Reinos Olvidados

 

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.: Los Ojos de Hoar :.

 

Toda la liturgia que acompaña las batallas de las Espadas de Cimbar y la veneración hacía Hoar han hecho que los dos reyes reciban el apelativo de Los Ojos de Hoar, pues donde uno no llega, llega el otro.

Normalmente así se suele referir a Polícrates, y la mayor parte de las referencias del Ojo de Hoar son sobre él, pero es común que cuando ambos están al frente en la batalla se les denomine así.

Una de las cosas que poca gente ve es la enorme ambición que tienen ambos. Dejaron de lado una posición más o menos cómoda dentro de Cimbar para reclutar un ejército con el que conseguir hacerse con el poder dentro de la ciudad. Y posiblemente lo hubiesen conseguido de no haber intervenid Tchazzar. No sólo eso, ambos saben los sacrificios que se tienen que hacer para gobernar y han eliminado posibles rivales por cualquier medio que estuviese a su alcance.

El hecho que los hace más peligrosos es el hecho de que ambos son fríos, calculadores y que se quieren profundamente. Ninguno de los dos traicionaría al otro y ambos se jugarían la vida por salvar al otro. Este hecho ha provocado que cualquier intento de tentar a alguno de los dos para que traicionara al otro ha fallado.

Ambos son a su vez despiertan una enorme pasión entre sus soldados. Estos son fanáticamente fieles a ellos y luchan por ellos sin dudarlo. Ambos cultivan esta medida por comodidad y seguridad pero a su vez por una enorme simpatía por ellos.

Cuando no están sumidos en una campaña y están en su tienda sin la compañía el uno del otro es el momento en que suelen dejar de lado sus “disfraces”. Cualquiera que los vea verá a dos personas volcadas la una con la otra y que disfrutan de los placeres más sencillos por el mero hecho de compartirlo con el otro.

Entre las Espadas se dice, siempre fuera de los oídos de ambos, que cuando Melissandra entona la canción conocida como “El Lamento de las mujeres de Akanax” el “Ojo de Hoar (como es conocido Polícrates entre sus soldados) descansa por primera vez de verdad”. Esta canción, que cuenta el lamento de las mujeres de Akanax por la partida de sus maridos e hijos a la guerra contra Lutcheq, sólo la canta Melissandra cuando ella y Polícrates están solos.

 

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