arkaiun. Cathyr mató a Reinhard, y entonces ofreció a los drow un trato: Las clérigas semielfas gobernarían la tierra, pero abastecerían a los drow con acceso a la superficie y un comercio que incluiría armas y esclavos. Los drows, con su venganza conseguida, aceptaron de buena gana. Una relación amistosa se estableció entre los drows y los semielfos, y, sorprendentemente, continúa hoy en día.

El matrimonio entre los seguidores de Cathyr y los drow fue común, y en la actualidad casi todas las Crinti (una palabra drow que significa “los nobles”) de Dambrath comparten una serie características distintivas que mezclan los drows, los semielfos (mayormente elfos lunares) y los humanos bárbaros. Las Crinti tienden a ser altas y fuertes, con una piel gris oscura, pelo de un ligero gris o plateado, y ojos azules. Ningún elfo vive en Dambrath, pero la cantidad de sangre elfa es un factor determinante de la clase social. El aspecto físico también es importante: orejas puntiagudas y piel oscura son signos aceptados de nobleza, y los semielfos que son humanos en apariencia son considerados una clase menor. Hay unos pocos semielfos de piel clara, y las mujeres normalmente suelen intentar hacerse descender de Cathyr, sin importar de dónde proceda su linaje actual.

En la actualidad Dambrath es gobernado por una Crinti Reina, Hasifir, quién, en desafió de los fijado no es una alta clériga de Loviatar, sino una poderosa maga. Este hecho fue una sorpresa para sus seguidos, que esperaban que su madre, Venandra, la reina Pirata, nombrará a Luatharyn o Meltruil como sucesora, pues las dos son clérigas que comparten el gusto de su madre por navegar y el pillaje. Pero después de un reinado de cerca de ochenta años, Venandra poco a poco fue decayendo, no solo por los estragos de la edad, sino por una enfermedad que azotaba a las clérigas de Dambrath. Hasifir alcanzó el trono con un hechizo que permitió a los orgullosa reina Crinti escoger la forma y el tiempo de su propia muerte, atándola a la tierra que había gobernado durante casi un siglo, y entretejer su nombre a su leyenda imperecedera.

Con la ayuda de un circulo de hechiceras drow (y la bendición de Loviatar) Venandra y su caballo favorito fueron transformados respectivamente en un guardián espectral y una pesadilla. Durante la fase oscura de la luna, la gente de Dambrath suelen creer vislumbrar la sombría forma de una hermosa Crinti y su caballero, casi invisibles pese al brillo rojizo de sus ojos. Rumores afirman que la fantasmal Venandra puede invocar los poderes de un lich y de una banshee, además de la magia que podía invocar en vida. Algunos incluso afirman que el sonido de su voz en el viento puede fortalecer a aquellos que oyen o causan un dolor insoportable. La Reina Pesadilla caracterizada según los recientes relatos es a la vez amada y temida, como lo fue en vida, y actualmente las luces mágicas de color rojo brillando suavemente se ha convertido en un gesto común en Dambrath, sirviendo como tributo o guarda (o los dos a la vez).

La vida bajo el gobierno de las Crinti tiene ciertas similitudes con la sociedad drow. Las mujeres dominan, pero los varones son considerados casi iguales. Hombres y mujeres trabajan y luchan codo a codo, aunque las mujeres son ascendidas más rápido y alcanzan puestos más altos. Solo las posiciones más altas están restringidas a las mujeres Crinti, un hecho que hace la sociedad de Dambrath muy atractiva para los varones drow.

El poder de la Reina Hasifir esta reforzado por los Honglath , jueces locales que invariablemente son mujeres Crinti. Los crímenes castigados con la muerte incluyen el asesinato de una mujer noble por alguien de menor rango social, enseñar magia a un hombre, y el robo de caballos. El castigo para crímenes menores es sopesado en función del rango social, aunque cualquiera puede apelar a la corte superior, que esta presidida por elfas de gran poder (al menos clr12/Mag6 en niveles). Hay doce de estas cortes, conocidas como “ Dolores Mayores ”, diseminadas por todo Dambrath. Vigilando todo el cuerpo judicial hay cuatro duquesas, que es un título hereditario de los tiempos de Cathyr.

La relación entre jueces y nobles es importante, pues los problemas de sucesión son normalmente decididos por el Honglath. La sucesión pasa por línea femenina, pero un título noble no tiene que ir por fuerza al más viejo. Normalmente la más poderosa clériga/maga heredará. Si no hay descendencia femenina, se espera que el hijo obtenga un buen casamiento (con una drow, si es posible, para reforzar la pureza de la sangre). Dado que la mujer es la absoluta gobernadora de las propiedades, esto puede ser una opción atractiva para una mujer drow que de otra forma carecería de las opciones para avanzar socialmente.

Los mercaderes de Dambrath son conocidos por su codicia y su astucia. Ésta es una profesión en que las clases más bajas pueden ganar riqueza y poder. El comercio con los extranjeros es normalmente dejado en manos de los humanos y para los semielfos que son humanos en apariencia. Algunas Crinti de claros descendientes semidrow han hecho sus fortunas como mercaderes, pero normalmente suelen actuar desde las sombras, pues han aprendido que la gente de los países vecinos se siente (justificadamente) incómoda tratando con Crinti. Esto les va bien a las Crinti, pues valoran y fomentan su reputación de feroces.

Todas las Crinti son entrenadas para saber montar a caballo durante su infancia. Es considerado honorable el servir en la milicia o la flota, y las Crinti que tienen pocas aptitudes para la magia divina o arcana pueden aún ganar prestigio y rango de esta forma. Robar esta considerado una ocupación rentable, e incluso los nobles, ricas Crinti pasan unos cuantos años cabalgando junto a bandidos o navegando en un barco pirata.

La mayoría de la gente de Dambrath habla dambrazhano, Común y Aklaan, la lengua original de los bárbaros de Arkaiun. En la corte se habla Infracomún. La fe en Loviatar, Señora del Dolor, es la religión oficial del estado, y abarca toda la vida cotidiana de Dambrath. Los castigos son duros, deportes y divertimiento son duros y peligrosos, y el humor tiene una vertiente cruel. Cada ciudad tiene un templo. Las Crinti seguidoras de Loviatar no persiguen fanáticamente el dolor por su propio placer. Tienden a ser estoicos, soportando el dolor como un hecho dentro del orden natural de la vida. Buscan aventura y consiguen gran orgullo y placer en cometer actos atrevidos.

Lolth es adorada por descendientes de drows y, de nuevo, la cultura de los descendientes semielfos de Cathyr y los drow de T'lindhet coexiste en una remarcable amistad. Hay varios grupos pequeños y secretos de adoradores de Eilistraee, la diosa de los drows buenos. Su número es desconocido; el nivel de secretismo necesitado para sobrevivir es tanto que estos grupos incluso no son conscientes de los unos de los otros.

Todo parece indicar que el culto a Shar se convertirá en una fuerza importante dentro de la sociedad de Dambrath. El reciente descubrimiento de la Urdimbre Sombría es una materia de gran interés a las Crinti, que están bien preparadas por carácter y tradición a esta nueva forma de magia.

Qué puede esperar Halruei de las Crinti? En el presente año, 1372 CV, los bandidos aún frecuentan las tierras fronterizas y los piratas rapiñan los barcos de Halruei. El vivo interés de la Reina Hasifir por la magia también presagia desgracias, pues la magia de Halruei ha sido durante mucho tiempo un premio muy deseado. Rumores sugieren que la reina esta planeando lanzar nuevos hechizos sobre su vecino oriental, incluyendo algunos nacidos de alianzas con hechiceros drow. También es posible que algunos de los más ambiciosos y con menos escrúpulos de los miembros del creciente culto a Shar en Halruei puedan ver la magia Crinti como una forma de acelerar su camino al poder. Los magos de Halruei siempre han sido isleños, incluso xenófobos, pero la corrupta influencia de la Urdimbre Sombría puede impulsar a los magos a buscar peligrosas nuevas alianzas.

[1] Los caballos de Dambrath son enormemente preciados y celosamente guardados. Solo los caballos más pobres son vendidos fuera del reino, e incluso estos son iguales a las más finas steed de Amn. Los caballos de Dambrath son algo menores que los caballos de guerra del norte (una adaptación al intenso calor de las llanuras de Dambrath) pero enormemente rápidos y duros. Poseen una inteligencia excepcional para ser caballos, normalmente vinculándose fuertemente con sus jinetes, con lo que son más fáciles de montar. Estos rasgos son producto de la hierba arkas, y desaparecen si un caballo desplazado de Dambrath. Este hecho es un secreto que esta celosamente guardado. Incluso sin las excepcionales habilidades dadas por su forraje mágico, los steed de Dambrath son caballos fáciles de montar e inusitadamente bellos. Son por norma manchados, sea blanco sobre negro o a la inversa.

[2] El pasto de Arkas es una hierba dura que alcanza, en su máxima altura, 2 pies de alto. Los caballos que se alimentan del pasto fresco durante una dekhana, ganan los siguientes beneficios: bono de +10 pies al movimiento, un +2 a la puntuación de Constitución, y un +1 al ajuste de la puntuación de Inteligencia. El efecto continúa tanto tiempo como el caballo vaya comiendo el pasto fresco. Si la hierba es cosechada de alguna forma, el efecto que proporciona desaparece de la hierba en una hora después de ser cosechada. Los caballos también pueden pastar o comer otra comida, pero deberían de comer al menos cinco bocados de pasto cada día para que el efecto funcione.

Para leer más:

El Sud Resplandeciente de Tom Prusa

Escenario de Campaña de Reinos Olvidados de Ed Greenwood, Sean K Reynolds, Skip Williams, y Rob Heinsoo

La trilogía Counselors and Kings de Elaine Cunningham:

The Magehound.

The Floodgate

The Wizardwar.

 

Original escrito por Elaine Cunningham.

Wizards of the Coast.

 

 

 

 

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