"Una joya imprescindible", 9/10
De la saga de Sembia han salido diversos personajes e historias pero de todas ellas la más importante y que más peso tiene sobre el mundo es la de Erevis Cale. Desde Shadow's Witness el personaje de Erevis ha ido ganando peso y convirtiendo en una referencia dentro de los Reinos. La trilogía centrada en él lo confirmaron y esta nueva trilogía de Kemp, The Twiligt Wart Trilogy, lo corrobora.
Lo primero que llama la atención del libro es lo bien conectado que esta con los sucesos que han tenido lugar antes que él. Hay referencias al Retorno de los Archimagos, The Last Mythal, cuentos cortos, al Vuelo de Dragones (The Year of the Rogue Dragons), Mistress of the Night, Fes y Panteones, Champions of Ruin, etc. es decir, que la labor de coordinar información es grande y bien llevada.
Además, el libro tiene muy buenos detalles, como las referencias a monedas o los comentarios sobre Netheril. En este sentido es un libro con una buenísima cantidad de detalles sobre los Reinos, algo que es muy de agradecer. Por otro lado, parece que los sucesos de Mistress of the Night servirán como punto de partida a ciertos elementos de peso dentro de la trama.
La trama se centra en los intentos de la ciudad de Umbra por hacerse con el control de Sembia. Esta premisa hace que Kemp despliegue una red, tupida, de intrigas y de luchas dentro de la sociedad sembiana. Esta ya había sido representada en casi todas sus facetas en la saga de Sembia pero aquí la intriga alcanza su punto álgido. No es solo los planes de los umbrinos, son las luchas internas, los miles de detalles que inclinan el poder hacía un bando u otro. En resumen, la complejidad que se le presupone a Sembia fielmente representada y caracterizada.
Erevis sigue siendo el personaje central y el más complejo del que más emociones y elementos le empujan a un lado y otro. De momento el personaje se mueve bastante bien. Por un lado la muerte de Jack sigue presente en su mente, es sobretodo palpable al inicio ayudando a unos medianos. Pero por otro lado, empieza a ir poco a poco aceptando lo que es una realidad que ser Elegido le convence, que ser un umbra le convence y que su vida esta al servicio de Máscara.
Su relación con Varra es quizá una representación de esta incomprensión. Viven durante un año ellos dos en una cabaña, una relación en al que apenas se dicen que fue de su pasado. Simplemente los dos. Esos días con Varra, en los que Erevis se dedica a ayudar a los pueblos cercanos, son una muestra de su intento de negación de lo que es. Ese intento se rompe con la presencia de una amenaza de peligro para Magadon, sus renovados rezos a Máscara y su realización de que su vida con Varra no es más que un “parche”.
Toda esta sensación se confirma cuando se reúne con Riven. La imagen de Erevis a partir de ese punto es la del Erevis que deja de lado sus dudas y que realmente sabe lo que le toca ser.
El contraste lo aporta un Riven que cambia radicalmente a lo visto en anteriores obras. Si en los primeros libros Riven era un ser colérico, agresivo y propenso a matar sin mediar palabra en este libro se presenta calmado, seguro y tranquilo. La evolución, lenta y madurada, de Riven es palpable desde su primera aparición en Shadow's Witness hasta ahora algo que dota de mayor interés al personaje.
El tratamiento a los Príncipes de Umbra es excelente. Cada uno tiene unos rasgos definidos, aficiones, ideas propias, en definitiva son personajes con un buen trasfondo. Además esta el hecho de que no son los malvados que se lanzan a la carga sin más, se preocupan por los hombres que les siguen, muestran acciones lógicas (Rivalen orgulloso porque Telamonte le felicita, más tarde mostrándose nervioso mientras espían al Overmaster Kendrik, etc.) o sin ir más lejos parecen un grupo de individuos más o menos unidos, con Brennus diciéndole a Rivalen si necesita ayuda y este dándole las gracias por su ofrecimiento. Además de detalles bien llevados, como cuando Rivalen promete la ayuda de Netheril a Tamlin.
De los Príncipes de Umbra los dos que reciben más atención son dos: Rivalen y Brennus. El resto, junto con otros personajes de la ciudad aparecen poco pero sus apariciones combinadas con Brennus y Rivalen sirven tanto para ilustrar como es Umbra como para reforzar ciertos rasgos de los dos Príncipes.
Brennus en las novelas destaca como alguien que siente pasión por crear golems y constructor mágicos, además, la imagen que da es la de alguien preocupado por los subordinados que tiene (en un momento dado le recuerda a su hermano Rivalen que lanzarse a la caza del kraken puede costar la vida a demasiados umbrinos). Es un personaje bien construido. Es especialmente interesante la parte en la que él y Rivalen van viendo imágenes de diversas zonas de Faerun y cuando comentan la trampa mágica que tiene puesta Elminster y como Brennus añade quie la mantiene porque la encuentra entretenida.
Por otro lado tenemos a Rivalen, un seguidor de Shar convencido. Es el personaje que más detallado esta y que mejor le ha sentado esta novela. Es él el que mató a su madre, prueba a que le sometió la diosa, y es el principal clérigo de la diosa en la ciudad. Destaca por un lado el hecho de que siga sintiendo cierta molestia cuando habla con su padre y sale el tema de su madre. Por otro lado, me gustó el detalle de que coleccionará monedas, su explicación de que le muestran la fragilidad de los imperios, concuerda con la imagen de Shar (la imagen de las monedas de imperios antiguos como sinónimo de la perdida). Además de que da momentos bastante buenos, como cuando no puede resistir la tentación y se lleva una moneda recién acuñada en el 1374 CV con la imagen del Overmaster pues “es historia”.
Otro aspecto muy bien llevado es el contraste en cuanto a concepción de como debe de ser gobernada la ciudad de Umbra. Rivalen se muestra como una persona teocrática, en contraste con Telamonte. Como el mismo se dice, sólo él tiene verdadera devoción a la diosa.
Telamonte, que acaparaba mucha más atención en el Retorno de los Archimagos, aquí es retratado de una forma muy diferente. Sirve como recordatorio de qué son los Umbras, cuando expone su visión del mundo, retrocediendo al pasado. Pero no se queda ahi, tiene infinidad de detalles que le dan mucha más profundidad que en el Retorno de los Archimagos. El detalle de su pasión por la lectura o que aún siga recordando a Alashar, su mujer, (representado por el momento en que le comenta en mitad de una discusión estratégica a Rivalen sobre cierto arroyo al que iba mucho a pasear con su madre, pues a ella le encantaban las flores cuando el sol las iluminaba) son dos aspectos que ayudan, no tanto como con Rivalen, a darle una personalidad mucho más compleja, e interesante.
Pero no son los únicos personajes que llaman la atención del lector. Si algo destaca el libro es por la cantidad de personajes que aparecen y que tienen peso dentro de la trama y las incógnitas que generan. El mejor ejemplo de esto son Kefil, el perro de Elyril, Kesson Rel y Volumvax. El segundo es el más conocido por las referencias que ido esparciendo Kemp en sus anteriores trabajos con Erevis, pero las incógnitas y especulaciones que hay sobre ellos son grandes.
Mirabeta y Elyril son los antagonistas más visibles de la novela. Es a través de ellas que se va mostrando como funciona la política de Sembia, sus manejes, sus partes oscuras. Ambas son personajes totalmente carentes de moralidad pero con un fuerte carisma y que cumplen con su papel. Además ambos son personajes que permiten establecer contrastes.
Elyril es un contraste entre ella y Rivalen como dos modelos de seguidores de Shar. Mirabeta sirve como contraposición al resto de sembianos que aparecen en la serie. Tamlin como contraste de alguien que depende demasiado de sus consejeros o Endren Corrinthal como contraposición de un personaje que no se guía por el lema del fin justifica los medios.
Magadon permite a Kemp introducir la psiónica, algo que no suele aparecer en muchas novelas, pero es, sobre todo, un personaje que le permite variar notablemente los registros de la novela. La mayoría de las partes de la novela en las que aparece Magadon están narradas en primera persona. Este cambio no solo rompe el esquema de la novela, señalando el cambio que hay de unas partes a otras, si no que además permite ilustrar con mucha más fuerza las situaciones que vive Magadon.
En resumen una novela, y trilogía, que todo amante de los Reinos debería de leer de forma casi obligada. No solo por la trama y los personajes, excelentes, si no porque es uno de los libros en que mejor se “siente” el ambiente de Faerun. Lo dicho, un inicio para la trilogía impresionante por parte de Kemp que con esta serie posiblemente se convierta ya en uno de los grandes nombres de Reinos.
Por Larloch