Los inicios
Palarandusk es mencionado por primera vez en un libro sin nombre, fragmentado, cuyas páginas son de electrum estampadas con caracteres ininteligibles para los sabios actuales a menos que usen magia para descifrar su significado. En los tiempos previos a que Netheril fuese fundada, Palarandusk vivía en algún lugar de la Costa de la Espada y caza en una zona que abarcaba desde la actual Luskan hasta donde Aguas Profundas esta situada en la actualidad.
Esclavizado –o forzado a servir para evitar un destino peor—por el hechicero Mileirigath en los primeros días de Netheril, Palarandusk pasó siglos bajo cautiverio, siendo su longevidad e incluso su naturaleza y habilidades alteradadas por diversos conjuros lanzados sobre él por su señor y los aprendices de Mileirigath. Cuando ese reino de creciente esplendor decadente cayó, cogió la magia que pudo (especialmente libros de conjuros) de las ruinas y de las manos de diversos azotamentes que saqueaban la zona y otros enemigos, y partió para usar sus habilidades mágicas aumentadas por primera vez en libertad.
Palarandusk durante un tiempo sirvió como protector de la ciudad de Neverwinter.La primera referencia que se tiene sobre él data del año 611 CV cuando salvó la ciudad de una horda de orcos procedente de las Montañas Nether.
Su segunda intervención tendría lugar en el año 940 CV cuando aprovechando la segunda cacería de trolls de Aguas Profundas el rey Rauragh del reino orco de Uruth Ukrypt intentó lanzar un ataque desde la Infraoscuridad para tomar la ciudad. Sería la intervención de Palarandusk la que evitaría este plan.
Los años fueron poco a poco robando la fuerza de Palarandusk y jóvenes dragones empezaron a retarle por el control de sus dominios. Dado que entre esos dragones no vio ninguno digno de ser su sucesor decidió pasar a un segundo plano y no luchar con ninguno sabiendo que si él caiga la zona quedaría sin protector.
Por eso poco a poco fue desapareciendo y convirtiéndose en una leyenda. La aparición de la Hermandad Arcana aceleró ese proceso y sus ansías de saber magia. Adoptó forma humana y compró una mansión en la zona de Neverwinter y se consagró al estudio de la magia.
Palarandusk en Neverwinter
Adoptando forma humana, Palarandusk usó algunos de sus tesoros para comprar una mansión semi-derruida en la campiña no muy lejos al sur y este de Neverwinter, se encerró en ella, y empezó a trabajar aprendiendo todos los conjuros mágiso que pudo. Aún seguí ahí, décadas más tarde, cuando un grupo de aventureros que, o bien tuvieron muchísima suerte en su elección de conjuros o fueron enviados para destruirlo por alguien que sabía su verdadera naturaleza, que destruyeron la casa encima de él. El ataque vino sin aviso, y destruyó todos los libros de conjuros del anciano dragón. Palarandusk escapó la destrucción por el uso frenético de sus conjuros—pero no antes de que su cuerpo fuese despedazado por la magia que sólo se mantuviese unido por una red de magia. Enlazando toda su magia para salvarse, el Dragón Solar se reconstruyó a sí mismo, formando el cuerpo insustancial del Protector Invisible.
Palarandusk decidió entonces que sus mermadas habilidades le hacían poco apto para su auto-proclamado título de defensor de Neverwinter. La ciudad en la que ahora era más una brillante leyenda que un recuerdo ahora albergaba media docena de magos de talento y diversas bandas de aventureros, cada vez necesitaba menos de un protector dracónico. Sin embargo, el dragón dorado era un viajero incansable mientras recorría gran parte de la Costa de la Espada Norte, encontrando que viejos amigos y enemigos habían desaparecido, y una tierra muy cambiada de las tierras salvajes prístina de su juventud.
Al final Palarandusk decidió que su intranquilidfad era debido a que proteger a la gente y al tierra de un pequeño rincón de Faerun era parte de su naturaleza, no podía sentirse satisfecho excepto como guardián. Su sentido banal y amable de la bondad creció con esta realización, mientras buscaba un nuevo “pequeño rincón” al que llamarlo propio.
Quería vivir en un lugar cerca de un centro de actividad vibrante, a la vez que en un sitio remoto y desconocido. Quería proteger gente esencialmente honesta dados más al trabajo duro y vivir de la tierra que, por ejemplo, perfeccionar la magia y soñar de gobernar otros lugares. Los lanzadores de conjuros humanos estaban descartados, y los gnomos de Leirithymbul—casi desconocidos y sin embargo relativamente cerca de la frenética Aguas Profundas—eran escogidos. Palarandusk usó magia para atraer diversos gnomos ancianos, solos, uno tras otro, para mostrarse ante ellos, ofreciéndoles defenderlos si aceptaban su presencia. Uno tras otro, emocionados y asombrados, aceptaron, y la larga carrera del Protector Invisible empezó.
Con el paso de los años, el cuerpo del anciano dragón dorado ha continuado deteriorándose, a pesar de diversos prolongamientos mágicos. Palarandusk compró o intercambió otros conjuros por ello. Destruyó una horda orca antes de que tomase forma, frustrando los planes del astuto caudillo orco Rauragh, cuyo plan eran llevar bandas de orcos a través de la Infraoscuridad para unirlas en las Montañas de la Espada, y desde ahí lanzarse sobre Aguas Profundas, moviéndose durante la noche hasta que las murallas fueron atacadas por sorpresa. Mató a diversos magos humanos (incluso Radiglar “el Domador de Sierpes” del Culto del Dragón) y destruyó un grupo de aventureros, los Jinetes de Koroaver, que buscaban establecer una fortaleza minera que pudiese aliarse con los Zhentarim y darle a la red Negra una base comercial defendible a las puertas de Aguas Profundas.
Personalidad
Palarandusk ha recopilado escritos humanos sobre filosofía y ha hablado con algunos elfos y enanos sobre su visión del mundo, con la intención de formar un código personal. Ha almacenado un tesoro, que ha escondido en diversas cuevas en montañas altas y riscos para su uso. Dormir sobre una cama de tesoros y buscar de forma compulsiva más riquezas no es algo que deseé Palarandusk aunque si que aprecia la belleza.
Por esta razón no es extraño que de vez en cuando haya conseguido hacerse con alguna estatua o pintura. Es por eso que hoy en día en los alrededores de Felrenden se pueden encontrar pinturas o estatuas situadas en riscos o cuevas. A pesar de que no siente pasión por las riquezas, ve la utilidad en tener monedas u objetos raros con los que comerciar con los humanos, elfos y enanos.
Palarandusk cree que los dragones deben de vivir e armonía con la tierra devorando sólo presas que necesiten, destruyendo sólo cuando no se puede evitar y protegiendo su dominio contra daños como inundaciones, fuegos e invasiones.
Es por esta razón que Palarandusk es visto como un protector legendario en la ciudad de Neverwinter. Bajo el nombre del Dragón del Sol ha salvado a la ciudad de diversas invasiones con su poderosa magia. Su papel providencial hace que incluso algunos humanos le hayan rezado.
Con el paso del tiempo ha se ha convertido además en un experto en las alianzas comerciales a lo largo del Camino Alto. Además, se mantiene siempre alerta de cualquier amenaza que pueda surgir que pueda poner en peligro las Montañas de la Espada.
Actividades
Palarandusk pasa la mayor parte del tiempo en constante guardia y estudiando y elaborando conjuros con los que fortalecer su cuerpo. Rehuye a los dragones siempre que puede.
Su propio código de conducta haría palidecer a un paladín pues defiende a los gnomos como un amable abuelo, nunca teniendo presente su propia seguridad y nunca usando trampas o engaños además de nunca dormir.
Elminster cree que esta actividad frenética ayuda a que el estado de Palarandusk se vaya deteriorando de forma paulatina pues dragones de su edad suelen pasar la mayo parte del tiempo sumidos en profundos sueños algo que Palarandusk nunca hace a pesar de no necesitarlo.
Su vigilancia sobre los gnomos suele centrarse en ir saltando de gnomo en gnomo con el fin de conseguir una imagen completa de su situación y sus acciones. A su vez suele buscar cualquier criatura que se pueda aproximar a Felrenden estudiando incluso a los pájaros por si son magos camuflados.
Se desconoce si Palarandusk ha tenido descendencia aunque en la actualidad rechaza tener alguna pareja. Dado que no se sabe nada sobre sus primeros días es difícil si esta actitud fue siempre así. Si que trabó alianzas con otros dragones durante Netheril pero en la actualidad es raro.
Los dominios de Palarandusk
Palarandusk carece de una verdadera guarida. En verdad pasa la mayor parte del tiempo moviéndose por diversas cuevas alrededor de Felrenden. Estas cuevas, en las que ha almacenado diversos tesoros se extienden hasta la zona de las Montañas de la Espada hasta el norte de Neverwinter. No concibe la idea de una guardia con trampas o el uso de estas.
Por su protección de la zona de Felrenden, es raro verle alejado de la ciudad. Considera su territorio esta aldea y una pequeña zona que se extiende desde Leilon hasta el Camino Alto aunque de ser necesario se moverá por cualquier zona que considere necesaria. Él estaba antes que cualquier otro dragón y probablemente los sobrevivirá a todos.
Si atraviesa el dominio de cualquier dragón intentará atravesarlo de la forma más discreta pero se defenderá si es atacado. Si su atacante no es un dragón benigno, no dudará en atacar con fuerza para incapacitar o matar a su adversario pues cree que los dragones malvados con sus acciones ponen en peligro la seguridad de los dragones.
Felrenden abarca un pequeño y estrecho valle en la zona más occidental de los tres picos de las Montañas de la Espada, no muy lejos de la Carrretera Alta de Lellon. Allí se encuentra la aldea de Ieirithymbul, una aldea habitada por gnomos.
La presencia de la aldea es conocida por la gente de Leilon pero apenas saben nada de ella pero no saben si el nombre de Felrenden corresponde al rey de los gnomos, al grupo comercial que acude cada invierno o simplemente el nombre del reino.
La presencia de los gnomos en la zona de Felreden no fue siempre así. Antaño los gnomos tenían una presencia mucho más enérgica y agresiva en las Montañas de la Espada. Los nombres de Ardaba, Braeder y Pheldaer son nombres de antiguos héroes gnomos.
Ahora apenas hay unos 400 gnomos adultos y su presencia en al zona depende por completo de la ayuda de Palarandusk. Un ejemplo de esta protección, se ha visto con los ataques de la familia de enanos Forjalingotes sobre la aldea.
Es más, los enanos son los únicos que sospechan que un dragón pueda estar protegiendo la aldea excepto ellos el resto creen que es algún tipo de espíritu local o un ilusionista gnomo. Todos sus ataques han sido rechazados por los conjuros y las garras de Palarandusk.
Palarandusk durante el Vuelo de Dragones
Con el fin de evitar los efectos del Vuelo de Dragones Palarandusk permaneció en el plano etéreo, lugar donde los efectos de la Rabia no le afectaban.
Tácticas y poderes
Palarandusk pasa la mayor parte de su tiempo estos días en una entidad semisólida, silenciosa, invisible y que levita que vigila, escucha, habla y se mueve pero que no puede atacar físicamente o mágicamente en esa forma. De la misma forma, el Palarandusk invisible mantiene sus conjuros, movimiento, puntos de golpe y su fuerza que con su forma sólida—la de un macho gran dragón dorado cuyos ojos son relucientes y alerta, pero cuya mandíbula es blanca por la edad, y cuyas escamas son pálidas y rotas de tanto uso y de su fuerza vital fallándole. El Protector Invisible considera los gnomos de su villa escogida como sus hijos. Pasa la mayor parte del tiempo desplazándose, contemplándolos. Se siente atraído por las reuniones familiares, fiestas y otras ocasiones donde los normalmente taciturnos gnomos hablan libremente y ampliamente sobre sus ideas, sentimientos o deseos pero normalmente suele escoltar gnomos que están en los bordes del Felrenden (pastores de ovejas, recogida de flores comestibles, prospectar o trabajar en la mina) o viajando fuera del valle para comercia. Es rápido en actuar cuando un gnomo de Ieirithyn esta amenazado, pero es suficientemente sabio para valorar el escuchar a hurtadillas en las reuniones de los enemigos antes que montar un espectáculo materializándose para golpear primero a un peligro inminente o vengarse rápidamente contra un enemigo de los gnomos.
La naturaleza única de Palarandusk hace que no tenga ni deseo ni necesidad de mucha comida, adsorbiendo humedad (y permitir que los desechos sean expulsados, como desee) cuando lluvia o yaciendo en las heladas aguas del Felrender, y dvoerando rocs de las montañas, mine-tailings, o enemigos de los Ieirithyn cuando–una cosa extraña—tiene hambre.
Bandas orcas, el mal comportamiento de bandas de aventureros visitantes, y los monstruos errantes a lo largo del Camino de la Costa cerca de Leilon hacen que Palarandusk actue. Aunque principalmente defiende el Felrenden, vigila sobre grupos comerciales de Ieirithyn en su camino a Leilon o encuentros comerciales a lo largo del Alto Camino.
El Protector Invisible esta preocupado de los aventureros cazando dragones raros como trofeos o de extrañas partes del cuerpo que puedan ser vendidas a lanzadores de conjuros o alquimistas; así que odia aparecer o revelar su presencia a menos que lo crea necesario. Unos pocos magos conocen su existencia y han ido a Ieirithymbul para intercambiar conjuros. Sin embargo, a menos que traigan magia que pueda hacer vivir fuerte y con poder, Palarandusk no esta interesado en discusiones extensas. Un lanzador de conjuros de Neverwinter le dio acceso a un conjuro que adsorbía un cetro mágico para dar poder a las actividades de Palarandusk, pero el dragón vació el objeto hace mucho tiempo, a menos que los visitantes le traigan cetros mágicos nuevos de un tipo específico, no puede hacer más uso de esa magia.
Palarandusk nunca pierde el tiempo discutiendo o avisando a los intrusos, acecha y observa hasta que es necesario actuar—entonces se materializa y ataca. El Protector Invisible blande conjuros más allá de lo normal en dragones dorados antiguos y rara vez vistos por humanos, pocos de los cuales entienden (o creen) en lo que se ha convertido.
Un dragón dorado verdaderamente anciano (maduro cuando Netheril era joven), Palarandusk ha prolongado su existencia más allá de la muerte natural y del marchitamiento a través de poderosas magias propias. Ahora los conjuros manteniendo mágicamente su forma están fallando, y sólo se atreve a materializarse durante unos pocos minutos cada día—normalmente mostrándose unos pocos segundos, para decir algo, coger algo o atacar.
El resto del tiempo, Palarandusk existe como una entidad invisible cuyos “ataques” sobre cualquier víctima causan una breve náusea pero no provocando daño—excepto para el Protector mismo, cuya forma semisólida subre daño de esa interacción. En su forma invisible semisólida, Palarandusk no envejece, sus conjuros se mantienen unidos y no se deterioran, y no sufre daño de los elementos.
En forma sólida Palarandusk tiene todos los poderes y características de un gran dragón dorado. Utiliza muchos conjuros olvidados hoy en día (aprendidos en su mayoría de los tomos de lanzadores de conjuros que murieron en la caída de Netheril y en los días de confusión y caos que siguieron). Palarandusk permanece en su “sombría existencia” y sueña de convertirse en un poder respetado a lo largo de la Costa de la Espada Norte una vez más.
El Destino de Palarandusk
El futuro de Palarandusk se vería complicado si alguna vez Felrenden volviese a un punto importante. De ser así la influencia de grupos como la Hermandad Arcana o alguna otra cábala de magos malignos podrían suponer un riesgo para él. También podría suponer que diversos dragones tomasen interés en la zona, complicando su existencia.
Sin embargo, parece más probable que pase diversos siglos más actuando desde las sombras y sin tomar un papel más activo. Es posible que poco a poco se vaya transformando más en un ser sin cuerpo pero se desconoce con seguridad. Lo que si que parece probable, al menos Elminster lo cree así, es que de convertirse en una mera sombra Palarandusk posiblemente enloquecería.
Fuentes
Dragons of Faerun
Wyrms of the North: Palarandusk, "The Unseen Protector"
A Grand History of the Realms
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