Jerarquía
La iglesia de Talona no cuenta con una jerarquía muy estratificada, pues en esencia el hecho de que la mayor parte de sus actividades sean llevadas a cabo por células independientes hace que sea muy difícil estructurar una escala clara de poder. Pese a todo, dentro de la iglesia de Talona hay una serie de cargos o títulos que suelen repetirse en todas las comunidad o sectas que adoran a Talona. Estos títulos o puestos serían en esencia los elementos que forman los núcleos básicos de los grupos de adoradores de Talona.
Toda célula de Talona suele estar gobernada por un Señor de la Desolación, que es el clérigo de mayor poder dentro de la comunidad. El título suele implicar que al poco tiempo o cuando alcanzan un grado de favor de Talona lo suficientemente grande empiezan a adoptar la clase de prestigio del mismo nombre. El Señor de la Desolación suele tener un papel desde las sombras, manejando y organizando las acciones del resto de los miembros del culto. En los ámbitos rurales siguen oficiando las ceremonias de Liberación y Retorno, pues hacen creer que todo el mal y toda calamidad que se avecina en lugar de ser el receptor la tierra lo es el Señor de la Desolación. De esta forma el culto de Talona adquiere un gran prestigio además de servir para justificar la apariencia del Señor de la Desolación. Es en esencia una creencia de que el Señor de la Desolación, se convierte en la tierra que ha de recibir los infortunios que puedan venir, si el pueblo a contentado a Talona, los infortunios se cebarán sobre él, sino, sobre las cosechas del pueblo.
Un ritual de tan marcado acento agrícola no tiene efecto en la ciudad, en la que el Señor de la Desolación se suele mantener constantemente en segundo plano para mantener las apariencias, pues en las ciudades el culto de Talona suele adoptar un mayor secretismo.
El otro puesto o cargo que casi cualquier culto a Talona suele tener es el del Guardián de la Enfermedad, encargado de llevar a cabo las misiones en las que hay que hacer recaer la ira de Talona sobre alguna persona. Suelen ser exploradores que han pasado a adorar a Talona y que de esta forma sirven como guardianes. En las ciudades el Guardián de la Enfermedad suelen ser Asesinos.
A un nivel diferente se sitúa el Talontyr, o también conocido como el Hombre Pútrido, es sin discusión la personalidad más relevante y poderosa del culto de Talona. Dado que la iglesia de Talona carece de una estructura clara y organizada, el Talontyr suele ejercer su poder y pasar por encima de cualquier clérigo o Señor de la Desolación en el área cercana a él. Sin embargo, las sectas más lejanas o sencillamente bien escondidas en las que no pueda ejercer un control completo suelen escapar a su ordenes y llevar a cabo una política propia, sin que tenga que coincidir necesariamente con la del Hombre Pútrido.
El rezo a Talona :
Los seguidores de Talona rezan tres veces al día, pero en la que verdaderamente entran en comunión con la diosa para conseguir conjuros es en la de la tarde. En esta ceremonia se lleva a cabo un ritual en el cuál el clérigo recibe una muestra de Talona acorde a su devoción además de los conjuros.
El rezo de la tarde es un ritual largo y lento, en el cuál el clérigo, armado con un daga herrumbrosa a la que se le ha aplicado una pequeña capa de veneno (símbolo de que nada escapa de la mirada y del poder de Talona) se hace un pequeño corte. La sangre que empieza a gotear debe de ser tirada sobre un ser vivo, sea planta o animal.
En función de la devoción mostrada por el clérigo a Talona esta hace que con unas meras gotas de su sangre el ser vivo se convierta en un Engendro de la Desolación o por el contrario sea más necesaria la sangre para poco a poco irlo convirtiendo. Esta situación suele ser el pan de cada día de los novicios que de esta forma aprenden que Talona es una diosa que solo entrega sus frutos a los que la sirven con absoluta devoción.
Pero este ritual no solo sirve como una muestra de la devoción del clérigo a Talona, sino qué a través del dolor que supone el corte y sobretodo de los efectos que tiene la patina de veneno que llevaba la daga los clérigos entran en comunión con su diosa y pueden acceder a los conjuros que piden.
Días sagrados :
Los clérigos de Talona celebran un festejo cada doce días abierto a los no devotos, pero el objetivo de este festejo no es más que lograr impresionar y hacer que la gente empiece a venerar a Talona con el respeto que ella se merece. Pero no es una celebración realmente importante dentro de la fe de Talona.
Para los iniciados hay dos ceremonias realmente importantes: la Liberación y el Retorno que tienen lugar poco antes del festival de la Buena Cosecha y del inicio del mes de Eleint. La otra ceremonia, conocida como la Ceremonia de la Enfermedad solo se realiza en una fecha indeterminada, aunque suele coincidir con las fechas en las que se empezaron a desarrollar grandes plagas en el pasado de Faerun y es llevada a cabo por los clérigos que Talona considera dignos de ser seleccionados para esta ceremonia.
Las ceremonias de la Liberación y del Retorno están íntimamente ligadas con los ciclos naturales de la vida, y de rebote con los ciclos agrícolas. En ellos, los clérigos de Talona suelen llevar a cabo una ceremonia en la que se marca el inicio de la primavera momento en que la tierra reverdece, mostrando que Talona ha dejado su abrazo, aunque de forma momentánea sobre la tierra. Para el Retorno, se simboliza el retorno de Talona que vuelve a ejercer un mayor dominio sobre la tierra, es decir con la llegada del otoño y el invierno, pues “el aliento de Talona estará siempre”.
Estas dos ceremonias tienen una enorme difusión pues reportan a los clérigos de Talona un gran número de donativos y rezos, especialmente en las zonas más dependientes de la agricultura en que esta faceta de Talona, como la que permite la llegada de un periodo de esplendor, puede llegar a rivalizar con la de otras deidades más relacionadas con los ciclos agrarios como Chauntea. Esto ha degenerado en luchas entre los clérigos, especialmente dado que lo seguidores de Talona no dudan en usar los poderes de su diosa para lanzar plagas, corromper las plantaciones si consideran que no se les ha rendido el tributo requerido.
Tanto la Liberación como el Retorno suelen tener una influencia mínima en los ámbitos rurales pues en ellos su influencia es nula sobre la vida, por eso en esas zonas estos dos actos se llevan a cabo sobretodo en su aspecto ritual, con un sacrificio con el que corromper alguno de los símbolos del reverdecimiento de la tierra, una espiga de maíz suele ser un símbolo usado, en el caso de la ceremonia de la Liberación y por otro lado en el caso de la Ceremonia del Retorno sobre un cuenco que tiene la forma triangular del símbolo de Talona. Si la diosa esta complacida por el sacrificio que se lleva a cabo la sangre que caiga sobre ese cuenco se convertirá en un líquido negruzco altamente tóxico y capaz de contagiar una enfermedad a que entre en contacto con él sin las debidas protecciones. Este líquido suele ser guardado por los clérigos de Talona y usado en muy contadas ocasiones.
Las personas que quieren entrar como clérigos en la fe de Talona son aceptados al final del ritual del Retorno, y no son aceptados como miembros de pleno derecho de la fe hasta el final del ritual del año próximo.
La ceremonia de aceptación como plenos miembros consiste en una práctica lenta y, dolorosa, en el que los nuevos miembros se realizan una serie de cortes rituales, a través de los cuales en cada corte se contagian de una enfermedad diferente.
El nuevo miembro realiza un corte en cada brazo, en cada pierna, otro en el abdomen y por último uno en la frente. Los cortes en los brazos y en las piernas se abren con la recitación “Sea la Dama del veneno mi fuerza y mi camino” para acto seguido recitar el dogma de Talona. Este proceso se hace con cada brazo y pierna.
El corte en el abdomen se introduce con la frase “Sea la Dama del Veneno mi sustento” y el de la frente con “Sea la Dama del Veneno mi guía y mi única visión”. Después de cada corte se recita el dogma de Talona.
Los miembros a los que Talona considera especialmente prometedores al final el ritual, una de las heridas, generalmente la de la frente empieza a supurar un líquido de un color negruzco con suficiente cantidad para llenar un vial. Una vez lleno, ese líquido ha de ser ingerido por el nuevo clérigo que gana la posibilidad de contagiar una enfermedad, especialmente virulenta, 1 vez al año.
En la Ceremonia de la Enfermedad, los clérigos son elegidos por la propia Talona que les envía una señal o una visión de su cometido a realizar además del lugar donde tendrá lugar esa ceremonia. Si exceptuamos al Hombre Pútrido, único clérigo fijo, el resto suelen ir variando, aunque algunas personas han conseguido asistir a varias reuniones.
Por norma en estas ceremonias se llevan a cabos ciertos rituales para extender alguna enfermedad por alguna zona. Pero no es lo normal, más bien suele consistir en el sacrificio a Talona de algunos servidores de las deidades que odia. Estos sacrificios suelen ser escogidos por la propia diosa que manda en los sueños qué clérigos o personajes deben de ser sacrificados. Talona no suele solicitar servicios imposibles para sus clérigos, excepto cuando quiere dar un ejemplo, entonces la visión de la reunión es enviada a un clérigo que no ha cumplido con sus deberes y se le exige que traiga como sacrifico a algún personaje de enorme relevancia. Si consigue su objetivo, es digno de su presencia, sino, se ha demostrado que su poca fe en Talona le ha conducido a esta situación.
El ritual que se lleva a cabo consiste en la transformación de los antaño servidores en alguna abominación (un muerto viviente, un engendro de la desolación) para después usarlos contra sus antiguos compañeros.
Una variante a este ritual es cuando Talona pretende extender una gran plaga, entonces todos los clérigos son reunidos juntos y lanzados a conquistar un sitio sagrado o de gran importancia para las deidades enemigas de Talona. Con la corrupción de ese lugar se espera crear el suficiente poder para que Talona lance su bendición, es decir alguna enfermedad especialmente virulenta, sobre alguna zona escogida al azar.
Lugares sagrados
La fe de Talona tiene dos lugares santos, uno situado en Vilhon y el otro en la ciudad, actualmente abandonada de Phelajarama.
En el año 75 CV el Año del Abrazo de la Muerte, la mitad de la población humana de Vilhon murió victima de una plaga. Des aquél momento, y aún más tras la Guerra Corrupta que en el año 902 CV sembró de muerte y temor todo Vilhon, esta zona se ha convertido en un sitio en el que los clérigos de Talona, al menos los que esperan prosperar en su fe, peregrinan al menos una vez en la vida.
Pero este peregrinaje no solo tiene la finalidad de rendir culto a la fe de Talona sino que además sirve para intentar eliminar la influencia y el poder del Enclave Esmeralda. Así conforme los seguidores de Talona van en peregrinaje se espera de ellos que intenten sembrar tanta corrupción y podredumbre como sean capaces. Los recientes eventos en el Gran Valle, que para muchos seguidores de Talona esta adquiriendo una aureola mística como el reino de Talona en la tierra, ha hecho que cada vez más los clérigos de Talona hagan esfuerzos por corromper la zona.
El principal punto de reunión de todos los seguidores de Talona esta en una cueva en las Montañas Hendidas, donde se encuentra un altar consagrado a Talona. En él, todo aquél peregrino que ha logrado corromper alguna área de los Bosques Calados o que trae a algún agente del Enclave Esmeralda recibe por parte de Talona una bendición especial. Esta medida, también es una de las causas de que cada vez sea más común que los seguidores de Talona se desplacen en un peregrinaje.
El altar de Talona esta guardado por una comunidad pequeña de seguidores. Pese a que no pasan de las 20 personas, al menos 4 de ellos son Señores de la desolación, incluyendo a un par de exploradores que sirven como Guardianes de la Enfermedad.
La ciudad de Phelajarama cercana al Río Tesh resuena con los fantasmas del pasado, antaño una ciudad de Asram, una terrible plaga acabó con la mayor parte de la población.
La plaga se originó en una lucha entre Talon y Kyputto, un dios que ambicionaba reemplazarla, producto de esta lucha Talona envió plagas a la gente de Asram para que le rezarán y así poder conseguir más poder con el que imponerse sobre Kyputto. Al final, Talona venció pero Asram entera sucumbió a las terribles plagas.
Y desde entonces él sitio se ha convertido en un sitio al que todos los clérigos de Talona consideran como un sitio sagrado, pues no solo se manifestó su divinidad sino que además es el testigo del gran triunfo de Talona sobre otro dios.
Por eso, es bastante normal que siempre haya algún clérigo de Talona en esa zona, pues son muchos los clérigos que cuando tienen que realizar algún ritual importante acuden a esta zona con la creencia de que las energías y el hecho de que Talona manifestará su poder en él hacen de éste un sitio idóneo para ciertos rituales. Además de estos clérigos, hay una capilla consagrada a Talona donde se cree, sin ningún tipo de validez, que empezó la plaga. Éste es el punto en el que se suelen realizar los principales rituales.
Además de esta función de centro espiritual Pheljarama es sobretodo el sitio en el que se suelen lanzar las grandes enfermedades o plagas, desde aquí, los principales clérigos se reúnen para de vez en cuando lanzar algunas plagas. Pese a que estos rituales suelen variar de ubicación, la mayor parte de las grandes plagas de Talona que han lanzado sus clérigos han sido lanzadas desde Phelajarama.
El altar consagrado a Talona en Phelajarama esta constantemente guardado por dos volodnis Señores de la Desolación para evitar que sufra cualquier tipo de profanación o de ataque por alguno de los Poderes Verdes. La presencia constante del Señor de la Desolación ha hecho que la sala donde esta el altar de Talona se haya convertido en una sala llena de putrefacción y en la que las paredes constantemente parecen “sudar” un líquido verdusco que emite un desagradable olor a putrefacción. El olor que impregna la sala es una mezcla de olores muy fuerte, que parece recordar el olor de cada un de las diferentes enfermedades que padecieron los habitantes de Asram.
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