Colinas de MantoGrís o Kapagrís, Reino Perdido, GrisHogar
Colinas de MantoGrís, Colinas de Capagrís (actualidad)
Colinas de las Tumbas, Colinas del Sepulcro (en el pasado)
En 1335 CV los elfos lunares de Evereska (a raíz de La Carta de Evereska) se trasladaron a esta cordillera de altas colinas y pequeñas montañas rodeadas de hierba, a la que en su día se conoció por Colinas de las Tumbas o del Sepulcro debido a los lugares élficos de enterramiento que salpicaban las ladera y valles, con el objetivo de encargarse de la gran cantidad de banshees del lugar. Las tumbas siguen estando allí, pero los elfos muertos vivientes que antiguamente poblaban la región fueron devueltos a su descanso por unos decididos clérigos de los elfos lunares.
Esto no significa que las colinas estén abiertas a los aventureros y demás viajeros. Al contrario, ahora siempre están cubiertas por la niebla mágica, una bruma que forma parte de una poderosa protección que advierte a los elfos de la presencia de enemigos y sirve para anular cierta magia. Estos se mueven en silencio a través de la niebla, vistiendo capas élficas de color gris y cumpliendo misiones que los extranjeros no llegan a entender del todo. A estas patrullas les ayuda a veces el Caminante de las Nieblas, un golem que, según quienes han luchado con él está hecho de niebla sólida (posee los mismos poderes que un golem de hierro, salvo que su cuerpo es de “aire duro”, como un muro de fuerza, no de hierro, y no puede oxidarse).
El nombre de las Colinas de MantoGrís se debe tanto a estas nieblas como a los mantos grises que llevan los elfos del lugar, que llaman a su tierra GrisHogar.
Ahora que las fuertes patrullas élficas impiden el paso a las tumbas llenas de magia del Reino Perdido, hay poco por lo que a un viajero le merezca la pena viajar hasta GrisHogar, aunque en años anteriores, los aventureros encontraron en el Reino Perdido gran cantidad de tumbas de reyes guerreros, tanto elfos como humanos, muertos mucho tiempo atrás. En Amn, Puerta de Baldur y Aguasprofundas, lugares donde se patrocinaron tales incursiones, la mayoría de la gente cree que los elfos quieren quedarse con toda la magia y riquezas. Hay rumores entre los mecenas de aventureros de dichas ciudades que se había descubierto en las colinas poderosa magia nezherina y que los elfos consideran que deben hacerse con ella para fortalecer Evereska. De ser así, con su actitud los elfos también consiguen impedir una avalancha de codiciosos humanos armados en la colinas y, aún más importante, mantener las tumbas y sus tesoros alejadas de las manos de los Zhentarim.
Puede que haya quedado magia nezherina en las colinas, pero no fue eso lo que trajo a los elfos hasta ellas. Las comunidades de elfos lunares de las Colinas de MantoGrís o Kapagrís son fortificaciones y puestos de espionaje desde los que vigilar Anaurokh y las Montañas de los Picos Grises. La vigilancia de los elfos lunares ha quedado justificada, si bien no recompensada, por la reciente llegada de la ciudad nezherina de Umbra en Anaurokh (1372 CV) y la huida de los phaerimm a través de la destruida Muralla de los Sharnos. Evereska y sus puestos avanzados en estas colinas se enfrentan a un terrible y enorme peligro, mucho mayor que una esporádica horda de orcos o vuelo de dragones.
Casi todos los Guardianes de Tumbas parecieron durante el asedio de los phaerimm. Pocas cosas son más sagradas para los elfos de Evereska que los cuerpos de sus muertos y los guardianes de tumbas evereskanianos juran solemnemente perseguir los saqueadores por todo Faerun y más allá, sin descanso hasta liquidar a los ladrones.
Los viajeros y aventureros deben saber que los elfos ayudan a los visitantes que son bien recibidos (principalmente si son elfos o hay algunos de ellos en el grupo) ofreciéndoles una tumba vacía donde poder acampar, pero también que tratan muy duramente a los que consideran ladrones o saqueadores de tumbas, liquidándoles lo más rápido posible.
Aún así, ambiciosos aventureros humanos han entrado en las colinas sin que su presencia haya sido advertida, descendiendo rápidamente a alguna tumba antigua y escapando antes de que los elfos lunares pudieran responder. Fue precisamente en una de estas incursiones cuando se rompió la Barrera de los Sharnos, al producirse un choque entre la Urdimbre y la Urdimbre Sombría , lo cual permitió el retorno de los phaerimm a Faerun (1371 CV).
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