Hace mucho tiempo (entorno al 860 CV), en lo que sería Thay, cuando sus varias ciudades independientes mulhorandies eran unidas en pequeños reinos (tharches”) por caudillos (“tharchions”) usando no sólo guerreros y esclavos sino que además usaban magos y monstruos controlados por magos, diversos magos empezaron a formar camarillas para protegerse mutuamente (i.e. para ascender por encima de ser ordenados, torturados, chantajeados, y controlados por los tharchions y sus guardaespaldas y campeones).
Con tal de hacer estos grupos más grandes, misteriosos y menos una respuesta directa (y amenaza) para los tharchions, los magos insistieron que no estaban formando “cabalas” sino más bien “ordenes” en respuesta a las directrices divinas de las deidades de la magia. Insistieron en que los dioses afligirían a los no practicantes del Arte con diversas plagas y maldiciones si intentaban erradicar o controlar cualquier orden, y que en cualquier caso la naturaleza de lo que hace las ordenes no podía ser completamente entendido por aquellos no bendecidos con la habilidad de blandir el Arte, así como los misterios de forjar ciertos metales y aleaciones como tener ciertas propiedades estaba más allá de la comprensión de aquellos no entrenados como herreros—aunque a CUALQUIER se le podía enseñar los misterios de la forja, sin embargo aquellos incapaces de blandir el Arte no podían comprender los secretos del Arte. “debes sentirlo, para conocerlo” era una famosa cita del temprano mago thayino Alaerdrus.
Alaerdrus fundó la Order del Ordraukh (en el primerizo lenguaje thayino, “ordraukh” es el nombre de la bestia conocida actualmente como “lagarto de fuego”) que eran vistos como sabios, pero mezquinos, avariciosos e irascibles hombres viejos. Eran todas estas cosas, siendo varones viejos y maduros que llevaban túnicas oscuras, guardando celosamente su conocimiento de conjuros, y pedían altos precios por lanzar sus conjuros más poderosos, para así (en palabras del miembro del Orden Nalriekus Rauntoun) “enfríar la sed de sangre de cada tharchion advenedizo.”
La Orden del Ordraukh empezó discutir sobre la sabiduría y la ética en usar magia para obligar o aliarse con o trabajar a través de varios “demonios” (criaturas extraplanares); desacuerdos que acabarían por hundirla.
Antes del destino que acaeció a la Orden, sin embargo, adquirieron rivales, incluyendo la Orden de la Llama Lunar (mujeres con talento para el Arte furiosas por ser rechazadas de la orden del Ordraukh, pero aún más predispuestas a feroces luchas internas, la Llama Lunar era una alta cascada montañosa donde se reunieron por primera vez, que “reluce” en las noches claras con la luz de la luna); y la Orden del Alaunklar (que recibe su nombre de su símbolo, el brasero de tres piernas usados en muchos conjuros thayinos), que se veían como jóvenes advenedizos desafiando las cautas enseñanzas de “mantengamos las cosas misteriosas” de la Orden del Ordraukh.
Durante tres décadas diversas ordenes menores crecieron y cayeron, apareciendo y cayendo mensualmente, hasta que la Orden del Ordraukh fue destruida en una orgía de duelos de conjuros, asesinados de miembros uno por uno, y razzias sobre los debilitados supervivientes por magos rivales que no eran de la Orden buscando objetos mágicos y tomos de conjuros de los viejos magos Ordraukh.
Muchos de los tumultos entre las ordenes eran una cuestión de simple deseo de poder, pero fue influenciado por ciertas deidades que buscaban un mayor uso de la magia, que usaban visiones y servidores para bendecir a magos en lo que sería Thay con conjuros, y por aquellos en el poder en Mulhorand, que querían usar los magos para gobernar a los cada vez más ingobernables tharchions, y unos pocos en Mulhorand que vieron las ordenes como una cobertura para, y chivos expiatorios, de sus propias maquinaciones para ascender en poder en Mulhorando—o formar su propio reino. Una de las “sociedades secretas” tardías adoptó de forma encubierta una orden menor, la Orden de los Magos Rojos, controlando mentalmente su fundador, el mago Ulzunder.
Los Magos Rojos portaban túnicas de color rojo sangre porque Ulzunder le gustaba de “bañarse en la sangre de las virgenes” (esto es, sacrificando jovenes, fuertes y virginales varones y mujeres de sangre elfa, humana y semielfa) como parte de sus experimentaciones hacia conseguir un vigor juvenil duradero—y quería alguna forma de esconder de forma rápida manchas de sangre. Llevaba túnicas color rojo sangre, y así hicieron ellos, muchos de ellos intentando los mismos experimentos malvados en los que Ulzunder se deleitaba (con los mismos éxitos limitados, consiguieron mantener las articulaciones flexibles, la piel elástica, y los músculos fuertes, pero no podían hacer nada sobre el lento declinar de los órganos y las facultades mentales, el compartir sus observaciones y experimentaciones fue el principal cebo de Ulzunder para atraer a todos magos a unirse a su orden).
Ulzunder era brillante pero estaba loco, antes de que los magos de la sociedad secreta (que se llamaban a sí mismos “los Thael” por una bestia fantástica en el folklore Mulhorandi que cambia a aquellos que no devora, y así es el Devorador del Cambio Violento) empezaran a intrometerse en su mente, y sus Magos Rojos eran despiadados pero sutiles, prefiriendo el secreto en sus planes y todo lo demás, temiendo venganza de los magos más poderosos y los gobernantes y clérigos mulhorandi.
Los conjuros y las manipulaciones de los Thael permitió a los Magos Rojos crecer de forma rápida en el poder (si no, al principio, en reputación), y un tal Szass Tam (entonces viviendo bajo otro nombre, “Tarloth Narmandur” y escondiendo mucho de su saber mágico y objetos mágicos recuperados por aventureros, dichos aventureros muriendo por sus manos una vez le habían traído magia “suficiente” hasta que los creyó peligrosos por lo que le habían ocultado) vio su poder y dirección, y decidió controlarlos de forma encubierta y así ascendió entre ellos. Empezó por simplemente espiar a los Magos Rojos, y pronto se dio cuenta de que eran manipulados desde dentro.
Szass Tam observó pacientemente hasta que las luchas entorno al poder dentro de Mulhorand y la fundación de Thay mermaron los rangos de los Thael, antes de suplantarlos lentamente y sutilmente (destruyendo uno tras otro, y esperando a otros enemigos para destruir a muchos de ellos, entre sus asesinatos) como “la mano invisible” que controló los Magos Rojos.
Ulzunder se sabe que murió de forma espectacular luchando contra otros cuatro magos rivales en la naciente Thay, pero una serie de miembros antiguos de los Magos Rojos pudieron sobrevivir, si se convirtieron en luches después de huir a otros planos (después de que se dieran cuenta del férreo control de Szass Tam).
Fuente: So said Ed
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