Los orígenes de Kezef son oscuros, para muchos es tan antiguo como Faerun, pero para otros fue una creación de Jergal con el fin de negarles a los otros dioses las almas de sus seguidores. En un ataque de locura, Kezef fue creado. Tras darse cuenta del error, Jergal hubiese decidido dividir sus poderes entre Bane, Bhaal y Myrkul y servir para siempre al futuro dios de la muerte como penitencia.
Kezef por norma suele moverse por los Planos Exteriores, buscando almas de fieles y devorándolas pues su sabor lo encuentra embriagador. Kezef no hace distinción respecto a los seguidores de los dioses buenos, neutrales o malvados. Un alma devorada por Kezef desaparece para siempre y ni siquiera los dioses pueden restaurarla.
El Sabueso del Caos fue, sin embargo, atrapado durante mucho tiempo por la acción de diversos dioses que se juntaron con el fin de proteger a sus fieles. Tras atraerlo a un sitio alejado, convencieron a los mortales y a los dioses de que evitarán cualquier relación con Kezef, tras anunciarle que esto cambiaría si se sometía a una prueba que consistiría en liberarse de unas cadenas creadas por Gond, Kezef aceptó.
La idea de estos dioses, Gond, Mystra, Tyr, era de la aprisionar a Kezef por medio de unas cadenas diseñadas por Gond, Kezef, recelando, pidió para evitar cualquier traición que Tyr pusiera su mano derecha en su boca. Mientras Kezef estaba atado, Mystra lanzó un conjuro que lo envolvió en una aureola mágica que lo protegía de cualquier daño, tanto mágico como físico, pero que a su vez, lo inmovilizaban. Dándose cuenta del engaño, Kezef mordió la mano de Tyr arrancándosela.
No fue hasta la Cyrinshad que Kezef fue liberado por Cyric, sin embargo desde ese tiempo Kezef ha pasado más tiempo persiguiendo a Mask, que se había ganado su enemistad durante las intrigas contra Cyric, en lugar de su tarea habitual de alimentarse de las almas, algo que sin embargo, todos los dioses saben que tarde o temprano volverá a ello.
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