Reinos Olvidados

 

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.: Perfil de Personaje: Grozier Talricci :.

Por Thomas M. Reid

Aunque Grozier Talricci ha disfrutado de los beneficios del lujo durante todos los treinta y un años de su vida, jamás se sintió satisfecho por todo lo que ha poseído. Una acuciante necesidad de más -más poder, más riquezas, más prestigio a ojos de las demás casas mercantes de Arrabar- ha ardido con intensidad en él desde su niñez. Tal pasión, tal avaricia, ha desafiado y atormentado por igual al dirigente de la Casa Talricci y le ha llevado por un camino oscuro y retorcido.

Como hijo primogénito de Aldrar Talricci, Grozier pasó su infancia al lado de su padre, aprendiendo el negocio de ser rico. Aprovechó con entusiasmo las oportunidades de viajar con su padre, entrenándose para llegar a suceder a su progenitor mientras otros muchachos de su edad y posición social montaban a caballo y practicaban la arquería. Asistiendo a las reuniones financieras y observando en silencio cómo se dirigían los extraños a su padre, Grozier se convirtió en un extraordinario protegido. Para cuando alcanzó la edad de dieciséis, él ya no solo ofrecía sugerencias durante grandes transacciones, sino que también se dedicaba a llevar negocios menores por su propia cuenta. Y era implacable, sus negociaciones eran tensas, llegando casi al punto de romper el acuerdo, pero siempre pareció saber cuando echarse atrás y establecer los términos. Se hizo conocido en todos los círculos sociales correctos como el chico maravilloso que era la verdadera fuerza que impulsaba a la Casa Talricci a la prominencia en Arrabar.

No obstante, Grozier jamás se sintió satisfecho ni realizado con sus logros. El conocía el amplio panorama político y social de la élite adinerada de la ciudad bastante mejor de lo que otros daban crédito, y veía el estancamiento de dicha imagen. Aunque la Casa Talricci -una casa relativamente joven en la época de Chondath- crecía día a día en poder, seguía siendo una casa menor dentro del entramado del lugar. Los verdaderamente poderosos y antiguos clanes mercaderes, como los Beltynes, Mestells, y Darowdryns, eran una potencia financiera por si mismos, palideciendo al resto de casas de la ciudad y más allá. Grozier aspiró a elevar a la Casa Talricci al mismo estrato financiero donde residían aquellas majestuosas casas, sin embargo fue descubriendo que a los dirigentes de dichas casas les importaba que el statu quo no fuese tan fácilmente tergiversado. Las tradiciones estaban fuertemente arraigadas a los negocios, y muy pocos estaban dispuestos a arriesgar el favor de las casas más poderosas por una casa “novel” como la Talricci. Pese a intentarlo con todas sus fuerzas, Grozier no era capaz de sobrepasar la barricada financiera que las casas poderosas habían levantado.

Tal conocimiento ardió en Grozier y lo enardeció para hacer lo imposible para desafiar el statu quo y cambiar la forma en que se llevaban los negocios en Arrabar. Comenzó a llevar negocios turbios, tratando pactos secretos diseñados para minar los acuerdos existentes entre las casas mayores y sus asociados. Dichos actos cumplieron sutilmente su cometido, pero no quedaron exentos de sus consecuencias. Cuando las sospechas comenzaron a apuntar hacia Grozier, Aldrar se enfrentó a su hijo, insistiendo en que cesaran los tratos con los criminales al filo de la ley. Grozier se negó y acusó a su padre de carecer de visión. Al no prevalecer ni Aldrar ni Grozier, el mayor de los Talricci amenazó a su hijo con desheredarlo. Grozier, reconociendo el riesgo no solo para si, sino también para la Casa Talricci, fue forzado a cancelar sus planes y volver al negocio con una responsabilidad un tanto menor.

Los negocios volvieron rápidamente a la normalidad y el fervor sobre la “falta de sabiduría” de Grozier fue olvidado rápidamente. Por su propia parte, el joven Talricci aceptó a regañadientes la necesidad de organizar su tiempo, pero juró secretamente el derrocar a su padre cuando el momento fuera apropiado. El sabía que tendría que esperar un periodo de tiempo razonable si quería lograr el éxito en un plan tan audaz, pero jamás fue un hombre paciente, y los siguientes cuatro años fueron unos de los más duros de su vida. Entonces apareció la oportunidad perfecta.

Debida a la aparente facilidad de Grozier para llevar los negocios familiares, Aldrar había comenzado a centrar su atención en asuntos más especulativos, buscando formas de expandir el negocio por medios no tradicionales viajando cada vez más y más lejos, hasta los confines de la civilización. Cuando le llegó a Grozier varias decanas más tarde de su vigésimo primer cumpleaños de que su padre había sido capturado por fuerzas desconocidas en el Bosque Luir Meridional, Grozier rápidamente hizo un ostentoso despliegue de recursos, contratando a los mejores mercenarios que el dinero podía pagar para crear un equipo de rescate que viajaría al sur. Los envió con órdenes secretas de encontrar a Aldrar, asesinar al viejo, y traer su cadáver bajo el pretexto de haberlo recuperado de aquellos salvajes que lo habían capturado inicialmente. Cuando los rumores llegaron varias decanas más tarde de que el grupo de mercenarios había desaparecido en el mismo bosque, Grozier permaneció de luto un tiempo razonable, y tras ello asumió su puesto por derecho a la cabeza de la Casa Talricci.

Casi inmediatamente, Grozier comenzó a conspirar para destruir el yugo que las casas mayores habían impuesto en ciertos sectores del comercio de Arrabar -un yugo que continuaba impidiendo que él alzara a la Casa Talricci a la élite. En los cuatro años que se había obligado a “exiliarse” de dichos negocios, había llegado a comprender mejor el por qué el statu quo no variaría en Chondath. Pudo ver que todas las grandes casas competían unas con otras por la supremacía financiera, y debido a la gran desconfianza entre ellas a ninguna se le ocurriría crear una alianza comercial con cualquiera de las otras. Grozier comprendió que la única forma de romper las barreras sería el desarrollar una alianza entre casas más pequeñas, y hacer que su poder colectivo sobrepasara al poder individual de cualquiera de las grandes casas. Así pues se dedicó a crear dicha alianza.

Inicialmente, Grozier indagó acerca de otros miembros jóvenes de varias casas que tuvieran un pensamiento similar. Estos vástagos de Arrabar, según razonó, debían poseer una actitud similar a la suya, deseando más para ellos mismos de lo que sus familias estaban dispuestas a ofrecerles. Sus años de negociaciones le habían dado un sexto sentido para detectar los rasgos que le interesaban, y no pasó mucho tiempo para que forjara amistades con varios herederos insatisfechos de las casas en alza. Poco después de eso, Grozier comenzó a colocar los cimientos para fraguar alianzas a largo plazo con sus nuevos amigos, incluyendo el arreglar un matrimonio entre Evester Matrell y la hermana menor de Grozier, Marga. Con aliados tan poderosos, Grozier pudo poner en marcha su plan, combinando el poderío financiero de las casas conjuntas para desafiar a las arrogantes y altaneras casas elitistas de Arrabar y sobrepasarlas en prestigio y riquezas de una vez por todas.

Ver su tan ansiada meta al fin a su alcance solo ha logrado convertir a Grozier Talricci en un hombre más obsesionado -un hombre dispuesto a todo para nutrir sus cuidadosamente planificadas maquinaciones y verlas dar sus frutos. Tan obsesionado se ha vuelto con alcanzar el pináculo de poder y riquezas en todo Chondath, que está dispuesto a apartar violentamente a cualquiera que se interponga en su camino.

Para más infomración, por favor lee la novela The Ruby Guardian, por Thomas M. Reid.

Propiedad de Wizards of the Coast

Traducido por Wanderer

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