Reinos Olvidados

 

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.: La posada A Medio Camino :.

La posada A Medio Camino está situada cerca del borde noroccidental de la cadena de montañas que rodean Evereska (las Shaeradim), y es un lugar de paso de las caravanas humanas y elfas. Se llama A Medio Camino seguramente porqué está “a medio camino a ninguna parte” (salvo Evereska). La posada hace las veces de taberna, cuadra y almacén, así como de lugar de acampada para caravanas y para mantener cualquier relación comercial con los elfos de Evereska. De hecho, hay pocos albergues en las colinas del Manto Gris, y ésta posada se precia de ofrecer habitaciones muy cómodas, amplios establos y almacenes seguros donde depositar temporalmente las mercancías. Elfos, humanos, halflings y algún que otro miembro de las demás razas civilizadas se relacionan en una atmósfera relajada y agradable. Así pues, la posada A Medio Camino es mucho más que una posada: entre otras cosas es un centro comercial (el único) para la colonia elfa que habita en Evereska.

Para la mayoría de los viajeros que cruzan las colinas del MantoGrís (o Kapagrís), la posada A Medio Camino es Evereska. Pocas personas consiguen acercarse más al Gran Valle, y a la mayoría de los humanos jamás se les permite siquiera verlo. Esta prohibición explica la gran popularidad de las más recientes exportaciones evereskanianas: exquisitas pinturas de paisajes, jardines, mansiones y templos de la ciudad elfa. Estas obras, de vivos colores y escenas encantadoras, resultan realmente hermosas a la vista, además de estar provistas de magia que las conserva y las hace brillar, pudiendo verse incluso en habitaciones oscuras. En las pinturas más caras, pequeños conjuros de prestidigitación hacen aparecer pajarillos y ardillas que recorren el paisaje, así como elfos con armadura y doncellas con bellos vestidos que, muy de vez en cuando, se dejan ver entre las sombras del fondo o tras las ventanas de torres y balcones. Sus precios van de las 400 a las 6000 monedas de oro, dependiendo del tamaño, el tema y los encantamientos, y son unos de los objetos más cotizados por los mercaderes a la hora de trasportarlos en sus caravanas.

En la posada A Medio Camino el comercio es un proceso de “dos direcciones”. Por su parte, los elfos de Evereska, preocupados por defender su valle y las cercanas colinas de Manto Gris contra la presencia, cada vez mayor, de los Zhentarim, han empezado a adquirir los mejores caballos que encuentran. Este tipo de comercio hace que el lugar sea concurrido.

Los aventureros la utilizan como base desde la que explorar las tierras de alrededor, si bien ya no son bien recibidos en las Colinas de Mantogrís, bajo el dominio de los elfos, desde la La Carta de Evereska en 1335 CV, una declaración unilateral de los elfos lunares donde los elfos reclamaban las antiguas Colinas de las Tumbas, es decir, las actuales las Colinas de Mantogrís (o Kapagrís). Los mercaderes y mercenarios se reúnen en ella, como también lo hacen las escasas caravanas dirigidas por elfos que viajan de Evereska hasta Secómber, Aguas Profundas, Berdusk, Nuncainvierno, Luna Plateada o Puerta de Baldur (rara vez van a otros lugares).

La posada A Medio Camino está en un bosquecillo situado justo al oeste del estrecho desfiladero vigilado y es la única entrada posible a Evereska para aquellos que no pueden volar. El visitante podrá ver un ancho camino de carretas que va desde el oeste hasta una gran zona despejada, dividida en áreas de acampada por unos almacenes colocados siguiendo una disposición radial. El exterior sirve para acampar las caravanas de comerciantes, y es un lugar ajetreado, y más si tenemos en cuenta que la posada A Medio Camino es un centro comercial tan grande como algunas ciudades, y hay un buen trecho si vas bordeando en campamento andando por el borde del bosque (casi una hora en un paseo tranquilo).

La posada, construida sólidamente con roca y madera, tiene un aspecto bastante sombrío vista desde delante, y casi parece mezclarse con los árboles que la rodean, aunque unas largas lámparas de velas bañan la entrada con una luz brillante. El visitante podrá encontrar fácilmente las cuadras que están pegadas al extremo septentrional del edificio, aunque hay que llevar allí las monturas personalmente, pero la puerta exterior está provista de una campanilla que sonará avisando al mozo. No hay campanilla en la puerta de acceso directo desde la posada, facilitando una salida discreta para aquellos que lo desean. Los establos dan por delante a una calle concurrida y bien iluminada, pero en la parte de atrás hay una puerta que conduce directamente a un sendero arbolado que lleva hacia el norte, por el bosque. Este es uno de los caminos que utilizan aquellos que conocen la posada (y sus secretos) y quieren salir sin ser vistos.

Al entrar en la posada, el cliente se encuentra con un oscuro vestíbulo, una recepcionista (una bella elfa) y un guardarropa. Pasado el mostrador, una amplia arcada abre paso al salón de la taberna, que siempre hierve de actividad y es el corazón de la posada. Tenuemente iluminada y llena de pilares, ocupa toda la planta baja de la taberna, salvo por las cuadras que hay al norte y las cocinas, que están al sur. En el salón hay aproximadamente una docena de mesas redondas junto a la barra, pero la mayoría prefieren los reservados, que hay a lo largo de toda la pared septentrional, la oriental (o trasera) salvando la entrada, y la meridional, más allá de la barra.

Los reservados tienen mesas, asientos empotrados y están cubiertos con gruesas cortinas, que cuando se echan esconden completamente a los ocupantes y los protegen del bullicio habitual de la posada. Más de una vez la cortina sirve para ocultar la teleportación de magos o hechiceros que vienen a la posada a trasmitir alguna información y luego desaparecer sin ser vistos. Los extremos posterior y oriental de la habitación se dejan oscuros a propósito para que haya intimidad, y el resto de la estancia está “bien iluminada por prudencia”. Hay un reservado que tiene un pasadizo secreto que comunica con las bodegas.

Desde el salón, una ancha escalera de madera, con varios descansillos decorados con escudos colgados en la pared, asciende hasta las dos plantas superiores de habitaciones. La segunda planta de la posada es una sola suite de habitaciones comunicadas, situadas justo sobre los árboles, que casi siempre suele estar ocupada por elfos de visita.

El propietario del establecimiento es Myrin Lanza de Plata, un elfo lunar adusto y silencioso, a cuyos ojos plateados no se les escapa nada, es una persona impenetrable y la confortable distribución de la posada parece haber sido diseñada pensando en la discreción. En consecuencia, la posada siempre ha sido un lugar en el que abundan las intrigas, se cierran tratos y se producen reuniones clandestinas, y son muchos los mercenarios y aventureros a sueldo que se detienen aquí para recibir misiones o reunirse con sus contactos.

A veces, Myrin siente especial predilección por algún cliente, normalmente del sexo femenino y de raza elfa o semielfa, pero no sería de extrañar que también tuviera esta deferencia hacia alguna joven humana de extraordinaria belleza y carácter interesante. Siempre que éstas se alojan en su posada, el elfo las trata como si fueran princesas elfas, y las recibe saludándolas inclinando profundamente la cabeza y llamándolas utilizando el término elfo " quex etrille ", una señal de extrema deferencia. Luego, a no ser que éstas deseen pasar desapercibidas, las toma del brazo y las escolta con toda ceremonia hasta la gran barra, dónde les ofrece uno de los tamburetes más visibles, se ubica al otro lado de la barra y les sirve personalmente ante todos los clientes alguno de sus mejores licores elfos. Myrin Lanza de Plata es un orgulloso posadero y muy diplomático en sus palabras, y este es su único acto de indiscreción o exceso de hilaridad que puede observársele en el día a día de la posada, si bien es cierto que no es nada habitual. Hay quien sospecha que en realidad la posada es propiedad de los gobernantes de Evereska, y que son ellos realmente los que la dirigen, aunque no hay pruebas de ello.

La posada sirve buena comida y dispone de una gran bodega llena de vinos de calidad, además de una sorprendente y variada selección de quesos de todo Faerun, y una cerveza de fuerte sabor.

La decoración y el mobiliario son totalmente rústicos. En cada habitación hay un aguamanil, algo de fruta y un tarro con galletas. Hay gatos moviéndose a hurtadillas por todo el edificio, evitando así la presencia de ratones. La posada A Medio Camino es un refugio que agradecen muchos viajeros.

Volozhamp Geddarm, Volo , el viajero de los Reinos, le concede en su guía la máxima calificación como taberna (cinco jarras), y la posada es considerada como buena (tres pipas) y a un buen precio.

 

 

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