Reinos Olvidados

 

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.: Polícrates Cetranar :.

 

El segundo hijo del Cetranar. Considerado como alguien que nunca iba a gobernar, pasó sus primeros años convertido en un mero parásito de la corte, centrándose en aprender a cantar, bailar, historia o cosas más mundanas. A pesar de todo era apreciado por ser una persona afable, un contrapunto a su tiránico padre.

Durante mucho tiempo se le consideraba la mejor persona para influir en el juicio del tirano en temas de piedad hacía algún condenado o exiliado. Esta tarea Polícrates la asumió con gusto, logrando ciertos éxitos, haciendo de él la cara amable del gobierno de su padre algo que éste buscó explotar.

Entonces pasó a entrenarse en el gimnasio de la ciudad preparándose como si fuese a ser él el heredero de su padre. De esta forma muchos fueron los que creyeron ver en él una forma mejor de gobierno, alguien que quizá podía liberarles de la tiranía de su padre.

Poco después su buena imagen creció cuando se casó con la primera hija de una antigua casa noble venida a menos. Esta casa contaba con dos hijas, la mayor de una belleza sobria y gran inteligencia, y la segunda de enorme belleza. Mientras que su hermano escogía la menor él escogió a la más lista.

Esta unión, nacida por política, resultó ser sumamente feliz, pues ambos se complementaron a la perfección y pronto fue anunciado que esperaban un hijo. Convertidos en la pareja de moda, casi toda la ciudad los veía cono la pareja ideal para salvar Cimbar y conducirla a una nueva época.

El nacimiento de su primera hija desató la euforia. La procesión tradicional hacía el templo de Tchazzar para rendirle tributo y para que los recién nacidos fuesen bendecidos con fuerza y poder se convirtió en una muestra del fervor que despertaban. Mientras la multitud callaba al paso de su familia él y Melissandra eran coreados por una multitud enloquecida.

La salida con su hija, llamada Medea, provocó aún más euforia cuando un ciudadano colgó una cinta roja alrededor del pelo de la pequeña, símbolo que se solía poner a los hijos de esclavos pero que eran libres. Interpretado por la multitud como que esa hija nacía bajo unos esclavos pero que ellos al igual que a su hija, les harían libres a ellos.

Sin embargo, un intento de asesinato de su familia le hizo cambiar. La Noche de los Demonios Sedientos, como es conocida esa noche, fue una auténtica carnicería en donde diversos asesinos entraban en el palacio mientras tropas del Cetranar purgar a diversos sospechosos de conjurar.

En las luchas que siguieron diversas muertes se sucedieron pero la más traumática fue la de la pequeña Medea. Se dice que cuando Polícrates encontró el cuerpo dijo: “Puesto que mis enemigos me acosan y me empujan al abismo, apagaré bajo ruinas el fuego en que se me quema” antes de embarcarse en una salvaje campaña de purga de cualquiera que estuviese detrás del asesinato.

Durante 2 dekhanas decenas de personas desfilaron por el palacio de Cimbar donde eran interrogadas sin tregua, y sin piedad, por el propio Polícrates y su esposa. Poco a poco ambos fueron cambiando dejando de lado su aspecto más humano para volver en verdaderos animales políticos.

Del hombre abierto y conciliador pasó a una persona dura, inflexible, fría que comprendía el poder mejor que nada y que sabía los riesgos, y los sacrificios que se tenían que llevar a cabo. Su esposa llevó a cabo una transformación parecida aunque el amor que ambos sentían no sufrió, simplemente se mantuvo igual y donde había amor por su hija creció un amor por el poder como algo para lo que protegerse.

Consciente de que su padre los acabaría condenando empezó a planificar, junto con Melissandra, como derrocarlo. Polícrates creí que él era mucho más capaz de gobernar y conseguir que la gente lo aceptase. A fin de cuentas seguía gozando de una enorme popularidad que mantuvo e incluso amplío a raíz de la muerte de su hija.

Las apariciones de él y de Melissandra, ésta desgarrándose el vestido y rasgándose las mejillas, delante de todo un Cimbar enmudecido hicieron que no pocos justificasen, e incluso aplaudieran las salvajes acciones que habían llevado los padres como venganza por la muerte de su hija.

Sin embargo, sus planes se vieron trastocados por las acciones de Aeron Moriezh provocaron la caída de su familia antes de que él pudiese hacerse con el poder. El cambio en el poder que siguió fue relativamente fácil y no pocos de los antiguos seguidores de su padre murieron o simplemente se fueron a un exilio dorado.

El nuevo gobierno no vio con malos ojos a Polícrates y su esposa, pues no eran pocos los que recordaban sus acciones buenas o sus intentos de liberar a prisioneros. Sin embargo, Polícrates vio el suceso como un insulto hacía él y su esposa. La ciudad debía de ser suya.

Pero tanto él como su mujer mantuvieron una fachada de normalidad mientras empezaban a planear como derrocar al nuevo gobierno. Su primer paso fue empezar a reclutar bandidos y demás calaña.

Con el paso del tiempo, y con una Chessenta sumida en continuas luchas entre ciudades en donde no era extraño ver aparecer pequeños ejércitos independientes, empezaron a establecer diversos pactos. Especialmente importante fue el pacto con la ciudad de Akanax para recibir parte de su ayuda.

En el año 1375 CV todo esta dispuesto, la noche acordada él y su mujer se fueron a reunir con su ejército improvisado pero cuando tenían que dar el golpe de gracia y tomar la ciudad un enorme dragón rojo, Tchazzar, entró en ella tomándola. Polícrates creyó que era un dragón afectado por el Vuelo de Dragones e intentó aprovecharse de ello, pero cuando medio ejército suyo fue destruido decidió huir con su esposa. Entonces se inició una huída que con el tiempo daría cuerpo a las Espadas de Cimbar y a la leyenda de los llamados Ojos de Hoar.

Polícrates es un hombre alto con un cuerpo que muestra los años de participar en pruebas de gimnasia y de practicar de forma habitual. Además, los años como comandante han enfatizado ese aspecto. A pesar de que ya no es un joven, sigue manteniendo una considerable agilidad y rapidez.

Es una persona muy maniática con su higiene personal. Lleva el pelo, castaño, corto y se afeita al menos una vez cada dos o tres días para eliminar la barba que le crece con rapidez.

Tiene una nariz aguileña, que le da un cierto aire de águila cuando pasa mucho tiempo contemplando el campo de batalla. Por norma suele ser muy inexpresivo, excepto cuando esta hablando con sus tropas momento en que sabe ser extremadamente pasional.

Sus ojos, marrones, son el lugar donde más se refleja su estado de ánimo. Bullen de ira cuando Polícrates esta enfadado, sonríen con malicia cuando se divierte y son cálidos y agradables cuando esta con Melissandra.

Tiene una voz potente, sonora y que cuida pues es característica de él y le presta un gran servicio en las batallas cuando arenga, imparte ordenes o en los prologómenos.

 

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