Reinos Olvidados

 

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.: Unclean :.

"Bueno", 6/10

Richard Lee Byers es un autor bastante conocido entre el público español a raíz de su Desintegración el primer volumen de la serie de La Guerra de la Reina Araña. Desde esa obra se lanzó a la trilogía de The Year of the Rogue Dragons y ahora empieza una nueva trilogía ambientada en Thay.

Si por algo destacaba The Year of the Rogue Dragons era por el intento de mostrar en detalle a los dragones de Faerun además del extenso uso de los suplementos de rol para ambientar y caracterizar a los seres dracónicos. Unclean sigue esa misma tónica.

Incluso se podría decir que en este caso la labor de investigación que lleva a cabo Byers es muchísimo mayor que en anteriores series. La presencia de no muertos es muy nutrida, pasando desde los clásicos esqueletos o zombis a seres propios de Thay o a seres que aparecen en numerosos manuales de rol (como el atropal del Manual de niveles épicos o el noctumbra del Imperios Perdidos de Faerun). No solo es su presencia, si no que también destaca el uso que hacen de sus habilidades y poderes (especialmente Xingax el atropal)

Byers se adentra en un relato donde los Zulkirs, los Zharkiones y todo Thay bulle de intrigas bajo una oscura amenaza. No solo eso, los no muertos, algo común en Thay, son descritos y se les da una nueva perspectiva. La misma idea que había detrás de The Year of the Rogue Dragons pero con no muertos.

También es curioso de reseñar el uso que hace Byers de los personajes malvados. Pharaun se convirtió en uno de los personajes más interesantes y que más gustó de toda la Guerra de la Reina Araña. En The Year of the Rogue Dragons el personaje de Sammaster es quizá de los más interesantes y de los que más fuerza tienen.

En el caso que nos ocupa el retrato de los Zulkirs y de los Magos Rojos es excelente. Szass Tam y Dmitra Flass son dos ejemplos del cuidado y de la habilidad para manejar malvados que tiene Byers. El primero es caracterizado como una persona culta, refinada pero sin dejar de brillar, casi como una advertencia, toda la peligrosidad y maldad que bulle en su interior. Dmitra es quizá un personaje más directo pero sirve igualmente como una muestra de la habilidad de Byers para retratar a dos personajes malvados.

Pero no solo están estos personajes. La novela cuenta con personajes más “grises”, es decir, menos alineados hacia el bien o el mal. Aoth es un ejemplo, un mago, que no Mago Rojo, que le preocupa más su papel dentro de la Legión Grifo que inmiscuirse dentro de las luchas por el poder de los Magos Rojos.

El otro ejemplo es Bareris Anskuld que sirve al autor para mostrar la otra cara de Thay, la cara de la desesperación que existe entre la población normal y corriente. Baeris además es un bardo, eso si, totalmente opuesto a algunos de los bardos que han aparecido en otras novelas (por ejemplo Danilo Thaan).

Baeris es el eje de la trama más “clásica” (personaje bueno que busca reunirse con su amada en contraste con los personajes más grises, o directamente negros, moralmente que pueblan la novela), pero no por ello menos interesante. Su historia es la que sirve para ir descubriendo más detalles y aspectos de los no muertos.

En la trama Byers vuelve a repetir el mismo esquema que había planteado en The Year of the Rogue Dragons: presentar al malvado desde el principio. No hay mucho espacio para la sorpresa, ni la busca el autor, porqué de esta manera puede usar más a un personaje tan interesante como Szass Tam sin problemas. Eso si al igual que con The Year of the Rogue Dragons la trama no es tan simple y hay diversos elementos y aspectos que quedan en el aire.

Resumiendo, la novela gustará a todo el mundo que disfrute con los Magos Rojos y sus intrigas, pues Thay esta muy bien recreado. Sin embargo, esta vez la trama a Byers le ha quedado más floja que en anteriores ocasiones y a pesar de que los personajes cuentan con fuerza (especialmente Szass Tam) el revelar la trama de forma tan rápida en este caso da la sensación que juega en contra del escritor y hace que la novela, con mucha fuerza al principio, baje de ritmo.

 

Por Larloch

 

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