"Totalmente prescindible", 3/10
Si hay un nombre en los Reinos Olvidados que puede eclipsar la popularidad de Drizzt ese es Puerta de Baldur. La serie de juegos de ordenador de Puerta de Baldur se han convertido en un clásico y en unos juegos, que a pesar de los años, siguen estando en boca de la gente. Viendo el éxito estaba cantado que Wizards aprovecharía este tirón de la saga y sacó una serie de libros centrados en el clásico juego de ordenador.
Uno de los principales puntos fuertes del juego era la variedad de misiones. Las misiones que uno podía llevar a cabo te introducían en un mundo vivo y te daba la sensación de que te movías por Faerun. No era el único punto fuerte del juego. El grupo de aventureros que uno podía llevar consigo tenía personalidad. Hablaban con el jugador, le recriminaban o alaban sus acciones e incluso podían llegar a tener un romance con él dándole una dimensión más compleja a la partida.
Todos estos elementos, como era lógico, quedan seriamente mermados y reducidos en el libro que nos ocupa. La tarea de pasar un juego como el Baldur's Gate es muy compleja, pues los dos grandes factores que le distinguen los tienes que quitar o mermar seriamente. Athans opta por centrar su historia, de forma fiel, a lo que es la trama principal del juego, con algunos cambios, y opta por coger un grupo reducido y con los personajes que más peso tienen sobre el personaje (Imoen, Jaheria y Yoshimo).
El otro gran problema del autor del libro era la misión principal. Los villanos carecían del interés y carisma que había tenido por ejemplo Sarevok. Es más, la misión en si misma y los antagonistas son bastante simplones y decepcionantes. Apenas se esboza a ambos personajes y sus motivaciones quedan reducidas a meros estereotipos de personajes malvados con ansias de matar y de dominar el mundo.
Con esta premisa, el libro era complejo y un reto poco agradecido. Cualquier cambio y omisión posiblemente no gustaría a los fans del juego. Athans optó por un camino y elaboró una historia donde el personaje de Bodhi cobraba más importancia que en el juego, teniendo un papel y una relación con el protagonista, Abdel, mucho mayor de la que había en el juego. También algunas partes fueron abreviadas.
Ahora bien, la solución de Athans es valiente, pero mal resuelta. Abdel se convierte en un personaje sin carisma al cual cuesta mucho ver como héroe o como mínimo verlo como el héroe atormentado que nos pinta Athans. Uno es incapaz de conseguir cierta empatía con él o cierto interés por sus acciones o pensamientos. Es un personaje gris hecho que resiente mucho la narración, pues a fin de cuentas, con 3 personajes más acompañándolo Abdel es el personaje que hace evolucionar la trama.
Pocos son los PNJ que ha optado Athans por hacer aparecer: Minsc (como mero cameo), Yoshimo, Jaheria y Imoen conforman el grupo que se mueve alrededor de Abdel. Los tres últimos son personajes que sirven para darle más consistenica a Abdel pero apenas logran darle credibilidad. Es más, los tres, a pesar de que tienen algo más de interés que Abdel, fallan en aprovechar el vacío que deja Abdel.
El resto de personajes que van apareciendo del juego sufren cambios (Gaelan Bayle, Aran Linvail) y apenas aportan nada. Los dos antagonistas (Irenicus y Bodhi) mantienen el desinterés que generaban ya en el videojuego. Es notable que Athans intente hacer de Bodhi algo más que una mera vampira pero sus intentos caen en saco roto, es más, la fijación que sufre Bodhi con Abdel cuesta de creer y más que darle profundidad al personaje lo vulgarizan en extremo.
En resumen, un libro que surge a la sombra del videojuego y que no solo arrastra los problemas que el juego tenía, pero que sabía ocultar de forma magistral, si no que los agrava al intentar enmendarlos. El resultado es un libro que si lo lee cualquier persona guiada por el juego, o por el logotipo de Reinos Olvidados, se aburrirá de forma solemne.
Por Larloch