"Correcto”, 5/10
Undead es el segundo volumen de la trilogía de The Haunted Lanas a cargo de Richard Lee Byers. La novela continua con la trama de luchas entre los Zulkirs de Thay por el control de la nación iniciada en el primer volumen de la trilogía.
La novela, al igual que en la anterior trilogía de Richard Lee Byers se centra en retratar y en dar mayor profundidad a unos seres, los no muertos, al igual que antes se había hecho con los dragones. Al igual que en su anterior trilogía ésta arrastra una serie de problemas y de aspectos que ensombrecen el resultado final.
El primer aspecto es la contraposición entre personajes secundarios y principales. En The Year of the Rogue Dragons pocos, por no decir ninguno, de los personajes principales resultaba atractivo al lector, apenas se lograba conectar con ellos y la mayor parte de los sucesos que los afectaban de forma directa resultaban poco trascendentes. Por el contrario dos personajes como Brimstone y Sammaster resultaban muchísimo más atractivos.
En este caso sucede lo mismo, pero con menos claridad que en el anterior trabajo de Richard Lee Byers. Indudablemente los Zulkires y los Zarkhiones resultan mucho más interesantes y atrayentes. Las escenas de Nevron, Dmitra Flass o Szass Tam resultan mucho más interesantes, complejas y atrayentes que las escenas en donde los protagonistas llevan el peso de la acción.
Sin embargo, los personajes principales están mejor trabajados que los de The Year of the Rogue Dragons. Aquí Aoth y Bareris son mucho más interesantes y uno no puede evitar sentir cierta simpatía por ellos, especialmente por Aoth, algo que era muy difícil por los personajes de The Year…
A pesar de ello, uno no deja de tener la sensación de que los villanos, especialmente los magos, son personajes con los que se desenvuelve muchísimo mejor Byers. No sólo es Sammaster, si no que es Pharaun en la Guerra de la Reina Araña o aquí cualquiera de los Zulkirs.
Por destacar a dos, que son los que más parecen llevar el peso en este libro, en el caso de Nevron en detrimento de Dmitra que había acaparado esa atención en el primer libro, su retrato es bastante interesante. Szass Tam mantiene la continuidad con el retrato que se le había dado en otros libros (el más reciente Crimson Gold) y añade ligeros matices. En el caso de Nevron los detalles son más interesantes.
En términos de argumento hay que destacar dos aspectos claves de este. Por un lado el importante salto cronológico que se dan, diez años, y por el otro la incidencia de la Plaga del Conjuro sobre la novela, algo en que es pionera al introducir el elemento de cambio de tercera edición a cuarta.
El salto de diez años a mi modo de ver es un error, y más cuando la parte más interesante de la novela son los planes de los Zulkirs. Aquí uno se ve irremediablemente abocado a ver las batallas clave de la guerra, dejando de lado los planes, acciones y los papeles e ideas que los diferentes Zulkirs tienen.
No sólo eso, el salto temporal hace que ciertas evoluciones de los personajes principales queden lejos del lector, distanciándolos demasiado viendo el poco carisma que despiertan en comparación con los secundarios.
El otro suceso que marca el libro, pues tiene una incidencia muy pronunciada, es la Plaga del Conjuro. Ésta se desata en mitad de la lucha entre los dos bandos y tiene fuertes repercusiones y efectos sobre la batalla y la política de Thay. En este sentido el libro funciona un poco como un muestrario de los efectos posibles que podía tener la Plaga del Conjuro sobre Faerun.
Asistimos a pactos mágicos con seres con el fin de conseguir poder y saber como acceder a la nueva magia (el más notable el de Szass Tam con Bane), la incapacidad de magos por conjurar con habilidad, la búsqueda de nuevos métodos rechazando los antiguos y como no la infinidad de efectos secundarios: la creación de islotes flotantes, seres convertidos en monstruos, aparición de monstruos, personajes sobre los que la Plaga del Conjuro tiene efectos beneficiosos o como afecta a pergaminos o seres sometidos bajo conjuros.
De la trama, poca cosa a añadir, realmente hay pocas sorpresas o momentos que den un giro importante a lo que se narra. Uno conforme va leyendo intuye, con cierta facilidad, cuales serán los sucesos que vendrán a continuación.
Quizá la muerte de Dmitra es uno de esos sucesos inesperados, a fin de cuentas en el primer libro parecía la líder de los Zulkirs opuestos a Szass Tam, y el otro es el hecho de que la muerte de Druxus Rhym, Zulkir de la Transmutación, parece ser algo más que una mera distracción y más con la referencia final sobre un tratado de magia de “antes de que Netheril fuese joven”.
La muerte de Dmitra es quizá un golpe duro para lo novela pues de los Zulkirs presentes era la más interesante, a excepción de un Nevron que en este libro gana mucho interés, y ahora mismo los personajes secundarios quedan algo cojos especialmente cuando los personajes principales son incapaces de rellenar el huecos.
Por otro lado, el hecho de que la muerte de Druxus encierre un misterio y un porqué suficientemente importante es un detalle que ayuda a hacer que este suceso, que marca el inicio del libro y de la trilogía, adquiera un mayor interés más allá del “hay que cambiar a los Zulkirs”.
El resto de la trama pocas sorpresas. Es una trama y una novela que mejora respecto al primer volumen, pues consigue entretener y es más interesante (aunque la trama sea mucho más previsible) especialmente gracias a los personajes secundarios que son los que hacen avanzar la trama y más aportan al libro.
Los principales problemas que le achacaría a la novela son más producto de “exigencias del guión” debido al cambio de edición, cosa que fuerza ciertas situaciones y elementos de la novela, cosa que hacen que la novela pierda puntos y tenga una serie de “achaques” muy importantes.
Por Larloch