Las Espadas son un grupo pensado para interactuar con los PJ antes que ser una fuerza de enfrentamiento con ellos. Aunque no es la idea con la que fueron pensados, algunas de las posibles formas de enfrentarse con las Espadas son:
La primera es muy clara: interponerse en el camino de Polícrates. Si los personajes se alían con alguno de los enemigos del chessentano o deciden trabajar para ellos es una forma directa de enfrentarse con el grupo.
Los personajes pueden decidir trabajar para la iglesia de Tchazzar e incluso para el propio dragón. De ser así, no hay duda de que una de las tareas que se les puede encomendar es acabar con el único heredero con cierta legitimidad sobre Cimbar.
Eliminar a Polícrates puede ser algo sumamente complejo o no dependiendo del Master. A priori Polícrates y su mujer tienen suficiente habilidad con la espada como para ser un reto para un soldado veterano o incluso ganarlo limpiamente. La principal desventaja que tienen es la escasa presencia de magia arcana y divina dentro del grupo lo cuál les hace vulnerables.
Otro elemento interesante es que dependiendo del momento en que se vaya a intentar asesinarlo puede ser más o menos difícil. En mitad de campaña no sólo hay que infiltrarse en un campamento enorme si no que es mucho más probable que la vigilancia sea mayor y que cuenten con mayores efectivos mágicos, aunque sean los del ejército restante.
Un ejército mínimamente completo contará con suficientes efectivos mágicos como para evitar ataques mágicos básicos lo cuál obligaría a los PJ seguramente a un misión de infiltración más compleja y dificultosa por los problemas que supondría la retirada de la zona.
En caso de que las Espadas no estén en campaña son un rival más asequible a los ataques mágicos pero en contrapartida cualquier infiltración será mucho más difícil. Dentro de un ejército grande las personas ajenas al grupo que pueden entrar donde están son mucho mayores, y lógicas, que no en caso que en tiempos de paz. No sólo eso, dado que es un grupo reducido, todos los soldados se conocen con lo que un extraño llamaría rápidamente la atención y más si es encontrado husmeando.
Paradójicamente, la mayor parte de los enemigos de Polícrates son lo que se podrían llamar “personajes malvados” lo cuál hace muy difícil que un grupo normal, es decir uno no malvado, se enfrente a las Espadas. La estricta disciplina del grupo ha evitado que sean considerados chusma pendenciera o que ocasionen problemas a los sitios por los que pasan e incluso gozan de cierta buena fama.
Por otro lado Polícrates sabe que es mucho más fácil que le apoyen para derrocar al “tirano de Tchazzar” si su ejército y el mismo gozan de una fama buena e inmaculada que haga olvidar quién era su padre. Por eso, cualquier cosa que pueda provocarles mala fama o que vean a su grupo mal la intentará atajar rápidamente y de la forma en que pueda conseguir que su grupo gane aún mejor fama.
La única cosa por la que Polícrates rompería con esta política sería por caso de necesidad pura y dura, y aún intentaría hacer que todo pareciese que a sido culpa de otros, o en caso de que Melissandra estuviese en peligro. Una forma de abocar a las Espadas a un papel, aunque involuntario, de “tiranos” o “esclavizadores” sería que uno de los dos jefes fuese capturado y se chantajeara al otro.
Aquí los PN podrían jugar el papel de ayudar a las Espadas ganándose el favor de Polícrates y Melissandra algo que es bastante útil. Si el acceso a las clases de prestigio requiere cierto entrenamiento tanto Polícrates como Melissandra son dos excelentes “entrenadores” para acceder a la clase de Táctico Legendario.
Otra opción es usar esta deuda para enseñar a los personajes dotes, usos de armas exóticas, etc. de forma gratuita. Las posibilidades son amplías y deberían de ser una forma de introducir desde armamentos a estilos de lucha poco ortodoxos para los personajes que sean de la Costa de la Espada o de otros lugares alejados de los Antiguos Imperios.
No es la única relación (la de deuda) que puede haber entre el grupo y los jugadores. Puede darse el caso que los jugadores decidan trabajar para Polícrates. Las misiones para Polícrates pueden variar substancialmente de “tono” dependiendo en el momento en que se encuentre.
En una guerra las misiones pueden ser variadas, yendo desde sabotear las líneas de suministro del enemigo, secuestrar a generales enemigos, servir de correos en misiones complicadas (por ejemplo cruzando las líneas enemigas) e incluso en servir de cierto apoyo a sus propias fuerzas.
Estas son las misiones que se pueden llevar en mitad de una guerra, en situaciones de paz posiblemente las misiones que encomiende Polícrates estén vinculadas con su enfrentamiento con Tchazzar. Los asesinos que éste han enviado han tenido poco éxito pero esto no significa que ni Polícrates ni Tchazzar se van a detener.
La presencia de un grupo de aventureros dispuestos a servirles serían un elemento que Polícrates jugaría sin dudarlo en contra de Tchazzar y sus enemigos, distrayéndoles y haciendo que tuviesen que dividir sus esfuerzos.
Otra alternativa es que Polícrates contrate a los personajes para un trabajo específico que puede seguir la estela de los anteriores o pedirles recuperar algún tipo de objeto vinculado a Cimbar. Estos objetos serían elementos vinculados a la regalía propia de Cimbar y más que valor mágico real tendrían un valor simbólico. A pesar de que para los jugadores no puedan tener un valor importante, para Polícrates sí y por ellos pagaría enormes sumas de dinero.
Si Polícrates se encuentra en mitad de su campaña para recuperar el trono de Cimbar lo más posible es que las misiones que pueda pedir a los personajes sean más agresivas. Además de las posibles en tiempo de guerra, se añadirían sin dudarlo asesinatos de personas que puedan disputarle su trono (sin importar si son malvados o no) y acciones moralmente dudosas. A fin de cuentas ni él ni Melissandra se detendrán ante nada con tal de recuperar lo que es suyo.
Otra forma de relación es si algún jugador tiene un pasado de mercenario o de haber luchado en el conflicto entre Unther y Mulhorand. El pasado como mercenario puede hacer que el jugador haya coincidido con las Espadas en alguna campaña y que por lo tanto conozca a diversos de sus miembros o que incluso saliera del propio grupo con lo que seguramente conozca a todos los integrantes. Decidir si las relaciones fueron buenas o malas es algo que ya depende del jugador.
Una idea parecida seria que el jugador mercenario se hubiese enfrentado con las Espadas en alguna batalla. Eso podría provocar diversas reacciones que podrían ir desde odio, respeto, miedo e incluso, si murió alguien querido en aquella batalla, deseo de venganza.
Esta son algunas de las posibilidades que pueden darse, a fin de cuentas las Espadas buscan pocos problemas con quien se cruzan y prefieren intentar ganar cuantos más apoyos. Por eso, la mejor forma y como puede servir más a los jugadores es haciendo que Polícrates actúe como “patrón” en ciertas tareas o misiones.
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