Dado que la historia de los Arpistas suele estar envuelta en el secretismo y que muchas de sus acciones que llevan a cabo sus miembros no son conocidas por todo el mundo, es difícil trazar lo que se podría considerar una historia clara.
Lo que parece claro es que los Arpistas nacieron en los días en que Myth Drannor se abrió a las razas no elficas. Con el fin de preservar el bien, los principales dirigentes de la ciudad crearon una sociedad, los Arpistas, destinada a luchar contra el mal. La primera Maestra del Arpa fue Dathlue Mitswinter, una maga elfa que dirigió la organización hasta su muerte.
La Guerra de las Lagrimas también afectó a los Arpistas, pues fueron unas de las primeras victimas de las acciones del Ejército de Oscuridad que en el los días 25 al 29 de Mazho de 712 CV los Arpistas fueron diezmados luchando contra las tropas de Lammas el rey-lich de Hlondath. Los pocos que sobrevivieron en la lucha, fueron salvados por una misteriosa maga que les encomendó a encontrarse en un sitio concreto. Ese sitio era el Suelo de las Danzas. Allí se encontraron diversos representantes de fes como las de Mystra, Deneir, Eldath, Lliira, Mielikki, Oghma, Selune y Tymora además del Seldarine. Elminster fue el que dirigió la reunión en la que se acordó organizar un grupo de héroes encargados de luchar contra los planes de los dioses malvados. La idea, sin embargo, costó de ser aceptada por los diferentes clérigos, al final se aceptó crear un grupo que les sirviera pero que no estuviera bajo el control de ninguno de ellos.
Los primeros años fueron de consolidación y de una lenta expansión en la que en diversas fortalezas y templos diversos miembros eran entrenados mientras el resto iba extendiendo su influencia. Conforme los Arpistas revelaban su utilidad, mayor era el apoyo de las diferentes fes.
En el año 996 CV fueron fundados los Heraldos con la función de mantener y trazar las diferentes genealogías de gobernantes y de los personajes más importantes. Este grupo contó desde el inicio con el apoyo entusiasta de los Arpistas.
Mientras los Arpistas luchaban contra los seguidores de las deidades malvadas de forma sutil, pese a que estos empezaron a emprender campañas de cazar Arpistas. Estas campañas se intensificaron después de que los Arpistas destruyeran los Portadores de la Calavera, un grupo de elite de la iglesia de Myrkul. Las constantes persecuciones (incluyendo el envió de liches y de ejércitos contra los Arpistas) hicieron que estos pasarán a un mayor secretismo en sus acciones y en sus miembros
En el año 1022 CV Khelben y Elminster empezaron a buscar un grupo de aventureros a los que usar como elemento para refundar los Arpistas. Elminster creía que el éxito de las Siete Hermanas en las luchas contra los seguidores de Bane podía aplicarse a los Arpistas.
La banda la encontró en Espar y eran los llamados Vagabundos de Espar, un grupo de nobles liderados por Hallador Puadeldraco y Ulzun Hawkshield. El hecho de que el grupo fueran todos ellos hijos de nobles sirvió para atraer a más de ellos. Además, Elminster y Khelben prepararon un encuentro en el cual Elminster se hizo pasar por una Arpista vieja, Gochall, que presentó el grupo a antiguos Arpistas y los fue guiando para que ambos grupos se acostumbraran a trabajar juntos. Al final, Gochall, “murió” a manos de agentes de Bane, dejando pista que los llevaron hacía la Costa de la Espada y el Norte.
Tras estas acciones, Elminster y Khelben pasaron a un segundo plano dentro de la organización y se dedicaron a ir influyendo en sus rangos, consiguiendo que diversos individuos fueran nombrados Maestros Arpistas. Mientras Elminster con la ayuda de Dove y Storm fue cantando por Faerun, camuflados como bardos, las hazañas de los Arpistas.
Mientras los Arpistas lograron destruir al dragón Alglaudyx y hacerse con su tesoro que Khelben invirtió de forma meticulosa en Aguas Profundas, convirtiendo a los Arpistas en uno de los mayores propietarios de terreno de la ciudad. Otra lucha costosa para los Arpista fue contra Belegoss Wolfwynd, un clérigo de Malar que proclamó una Gran Cacería a lo largo de la Costa de la Espada y el Norte con el fin de sumir esas zonas en el caos. Durante dos inviernos los Arpistas se dedicaron a ir persiguiendo a todos los seguidores de Malar hasta que consiguieron matar a Belegoss.
Poco después, los Heraldos se separaron de los Arpistas. Los Heraldos eran un grupo neutral y que no buscaba intervenir en las acciones en el mundo, con lo que su papel dentro de los Arpistas estaba fuera de lugar. Pese a que tanto Khelben como Elminster buscaron evitar esta separación todo fue en vano. Además, esta ruptura fueron aprovechada por el Culto del Dragón y la iglesia de Bane para difundir rumores de que las causas verdaderas de esta separación eran la maldad de los Arpistas.
El punto culminante de estas luchas fue sin embargo la muerte del Alto Imperceptor a manos de los Arpistas. Este hecho, sumió a los seguidores de Bane en el caos durante un periodo de tiempo extenso.
Este paréntesis fue aprovechado por los Arpistas para luchar contra los intentos de Calimshan de mantener un monopolio del comercio. Los ataques de los Arpistas provocaron que diversos mercaderes contrataran los servicios de los Señores Magos de Mintar para luchar contra los Arpistas. Estos vencieron en un espectacular duelo de magia en el cual, guiados por Khelben, consiguieron vencer a todos los magos de Mintar.
Los conflictos continuos y las constantes bajas forzaron de nuevo a los Arpistas a adoptar un papel en las sombras. Sin embargo, en uno de sus viajes planares Elminster atrajo la atención de los malaugrym, y fue atacado por uno de ellos que fue muerto. Pero poco después más empezaron a atacarlo, Elminster los guió hacía la Torre Vara Negra y allí consiguió destruirlos con la ayuda de Khelben. Dándose cuenta del peligro que suponían los malaugrym, Elminster mandó a varios grupos de Arpistas a luchar contra ellos. Además, Elminster creó la Arpa de las Estrellas un objeto que tenía como objetivo servir como cebo para los malaugrym y como trampa para conocerlos. Este hecho desencadenó las llamadas Guerra del Arpa de las Estrellas en las que los Arpistas y los malaugrym lucharon durante años y en la que los Arpistas fueron diezmados de forma brutal.
Esta guerra supuso un desgaste tan grande para los Arpistas, que muchos de ellos creyeron que los antiguos Arpistas habían muerto. Uno de estos individuos era Rundorl Moonsklan. Creyendo que lo mejor para los Arpistas es que fueran dirigidos por una sola persona empezó a buscar poder para poder llevar a cabo esta idea. Encontró el poder necesario en Szass Tam, que en verdad lo estaba manipulando, y éste le reveló a Rundorl la existencia de un gran mal en Thay. Muchos Arpistas se lanzaron a luchar contra los Magos Rojos. La información y las predicciones de Rundorl le elevaron rápidamente entre los rangos de los Arpistas. Durante estas luchas varios Zulkirs y Magos Rojos murieron. Sin embargo, rápidamente los Magos Rojos contraatacaron y los Arpistas fueron sufriendo cada vez más bajas. Conforme los Magos Rojos avanzaban los Arpistas muertos eran convertidos en muertos vivientes. Desesperado Rundorl decidió pactar con otro lich, Thavverdaerz. Éste mató a Rundorl y se hizo con el control de los Arpistas no muertos para llevar a cabo sus propios planes. Además, como burla a las ideas de Rundorl, se autoproclamó Rey Arpista. Al ver que su plan era aprovechado por otro, Szass Tam atacó a Thavverdaerz pero fue derrotado. Sin embargo, debilitado como quedó, Thavverdaerz fue vencido por Elminster, poniendo fin al llamado Rey Arpistas.
Pese que el Rey Arpista fue derrotado, el coste para los Arpistas fue demasiado alto, necesitaron tiempo para recuperarse lentamente. Mientras Elminster intentó sabotear las aspiraciones de Manshoon y de los Zhentarim. Khelben por otro lado consiguió que Cylyria Dragonbeast se convirtiera en la gobernadora de Berfosca y construyera el Salón del Crepúsculo. Entorno al Salón del Crepúsculo se formó una nueva generación de Arpistas. Mientras Khelben se embarcaba en salvar a Laeral de la influencia de la Corona Astada, numerosos Arpistas ayudaron a Alustriel a alzarse con el poder dentro de Silverymoon y a luchar contra los orcos. La batalla de Tumbleskulls, con presencia de los Arpistas, marcó el ascenso de Silverymoon.
Pese a que los peligros no dejaron de crecer en Faerun, los Arpistas lograron sobreponerse a las perdidas y poco a poco fueron capaces de responder a todos los problemas. Elminster se asentó en el Valle de la Sombra para frenar las acciones de los Zhentarim, el Salón del Crepúsculo poco a poco se fue librando de la presión Zhentarim, los Arpistas lograron proteger a Shandril de todos los que ansiaban el Fuego Mágico, frenar el retorno de Moander y finalmente la fama de los Arpistas hizo que mucha gente acudiera hacía el Salón del Crepúsculo para formar parte de los Arpistas. Los Arpistas se habían asentado y consolidado como un grupo consagrado a luchar contra el mal de Faerun.
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