Nacido en Puerta del Oeste fue sacado de un orfanato por miembro de las Máscaras Nocturnas que buscaba candidatos para unir a la cofradía. Tras recogerlo los Máscaras lo entrenaron en el uso de la espada. A partir de los diecisiete, en “tareas de letras” cosa que le proporcionó una educación y unos conocimientos extensos.
Tras su entrenamiento se unió a una célula de ladrones donde empezó a prosperar. Sin embargo, pronto se sintió insatisfecho con ello. Al poco tiempo empezó a apropiarse de fondos de la banda con el fin de poder romper con la cofradía. Sin embargo fue descubierto y tuvo que huir rápidamente hacía Sembia.
Tras conocer el mundo criminal de Selgaunt decidió unirse a los Cuchillos Nocturnos, un banda en auge en aquella época y que estaba liderada por el Hombre Justo, un clérigo de Mask. Actuando en un principio un miembro independiente fue rápidamente escalando posiciones hasta que se convirtió en el hombre de más confianza del Hombre Justo.
Como parte de una elaborada operación de chantaje los Cuchillos Nocturnos decidieron infiltrar a diversos miembros de su cofradía entra las principales familias de la ciudad. Erevis se decidió a trabajar como mayordomo con los Uskevren sin embargo el hecho de que empezó a desarrollar un afecto por la familia, y sobretodo por el cabeza de la familia, Thamalon, al que consideró un amigo, hicieron que empezará a pasar información falsa a la cofradía con el fin de romper con ella. Tras lograrlo, se mantuvo dentro de la familia Uskrevren hasta la muerte de Thamalon y, tras convertirse en un clérigo de Mask, decidió dejar de trabajar para la familia Uskevren y se embarcó junto con Jack Fleet, mediano y uno de sus mejores amigos y Riven, un ex-Zhentarim, en una búsqueda al servicio de su dios que le acabaría enfrentado a los slaads y al Sojourner. Durante esta misión se convirtió en el Primero de Mask, su Elegido más importante, y en umbra por medio de un ritual.
El semblante de Cale muestra sus dudas. Unos ojos hundidos y oscurecidos, sus mejillas marcadas, las arrugas de su frente dan una muestra del semblante de un hombre preocupado y con dudas. El contraste es la piel suave de su calva. Pocas veces suele esbozar una sonrisa. Su aspecto no revela los treinta años que en verdad tiene. Cuando no esta en sitios oscuros, pasa por una persona normal, sin embargo es cuando esta en la oscuridad cuando su transformación en umbra es más evidente.
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