Los dragones suelen ver a todas las razas con una mezcla de condescendencia, desprecio o simplemente ignorarlas. Eso depende de cada raza y en mayor medida de cada individuo.
Se sabe que hay dragones que han acabado fascinados por los humanos y humanoides, dragones que han intervenido o ayudado de forma continuada a los humanos o dragones que simplemente los han considerado un alimento más. Además, dependiendo del tipo de dragón las relaciones con unos seres u otros pueden variar completamente.
Por ejemplo, los dragones hadas suelen disfrutar de forma activa de la compañía de muchos de las criaturas de los bosque, incluso de los elfos, a pesar de que los consideran un demasiado serios.
Los dragones de las profundidades sienten un odio acérrimo hacia los mantos y los azotamentes.
Los dragones plateados se sabe que han intentado, de forma sutil, influenciar a los wyvern a los que consideran seres que pueden desarrollar una inteligencia con la guía necesaria y con su ayuda. Éste mismo experimento por ejemplo ha sido visto por los dragones dorados como una perdida de tiempo y poco probable que tenga resultado.
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