Una diadema, pequeña, proporcionada, que da un elemento de distinción y realeza a todo aquel que la lleva. A pesar de que de lejos la diadema parece algo deslustrada, cualquiera que la observe de forma detenida verá que el aspecto viene por una serie de vetas, de un color rojo oscuro, que se entremezclan con las finas líneas de la diadema.
La diadema esta formada de mithril, con pequeñas incrustaciones hechas de diamantes en la parte inferior de la diadema. Conforme la diadema confluye al centro, va creciendo el tamaño de las bandas. En el centro de la diadema se puede encontrar una enorme amatista negra.
Cualquiera que observe el objeto de cerca verá que es una diadema antigua, muy antigua, y aquellos con grandes conocimientos de historia elfica (CD 25) pueden datarla de los tiempos de Miyeritar. Aquellos con conocimientos sobre religión elfica sabrán (CD 25) ver diversos motivos típicos de la fe de Corellon pero retorcidos y deformados. No sólo eso, alguien con grandes conocimientos mágicos (CD 30) identificará las vetas de color rojo oscuro como el producto de un ritual de desecración del objeto.
Historia
Esta diadema formaba parte, junto con una espada larga, de la regalia de los clérigos de Corellon. Esta diadema siempre había simbolizado la unión de los elfos con su dios. Es más, si se observaba la diadema con mucho detenimiento se podían observar diversos pasajes en que se narraba la historia de Corellon y de la raza elfica.
El Desastre Negro hizo que la diadema se perdiera y que pocos elfos se atrevieran a internarse en el Páramo Alto con el fin de conseguir recuperarla a pesar de que la fe de Corellon siempre lloró de forma amarga su pérdida.
Poco a poco la diadema se fue convirtiendo en una leyenda, un objeto que entre los elfos se convirtió en sinónimo de la unión que había conseguido el Pueblo con su dios antes de las Guerras de la Corona, entre los humanos un ejemplo del poder de los elfos y una oportunidad para aquellos con habilidad y para los fieles de Eilistrey una prueba de su compromiso con los valores elfitos.
La diadema no fue encontrada, de forma fugaz, hasta el año 256 CV cuando un grupo de humanos que buscaba saquear los restos de Miyeritar se encontró con lo que parecía los restos de un templo consagrado a Corellon y uno de los pocos lugares libres de la mancha y de la corrupción del Páramo Alto.
La ubicación exacta del lugar se perdió pues sólo uno de los miembros de aquel grupo logró sobrevivir y apenas fue capaz de recordar con exactitud el lugar. Lo que hizo que muchos diesen crédito a esta noticia, y no la tomasen como uno más de los múltiples locos que afirmaban haber encontrado algo en el Páramo Alto, fue la muerte poco después, en misteriosos circunstancias del superviviente.
Esto, aderezados con rumores, noticias y afirmaciones diversas, provocó una auténtica avalancha de grupos que creían saber donde podía estar la diadema y el fabuloso tesoro. Sin embargo, éstos se mantuvieron apartados del resto de Faerun durante más de 400 años más.
Entorno al año 698 CV un grupo de elfos se adentró en el Páramo Alto guiados por un clérigo de Corellon que afirmaba que la diadema sería vital para un desafío al que en breve se enfrentaría el Pueblo. Guiados por extrañas visiones que parecían guiar al clérigo consiguieron llegar al templo y allí encontraron la diadema y al baelnorn que la custodiaba.
Sin embargo, en aquél momento fueron atacados por un grupo de humanos que habían seguido al grupo de elfos con el fin de lograr hacerse con cualquier cosa que encontrasen. En la lucha de siguió la mayor parte de los humanos fueron reducidos o muertos, aunque diversos elfos perdieron la vida. Debilitados, fueron presa fácil para los drows de la casa Yvalar que habían seguido a ambos grupos.
Los drows capturaron vivos a la mayor parte de los humanos y elfos, incluido el baelnorn y llevaron a cabo una ceremonia para honrar a Lolth. En ella primero usaron a los humanos para consagrar el templo a su diosa y después al clérigo y al baelnorn para corromper la diadema.
Así, la sangre que fluyó del agonizante clérigo se fundió con la corona y la esencia que sustentaba al baelnorn se fundió con una amatista que pasó a formar parte de la nueva corona. Esta diadema, que se convirtió en una muestra del favor de la diosa hacia la casa Yvalar y del poder que Lolth concedía a sus fieles.
Desde entonces la diadema, que también se la conoce como la Tejedora de Almas dentro de la casa Yvalar, se ha convertido un símbolo de poder dentro de la casa Yvalar convirtiéndose en una muestra del poder que ostenta la Madre Matrona. Pocas son las sacerdotisas que no conciben ejercer su poder como Madre Matrona sin la diadema en su frente.
Poderes
La diadema concede un +4 de bonificador tanto al Carisma como a la Sabiduría. No son los únicos poderes que tiene la diadema pues en el ritual en la que fue consagrada a Lolth ganó nuevos poderes o pervirtió diversos poderes que ya tenía.
La diadema puede adsorber número de conjuros igual a los niveles que tenga el alma que retenga la amatista central. Así, cuando una victima es sacrificada a la diadema, su alma es capturada por la amatista y sirve para adsorber cualquier conjuro que sea lanzado contra el portador. La diadema no tiene límite en cuanto a los niveles de almas que puede adsorber, pero entre cada sacrificio debe de haber una dekhana de espacio.
Una vez a la dekhana la diadema puede teleportar a su portadora y todo su equipo a una localización designada previamente. Para fijar este poder, se debe de llevar a cabo un ritual en el que un elfo es sacrificado y su alma es esclavizada en la diadema. Este ritual se debe de renovar 1 vez al año para que el poder siga funcionando.
Por último, la Diadema permite usar las siguientes habilidades:
Trepar cual arácnido 1/día
Arañas de fuego 1/día
Convocar monstruo IX (tipo arácnido) 1/dekhana
Lamento de la banshee 1/dekhana
La diadema es una objeto de una intensa maldad y todo aquél personaje que no sea malvado que se la intente poner sufrirá una perdida de tres niveles. Si es un elfo, cuatro niveles, y si es un clérigo de Corellon cinco. Es más, si un varón drow intenta portarla perderá un nivel, independientemente de su alineamiento.
Consecuencias
La Tejedora de Almas es un símbolo del poder de Lolth, los drows, la casa Yvalar y de la debilitad de Corellon y los elfos. Es por eso que su aparición fuera de Eryndlyn desencadenaría diversas acciones.
La primera es que la casa Yvalar se lanzaría a su búsqueda de forma implacable pues su pérdida es mostrar debilidad y perder el favor de Lolth. Si para ello tienen que pasar a sangre y fuego toda la Costa de la Espada lo harán sin dudarlo.
No son la única casa de Eryndlyn que actuarían. Las casas consagradas a Lolth rivales de la casa Yvalar lo verían como una oportunidad de restarle poder a la casa y de reforzar el favor de la diosa.
Por el contrario, las casas consagradas a las otras deidades de la ciudad lo verían como una forma de asestar un duro golpe al prestigio de la fe de Lolht y al de las diversas casas fieles a la diosa de la ciudad.
Después, cualquier noticia de su aparición hará que diversos grupos de elfos intenten hacerse con la diadema para restaurarla y hacer que deje de servir como un objeto consagrado a Lolth. No pocos sacerdotes de Corellon partirían en su búsqueda de haber rumores fundados de su reaparición en la superficie.
Sin embargo, purificar la Diadema, corrompida durante siglos, requeriría un enorme y complejo ritual con numerosas peregrinaciones a algunos de los templos principales de Corellon y la propia intervención del dios.
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