Zalathorn (humano de Halruaa) Mago
Criado en Halruaa e hijo de una familia de influyentes y poderosos magos Zalathorn recibió una enseñanza modélica y fue rápidamente considerado uno de los magos más capaces. Desde joven fue instruido y empezó a aprender todo lo que se considera que un mago necesita. Desde largas horas de estudio de la historia de Netheril, pasando por el aprendizaje de las pautas y inscripciones típicas y más simples. Dentro de una sociedad como la de Halruaa en la que la que se intenta que la magia sea usada con una ética, el objetivo de enseñar historia es ilustrar sobre las consecuencias de la magia mal usada. Sin embargo, en Zalathorn causó una impresión diferente pues quedó fascinado por el poder, la capacidad y el dominio del Arte por parte de los netherinos. Pese a ser un descendiente suyo, o eso dicen sus crónicas familiares que remontan su linaje a los primeros magos que llegaron con Raumark, Zalathorn siempre a sentido un complejo de cierta inferioridad con todo aquél que conoce más que él de Netheril
Una vida dura, con interminables sesiones de estudio y lectura, pero que sin embargo para Zalathorn siempre han sido un aliciente constante. La fascinación que ejerce sobre él la historia y las raíces de su tierra solo es superada por una insuperable ambición y deseo de conocer la magia, de aprenderla y dominarla. Pese a que las academias de magia de Halruei son de las más importantes y completas en todo Faerún, Zalathorn solo concibe que sus sueños pasan por la magia de los grandes arcanistas de Netheril, teniendo muy claro desde un principio que su única forma de conseguir el poder y el dominio de la magia que tanto ansia pasa por los antiguos restos de ciudades, tumbas o ruinas de Netheril.
Precisamente esta ansia de dominio y conocimiento fue lo que causó su exilio de Halruaa al vender magia de Halruaa a los Zhentarim para conseguir acceso a conjuros desconocidos para él. Esta acción hizo que se pusiera precio a su cabeza y que su familia, en un intento de evitar que cayera sobre ellos parte del desprestigio, le repudiaron. Tras una huida de la que apenas habla y en la que diversos magos le persiguieron, consiguió ponerse en contacto con los Zhentarim de nuevo. Tras ver en él un mago capaz y que podía servir a la organización decidieron enviarlo a Unther. Consiente que nunca podría volver a Halruaa Zalathorn simplemente se concentró en la magia. Su paso por los Zhentarim lo consideró una forma de ir ganando más poder y magia hasta que tuviera suficiente poder y riqueza como para ir a por sus propios intereses. Pese a esta idea, en sus primeros años en los Zhentarim no dudo en instigar, traicionar y en general intentar siempre socavar la posición de todos aquellos que pudieran hacerle sombra. El único que consiguió responder a sus trampas, estratagemas y maquinaciones fue Ninurtakil por el que acabó sintiendo un respeto por sus habilidades e inteligencia. Este respeto y la oportunidad de conseguir más magia fueron los que acabaron decantando que se uniera a la idea de Ninurtakil.
Aspecto
Alto, delgado, pero sin embargo lejos de la típica imagen de un mago débil y poco dado al ejercicio físico Zalathorn muestra una buena forma física producto de sus años de mercenario y de aventurero. Zalathorn suele llevar una perilla bien recortada y pelo largo. Durante los combates lo suele llevar recogido en una cola. Su piel muestra un moreno producto de su Halruaa natal y de su estancia en Unther. Sus ojos suelen ser el aspecto que más llama la atención. Brillantes, con una profundidad enorme que parece reflejar la determinación e inteligencia de Zalathorn. Zalathorn suele vestir con túnicas negras, muy sobrias y elegantes.
Su forma de vestir, forma de hablar e incluso expresiones han dejado de lado cualquier expresión, gesto o elemento que pudiera recordar a Halruaa. Cualquiera que no lo conozca podría pensar que es oriundo de los Antiguos Imperios.
Personalidad
La personalidad de Zalathorn duramente mucho tiempo ha estado condicionada por su educación en Halruaa. Solo creía capaces y dignos de atención a los magos. Al resto los considera poco menos que personas de segunda categoría, ésta predisposición a menospreciar a la gente hacían de él una persona difícil de tratar; su arrogancia y su, muchas veces pedante y enervante, inteligencia tampoco eran una buena carta de presentación, pese a todo no es una cosa que le molestará especialmente, al fin y al cabo, la magia es todo lo que necesita. Sin embargo con el paso del tiempo y con el contacto con Ninurtakil ha visto que una cara amable y unas palabras bien dichas y con el tono adecuado pueden conseguir muy buenos resultados con lo que ha dejado de lado esa imagen y actualmente se suele mostrar cordial. Sin embargo muchas veces suele tener una vena ácida en sus comentarios.
Su expulsión de Halruaa es una cosa que dejó una huella profunda en Zalathorn. Pese a ser consciente del crimen que cometió, confía en que quizá algún día pueda volver a su tierra, pues pese a que de aspecto externo ha borrado cualquier indicio de que sea oriundo de Halruaa, en sus adentros siente una enorme añoranza de su tierra.
Relación con el grupo
Zalathorn es un conspirador nato, sin embargo cada vez más cree en la utilidad del grupo y de la necesidad de que sea un grupo unido. Sin embargo en el trato con los otros miembros es frío, distante y muchas veces sus respuestas se pueden considerar como descorteses. Estas contestaciones son una muestra de su carácter y sobretodo del hecho de que de los restantes miembros del grupo no tiene confianza en ellos. De Thorgar esta convencido de que es cualquier cosa menos un humano, no sabe con certeza que es, pero se inclina a pensar que es algún tipo de criatura extraplanar. Por otro lado el semidrow es un personaje por el que siente bastante tirria al fin y al cabo su origen de Dambrath le condena a sus ojos. En Ninurtakil ve un igual a él, no solo en ambición, sino en capacidad y en poder. Cree que ejerce el papel de líder a la perfección y que quizá con sus habilidades consiga unir el grupo.
Actitud en una lucha
Zalathorn en un combate siempre se mantiene fuera de la lucha cuerpo a cuerpo. Su arma es la magia y por lo tanto suele usarla según crea más conveniente. En este aspecto él decide que conjuros estudia, cuales usa y cuando. Por eso sus tácticas son variadas y nunca suele usar siempre los mismos conjuros al inicio de un combate. Esta táctica es especialmente útil cuando se enfrentan a grupos con los que ya se han enfrentado. Zalathorn suele ser comedido en el uso de hechizos y usar también varitas y pergaminos siempre como último recurso.
En las retiradas del grupo sin embargo suele primar primero su supervivencia, lanzándose los conjuros que cree necesarios para huir para después ayudar a sus compañeros e incluso manteniendo y cubriendo la retirada en las situaciones más difíciles. De hecho fueron sus hechizos los que permitieron al Cetro Negro reagruparse de forma eficaz cuando los Halcones Brillantes los acorralaron.