Reinos Olvidados

 

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"Correcto", 5/10

La Guerra de la Reina Araña fue un gran lanzamiento por parte de Wizards of the Coast. No solo salieron las novelas (dirigidas por Salvatore) si no que además salieron diversos complementos como la aventura de rol de la Ciudad de la Reina Araña .

La serie, además de todos los cambios que introdujo entre los drows, tenía la virtud de que sirvió como escaparate para dar a conocer a diversos autores que poco a poco han ido afianzándose en los Reinos, escribiendo sus propias trilogías y personajes. Dos de los más conocidos en la actualidad son Richard Lee Byers (actualmente con la serie The Haunted Lands sobre Thay) y Paul S. Kemp (con The Twilight War Trilogy y el personaje de Erevis Cale como emblema).

Una de las autoras que salió de esta serie fue Lisa Smedman. Después de una incursión en el pantanoso terreno de la psiónica con su trilogía sobre los yuan-ti (House of Serpents). Después de una trilogía complicada retoma el tema, aún más complicado, de los drows y los sucesos posteriores a la Guerra de la Reina Araña .

No solo eso, si no que lo hace por medio de uno de los personajes que más cambiaron y que a priori parecían menos dados a reaparecer al final de la serie anterior: Halissra Melarn.

El personaje de Halissra se había caracterizado en la novela por sus flirteo con la fe de Eilistrey y su retorno a la fe de Lolth para ser convertida en un ser al servicio de Lolth. El personaje a priori no parecía tener visos de volver a tener un papel destacado en una novela. Sin embargo, aquí se convierte en uno de los elementos centrales de la trama.

La trama retoma los sucesos que habían tenido lugar en la Guerra de la Reina Araña y sigue su hilo. Esta vez, la lucha es por el control del panteón drow. Los dioses involucrados en este libro son Vhaeraun, Eilistrey, Lolth y Selvetarm (en esencia, casi todo el panteón drow excepto Ghonador y Kiaransalee).

Contrariamente a lo que pueda indicar tanto el título de la trilogía como el del libro el protagonismo del libro recae sobre Qilué, la Elegida de Eilistrey. Halissra tiene un breve papel en el libro, pero el principal peso de la acción y el personaje sobre el que recae el peso de los sucesos es Qilué.

El otro aspecto es la gran variedad de personajes que aparecen. La religión de los drows nunca había recibido una cobertura tan grande. Aparecen clérigos de Lolth, de Eilistrey, Vhaeraun, Selvetarm y todos ellos excelentemente descritos. No solo eso, los clérigos de Selvetarm llevan una parte importante de la trama sobre sus espaldas.

Siguiendo su tónica habitual Smedman hace una labor de documentación y de trabajo de trasfondo realmente envidiable. Apariciones de personajes emblemáticos, todo el ritual y las peculiaridades de las diferentes fes aparecen descritas en el libro con gran rigurosidad y precisión.

Sin embargo, el libro no acaba de despegar. La trama centrada en las luchas de la iglesia de Eilistrey contra la de Vhaeraun y la de Selvetarm esta bien llevada, con buenos momentos y con personajes interesantes. El problema es la trama divina y toda la parte centrada en el personaje de Q'arlynd Melarn tiene poco gancho (a pesar de que narra uno de los momentos cumbres de la novela).

Este continuo altibajo de la novela hace que se resienta mucho la trama, especialmente al final cuando las tramas se van uniendo. Al final, uno tiene la sensación que la propia autora es consciente del fracaso de Q'arlynd como personaje para llevar una trama principal con garantías y lo envía hacía Sshamath.

El otro problema del libro es el final del mismo, en el cual uno tiene la sensación que han excedido en mucho lo que debe de ser el final de un primer libro. Estos dos detalles hacen que el libro baje mucho. A esto debe de sumarse el poco interés que sigue suscitando Halissra, a pesar del buen trabajo que hace Smedman retratándola.

En una resumen un libro que abre una serie de forma titubeante a pesar de los puntos buenos que tiene, la autora no parece ser capaz de llevarlo a buen puerto. La sensación que uno tiene al ver los diferentes trabajos de Smedman en Reinos y compararlos con estos libros es que a la autora los drows no se le dan especialmente bien. House of Serpents, teniendo una trama elaborada y con personajes más interesantes, era mucho más interesante que este primer libro.

Recomendable para los seguidores empedernidos de los drows, pues disfrutarán de la excelente labor que hace Smedman retratando las diferentes religiones y mostrando a algunos de los personajes más importantes. Todo aquél que sufra empacho de los drows lo mejor es que se mantenga alejado de este libro.

 

Por Larloch

 

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