Las incursiones que lleva a cabo Loviatar para intentar usurpar el dominio del sufrimiento de Shar y ante la incapacidad de los clérigos ordinarios de poder enfrentarse a las incursiones de Loviatar se decidió a crear una orden de monjes que le sirvieran como fuerza de elite para llevar a cabo actividades más allá de las capacidades de sus clérigos. Para llevar a cabo esta tarea Shar puso al frente de ella a Alogozh, el Portador de la Ruina, que fue el encargado de crear la orden.
Sus pasos le llevaron hacía las Tierras de la Intriga donde empezó a construir un edifico en Purskul destinado a ser el primer monasterio de la nueva orden. Mientras el edificio se construía, empezó a buscar reclutas por las ciudades de Athkatla, Crimmor y Keczula. Las principales características que busca Alogozh eran tres: que fueran adolescentes; que no hubiesen sido ordenados clérigos de Shar y que tuvieran talento para la hechicería. En apenas un año había reunido a varias docenas de candidatos con los que se encerró en el edificio para empezar el entrenamiento.
Durante un entrenamiento durísimo en que algunos de los jóvenes murieron, y tras eliminar a los débiles y a los que se veían incapaces de cumplir lo que Shar exigía, Alogozh dejó el monasterio en manos de tres sacerdotes mayores de Shar que la misma diosa envió a continuar el trabajo del Portador de la Ruina. A estos clérigos se unieron varios monjes que había adorado a Shar, un par de hechiceros y asesinos. Con estos miembros Shar se aseguraba de que sus monjes contarían con dominio de la magia y del asesinato. Tras el periodo inicial de entrenamiento, los superviviente fueron probados llevando a cabo una labor de infiltración en Purskul: envenenar el templo de Khauntea en la ciudad. Su éxito sólo hizo que confirmar que el entrenamiento estaba siendo productivo. Cuando la primera generación de Monjes terminó su entrenamiento, Shar disponía de una fuerza de elite para cumplir sus designios.
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