Los orcos de las montañas son beligerantes y creen que su destino es destruir todo el mundo civilizado para después heredarlo ellos como les corresponde por derecho. En sus derrotas previas como meras pruebas y tanteos del poder de sus enemigos. El gran problema es que son incapaces de organizarse a menos que haya una figura carismática que los guíe. Los orcos grises son tan malvados, salvajes y bárbaros como los orcos de las montañas pero carecen de sus ambiciones de conquista.
Los orogs tras pasar siglos en la Infraoscuridad en luchas continuas ven la superficie como un paraíso con lo que suelen ser mucho más comedidos que sus parientes lejanos. Mientras que un orco ve en una horda una forma de lanzarse al asalto de otras razas, los orogs lo ven como una fútil empresa destinada a un fracaso seguro.
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